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Management:
El aura dorada de la motivación y el liderazgo en
las organizaciones
La motivación es un bien fundamental, tanto en épocas de
crisis como en tiempos de prosperidad. El éxito de una compañía, depende
en gran medida, de una buena política de incentivos no sólo restringidos
al orden de lo material. Cada persona es portadora de una dosis de energía
que puede ser alimentada y estimulada hacia el crecimiento, pero ¿cuáles
son los secretos para lograr el verdadero compromiso de la gente con su
compañía?...
Marita Venturín Del
Piero
[email protected]
Los principios de la motivación
Covey, inevitable punto de referencia en temas motivacionales,
da una serie de principios para lograr el buen desempeño de las personas
en las organizaciones. Las claves, señala Covey, son la participación y la
confianza. Padres, educadores, líderes y empleadores comparten por igual
la misma preocupación con respecto a cómo convencer a las personas que
dependen de ellos para que sientan y actúen en forma responsable. Para
desarrollar la motivación y la responsabilidad, sugiero trabajar sobre dos
principios que pueden ser muy efectivos: la participación y la
confianza.
El primer principio se basa en hacer participar a las
personas del problema y trabajar juntos para encontrar una solución. Los
líderes y los gerentes más iluminados han comenzado a adoptar este
principio en una forma u otra. Aprendieron que sólo cuando una persona
está sinceramente involucrada en un problema puede brindar lo mejor que
tiene dentro. Cuando un empleado puede identificar sus objetivos
personales con los de una institución, fluye un enorme caudal de energía,
y creatividad.
¿Por qué funciona este principio?... La mayoría de nosotros
sabe intuitivamente qué está bien, pero a menudo no nos sentimos
responsables. Sin embargo, cuando se nos confían algunos de los hechos de
una situación problemática, queremos ayudar, responder. Pero cuando la
solución al problema aparece expuesta juntamente con los hechos, nos
sentimos privados de la oportunidad de utilizar nuestra propia iniciativa
y creatividad para actuar y nos resignamos con recibir pasivamente las
consecuencias de una acción.
De esta manera, la responsabilidad sigue siendo de quien
propone la solución. Y esto suele repetirse en muchas ocasiones y frente a
determinados problemas en los cuales los líderes simplemente no tienen
tiempo para hacer participar a los individuos. La solución a menudo ya se
decidió y cualquier intento de democratización de la misma resultaría poco
sincera. Debemos ser abiertos e influenciables, y descubriremos un aumento
en nuestro propio poder e influencia. Es bueno que recordemos lo
siguiente: cuando la naturaleza de la solución requiere la cooperación, el
compromiso y la participación de otros, es mejor que en primer lugar
busquemos que sean esos otros individuos quienes se involucren en el
problema.
En búsqueda de la cooperación, el compromiso y la
participación es importante no olvidar recorrer los siguientes tres
pasos:
1.
El proceso de capacitación es esencial.
La mayoría de los líderes no confían demasiado en este proceso y lo
delegan. Al saltearse este proceso, luego, a la larga, se deberá dedicar
mucho más tiempo a la motivación externa y a aclarar malos entendidos que
a menudo originan problemas muchos más graves como relaciones tirantes,
conflictos de personalidad y una moral baja.
2.
Si la capacitación está bien hecha y la
comunicación es de dos vías, este compromiso será honesto y profundo. Si
la capacitación es rápida y la comunicación es de una sola vía y limitada,
el compromiso será poco profundo y desaparecerá fácilmente con el primer
obstáculo o tormenta.
3.
Una vez aceptado el compromiso, el
supervisor es fuente de ayuda y no juez. Si la persona comprometida con la
tarea no cumple con el trabajo, la actitud del supervisor debe tender a
generar un vínculo de confianza y ofrecerle su colaboración.
Estos tres pasos están interconectados y se retroalimentan
entre sí. Ejecutarlos bien requiere una considerable fortaleza de
carácter, fe y paciencia en el líder. A muchos les falta la fortaleza
y muchos trabajadores están tan condicionados por la supervisión
constante, que esta filosofía de motivación en la confianza no siempre
puede implementarse fácilmente. Pero recuerden, la confianza es la
forma más elevada de motivación humana.
Recomendaciones
para liderar organizaciones vivas
Peter Senge, creador del concepto "learning organization",
explica que el desarrollo de una empresa no difiere demasiado del de las
semillas pues al igual que éstas, se trata de un organismo vivo. Senge
hace una analogía entre un jardinero y un líder. Por descabellado que esto
suene, hay varias características afines a ambos personajes.
