Cuidados básicos de las tortugas.

 

Son 5 los aspectos básicos en el cuidado de las tortugas, de ellos se desprenden la mayoría de situaciones que debemos lograr o evitar para dar a nuestras tortugas un crecimiento saludable y una vida como la que merecen. De estos importantes factores depende que podamos recorrer los 5 escalones del criador de tortugas:


**Doblar la talla comercial en 6 meses.
**Superar los 10 cm en el primer año
**Ver nuestros ejemplares sanos superar los 20 cm
**Ver un huevo de tortuga, con un apareamiento previo
**Ver como eclosiona este huevo.


El recorrer estas etapas con uno o varios ejemplares es todo un logro y además nos indicará que hemos hecho todo bien. Veamos los factores detenidamente.
 

Alimentación


La alimentación de las tortugas depende mucho de la especie en juego. Hay tortugas que a lo largo de su vida van de carnívoras a omnívoras, tortugas que nacen y mueren comiendo solo vegetales y también hay especies que comen solo presas vivas. En cautiverio debemos procurar darles lo mas semejante a la dieta que llevarían en su hábitat natural, complementando esta dieta con alimentos comerciales y vitaminados que le ayudaran en su crecimiento, o en su defecto, las incentivarán a la reproducción. Toda tortuga que lleve una dieta monógama tendrá deficiencias en el crecimiento, desarrollará menos defensas y en el peor de los casos, desarrollará malformaciones en sus huesos y principalmente en su caparazón.
Para saber que le gusta a nuestra tortuga bastará con conocer lo que come por instinto, ofrecerle todo lo que esté a nuestro alcance y hacer lo posible por conseguir lo que no lo está. Esto es importante por un simple motivo: nuestra tortuga, en base a sus gustos particulares, nos dirá que darle y que no.
En el mercado hay una amplia gama de alimentos que pueden complementar la dieta de nuestras tortugas. Algunos son más saludables que otros y se pueden ofrecer como “golosina” ya que no le nutren pero tampoco le perjudican, mientras que algunos son vitaminados y hay que proporcionarlos con la dieta base. En este tipo de alimentos también hay gustos, por lo que recomiendo hacer lo mismo que con los naturales.
 

Las carnívoras.


Estas especies, como su nombre bien lo indica, tienen gustos hacia alimentos de origen animal. Una buena dieta abarca pescado fresco, viseras (corazón, hígado…) y alimentos vivos para las que so buenas predadoras. Si una tortuga desde pequeña cuenta con alimento vivo tarde o temprano aprenderá a cazar, mientras que las que se han acostumbrado a la carne en trozos es poco probable que muestren interés hacia las presas vivas.
Una buena idea son los alimentos pellets, aunque es poco probable que los acepten (a menos de que no se les de otra cosa ya que “el hambre todo lo puede”). Si se trata de alimentos comerciales, las gambitas serán bien aceptadas. Hay marcas vitaminadas y marcas que solo son fibra (nada del otro mundo).
 

Las Vegetarianas.


Una tortuga vegetariana cuenta con un intestino que no es capaz de digerir carne. Algunas tortugas encuentran gusto a la carne pero tarde o temprano padecerán problemas intestinales y necesitarán ayuda profesional. En pocas palabras, las tortugas que nacen para comer vegetales deben hacer solo eso.
La dieta de una tortuga herbívora comprende más que hojas de lechuga y plátano. Los gustos por los vegetales van de frutas verduras y la combinación de ellos. Un ejemplo de dieta puede ser a base de espinacas y frutas como la naranja. De ahí podemos echar a volar nuestra imaginación para hacer irresistibles ensaladas que contengan melón, papaya, zanahorias cocidas, germinados, .diente de león, hojas de col, manzana, pera, ciruela, higo….
Si bien es cierto que una dieta variada propicia el crecimiento de nuestras tortugas, también es cierto que lo que le ofrecemos puede no estar cumpliendo con sus requerimientos básicos de vitaminas y calcio. Por ello, a nivel comercial encontramos los multivitamínicos en gotas para agregar al alimento. También hay tabletas para reptiles que sinceramente no he visto que coman y por último barras de calcio que se espolvorean sobre el alimento. Cual sea la elección, hay que utilizarla regularmente para tener un mejor crecimiento.
 

