|
Toda la sabiduría de la piedra. (Fuente: Diario Jaén - Foto: Eugenio Santa Bárbara)
Úbeda es piedra y barro alfarero. La mano del hombre que domina la naturaleza para extrapolarla a la quintaesencia creativa. En ella, canteros, arquitectos, herreros, albañiles, alfareros y otros muchos oficios que requieren habilidad, destreza y conocimiento, encontraron el mejor caldo de cultivo para explayar su creatividad en los albores de la Edad Moderna. De entre tanto artista y artesano destacan nombres como Andrés de Vandelvira, prolijo arquitecto de este Renacimiento andaluz, y un sinfin de personajes anónimos que tallaron, acariciaron y mimaron con sus manos cada recoveco de sus piedras y cada voluta de los ornamentos de sus recios edificios. Hoy, Úbeda es el mayor conjunto histórico de cuantos existen en España. Toda ella es historia y así lo ha considerado la Unesco al concederle el reconocimiento universal, urbi et orbi, de Patrimonio de la Humanidad.
Ignacio Frías /Jaén
Una ciudad que mucha gente de aquí y de allá relaciona con sus inexistentes cerros, pero que se encuentra enclavada en un otero del que toma el nombre y la capitalidad de la comarca, La Loma. Esa sensación de monumentalidad se respira permanentemente en el aire.
Hay parajes emblemáticos, como la Plaza de Santa María, epicentro urbano de un casco histórico de noventa hectáreas. Su nombre procede de los tiempo de Al-Andalus. En los tiempos previos al Califato de Córdoba ya se la llamó Madinat Ubbadat Al-Arab, la ciudad Úbeda de los Árabes. Por aquel entonces su aspecto era el característico de las urbes árabes y medievales, calles estrellas, laberínticas, tortuosas y caóticas en las que perderse a conciencia como en cualquier kasbah o ciudadela.
Pero el esplendor actual no le viene de su etapa musulmana, sino de la etapa cristiana que siguió a la Reconquista. En tiempos del emperador Carlos V la ciudad alcanza su mayor apogeo y esplendor. Es en esa época cuando se construyen sus más importantes edificios y se hacen en el nuevo estilo, el Renacimiento. Los grandes señores que en ella se afincaron llamaron a los más afamados arquitectos del momento u a otros que se esmeraban en forjarse un nombre. El resultado fue la ciudad monumental que hoy conocemos y que se ha mantenido en pie sobreponiéndose a los propios avatares de la historia.
Cuando se evoca a Úbeda no se puede pasar por alto a un personaje religioso y literario que en ella vivió, escribió y murió, San Juan de la Cruz. Pero en Úbeda no todo es Renacimiento. Como ciudad próspera que fue siguió los modos y las modas de cada momento y antes de abocar al arte renacentista, el gótico era el espiritual, el de los constructores de las catedrales y aún quedan suficientes vestigios góticos para disfrutar contemplándolos.
|