¿Se imagina a un jardinero arrodillado en el suelo, gritando a
las semillas "¡crezcan!"?... Una imagen simple pero poderosa. Los
jardineros saben que una semilla tiene el potencial para crecer, pero
también que el crecimiento no depende exclusivamente de ello. Depende de
la interacción entre la semilla y el entorno, o más precisamente, del
proceso de crecimiento que entre ambos generan. La semilla envía señales
de entorno, y atrae agua y nutrientes. Su sistema comienza a
desarrollarse, se extiende y atrae más agua y nutrientes. Ese es el
primer principio del liderazgo: comprender los procesos de auto
fortalecimiento del crecimiento. Si no funcionan, el cambio no
generará energía sino que la absorberá.
Pero estos procesos de crecimiento no pueden progresar si
no existen condiciones favorables. Por eso, la gestión del jardinero - o
del líder - debe enfocarse a un segundo conjunto de fuerzas: las
condiciones limitativas que podrían impedir que funcionaran los procesos
de crecimiento. En la naturaleza, todo crece gracias al "interjuego" de
procesos fortalecedores que impulsan el crecimiento, y de procesos
limitativos que lo restringen. De allí que todas las estrategias de
liderazgo para ser efectivas siempre impliquen nutrir los procesos de
crecimiento y mitigar los efectos de los procesos limitativos. Los
verdaderos líderes reconocen intuitivamente ese "interjuego" y aprende a
trabajar con él. No impulsan el cambio, participan en los procesos de
crecimiento y suavizan sus limitaciones.
Ahora bien: ¿cuáles son los procesos que promueven el cambio
significativo?.... Podemos identificar tres procesos de crecimiento que se
fortalecen entre sí. El primer proceso fortalecedor del crecimiento se ve
alimentado por mejores resultados del negocio, es decir, mejoras
que constituyen pruebas tangibles de los beneficios de la nueva práctica.
No obstante, hay que tener en cuenta que las mejoras tangibles pueden
tardar seis, doce o veinticuatro meses en aparecer. El segundo proceso se
centra en los resultados personales: la gente se compromete más si
el cambio los involucra personalmente. La gente valora los ambientes
laborales en los cuales se siente segura, donde comparte una visión, y en
el que los temas difíciles se manejan en forma abierta y no en
conversaciones secretas. Finalmente, las personas se sienten muy influidas
por sus pares, por lo que hacen sus colegas en otros equipos de trabajo.
Esa es la base del tercer proceso, las comunidades de práctica
transversales que, informalmente, por fuera de la jerarquía, han
servido como canales primarios a través de los cuales se difunden las
nuevas ideas en las organizaciones.
No parece complejo aprovechar los procesos fortalecedores,
pero ¿cómo sortear las limitaciones?... Algunas pistas:
§
La flexibilidad: si no se tiene la flexibilidad suficiente para invertir el
tiempo y el esfuerzo necesarios para desarrollar nuevas capacidades, el
cambio no sucederá. El ejemplo: si quieren alcanzar el éxito, los líderes
deben "pregonar con el ejemplo". No sirve tener ideas brillantes o
innovadoras si no se dedica a la gente el tiempo y el apoyo que necesitan
para continuarlas.
§
El miedo y la ansiedad: los líderes deben estar preparados para los desafíos y
también para los desafíos que surgen una vez que se pone en marcha el
proceso de cambio.
§
La polarización: los líderes deben estar preparados para enfrentar la división
entre "creyentes" y "no creyentes" que suele reflejar la reacción de la
gente frente al cambio. la medición: los líderes tienen que manejar las
mediciones de desempeño establecidas aunque no resulten del todo
apropiadas para sus esfuerzos.
§
La fragmentación y la
reticencia: tendrán que lidiar con estos
efectos de las fronteras rígidas (problemas de difusión) y las estructuras
de poder (gobernabilidad, estrategia y propósito).
La clave para identificar las fuerzas que pueden limitar el
cambio es la disposición para observar profundamente la realidad. A
menudo, este es el punto ciego de los innovadores apasionados,
jardineros que creen tanto en sus semillas que olvidan cuáles son las
condiciones necesarias del crecimiento.
