ASIGNATURA: PLANIFICACIÓN
TEMA: GLOBALIZACIÓN
Autor: PEDRO ENRIQUE TOVAR
Introducción.
La globalización es el proceso por el que la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo unifica mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global. Así, los modos de producción y de movimientos de capital se configuran a escala planetaria, mientras los gobiernos van perdiendo atribuciones ante lo que se ha denominado la "sociedad en red". En este marco se registra un gran incremento del comercio internacional y las inversiones, debido a la caída de las barreras arancelarias y la interdependencia de las naciones.
En los ámbitos económicos empresariales, el término se utiliza para referirse casi exclusivamente a los efectos mundiales del comercio internacional y los flujos de capital, y particularmente a los efectos de la liberalización y desregulación del comercio y las inversiones, lo que a su vez suele denominarse como "libre comercio" (en inglés: free trade).
Aldo Ferrer señala que el actual proceso de
globalización es parte de un proceso mayor iniciado en 1492 con la conquista y
colonización de gran parte del mundo por parte de Europa. Marshall
McLuhan sostenía ya en 1961 que los medios de
comunicación electrónicos estaban creando una aldea global. Rüdiger
Safranski destaca que a partir de la explosión de la
bomba atómica en Hiroshima en 1945 nació una comunidad global unida en el
terror a un holocausto mundial. También se ha asociado el inicio de la
globalización a la invención del chip (12 de setiembre
de 1958), la llegada del Hombre a
La globalización como sinónimo de internacionalización
En este caso, el término se refiere al aumento de la interdependencia e interconexión entre personas de distintos países. En la medida que esta tendencia se ha acentuado en las últimas décadas, es comprensible la idea de utilizarlas como sinónimos. Algunos prefieren usar el término globalización en lugar de internacionalización, para enfatizar la gradual erosión de los Estados-nación y del alcance y eficacia de las medidas diseñadas e implementadas por los mismos.
Así, las tendencias actuales representan un aumento de la internacionalización y de triadización, en torno de tres grandes bloques: Estados Unidos, Europa Occidental y Japón. Algunos van más allá y sugieren que la globalización no es más que un discurso para justificar el proyecto global neoliberal y la consolidación del capitalismo estadounidense en las demás regiones del mundo. (Hirst y Thompson, 1996) (28).
Para ello, tanto los avances tecnológicos, como la adherencia al liberalismo económico han sido y son fundamentales. Después de todo, sugieren los escépticos, entre 1890 y 1914 predominó el liberalismo, mientras que desde 1980 en adelante el neoliberalismo. Desde esta óptica, sí es posible revertir la globalización. Si los países se aislaran unos de otros, estarían desglobalizándose. Diversos autores coinciden que entre la primera y segunda guerra mundiales la integración, al menos en el plano económico disminuyó. Más allá de la deseabilidad de esto último, ¿es posible hacerlo dados los avances en la transmisión de información? Pareciera que no y no únicamente por el tema de la información, sino porque ningún país puede producir todo lo que necesita, es decir, la autarquía no es deseable; pero tampoco lo es el hecho que la interdependencia llegue a niveles que impidan que cada gobierno pueda tomar decisiones de manera autónoma. El desarrollo es un proceso endógeno, gestado "desde adentro" de cada sociedad. Así, la cuestión de fondo es cómo debería insertarse cada país a la economía mundial.
Si el globalismo siempre ha existido, lo que sí podría ser una característica distintiva de los tiempos actuales es el desarrollo de los mercados financieros, que posibilita realizar transacciones financieras en tiempo real. Este avance ha conectado más a los países entre sí. La globalización financiera ha avanzado a una velocidad mayor que las demás facetas de la globalización.
Ferrer (2002), diferencia la globalización real de la virtual; la primera se refiere al crecimiento del comercio económico mundial (la esfera real), y es un proceso de largo plazo, que se acelera a partir de la revolución industrial iniciada en Gran Bretaña en el siglo XIX. La segunda alude al desarrollo de los mercados financieros (esfera virtual), que gracias a los avances en el procesamiento y transmisión de la información, la convierten en un proceso esencialmente contemporáneo: "En el presente, la globalización financiera se ha convertido en un fenómeno en gran medida autónomo y de una dimensión y escala desconocidas hasta tiempos recientes" (29). Por ejemplo, antes de la aparición del cable transatlántico en 1866, se requerían tres semanas para transmitir información desde Londres hasta Nueva York; en 1914 solo se necesitaba de un minuto (Bordo, 2000). En 1930, una llamada telefónica de tres minutos de Nueva York a Londres costaba 245 dólares, mientras que en 1990, 3 dólares.
