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“He pagado
muy cara mi sinceridad”
Vega, que se
quedó a las puertas de estar en la final, habla por primera vez y sin
tapujos de los motivos de su actitud
Siempre
hubo una razón para tanto llanto, y si el público no quiso verla,
dice, lo siente por él. No obstante, pide disculpas por tanta
sensibilidad.
El público pudo al fin dar su
veredicto. Hasta ahora la alumna más sensiblera había permanecido bajo
el manto protector de quienes creyeron que, por encima del orgullo, iba
a predominar el talento. Pero llegado el momento, los espectadores
fueron implacables: un 69,5 por ciento, frente a un 30, decidía que
fuera Ainhoa, su contrincante más feroz, y no ella quien optara al
triunfo en la recta final. La derrota tuvo un sabor más amargo, si
cabe.
Ahora, consciente de que se le esfumó su tiempo, Vega intenta mantener
el tipo haciendo de esa “emocionabilidad” su estandarte más eficaz.
Así, no ceja en su empeño de destacar las ventajas de la lágrima fácil.
“¿Qué tiene de malo llorar si las lágrimas vienen de dentro y hay
un sentimiento sincero? Estoy orgullosa de poder llorar cuando
quiero”, ha declarado en sus apariciones televisivas. Y hasta ha
hablado de la falta de sensibilidad de los demás para percibirlo. “El
público ha visto a Vega llorando y no a la persona que está detrás,
Mercedes, con una profesión artística. Y lo siento por ellos...”.
En el casting ya puso a todos sobre aviso. “Tengo un defecto, y es que
soy muy sensible y llorona. No valgo para contener las emociones y lo
paso mal”. Confesión que ha tomado más fuerza cuando, al día
siguiente de la expulsión, caía enferma.
Vega quiere defenderse de las acusaciones de prepotencia y victimismo.
“Si fuera así no hubiera dejado que nadie me hubiera visto llorar. Me
caracterizo por ser una mujer sencilla, y en la academia he pagado un
precio muy alto por esa sinceridad”.
Sus objetivos
No obstante, ha encontrado un rápido consuelo. “Si al menos mientras
lloraba he arrancado las risas del público por pesada, pues eso me
vale”. Eso sí, no piensa dejar de ser ella misma. Sabe muy bien lo
que quiere, además de irse a vivir con su novio, tener una casa grande,
un perro y un BMW. “He aprendido que si te quieres y confías en ti
mismo, no te faltará nada en la vida”, confesaba al principio del
concurso. Entonces ya alardeaba de su manía de querer llevar llevar
siempre la razón. “Si no estoy de acuerdo con algo y lloro, es
siempre para mejorarlo”.
Nada parece haberle negado la vida, hasta ahora, a esta cordobesa que
estudia Publicidad en Segovia. Hija de un ingeniero amante de la música,
sabe que posee un buen físico; compensa la falta de altura con un
cuerpo 10, y no puede vivir, dice, sin su novio. Y se ha mostrado
discreta cuando le han preguntado acerca de su “especial” relación
con Nández. “Yo sólo voy a hablar de mi carrera. Me llevo muy bien
con él, y estas fiestas he conocido a su novia Vane, y además ella es
también amiga de mi novio”.