Confianza, pilar del éxito organizacional
En esta entrevista, Stephen Covey nos dice que la confianza y
la integridad dentro de las organizaciones constituyen las piedras
angulares del éxito de las mismas. Los altos ejecutivos no son bomberos.
No pueden apagar todos los incendios. Por eso deberían aprender a centrar
su vida sólo en las tareas de más alto rendimiento. Hoy es vital que los
líderes se concentren en lo que para ellos resulte verdaderamente
importante.
¿Cómo hace un líder para conciliar sus distintos roles
como empresario, padre de familia, miembro de la comunidad, etcétera?...
Tiene que elaborar el enunciado de su misión personal y pensar
claramente qué es lo verdaderamente importante para él y luego hacer que
ese enunciado sea su centro. Así todos los diferentes roles de su vida se
ubicarán alrededor de ese centro, de manera que la persona no podrá
descuidar a su familia por su trabajo y tampoco podrá descuidar la forma
de ejercer su liderazgo en el trabajo en nombre de la parte del
management, porque la parte del liderazgo es la más importante, no la del
management. Cuando hay más liderazgo se necesita menos management porque
la gente se maneja sola.
Se puede decir que cada uno es su propio líder...
Sí, pero si usted y yo llegamos a un acuerdo sobre la base de un
sistema de valores común, para un propósito en común, entonces ese acuerdo
sería nuestro líder. ¿Se entiende?...
En la práctica, ¿cómo se puede lograr un equilibrio?...
¿Cómo se consigue el equilibrio?... Organizándose semanalmente, no día
a día y esto es dentro de un contexto a largo plazo, como por ejemplo un
año. Sobre una base semanal, uno se pregunta: "¿En qué estoy desubicado?,
¿cuál es mi rol más importante?". La mayoría de la gente diría: "La
familia". Entonces después se pregunta cuál es el siguiente y podría
decir, por ejemplo: "Soy el presidente de una empresa" y después de eso:
"Trabajo para la comunidad". Luego escribo cada uno de esos roles y me
aseguro de que tengan relación con la misión. Después, para cada rol
determino cuáles son las metas que quiero alcanzar. Digamos que quiero
tener una relación especial con mi hija, así que fijo una cita con ella
para nosotros dos solos.
¿Usted realmente hace esto?... Sí,
todo el tiempo. No dejo pasar una semana sin tener encuentros especiales
con mis hijos y debo organizarme de esa forma porque para mí ellos son muy
importantes, pero también dirijo una gran empresa y soy el presidente de
la compañía.
Parece muy fácil, pero ¿qué pasa cuando la empresa
atraviesa problemas económicos, hay que reducir gastos, achicar el
personal y, al mismo tiempo, se tiene que construir relaciones con la
gente?... Eso es mucho más difícil porque usted está luchando
constantemente. Pero si se quiere sobrevivir, la mejor manera de hacerlo
es relacionándose con otra gente. Así que si uno involucra a su familia,
esto crea un lazo que los une porque todos colaboran y lo ayudan a
encontrar soluciones creativas.
Se convierten en un equipo... Como un equipo,
exactamente, y cuando uno piensa en lo que hizo se da cuenta de que ha
unido las dos cosas, supervivencia y familia. Mucha gente no hace eso y
dice: "Debo ocuparme yo mismo de la supervivencia y no tengo tiempo para
mi familia". Se encierran en sí mismos, se alejan de la gente y pierden
interés y energía.
¿Cómo se puede obtener el compromiso y la participación
de la gente en una empresa?... En primer lugar, uno tiene que ser un
modelo de integridad, y darle más poder a la gente. Y para ello tienen que
confiar en usted, y no se puede inspirar confianza si uno no es confiable.
¿Qué pasa si los engaño, si soy un tramposo, un mentiroso? No puedo lograr
que me tengan confianza. La única manera de dar más poder es estableciendo
las condiciones para que haya confianza. Y ésta no se puede fingir, tiene
que nacer de la integridad, de la integridad de toda la organización.
Tiene que haber confiabilidad en la persona y en la estructura de la
organización. Eso se llama sincronización (o alineamiento), así que
si uno está personalmente alineado con la integridad y hay un alineamiento
de la organización detrás de los principios de cooperación, pensamiento a
largo plazo, trabajo en equipo, innovación, etc., se tienen los elementos
que componen la confianza. Si hay confianza, entonces se puede dar más
poder.