No obstante, la globalización no es solo un fenómeno económico, sino, como se ha mencionado, multidimensional. Desde esta perspectiva, un mundo más global es aquel donde las ideas, mensajes, inversiones, patrones culturales sobrepasan los límites territoriales de los estados-nación. Por ejemplo, Beck (2002) y Strange (2000) sostienen que la globalización está conduciendo a la desaparición de los estados-nación, pues cada vez disminuye más la posibilidad de que tomen decisiones de manera autónoma. En la medida que la actividad económica internacional se realiza en un entorno de mercado, son los participantes de este último (los agentes financieros, las empresas multinacionales, etc.), quienes controlan lo que puede o no puede hacer un estado. De esta manera, se hace imposible hablar de políticas económicas nacionales o procesos autónomos de elecciones de política. Aquellos que no implementan políticas acordes con el sentir del mercado, son castigados, a través de menores flujos de capitales, financiamiento externo, etc. (Phillips, 1998).
¿Es la primera vez que ocurre esto? La respuesta parece ser negativa; desde mediados del siglo XIX hasta la primera guerra mundial, los países estaban integrados tanto o más que en la actualidad. En todo caso, los avances tecnológicos, han posibilitado una expansión de la internacionalización; si esto es así, entonces la globalización no es más que una internacionalización ampliada. No se trataría entonces de un fenómeno nuevo, más aún, si se analiza desde una perspectiva economicista. Como se ha mencionado, los investigadores han analizado el comportamiento de diversas variables económicas, tanto a fines del siglo XIX como a fines del siglo XX y varios de ellos han concluido que el mundo estaba más internacionalizado hace cien años.
Por ejemplo, el Banco Mundial (2001), sostiene
que desde
Los globalistas, en oposición a los escépticos, sostienen que la globalización es un fenómeno real y expresa cambios estructurales y profundos en la escala de la organización social moderna (Held y McGrew, 2002).
Entonces, si la globalización alude a una internacionalización ampliada, al menos en su acepción economicista, el vocablo globalización pareciera ser redundante. (Scholte 2002).
La globalización transforma las ciudades
Frente a ciertos prejuicios iniciales que consideraron que la transición a la sociedad info/global determinaría una pérdida de peso de las ciudades, la evidencia actual es que la "era informacional y global" significa más comunicación, más información, más conocimiento, mayor densidad e intensidad en las relaciones humanas y, precisamente por ello, más ciudad.
La globalización y la localización son las dos grandes fuerzas del desarrollo en el siglo XXI. La globalización se asienta en un sistema red cuyos puntos nodales son las ciudades. Pero las ciudades sólo pueden ser locomotoras del desarrollo nacional y arrastrar al conjunto de la economía si son capaces de crear un clima adecuado para los negocios con servicios atractivos, infraestructuras urbanas y calidad de vida en general; y especialmente si se esfuerzan en buscar la colaboración entre el sector público, el privado y las asociaciones y grupos comunitarios. El factor crítico para el buen gobierno de la ciudad es la capacidad para gestionar estas redes de actores.
La globalización no sólo nace en las ciudades sino que se asienta en las mismas consistiendo fundamentalmente en las redes por las que circulan flujos entre ciudades. Ello es así porque: (1) la población mundial se concentra crecientemente en ciudades, (2) la interdependencia territorial se produce entre ciudades, (3) las ciudades son el espacio de encuentro y reconocimiento intercultural, (4) la economía del conocimiento requiere de entornos urbanos, (5) la sociedad del conocimiento se estructura en ciudades educadoras, (6) los problemas globales requieren respuestas urbanas, (7) los desafíos de la democracia son en gran parte desafíos urbanos.