Tortugas omnívoras
 

Como era de esperarse, también hay tortugas que comen de todo. Eso si, no todas lo demuestran pero si son capaces de hacerlo. Estas son las tortugas que mas a menudo se convierten en mascotas por la facilidad con la que se adaptan a cierta alimentación y es por ello que son las que mas cuidados necesitan.
Una tortuga omnívora, generalmente, se alimenta principalmente de insectos y presas vivas en sus primeros años, mientras que en edad adulta come los vegetales de temporada y en abundancia de presas se alimenta de ellas. Hay alimentos comerciales que cumplen con estas expectativas y que van por etapas de crecimiento pero en ningún caso deben ser tomadas como dieta base.
Si mezclamos los ejemplos de dieta de una tortuga vegetariana con el de una carnívora encontraremos la dieta perfecta para nuestra tortuga omnívora (que ciertamente son las acuáticas) La dieta debe contener pescado fresco, carne de res y pollo, frutas y si es posible verduras. Estas tortugas son también las que mas fácilmente aceptan alimentos secos en pellets o bites para complementar la alimentación y por ello no es tanto el problema de enriquecimiento de dieta.
Otra sugerencia es utilizar el pescado deshidratado como dieta alternativa, y que aquí en México podemos encontrar como “charales secos”. Son buen aporte de fibra y minerales, además de ser bien aceptados por la mayoría de especies acuáticas.

Cual sea nuestro caso, el principal indicador de una buena dieta es la descamación constante en delgadas laminas que incluso se remueven con las uñas y en el brillo del caparazón.
 

El Recinto
 

Este factor interviene directamente en el crecimiento ya que entre mas espacio tenga una tortuga para moverse, mas rápido crecerá y alcanzará una talla mayor. Los ejemplares que se tengan pensados para reproducción deben contar con un amplio espacio que les permita escoger el sitio adecuado para hacer la postura de huevos.
Dependiendo de la especie es el lugar donde deberíamos alojar nuestras tortugas. Las más complicadas sin duda son las semi acuáticas que necesitan un amplio espacio para nada y otro más amplio en seco. La especie en el lugar donde vivimos también nos indica si tenemos la posibilidad de mantenerlas al aire libre o si necesitamos acondicionar un espacio en el interior para ellas.
Una tortuga semi acuática como las comunes Trachemys o Pseudemys pueden vivir en el exterior en climas tropicales en los meses templados y ser vigiladas en el interior en los meses fríos cuando su talla es menor a los 10 cm. Después de esta talla es posible que las queramos someter al periodo de letargo (descrito mas adelante) o mantenerlas al interior.
Este tipo de tortugas necesita un espacio para nadar (idealmente unas 10 veces mayor a la talla del ejemplar) con algún tronco flotante o bien asentado en el fondo, o rocas que permitan tomar el sol en la tranquilidad del agua ya que la mayoría de estas tortugas, al ver movimiento, se lanza al agua como primera reacción.
Un espacio seco con escondites es bien agradecido ya que por las noches no suelen estar dentro del agua por la baja de temperatura, y es cuando buscan un lugar seguro para pasar ala noche (si no son de hábitos nocturnos).
Por otra parte, las tortugas terrestres de acuerdo a la especie, necesitan cierta humedad que a veces es difícil conseguir al exterior en climas poco adecuados. Este tipo de tortugas viene bien para climas secos, donde la lluvia a lo largo del año es poco frecuente. Para estas, lo más importante es contar con un espacio preferentemente en tierra, con abundantes escondites y una pequeña charca donde refrescarse, siempre y cuando la profundidad no llegue a ser tan grande como para cubrirla por completo.
En terrarios, un recipiente al que pueda entrar y salir basta y un sustrato de arena con fibra de coco es lo ideal, junto con plantas naturales o artificiales que le provean de zonas para esconderse.
En síntesis, es buena idea mantener nuestras tortugas por el día, y con un clima favorable, en el exterior y por las noches al interior si es que no se cuenta con un espacio seguro. Un lugar donde los perros tienen acceso es mala idea.
 

