Entre
todos los visitantes de la página, estamos
elaborando este libro. Un trabajo costoso, y a largo
plazo, pero que poco a poco vamos construyendo los
capítulos de este libro, que quedará
a disposición de todos los que hayan participado
en su elaboración.
Recibe
este libro, a cambio de tus pequeñas colaboraciones.
Este libro
tratará sobre la enseñanza del baloncesto,
buscando frases, dichos, comentarios... que sean graciosos,
originales,... frases lapidarias, míticas,
ocurrentes,... esas que son difíciles de
olvidar.
Nosotros
no diremos que ese jugador no pisa la zona... diremos
que hay que echarle billetes en la zona a ver si se
mete...
Relatos,
cuentos, moralejas, anécdotas, fábulas...
que tengan relación con el deporte.
¿Quieres
colaborar con nosotros, y conseguir este libro a cambio
de tu colaboración? Entérate
de cómo hacerlo.
Para
ser un buen entrenador se necesita una experiencia de
unos 14 años (Luis Aragonés)
La
guerra del deporte.
¿Deporte,
o guerra? ¿Un partido o una batalla campal?
En
muchas ocasiones, para motivar a los jugadores utilizamos
expresiones bélicas que logren aumentar la intensidad...
cuando se hace en un comunicado oficial,... hay que medir
mucho las palabras... y me parece que en esta ocasión,
se han excedido un poco.
Previa al partido de fútbol de seminales de UEFA entre
Sevilla y Osasuna. En las horas previas, el club andaluz saca
este comunicado:
Tendrán
que sudar sangre. Habrá que sudar tinta. Será
un partido a muerte. Esto y más se ha dicho sobre el
choque de esta noche. Y no es quedarse corto. Sevilla y Osasuna.
Osasuna y Sevilla. Dos viejos conocidos en cruces del KO,
varias cuentas pendientes por resolver y un solo billete
para Glasgow. Esto es la guerra.
Sí, esta noche en Nervión hay una final en juego
y mucho honor, muchísimo honor.
(...)
Esta
noche Nervión, con más de cuarenta mil almas
y gargantas unidas por un mismo sentimiento, va
a rugir. Tiene que rugir. El sevillismo tiene que
perder la voz por un solo grito, por un solo mensaje que
provoque temblor de piernas en Osasuna nada más
saltar al campo. El Sánchez-Pizjuán será
una caldera con un grito unánime
en busca del sueño de Glasgow, como ya ocurrió
hace poco más de un año con Eindhoven.
La
afición tiene que rociar de gasolina
al fuego sevillista, a este equipo que es una máquina
de matar cuando le alientan los suyos, para provocar
el incendio de los incendios en lo futbolístico,
para llevar al equipo en volandas hacia el triunfo, para ganar
o ganar sí o sí porque no queda otra
opción. Es la única. Esta
es la definitiva. Es una batalla, la última de las
batallas que de ganarla podría aliviar penas
del pasado, aquel partido de la nieve y el hielo... ¿Quién
no lo recuerda? En anteriores ocasiones el otrora Sadar cerraba
las eliminatorias. Ahora es el Sánchez-Pizjuán
el que tiene la última palabra. Y ya sabemos
cual es la última palabra: Glasgow, Glasgow, Glasgow,
Glasgow. Y mil veces Glasgow.