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Final
Recopa 91. Paok Salónica - Cai Zaragoza.
CRÓNICA
EL PAIS:
El CAI
pagó su amplio catálogo de errores ante el Paok
en la final de la Recopa
El partido
estuvo detenido durante 10 minutos por
la violencia de la hinchada griega.
En el
baloncesto, como casi en todos los deportes, no seguir el
consejo resumido en el dicho popular de no dejar para mañana
lo que puedes hacer hoy, es mal asunto. El CAI perdonó
la vida varias veces al Paok a lo largo de los 40 minutos,
y finalmente, esa falta de punch le costó la Recopa.
Pensó, si es que la tensión existente en todos
sus hombres les permitía pensar, que su aparente superioridad
exhibida en la mayor parte del encuentro, acabaría
dándoles la victoria y no supo aprovechar las muchas
oportunidades que tuvo para decidir el partido. En el pecado
llevan la penitencia.
Porque
será difícil que vuelvan a contar con una ocasión
parecida. Enfrente tenían un equipo de andar por casa,
que fue mutilado por las faltas personales hasta el punto
de tener que desafiar durante casi todo el segundo tiempo
el concepto del baloncesto que le cataloga como un juego de
equipo.
Porque
no se puede perdonar que Fasoulas se fuese al banquillo con
cinco faltas personales en el minuto 5 de la reanudación
(41-41), lo que venía a significar que el Paok se quedaba
sin su hombre más carismático y mejor bastión
defensivo. Y Barlow se colocó con cuatro, casi al mismo
tiempo que el internacional griego concluía su participación
en el encuentro. En aquellos instantes la ruidosa hinchada
griega permaneció callada después de provocar
un parón de casi 10 minutos, debido a la lluvia de
objetos, lanzados más por la desesperación de
ver cómo la Recopa se les escapaba que por otra cosa.
En esas circunstancias, el Paok quedaba a merced de lo que
pudiese hacer Prevelic. Poca cosa parecía, pero el
yugoslavo con pequeñas ayudas de Barlow se bastó
y sobró para acabar con el CAI.
Primero,
fue José Arcega, luego su sustituto, Ruiz Lorente,
y finalmente Mark Davis, como recurso ante la imposibilidad
de parar al yugoslavo. Todo fue inútil. Prevelic anotó
durante todo el partido, y lo que es más importante,
lo hizo cuando su equipo parecía bajar la guardia a
mediados del segundo tiempo. 31 puntos, de todos los colores,
incluyendo una canasta de cuatro puntos -triple más
tiro libre- fueron la losa definitiva que dio vida al Paok.
Voluntad
Lo curioso
del caso es que el conjunto zaragozano puso voluntad, concentración,
e incluso acierto en algunos momentos, pero no supo jugar
con las debilidades de su rival. Permitió que Fasoulas
se mantuviese en el campo con tres faltas durante casi 15
minutos, no supo jugar con Magee -o Magee no supo hacer que
jugasen con él- cuando durante todo el segunto tiempo
estuvo defendido por un Barlow una personal de la eliminación,
y no pudieron parar a Prevelic en todo el partido.
Lo mismo
que el Paok lo tuvo en Prevelic al CAI le faltó un
líder en los intantes decisivos, habitual condición
de un equipo campeón, por lo que el supuesto Magee
merece capítulo aparte. El hasta ahora abanderado de
la causa maña tuvo una desafortunada actuación
y fue decisivo en la derrota de su equipo. Después
de una primera parte aceptable. desapareció cuando
más se necesitaba, en el segundo tiempo. Barlow le
ganó la partida en ambas canastas, hasta el punto de
que en las últimas jugadas fue Murcia el que tuvo que
encargarse del norteamericano ante la inoperancia defensiva
mostrada por Magee en su marcaje. En esos momentos en donde
un hipotético líder tiene que mandar, templar
y resolver, Kevin Magee no pudo.
Hubiera
sido mucho pedir que ausente físicamente Davis, y espiritualmente
Magee, la Copa la hubiese ganado jugadores a los que no se
les encoienda habitualmente esta misión. Por eso no
es de extrañar que en los últimos ocho minutos
el CAI no pudiese anotar nada más que mueve puntos,
mientras el Paok hacia 17. Cuando se dice Paok, se dice Prelevic.
Cuenta
la sabiduría popular que a Fernando VII le colocaban
las bolas de billar para que hiciese carambolas fáciles.
Al CAI se lo pusieron tan fácil como a aquél
y sólo a sus errores se les puede achacar la derrota.
En un día tan triste, no les queda ni el consuelo de
poder decir que para ganar final hay que perder alguna antes.
El Paok era debutante y supo vencer.
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