PRIMIPAROS!!
Antes que nada hay que definir la palabra primiparo.
Primiparo es todo aquel estudiante que ingresa por primera vez a
la universidad, sin repetir semestre o pedir traslado entre carreras, mejor
dicho, es el niñato adolescente que ingresa a la universidad después de recibir
el grado de bachillerato.
Las universidades iniciaron su primer período del año y así mismo
llegaron los llamados "primíparos" para empezar con su semana de
inducción. Pero ¿Qué tanto se sabe de los miedos que estos jóvenes enfrentan a
la hora de pararse ante un mundo tan desconocido e incierto?
Muchos llegan al nivel superior indecisos por la carrera escogida, éste tal vez
es el primer miedo al que se enfrentan: el fracaso, ya que la profesión elegida
puede marcar las alegrías o tristezas de toda una vida. Aunque este pronóstico
no siempre resulta, algunos médicos, arquitectos o ingenieros son ahora grandes
empresarios, comerciantes, o ministros y nada tiene que ver la carrera que
alguna vez escogieron.
Los nuevos estudiantes visualizan con temor y expectativa lo que va a ser su
vida profesional y para ello también viene un problema mayor, la familia, esa
presión psicológica que ejercen los padres sobre el futuro laboral de sus
hijos.
Sin embargo, no todo se queda en vastas hipótesis. El Observatorio Laboral para
El anterior estudio permite ver, por lo menos a través de estadísticas, que los
estudiantes tengan herramientas que soslayen las informaciones que carecen de
sustento. No obstante, dichos resultados hacen que más de un alumno apunto de
graduarse, vea con melancólicos ojos el sueldo que están devengando sus más
próximos colegas.
Otros miedos...
Pero no sólo la parte laboral es un dolor de cabeza para los futuros
profesionales, llegar tarde a un salón de clases por no conocer bien
Según el reporte del Observatorio Laboral, el problema del manejo del tiempo
también es un obstáculo para estos jóvenes. El desaprovechamiento del tiempo
libre hace que ellos pierdan interés por lo que hacen, de tener que leer uno o
tres libros al año, el número aumenta a uno mensual. El tiempo también influye
cuando no tienen amigos o se sienten rechazados y tiene que esperar horas para
entrar a una nueva clase, esa soledad los hace alejarse aún más de sus propios
gustos y los pone en la escala del miedo del "primiparo".
El no ser todavía un adulto es un problema aún más grave en las Universidades.
Los docentes quieren tratar a los jóvenes como adultos, pero lamentablemente y
según el censo sobre la edad para entrar a la universidad, el promedio es de 17
años, edad en la que todavía se están definiendo personalidades y problemas de
adolescencia, esto represente un miedo aún mayor.
“La última palabra no la tienen ni los miedos ni las expectativas sin argumentos,
generadas en el entorno de los nuevos estudiantes. La motivación de ingresar a
la vida universitaria y por ende a las áreas específicas, reposará en el
verdadero interés y pasión con que cada una de ellas sea asumida”, dice el
informe del Ministerio de Educación Nacional.
* Con información del Observatorio Laboral del Ministerio de Educación Nacional
*tomado de la revista Universia Colombia