Pero la globalización, al reestructurar el territorio, ha cambiado el concepto de ciudad. La ciudad hoy desborda la realidad concreta de un territorio y una población sobre la que ejerce jurisdicción una administración municipal urbana. La ciudad incluye y desborda el concepto de municipio.
Las ciudades de la sociedad global y del conocimiento se definen por la posición que ocupan en las estructuras reticulares de ciudades y territorios en las que se inserta. Estas estructuras se caracterizan por su asimetría y por una configuración muy variable que depende del posicionamiento y de la asignación de roles entre las ciudades y los territorios.
En este nuevo contexto, gobernar una ciudad consiste en incidir en las redes en las que se configura y de este modo poder incidir en los procesos económicos y sociales que impulsan su desarrollo y en las consecuencias de los mismos en la articulación del territorio. Gobernar una ciudad es intervenir en todos los ámbitos del territoriales en los que se desarrollan las estrategias urbanas (eje local/global). El gobierno de una ciudad es un gobierno-red con diferentes niveles de acción territorial que debe contar con la presencia y la concertación de los distintos actores con capacidad para poder impulsar las estrategias económicas y sociales de la ciudad. El gobierno de la ciudad es un gobierno multinivel poco formalizado y flexible cuyas relaciones de poder entre los actores son variables y vulnerables.
La globalización ha quebrado el principio político-administrativo de que la acción de un gobierno debe circunscribirse al territorio de su jurisdicción. Hoy un gobierno municipal al perseguir los intereses generales de sus vecinos no puede limitar el territorio de referencia de sus políticas y estrategias a sus límites administrativos; contrariamente, su capacidad más preciada es la de establecer acuerdos con los otros gobiernos y con los actores privados y públicos que resulten en cada caso relevantes. De hecho cada política o estrategia plantea un marco territorial de referencia diferente. Las política sociales tienden a situarse a nivel de barrio; las políticas de movilidad tienden a hacerlo a nivel regional; las grandes infraestructuras que las redes de ciudades necesitan se plantean muchas veces a nivel nacional o incluso internacional.
Todos estos cambios se están dando con intensidades y en combinaciones diferentes en los distintos países. Los describimos como transición del gobierno a la gobernanza local. El concepto de gobernanza no describe ni una realidad ni una categoría de realidades precisa sino un proceso de transición a realidades diferentes pero compartiendo una característica común: la clave del buen gobierno ya no reside tanto en la gestión interna de las organizaciones públicas como en la calidad de las interacciones entre éstas, la sociedad civil y el sector privado.
Red Iberoamericana de Investigaciones sobre Globalización y Territorio.
Por otra parte, para tener una operación
especializada con respecto a las principales actividades de
El espíritu de
Fue creada en el Seminario sobre Impactos
Territoriales de los Procesos de Apertura Económica, Reforma del Estado y
Reconversión Productiva que, organizado por el Centro Interdisciplinario de
Estudios Regionales (CIDER) de
El propósito de esta iniciativa fue establecer una instancia para promover y coordinar la realización de investigaciones sobre las transformaciones territoriales producidas por el avance de la globalización e impulsar su discusión y difusión. Desde entonces funciona como un medio de comunicación y discusión entre investigadores individuales que, tanto en instituciones públicas como privadas, se dedican al estudio de los impactos de los procesos de reestructuración productiva, modernización tecnológica y globalización sobre la distribución territorial de las actividades económicas y de la población, la difusión y adopción territorial de innovaciones, las nuevas modalidades de gestión pública territorial, la evolución de las disparidades regionales y/o locales en calidad de vida y bienestar social y otros temas relacionados.
Su organización reposa en una coordinación
general, actualmente desempeñada por el profesor Carlos de Mattos
del Instituto de Estudios Urbanos, cuya función es asegurar el enlace entre las
distintas secciones nacionales y promover
Se definieron diferentes ejes temáticos de
investigación con el fin de poder hacer en el futuro comparaciones entre los
distintos países y lograr así establecer ciertas tendencias en los procesos de transformación económica, tecnológicas, social, política, cultural
y ambiental a nivel territorial. Así mismo, se han realizados en
diferentes países latinoamericanos como Chile y Argentina varios seminarios
nacionales de
Infografía