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TORREMEJIA (Web personal)

25-junio-1980

El alcalde de Torremeg�a, absuelto de la supuesta malversaci�n de caudales p�blicos

REDACCI�N/M�RIDA

La Audiencia Provincial de Badajoz ha dictado sentencia absolutoria, con todos los pronunciamientos favorables, en el caso del alcalde de la localidad pacense de Torremeg�a, Benito Benitez, procesado por los supuestos delitos de malversaci�n de caudales p�blicos y exhumaci�n ilegal de cad�veres. El alcalde, militante del PTE y obrero acogido al seguro de desempleo, fue procesado por denuncia presentada por el concejal de UCD Juli�n Membrillo en la Delegaci�n de Sanidad de Badajoz, referente a la exhumaci�n de cad�veres, y por otra acusaci�n del gobierno civil de la provincia, ya que Benito Ben�tez pag� algo m�s de 9.000 pesetas del empleo comunitario a los ocho hombres que trasladaron los restos mortales de 33 republicanos fusilados en 1936 del cementerio viejo al nuevo, a petici�n de los familiares. El fiscal solicitaba para el alcalde de Torremeg�a tres a�os de suspensi�n en el cargo, lo que significaba su desposesi�n, ya que el plazo que queda hasta las pr�ximas elecciones municipales es menor, y una multa de 25.000 pesetas por la presunta exhumaci�n ilegal.La sentencia afirma que �habiendo surgido en numerosos familiares de personas muertas a principios de la guerra civil el deseo de que sus restos fueran trasladados de la fosa com�n en el cementerio viejo al nuevo fue reconocido este sentir por el procesado, trabajador manual y alcalde desde las �ltimas elecciones, someti�ndolo al pleno municipal, que lo aprob�, autoriz�ndose al propio alcalde para gestionar dicho traslado con los familiares, convini�ndose que los gastos de colocaci�n de l�pidas fueran de cargo de estos �ltimos y los restantes a cargo de los fondos del empleo comunitario�. La sentencia dice tambi�n que el traslado de los restos se hizo de manera voluntaria y que entre las personas que participaron en el mismo hab�a algunos familiares que trabajaban ese d�a en las obras, subvencionadas por los fondos del empleo comunitario, �abon�ndose a los trabajadores de dicho fondo los salarios de aquellos d�as, sin que aparezca acreditado que el enterramiento disminuyese la jornada laboral del empleo comunitario�.

La Audiencia Provincial de Badajoz estima que no existe delito de exhumaci�n ilegal por no haber intencionalidad dolosa, al ser admisible el error de prohibici�n -es decir, el desconocimiento de que no pudiera efectuarse el traslado de los restos-, m�xime dadas las circunstancias concurrentes. Asimismo, la sentencia afirma tambi�n que no hay delito de malversaci�n de caudales p�blicos, �ya que las subvenciones cuya administraci�n se atribuye no parece fueran destinadas a fines distintos de los previstos.

Fuente: El Pa�s

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22-junio-1980

Los vecinos desembargaron la vaca del alcalde

In�s Guerrero y Encarna Gal�n dieron dinero para pagar las 50.000 pesetas que el juzgado exigi� al alcalde en concepto de responsabilidad subsidiaria, ante la denuncia por malversaci�n de fondos. Lo �nico que ten�a el alcalde, f�cilmente embargable, y que pudiera costar 50.000 pesetas, era la vaca. El juzgado la embarg� y los vecinos la desembargaron. Para las dos mujeres, que vieron fusilar a sus parientes y han aguardado 43 a�os para enterrarlos como ellas piensan que merec�an, �la posibilidad de sanci�n contra el alcalde es incomprensible, porque ha hecho lo que los familiares llev�bamos pidiendo mucho tiempo�.