Calor


Como todos los reptiles, las tortugas son de sangre fría y no tienen la capacidad de autor regular su temperatura corporal. Por ello es que en su hábitat natural se someten al letargo en los meses más fríos del año.
Cada especie habita en lugares donde la temperatura varía en distintos rangos. Sin embargo, las tortugas en general se desarrollan adecuadamente a temperaturas cercanas a los 30º. Una tortuga que se mantiene a esta temperatura presentará un crecimiento más rápido ya que su metabolismo se acelera y trabaja constantemente. Por el contrario, una tortuga que está a temperaturas cercanas a los 20º crecerá muy despacio.
¿Por que las tortugas dejan de comer?
Generalmente, cuando compramos una tortuga recién eclosionada, compramos un tortuguero para mantener nuestra nueva mascota dentro de el. Estos tortugueros vienen bien para las mesas de centro o repisas, donde el sol no puede llegar y la temperatura es constante a unos 22º C. El metabolismo a esta temperatura es mas lento, por que en un ambiente natural este es el indicio de que se aproxima la temporada fría donde hay escases de alimento. Como el metabolismo es lento, la absorción de nutrientes también se reduce y no hay crecimiento.
Después de algunos meses de temperatura baja constante, el cuerpo asume que es normal y comienza a intentar trabajar normal. Esto es, sufre de trastornos metabólicos que no dejarán que el ejemplar se desarrolle como debería.
Una tortuga necesita un espacio con luz natural del sol que le permita calentarse y una zona donde pueda ocultarse de este cuando la temperatura de su cuerpo este ya lo suficientemente elevada y no necesite mas calor. Este espacio debe ser de preferencia térmico, de modo que la temperatura se mantenga en un rango aceptable durante la noche sin importar el descenso nocturno de temperatura ambiental.
Sol
Los reptiles (y por tanto, las tortugas) durante su crecimiento realizan mudas de piel, y en el caso de las tortugas, las escamas de su caparazón caen como producto de su crecimiento. Para realizar dicha función, su cuerpo requiere vitamina “D” para lograr que el calcio se fije en los huesos y que la piel tenga la capacidad de “renovarse”. El sol (o mejor dicho, los rayos UV) es el principal estimulante al cuerpo para producir dicha vitamina y es esencial para la vida de los reptiles.
La otra función del cuerpo, como ya comentamos en líneas anteriores, es “calentar” el cuerpo de nuestras tortugas.
En el terrario al interior, resulta imprescindible el uso de lámparas UV especiales para reptiles. En caso contrario, un “baño de sol” de por lo menos 2 horas al día estará bien para la tortuga.
 

Letargo

Las tortugas rigen su ciclo de vida por los cambios climáticos, como ya se dijo antes. El letargo o hibernación sucede de dos formas. Para especies tropicales por el cambio estacional de lluvioso a seco y en climas templados por el descenso de temperatura. Cual sea el caso, la mayoría de las especies está genéticamente preparada para pasar este periodo.
El letargo es importante por que activa la función quizá más importante a nivel biológico: la reproducción. Un ejemplar que ha pasado por un periodo de letargo cuenta con un sistema inmune mas estable, una química sanguínea adecuada y podría considerarse genéticamente lista para la reproducción. Una tortuga que no ha hibernado tiene estas desventajas, aunque puede llegar a reproducirse.
El letargo deberá evitarse en ejemplares juveniles ya que puede influir en su crecimiento, y si no se le ha dado una dieta equilibrada puede incluso morir.

Una tortuga con una alimentación adecuada, un recinto adecuado, una fuente de calor constante, expuesta a rayos UV en forma periódica y que ha logrado salir de su primer periodo de letargo es el indicador de que tenemos un ejemplar saludable. Recordemos que la reproducción exitosa nos dice que las condiciones en que se encuentran nuestras mascotas son las optimas y por ello han encaminado una nueva generación a nuestro cuidado. Si las condiciones no son favorables, la especie no prospera y solo muere… lo ha dicho Darwin.

 

Luis Herrera Morales

Marzo de 2008

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