Donde
sí juegan los del Madrid (de fútbol).
ARTÍCULO
DIARIO EL MUNDO. 9 de Mayo del 2004.
"Si
no salgo, no marco".
Romario, el eterno delantero brasileño, definió
de esta forma su curiosa y estrecha relación con el
gol. Jorge Valdano dijo de él que era un jugador de
dibujos animados, aunque el genial futbolista carioca siempre
prefirió las historias de dos rombos con la noche y
la fiesta como cómplices. En Madrid, dos compatriotas
-Ronaldo y Roberto Carlos-, siguiendo los pasos del maestro,
han aprendido que tan importante es
marcar dentro del campo como fuera de él.
El reciente divorcio de los dos brasileños del Real
Madrid con sus respectivas les ha descubierto las
enormes posibilidades de diversión de la nuit
madrileña. No es que salgan más
que antes, cuando los madridistas ganaban partido tras
partido. Es que ahora, cuando arrecian las críticas
sobre el mal juego del equipo, muchos aficionados, directivos
y periodistas echan la culpa del gran descalabro deportivo
a las farras nocturnas de los
astros merengues.
Florentino
Pérez, escandalizado por la vida
noctámbula de algunas de sus estrellas, las
reunió recientemente en una mesa del Hotel Ritz para
recriminarles sus salidas hasta la madrugada. Y para salida,
la que tuvo Ronaldo cuando el presidente puso como ejemplo
a Figo. «Es que yo, con una mujer como la de Figo en
casa, tampoco saldría, presi», dijo el delantero.
El
descanso del guerrero blanco tiene lugar en los lugares de
moda más exclusivos de la capital -Gabana, El Buda,
Bisu, Coyote o Avenox- a ritmo de samba
y regado con ron. En El Buda, una camarera recita de
carrerilla la alineación de los que no se pierden una:
«Ronaldo, Guti y Roberto Carlos vienen dos o tres veces
por semana; de vez en cuando les acompañan Beckham
y Michel Salgado».
Entre
la realidad y el mito, los galácticos se dejan ver
por las zonas vip de estas discotecas, lugares cerrados al
público en los que se mueve una fauna muy particular
que incluye modelos, guaperas de culebrón, escoltas,
relaciones públicas, camellos de diseño, playboys
de merendero y alguna que otra buscona profesional que se
mueve como un cazador en su coto privado.
Como
la presencia de los astros del balón les da cierto
prestigio a su local, los propietarios no tienen ningún
problema en invitar a todas las estrellas blancas. Cada vez
que se dejan caer por la barra, tocan a una botella por barba,
gratis total.
La
marcha nocturna, tras la cena en los restaurantes De María,
Asador Donostiarra o Nodo, suele comenzar en el Gabana, pasando
por el privado del Avenox -llamado Sala Roja y diseñado
exclusivamente para ellos por Tomás Aliaga-, Coyote,
Bisu, para tomar la penúltima en el reservado de El
Buda, provisto de divanes. En estos lugares las camareras
son las que ellos eligen y, en algunos sitios, el deejay pincha
sólo para sus oídos. Que no falte de nada.
«Cuando
salen de aquí, la fiesta suele acabar en casa de Ronaldo»,
afirma un segurata de Kapital. El nueve, que ya se hizo instalar
dos antenas de telefonía móvil para no perder
cobertura en todas las habitaciones, ha convertido el salón
de su casa en un after en el que se baila hasta que el sol
asoma por los tejados de los chalets.
Sus
relaciones con mujeres tampoco han pasado desapercibidas para
nadie. Esta misma semana, Dafne Fernández, actriz que
interpreta a Marta en Un paso adelante, desmintió que
fuera ella la última conquista de Ronaldo, a quién
conoció en Kapital: «Ronie no me ha tirado los
tejos».
Hay
jugadores de la misma plantilla que se han quejado del acoso
de la prensa, pero sus palabras esconden un dardo envenenado
contra sus juerguistas compañeros.
Raúl, que prefiere un asador a cualquier discoteca,
ha comentado en más de una ocasión que ese tipo
de informaciones afectan, sobre todo, a los jugadores casados
-nueve de los 21 que componen la plantilla-. Otros, mucho
más comedidos, disfrutan de la tranquilidad del hogar
-Zidane- o de una buena cena en Lucio y una partida de mus
en compañía de sus amigos -Iker Casillas-.
El
famoso Libro azul de Jorge Valdano -que todos los jugadores
blancos deberían haber leído-, versa sobre la
disciplina dentro y fuera de la cancha. No prohibe las noches
de marcha después de jugar un partido, pero desaconseja
a los futbolistas permanecer hasta altas horas -con
copas en la mano- en la barra de los garitos. Además,
sanciona las juergas previas a los días de entrenamiento.«Está
claro: salen más de lo que deberían»,
ha dicho en petit comité un directivo blanco esta semana.
La
final de la Copa del Rey y la tan ansiada Champions se fueron
por el desagüe en pocos días. La reacción
no se hizo esperar. «Para vosotros, putas y dinero.
Para nosotros, indignación y represión».
Ésa fue la pancarta que unos aficionados colgaron en
el entrenamiento del Real Madrid tras la derrota ante Osasuna
(14 de abril) y que dejaba claro que se estaban cansando de
tanta fiesta y tantos goles... en contra.
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