J. Santiago Moreno
Licenciado en Historia.
El atasco al que me veo condenado para llegar al Puerto Santa María, cuando los trabajadores de Astilleros (Izar) cortan el Puente, me hace pasar largos minutos observando el espacio abierto (paisaje), por la ventana del autobús. Instintivamente me pongo a pensar en los más diferentes temas de la actualidad, y porqué no, también en los problemas de la calle. Pero hoy, algo llama la atención a la vista: el escenario del puente Zuazo. Todo hay que decirlo, en plena infancia siempre me llamó la atención, estos vestigios de la historia de los que ahora vamos a hablar... Con el nuevo tramo de autovía, que impedía su construcción la estrechez de dicho puente, puede verse todo el panorama que se tuvieron que encontrar aquellos “voluntarios” isleños , reclutados a finales de verano de 1808, para luchar contra las tropas francesas. Todo un conglomerado de marisma y salina, que cuando se da bajamar, se convierte en un fangal, no quiero ni imaginar como acabaría mas de uno. También se me pasa por la memoria el tipo del coro isleño de Carnaval, “Baluarte de la Libertad”, donde su estribillo, decía aquello de “...que no huele a fango, sino a la mugre que dejó el francés.”. Me refiero a esos pequeños fuerte o baterías (edificaciones militares, en general), cuya ubicación está tras cruzar el puente Zuazo, dirección Chiclana. Son pequeños y desde la carretera se pueden edificar por lo menos tres, y precisamente uno de ellos está literalmente cortado en dos, por donde el autobús pasa ahora (me encanta la falta de sensibilidad histórica de más de un Ingeniero de Caminos y algún ayuntamiento). Todos ellos constan de varias piezas para colocar la artillería, y también de una especie de caseta (todas ellas en ruinas). Parece mentira que dichas construcciones pudieran parar a todo un ejército. Últimamente se habla de proyectos, investigaciones, actos,...para el aniversario de las Cortes de 1810, y la Constitución de 1812. Espero pero no creo, que se acuerden de estos pequeños baluartes que en su día tendrían que haber sido un buen entramado defensivo. A ver si de una vez se ponen de acuerdo y estas piezas que quedan en pie no se les condena a un futuro tan gris, como al islote, y Castillo de Sancti Petri.