Alan García y Lourdes Flores, en lo fundamental, representan  a las mismas  clases sociales y al imperialismo.

La farsa de las encuestadoras  al fin salió a luz. La “triunfadora segura en las elecciones”, ocupa el tercer lugar en los escrutinios en su fase final, con mínimas posibilidades de mejorar su situación 

                                                             

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Entre Alan García y Lourdes Flores  las diferencias son mínimas. En lo fundamental ambos representan  a las mismas  clases sociales y al imperialismo. No es casual que ninguno de ellos se oponga al neoliberalismo, es decir, al capitalismo salvaje. Esta es la razón por la cual  ambos se oponen al nacionalismo antiimperialista de Ollanta Humala.

 

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Cualquiera  que sea el que se enfrente a Ollanta Humala  en la segunda vuelta, recibirá  todo el apoyo de la oligarquía y el imperialismo para  derrotar al candidato de las mayorías nacionales  que pugnan por la liberación nacional y social de nuestra patria.

 

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En la segunda vuelta  se enfrentará  nítidamente la izquierda contra la derecha. A este enfrentamiento  los agentes del imperialismo y la reacción le han denominado  lucha entre el sistema y el antisistema. Para todos los reaccionarios,  es necesario defender el sistema. En otras  palabras  no debe haber cambios, debemos seguir sometidos  a la globalización neoliberal impuesta por el imperialismo.

 

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Defensora del sistema  no es solamente Lourdes Flores, también Alan García ha declarado que todo intento de realizar cambios  radicales en el país es  “un salto en el vacío”, "una verdadera aventura" que alejaría  a los “inversores”.  ¿Quiénes son los inversores? Los grandes monopolios que invierten en la explotación de nuestras riquezas naturales.

 

La historia le dio una gran oportunidad  al jefe actual del APRA, Alan García, para demostrar en la práctica  que su partido  era el único que podía salvar al Perú y lo que hizo es  casi destruirlo. Esto fue peor que dar un  “salto en el vacío”.

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El movimiento nacionalista  de Ollanta Humala  debe mantenerse firme en sus posiciones nacionalistas antiimperialistas, sin ceder a  presiones capituladoras y claudicantes, vengan de donde vengan.  Este es un momento de prueba. El imperialismo y la reacción son duchos, tienen una gran experiencia para doblegar y someter  a los  que se atreven a levantar las banderas de la segunda independencia del país.

 

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En la segunda vuelta,  las fuerzas realmente democráticas, nacionalistas y antiimperialistas deben derrotar al imperialismo y todos sus sirvientes. Estos se aglutinarán en torno al candidato que se oponga a Ollanta Humala y estarán bien financiados por el gran capital nacional y extranjero, principalmente por el imperialismo norteamericano

 

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La propaganda venenosa  proimperialista y reaccionaria condenan las relaciones amistosas, de Ollanta Humala , con el presidente venezolano, porque consideran a Hugo Chávez como el típico gobernante “antisistema”, a causa de haberse atrevido  a impulsar un gran movimiento de liberación nacional y social  venezolano, con proyecciones en toda la América Latina.

 

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Quiérase o no, la segunda vuelta será una etapa  de claras definiciones. El movimiento nacionalista antiimperialista no puede ni debe hacer concesiones programáticas ni de principios. Cualquier debilidad  en estos campos  traería  nefastas consecuencias  en las ánforas, como merecido castigo  que todo oportunismo siempre recibe.

 

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Es hora de que  las pequeñas organizaciones  de “izquierda”  se reagrupen  para dar apoyo  decidido a la única candidatura  que  representa , en estos momentos,  a los grandes intereses nacionales. Deben arrojar por la borda  sectarismos  que solo sirven para confundir a las masas populares y apoyar, indirectamente, a  la reacción y al imperialismo. El pueblo espera un pronunciamiento claro  del Partido socialista y del “Frente Amplio”. Les llegó la hora de la “autocrítica”, y  la rectificación de rumbos. Tienen tiempo.

 

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