Ayer
entrené a un equipo
de minibasket.
Pues sí,
ayer recibía la llamada de un "colegio amigo"
donde me pedían si podía acudir a entrenar a
un equipo de minibasket, que está sin entrenador. Lo
habría entrenado sin ningún problema, como favor
personal... pero recibí mi primera sorpresa cuando
me dicen que voy a cobrar por entrenarles durante esa horita...
y a un precio al que ya les gustaría a muchos trabajadores
alcanzar.

No
fue esa mi única sorpresa... me comentan que son dos
grupos de entrenamiento, y que le prepare al otro entrenador
lo que tienen que hacer.
Cuelgo
el teléfono, y me pongo a preparar qué hacer...
desconozco el nivel de los jugadores... desconozco si vamos
a tener una cancha entera, o media... tampoco se cuántos
balones habrá. Ni cuántos jugadores... en suma,
no se nada... pero tampoco lo sabe nadie, con lo que voy al
colegio como quien se tira a la plaza.
Llego
con tiempo suficiente para poderle explicar al otro entrenador
lo que vamos a hacer... pero este no aparece...
Empiezan
a llegar chavales, y más chavales... pero yo no tengo
ni balones, ni llaves para bajar las canastas... y el entrenador
sigue sin aparecer.
Cuando
ha llegado, viene sin las llaves. Al menos, ha conseguido
balones, aunque ya hemos perdido quince minutos, y ahora que
podemos empezar, tampoco tenemos canastas... él ha
dividido los grupos, y no ha querido saber nada de lo que
yo había preparado... se ha lanzado a entrenarles.
¿Puede
haber más dificultades? Sí, por supuesto. Estamos
entrenando en media cancha nada más... no tenemos las
canastas... balones, cuatro, y deshinchados... ¿más?
sí, más... está lloviendo, y aunque entrenamos
en un campo semicubierto, una de las esquinas está
completamente encharcada, y en el campo hay unas cuantas goteras
que convierten aquello en una pista de patinaje.
Así,
que nunca mejor dicho, hemos hecho lo que buenamente hemos
podido... parece una situación ficticia, pero es real
como la vida misma... y rápidamente he pensado que
todo esto tenía que ir a la página, porque esto
es... el baloncesto que estoy viendo...

A
veinte minutos de terminar el entrenamiento, han venido con
las llaves de las canastas, y nos las han bajado... ¡¡fenomenal!!
los chavales sólo tienen ganas de tirar.
En
el otro medio campo, el otro entrenador ha puesto a sus jugadores
a hacer una rueda de palmeos contra el tablero... no se si
se le puede llamar así,... simplemente es golpear con
la mayor fuerza posible el tablero, eso sí, desde el
suelo, nadie está saltando.
Es
la hora de marchar... hoy he tenido que hacer un curso rápido
de esa sección de esta página, entrenamientos
sin tener una canasta... que casi la voy a ampliar a entrenamientos
sin tener una canasta, y sin tener balones... y con el campo
mojado, y en media cancha... y...
Empiezo
a comprender un poco por qué he cobrado por hacer todo
esto... ¿¿así tenemos nuestro baloncesto??
Imagino que habrá sitios en que está todavía
peor, y donde hay más obstáculos todavía
por saltar, y encima llevado adelante por gente que lo hace
simplemente por amor al arte.
Si
he contado todo esto, es porque quiero destapar lo que hay,
y hacer un llamamiento a todos por intentar mejorar estas
situaciones tan caóticas. Por desgracia, no es tan
extraño todo lo que me pasó, y se está
haciendo demasiado habitual. Cuidemos un poco más nuestro
baloncesto... y cuidemos mucho más a esos niños
que están empezando, a los que deberíamos estar
inyectándoles ilusión por este deporte...
...
con estos medios, está complicada la cosa.
Por
cierto, que el próximo martes vuelvo a ir, si ocurren
más cosas os contaré. Desde luego, yo voy a
llevar preparados como tres o cuatro entrenamientos (¡!),
por si llueve, por si no llueve, por si tengo canastas, por
si no las tengo, por si tengo media cancha, por si...
|