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La campaña electoral. |
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Dicen
los asesores de Mariano, Rajoy para más señas, que no habrá debates
cara a cara en televisión durante la campaña electoral de las
elecciones generales de marzo 2004. Esta sencilla afirmación merecería
por sí misma una pérdida de votos millonaria pero no va a ser así,
como todos sabemos, porque tal situación tristemente ni asusta ni
sorprende. Debiera ser requisito legal la confrontación televisiva de
los diferentes candidatos a la presidencia del gobierno; es una cuestión
de educación y de respeto hacia el votante y/o ciudadano que paga sus
impuestos, pero del ciudadano sólo importan lo dicho: su dinero
y su voto. Cuando
apenas acaba de comenzar la precampaña y el presidente, entre lágrimas
espontáneamente fingidas, ha anunciado su adiós, aún no sabemos por
qué derroteros y con qué mentiras nos sorprenderán los candidatos de
turno y sus medios afines. Está claro parte del guión pepero en torno
al mantenimiento de la Santa y
Sacra Unidad Patria a través de una Constitución que está por encima
del bien y del mal y del votante. Arremeten los tertulianos contra el
PSOE por proponer descentralizar la recaudación fiscal y traspasar la
capacidad recaudativa a las CC.AA., argumentando que dichas medidas
desvertebran la unidad de España. No debe atentar contra dicha santa
unión la descentralización de la Sanidad y la Educación, por ejemplo,
argumentos del buen hacer que pretenden vender los populares, y uno que
es un poco tontín no alcanza a entender qué es lo que se puede
transferir a los distintos gobiernos autonómicos y qué no, qué
atenta contra España y qué no. Habré de estar atento a las
tertulias de la COPE para ir averiguando qué poderes son los
descentralizables y cuales no. Algo
nos tocará a los vascos. Como siempre un puñado de votos se recolectarán
en función de la saña con la que se ataque al nacionalismo vasco y más
aún ahora que parece que el PSOE ha decidido cambiar la imagen del NO
por la del ni se sabe. Maragall propone referéndums legales, el
lehendakari ilegales y por ahí habrá que recaudar unos millones de
votos. Y
algo también les tocará a los amigos de ERC tampoco se quedarán al
margen, si bien el President parará como un bufón –no por serlo sino
por el trato que va a recibir-, la mayoría de la andanadas que les
manden desde la derecha, la rancia y vieja derechona vestida con piel de
centro que es la que se presenta. Pero
cabe la posibilidad de que
al final las dos grandes potencias políticas españolas, sí me refiero al PSOE y al PP ¡a quién
si no!, comiencen a tirarse los trastos a la cabeza y el resto de las
fuerzas, aunque no rasquen un voto, miren desde fuera la batalla y como
poco se rían de las desvergüenzas ajenas antes de llorar por unos
resultados ciertamente previsibles. Del
Prestigue, la guerra de Irak, de las reformas de educación y la triple
modificación de las leyes de, digo contra, la inmigración, salvo el
Sr. Llamazares todos se van a olvidar y como de IU no se acuerda nadie
en los medios de comunicación sino es para
ponerles a parir por ser normales, dudo que pueda rascarse mucho
con esa campaña. Visto el rédito político que se consigue siendo honrado
casi es mejor no presentarse. Presumo cuatro años más de rodillido derechón gracias una bonanza económica, de la que alguna culpa tendrán, y gracias a un PSOE que vaga buscando un rumbo. En Getxo, a 12 de enero de 2004 |