"Los temas más estudiados en los tres campos de esta disciplina han sido las series cerámicas, el mundo funerario y las necrópolis situadas en Al-Andalus" .
Angel Quintana
Los ejemplos más destacados los tenemos en las excavaciones en la catedral de Santiago o los trabajos de Alberto del Castillo respecto a las necrópolis alto medievales.
A partir de los sesenta, se produce una autentica revolución difícil de explicar, con un aumento del interés arqueológico por esta etapa, surgiendo una nueva generación de investigadores y una generalización de obras dedicadas al periodo. Este adelanto se pudo deber a la necesidad de ser originales de los nuevos investigadores, a la vez que se agotaban los temas de estudio tradicionales.
Esta nueva corriente, influenciada por las innovaciones metodológicas y tecnológicas que se estaban produciendo en todo el mundo científico, experimentó la necesidad de respaldarse profesión al mente en la Asociación de Arqueología Medieval, creada en 1980. Esta será la responsable de la publicación de la revista Boletín de Arqueología Medieval, encargada de sacar a la luz la investigaciones realizadas. Otro de los logros de esta nueva generación ha sido el desarrollo de grandes congresos nacionales. En la universidad, aún el tema no está representado en asignaturas, pero ya se cuenta con la labor particular de profesores en sus respectivos departamentos.
Los temas más estudiados en los tres campos que componen la arqueología medieval, han sido las series cerámicas de espacial relevancia para la periorización de Al-Andalus, siendo también importante los estudios recientes sobre cerámicas visigodas.
Por otro lado, el mundo funerario también ha estado en boga, en especial las necrópolis rurales cristianas y los cementerios andalusíes. El mundo religioso también ha sido excavado con interés, por haber surgido con profusión los estudios referidos al sincretismo religiosos entre musulmanes, cristianos y judíos en la época.
Últimamente también son importantes los estudios realizados sobre el urbanismo, la distribución espacial y la vida cotidiana. Los trabajos sobre temas más específicos. las monografías, suelen ser también variados y heterogéneos. Estos escritos sobre piezas únicas suelen dar la imagen de descontextualización histórica.
Por otro lado, es de destacar el interés despertado por la denominada "arqueología de las minorías" por el periodo medieval. Pero el problema principal que presenta este tipo de estudio, es que mozárabes, judíos o mudejares carecen de entidad material propia. Por lo que sus restos suelen confundirse con los del resto de la sociedad.
Hoy en día, siguiendo el número de publicaciones en el mercado, podemos observar que el tema predominante, referente a la arqueología, es el mundo andalusí. Pero hay terrenos todavía yermos de esta arqueología como: la etapa paleo-andalusí, la almorávide y la almohade.
La etapa visigoda es la que se ha quedado más estancada respecto de las otras dos porque se siguen ciñendo únicamente al estudio de las necrópolis y porque el
régimen franquista, que favorecía todos los estudios de índole germánica por causas históricas ya conocidas, queda ya hoy muy lejos.
No obstante, a pesar de este prometedor panorama, donde sí se observa un retraso considerable de la Arqueología Medieval Española respecto a sus homónimas europeas, es en su incorporación a los medios universitarios, con lo que su capacidad formativa queda enormemente mermada.
Esta lamentable ausencia de la arqueología medieval en los planes de estudio en la licenciatura de Historia se ha visto favorecida por el desinterés de la "arqueología oficial" ante el registro arqueológico post-clásico. como por el "medievalismo oficial" intencionadamente textual.(S. Gutiérrez Lloret)