Fuente: El Pa�s

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22-junio-1980

El juicio contra el alcalde de Torremeg�a el recuerdo de los fusilamientos de 1936

JOSE MARIA BAVIANO

Los alcaldes de la comarca de Barros, que se re�nen peri�dicamente, han calificado p�blicamente como mod�lica la forma en que el Ayuntamiento de Torremeg�a invierte los fondos que se env�an desde el Gobierno Civil de Badajoz. Tras las elecciones municipales del pasado a�o, UCD tiene alcaldes en o�nce de los veinti�n ayuntamientos que componen la comarca. En Torremeg�a, el PTE obtuvo cuatro concejales, tres UCD y dos el PSOE. El pacto de izquierda permiti� a Benito Ben�tez ser el primer alcalde de izquierdas en el pueblo de La familia de Pascual Duarte, despu�s de 43 a�os.Durante la vendimia, el pasado a�o, y la huelga que se gener� en septiembre en la tierra de Barros, el alcalde, otro concejal del PTE y un vecino fueron encarcelados durante tres d�as como presuntos instigadores. Antes, poco despu�s de hacerse cargo de la alcald�a, Benito Ben�tez recibi� en el ayuntamiento a una comisi�n de familiares de los vecinos fusilados en 1936. Era la cuarta vez que los familiares intentaban, alcalde tras alcalde, desde hac�a a�os, que los restos mortales fueran sacados de la fosa com�n y dignamente enterrados.
�El 28 de junio de 1979�, dice Benito Ben�tez, �expuse al pleno del ayuntamiento el deseo de los familiares, y los concejales me pidieron que negociase con ellos la forma en que se iba a realizar el traslado desde el cementerio viejo al nuevo. Volv� a reunirme con los familiares y llegamos al acuerdo de que la mano de obra se costease con fondos del empleo comunitario y que la l�pida de la tumba fuese colocada en el centro del patio del nuevo cementerio. Este acuerdo se llev� al pleno del 28 de julio y ning�n concejal se opuso. Incluso un concejal de UCD, Francisco Fern�ndez Rosas, dijo que un t�o suyo, fusilado en 1936, estaba en la fosa com�n. El d�a 16 de agosto, casi todos los familiares fueron a trabajar en la exhumaci�n de los restos. Algunos de los trabajadores del empleo comunitario fueron all�, voluntarios, despu�s de terminar el tajo del d�a. La cuadrilla que trabaj� en las fosas fue de seis personas el primer d�a y cuatro el segundo, y se les pagaron en total diez jornales a 945 pesetas�. El d�a 17 de agosto, alrededor de mil personas se reunieron en el cementerio cat�lico municipal de Torremeg�a, como reza a la entrada, para inhumar los restos de 33 vecinos del pueblo fusilados el domingo 14 de septiembre de 1936, a las tres de la tarde. Muchos de los presentes, familiares de los fusilados, hab�an llegado desde los pueblos de alrededor. Pocos d�as despu�s, el alcalde recibi� una comunicaci�n del juzgado en la que se daba cuenta de la denuncia que, a instancias del concejal de UCD Juli�n Membrillo, se hab�a presentado en la delegaci�n de Sanidad de Badajoz por la exhumaci�n de los restos mortales y, posteriormente, otra acusaci�n del Gobierno Civil de Badajoz, por presunta malversaci�n de caudal p�blico. Las responsabilidades subsidiarias del acusado fueron fijadas en 50.000 pesetas, y el juzgado orden� el embargo de la vaca propiedad del alcalde, ya que Benito Ben�tez, trabajador del empleo comunitario en su pueblo, no ten�a esa cantidad.

