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Busta
y Bisbal: la visita más esperada
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No
se sabía quiénes estaban más emocionados: si los concursantes o
los antiguos alumnos de la academia, a los que no había quien
sacara de allí.
Sus consejos: “Disfrutad y aprovechad esta
oportunidad”.
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Los chicos (sobre todo ellas) no sabían si aquello era un sueño.
Cuando cantaron juntos varios “gallos” delataron sus nervios.
Y algunos, como Vega, no pudieron contener las lágrimas
ante sus ídolos.
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Nina:
una de cal y otra de arena
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Nina
no se sentía muy contenta con la actitud de sus chicos y tras la
gala les echó una pequeña bronca: “No me
lo creo. Estáis tan comedidos, que da asco, con perdón. Siempre
pendientes del que dirán. Debéis mostraros tal y como sois”.
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Después les preguntó a los concursantes cómo andaban sus
corazones y qué les parecían los profesores. Joan se
abalanzó sobre ella: “Nina, no puedo
esconderlo más”.
Ella no podía parar de reír.
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La
cara y la cruz de las nominaciones
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El
público votó al primer favorito, Manuel Carrasco. El tímido
onubense no se lo creía. “Al principio me
he quedado normal, pensando, ¿y esto qué es?”, dijo el
joven pintor. Después afirmó entre lágrimas: “Es
lo más bonito que me ha pasado”.
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Ainhoa y Mai estrenaron la peor parte del concurso: las
nominaciones. Esta semana, el público decidirá cuál de las dos
permanece en la academia. Ellas prometieron hacer lo posible para
quedarse.
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