Lo que interesa analizar, más que la mera trayectoria de los estudios arqueológicos de índole medieval es su separación del mundo clásico.
Angel Quintana
Lo que nos interesa analizar en esta recensión, es más que la mera trayectoria que han seguido en España los estudios arqueológicos de índole* medieval, nos referímos a la consideración o problema inicial de la separación definitiva entre arqueología y mundo clásico o prehistórico, para poder contemplar así oirá allernauva a los estudios clasicos textuales realizados por los medievalistas como única fuente informativa del periodo que nos interesa estudiar. Para referimos a este tipo de cuestiones, nos debemos remitir a la definición propia de arqueología dada por diferentes autores, Victor Fernández, emulando a Clarke, considera a la arqueología como "la recuperación, descripción y estudio sistemáticos de la cultura material del pasado".
En una línea más reivindicativa de la naturaleza científica de la disciplina se encuentran las definiciones de Abad: "forma de hacer historia a partir de los vestigio materiales de una cultura, con un método propio, que comparte con otras disciplinas".
En esta línea también nos encontramos a Ripoll que entiende a la arqueología como "ciencia que estudia el pasado del hombre a través de sus restos materiales, no es ciencia auxiliar, sino que existe por sí y en sí misma". Como
podemos observar ninguna de las definiciones anteriores, disponen de una cronología exacta para desarrollar este tipo de menesteres arqueológicos. Ni si quiera leyes que regulan la actividad arqueológica o la protección del patrimonio enmarcan cronológicamente a la arqueología.
Así, el convenio europeo para la protección del patrimonio arqueológico, define al mismo como " todos los vestigios, bienes y otras huellas de la existencia de
la humanidad en el pasado". Por su parte, la Ley del Patrimonio Histórico español, se refiere a "lo dos los bienes muebles o inmuebles de carácter histórico, susceptibles de ser estudiados con metodología arqueológica". Revisado el soiiüdo genérico que estas definiciones han dado a la arqueología, la existencia es legitima para arqueologías de periodos con escritura para su estudio, como es en nuestro caso la arqueología medieval.
Sin embargo, la evolución histórica de la propia arqueología ha consagrado, sobre todo en Europa, la igualación de arqueología y antigüedad, a partir de Winckelmann y sus estudios de historia del arte griego y romano.
El paulatino desarrollo de unas técnicas arqueológicas susceptible de ser aplicadas a otras épocas históricas más modernas como la propia edad media o incluso la edad contemporánea, hizo evidente la contradicción disciplinar de la arqueología y su práctica, Carl Axel Mobcrg plantearía así la antigüedad o la
prehistoria. En este sentido otro investigador, Bianchi Bandinelli declarará lo siguiente; "hoy la investigación arqueológica, unida a la etnología, se extiende a cualquier edad y a cualquier lugar. La antigüedad clásica no es sino uno de sus temas".
En el ámbito de la arqueología post-clásica, Italia será pionera con la temprana incorporación de una cátedra de Arqueología Medieval, a mediados de los años
sesenta, aunque con anterioridad se había implantado en 1934 una cátedra de Arte y Arqueología árabe en la Universidad Central de Madrid, por desgracia, sin continuidad. Esta cátedra estuvo ligada al magisterio de Manuel Gómez Moreno, En España, desde la Guerra Civil hasta nuestros días. El divorcio entre la arqueología académica, centrada aun en los periodos prehistórico y clásico ya tradicionales, y la arqueología real preocupada por los mas diversos temas de investigación, se hizo cada vez más patente, los investigadores interesados, tuvieron que desarrollar sus investigaciones por cuenta y riesgo propio, de manera autodidacta.