"Hac�a 43 a�os que no iba al cementerio"

In�s Guerrero Ben�tez tiene 79 a�os, es viuda desde hace 43 y hace cuarenta que vive enfrente de uno de los que, aquel 14 de septiembre, fusilaron a su marido, junto a las tapias del cementerio. �Cuando nos enteramos en el pueblo que hab�an empezado la guerra, nos fuimos al campo. Cuando supimos que hab�an terminado los tiros, volvimos. A los cuatro d�as llegaron recogiendo a los hombres y se los llevaron al palacio, un granero, donde dec�an que iban a hacerles unas preguntas. Durante quince d�as estuvimos llev�ndoles comida. Un d�a que iba a llevar una cajetilla de tabaco a mi marido me dijeron que se hab�an llevado a los hombres en un cami�n a M�rida. Yo le dije a Luis, un amigo, que me llevara en el coche a M�rida, pero cuando salimos a la carretera vimos que el cami�n estaba parado al lado del cementerio y all�, en la tapia, les dieron los tiros. All�, fusilados, estaban mis dos hermanos, Manuel y Juli�n, mi marido, Juan Antonio Cerrato, y otro que iba a ser cu�ado m�o, Juan Antonio Garc�a�. � S�, s�, vi c�mo los fusilaban y s� qui�nes son los que iban en el cami�n que los llev� hasta el cementerio y que les pegaron los tiros. Los conozco. Uno de ellos era el L�tigo Negro, pero este mote se lo pusieron despu�s, por la norma en que hac�a trabajar a los jornaleros. Otro era uno de los de Paredes, que lo mat� el tren... Cuando fusilaron a mi marido, me qued� con dos hijos, uno de dos a�os y otro de ocho meses, y estaba embarazada de tres meses. Nunca les he dicho a mis hijos qui�nes los mataron, porque, sobre todo uno de ellos, tiene un genio muy malo�.
Hace cuarenta a�os que In�s Guerrero vive enfrente de uno de los que intervinieron en el fusilamiento de sus familiares, �y en ese tiempo mi boca no se ha abierto para llamarle criminal ni nada. Desde que los fusilaron nunca he ido al cementerio. Ni siquiera cuando se murieron mi padre y mi madre fui a alumbrarlos, porque no ten�a el gusto de ir. Desde que mataron a los hombres no he sido mujer y desde que saqu� los restos no estoy buena�.
En 1936, Torremeg�a ten�a alrededor de setecientos habitantes, y entre los meses de septiembre y diciembre de ese a�o fueron fusilados m�s de cuarenta hombres. La mayor�a de las mil personas que en agosto pasado acudieron al cementerio eran familiares de los fusilados. Por primera vez en cuarenta a�os se reunieron a recordar algo que todos ellos, como In�s Guerrero o Encarna Gal�n, a quien fusilaron un hermano, hab�an callado a sus propios hijos. Las fotos amarillentas de las alcobas tomaron vida y los �nimos se encresparon en el pueblo al conocer que al alcalde lo pod�an destituir por acceder a algo que muchos ped�an hace a�os.
Seg�n el art�culo 59 del reglamento de cementerios, no es necesario pedir permiso m�s que a los familiares para realizar un traslado de restos una vez transcurridos diez a�os desde la muerte. Los famliares no s�lo dieron su asentimiento, sino que pagaron las 50.000 pesetas que se ped�an al alcalde. Torremeg�a, hoy, es un t�rmino municipal de m�s de 6.000 hect�reas en el que se extiende, muy blanco, un pueblo de 1.930 habitantes. De las quinientas familias del pueblo, 120 viven del empleo comunitario. Desde el pasado mes de enero, el ayuntamiento ha recibido alrededor de ocho millones de pesetas, que han permitido trabajar a 120 parados durante un total de 75 d�as. Durante el tiempo que lleva el alcalde Ben�tez se han asfaltado todas las calles menos una, se ha hecho un parque que se inaugura hoy, se ha dotado a la estaci�n de un and�n de cuatrocientos metros, se ha concluido el alcantarillado, se est� realizando la acometida de agua potable en las casas, se han mejorado los servicios p�blicos y se ha prohibido la circulaci�n en la calle que hace las veces de paseo desde las nueve de la noche hasta la madrugada, para que no haya peligro de atropellos a la hora del paseo.

Fuente: El Pa�s

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