Jose Manuel Mato
Licenciado en Historia.
El 11 de Abril del presente, Miguel Astorga, profesor de Historia en Secundaria y militante de CNT, ofreció una conferencia en la Facultad de Filosofía y Letras dentro de las jornadas culturales organizadas por el grupo Leviatán. La charla versó, como reza el título (“la Resistencia Anarquista a la Dictadura de Franco”), sobre las diversas vicisitudes del Movimiento Libertario Español durante la Segunda Guerra Mundial, y la Dictadura, así como acerca de los métodos utilizados por los anarquistas para oponerse al régimen y las razones que permitieron la continuidad de éste.
Caída Cataluña, el paso por los Pirineos fue el camino elegido por miles de antifascistas españoles, deseosos de encontrar en Francia el alojo que, evidentemente, el bando vencedor no iba a proporcionarles. Para su sorpresa, en la Francia del Frente Popular, se les recibió con bayonetas; soldados senegaleses reclutados por el ejército colonial francés, fueron los encargados de bien devolverlos a empujones por la frontera, bien recluirlos y custodiarlos en los campos de concentración que para la ocasión, levantaron en las playas de la costa mediterránea y el Mar de Liguria. Fueron muchos los antifascistas españoles(de ideologías diversas, que perecieron aquí).
El objetivo del gobierno francés era claro: impedir que en Francia se reprodujera el episodio revolucionario español; en ese sentido, impedir la reorganización, sobre todo de los anarquistas, era imperioso. No era sólo para el gobierno francés, si no para los Estados en general, una necesidad, impedir la extensión de la revolución anarquista, y, por ello, los aliados no tuvieron recato alguno, una vez ganada la guerra contra el Eje, en apoyar y perpetuar un régimen, como el franquista que se había posicionado claramente a favor del mismo. Poco importaron, mientras se anulase el impulso revolucionario, las guerrillas organizadas por antifascistas españoles en las dos francias, o las redes de evasión organizadas por cenetistas, como la red Ponzan, o la participación en unidades británicas y francesas, o la presencia de antifascistas españoles en batallas decisivas como Tobruk, Argel, Túnez , Siria, Normandía o la misma liberación de París, pues la primera división que penetró en la ciudad, expulsando al eje fue la de Lecleck, en la que había un gran contingente de españoles. La bandera republicana, fue la primera en liberar París.
La necesidad de impedir la revolución, sin embargo, se tradujo en un muy injusto pago: ya durante la guerra mundial, se reunieron en Londres, Degaulle, un ministro británico y el jefe de negocios de la URSS, con un emisario franquista; el acuerdo que surgió fue que los exiliados españoles podrían entrar en unidades aliadas, pero que no se les permitiría crear unidades propias; con esto se evitaba el posible ataque posterior al franquismo. No sólo se mantuvo al dictador, sino que no se reconocen las actividades antifascistas ibéricas(al contrario de lo que ocurre con los partisanos yugoslavos, por ejemplo), sino que además, terminada la guerra, Solidaridad Obrera todavía tenía que hacer colectas para liberar a los prisioneros de los campos franceses. Así las cosas, la esperanza en el apoyo de las democracias liberales, se agotó hacia 1947, con el reconocimiento de la Dictadura por la ONU. Es a partir de entonces cuando comienza a hablarse de la guerrilla. El maquis concluyó con la caída del último guerrillero en las calles de Málaga en 1964, pero comenzó en el 47, sino en el 36; según iban sucumbiendo territorios al alzamiento, los montes circundantes se llenaban de maquis. Por otro lado, los intentos aliados de impedir la reorganización de los partidos y sindicatos españoles(tanto en el exilio como en el interior), fueron infructuosos,; dentro de los mismos campos se reunían ya los militantes. En 1944 y 1945, se celebraron congresos de CNT en el exilio. 14 comités nacionales cayeron en el interior en 14 años. Esto nos habla de la fuerza y poderío de la maquinaria represiva, pero también de la persistencia y capacidad de los anarquistas para reorganizarse, sobre todo teniendo en cuenta que fue el movimiento más represaliado y uno de los más afectados por disensiones internas y escisiones provocadas por el posibilismo de parte de la militancia que valoró como positiva la experiencia en el gobierno de la República durante la guerra. Los problemas del movimiento fueron variados: escisiones entre puristas y colaboracionistas, pérdida de contacto en exilio-interior, impasse orgánico de CNT en el interior, pérdida de militantes por retracción mental o por represión, maniobras procolaboracionistas como el cincopuntismo...perdida la esperanza en la intervención extranjera(aunque durante el conflicto mundial, Málaga fue recuperada un par de días), experimentando la infructuosa sangría del maquis(aunque Vallina resistió en Peñarrolla, Córdoba hasta 1945, y los Savater en Barcelona mantuvieron durante laxo tiempo la guerrilla urbana), el anarquismo pasó al plan “B”,: matar al dictador, y de ahí el episodio, por ejemplo de Granados y Delgado. El exilio, hizo una gran labor de memoria esparcido por todo el mundo; por ejemplo, en Chile, exiliados españoles fueron represaliados por Pinochet.
El capítulo de la represión sobre los vencidos se divide en tres etapas. La primera es la inmediatez de la victoria y la época anterior al Plan de Estabilización, es la época más dura, cuando por ejemplo, Queipo del Llano, censo en mano, ordena fusilar a toda la sevillana calle de San Luís, derribar las casas y con los restos edificar la Basílica de la Macarena. Este es también el tiempo de la Sangría del Auxilio Social y el de mayor incidencia de la guerrilla, y con la siguiente etapa, suma más de 20000 ejecuciones de familiares y colaboradores de guerrileros, en una obvia estrategia del terror. La tercera etapa es la del olvido con la “Ley de respeto a la intimidad” de 1983, por la que la libertad de expresión es supeditada a la impunidad de los represores.