Mucha gente traza un paralelo entre gobierno y empresa y
yo quisiera saber si su teoría también es aplicable a los gobiernos, ya
que usted tuvo una estrecha relación con Bill Clinton...
Absolutamente. Yo hago toda clase de trabajos y uno de nuestros
mayores clientes es el gobierno. Actualmente tenemos aproximadamente
10.000 clientes. Pertenezco a una organización muy grande y somos
alrededor de 700 personas, pero no queremos que la gente se fije en
nosotros, queremos que se concentren en los principios y los capacitamos
para eso. Actualmente hay 10,000 organizaciones haciendo este tipo de
capacitación y lo hacen por su cuenta. Yo no quiero ser un gurú; no quiero
ser alguien que llame la atención de la gente. Quiero que se concentren en
los principios y no me gusta para nada el status de gurú. Quiero que la
gente reconozca estos principios en su corazón. Pertenecen a todas las
culturas, a todas las religiones y lo mantienen a uno alejado de los
problemas si se comporta de acuerdo con ellos. No se puede generar
confianza si uno no es confiable; ése es un principio. No se puede dar
poder si uno no es confiable; ése es otro principio.
La motivación del personal en la hora actual
Fuente: Daniel Codner, titular de Codner & Asociados
Motivar es mucho más que estimular con dinero o asegurando el
trabajo. Es implicar a las personas en lo que se está viviendo. Para ello
es necesario información y liderazgo. Los manuales de administración de
recursos humanos pueden ser básicamente de dos tipos, unos provenientes de
profesionales de la Administración de empresas y otros de grados más
humanísticos.
Pero a la hora de hablar de motivación deben recurrir a las
mismas fuentes. Las teorías de motivación del personal tradicionalmente se
han dividido en múltiples escuelas. Todas coinciden en que el empleado
debe sentir algo que lo estimule a superarse continuamente. Ese sentir
algo está dentro de la persona, algún estímulo externo debe haber para que
ese algo empuje. No alcanza con que el estimulo externo sea económico, es
importante pero no fundamental. Mientras más calificado y más complejos
los requerimientos de la tarea, menos preponderante es el tema del
pago.
Los encargados de recursos humanos están obligados a tomar
en cuenta que los estímulos para motivar no son impactantes de igual
manera en todas las personas. El adulto no llega a la adultez y este es un
estado idéntico a sí mismo hasta la senectud. La adultez también pasa por
diferentes estadios de transición, con sus crisis y resoluciones. Depende
del momento del ciclo vital que se transita que un estímulo sea tal.
Recordemos que el estímulo es un tipo de información que
tiene un significado para alguien, si no, no es estimulo. El significado
va variando a lo largo del desarrollo de la persona. El ciclo vital es
importante, porque da un horizonte temporal y un punto final de
referencia. En los primeros años de la adultez con el punto final perdido
en un futuro inimaginable, el horizonte de desarrollo aparenta ser
ilimitado. En la cercanía de la vejez esto cambia de manera
fuerte.
Mientras más joven y, por tanto, amplio el horizonte, los
intereses laborales están más centrados en el análisis y comprensión de lo
inmediato, observable, experimentable y controlable. Mientras más grande
se quiere integrar lo que se hace en unidades mayores de análisis, no
alcanza con lo que se ve. Se achica el horizonte temporal, pero se agranda
el horizonte de la visión.
Las personas, además del dinero y prestigio, quieren crecer
en la comprensión de la problemática del mundo en que trabajan. No alcanza
con la gestión y mirada sobre lo pequeño de su puesto, se quiere ver y
entender más y, si se puede, implicar en mayores niveles de decisión, lo
hará. Si las empresas u organizaciones no comprenden esto, estas personas
con potencial y capacidad de agregar valor a su trabajo se convierten en
disfuncionales y, por lo tanto, molestas. Entonces, motivar es algo
mucho más que estimular con dinero o asegurando el trabajo. Motivar es
implicar a las personas en lo que se está viviendo. Para ello es necesario
información y liderazgo. Este último no es posible sin lo primero.
La información es todo lo que se comunica tanto hacia
adentro como hacia el entorno. La información deberá ser creíble,
verdadera y coherente. Si se dice una cosa al personal y otra a los
proveedores, por ejemplo, se está generando un doble mensaje que lo único
que hará es restar credibilidad. Por último, la información es información
si el que la lee la puede decodificar. Por ello, no es lo mismo la
comunicación (información que circula) para todos. Hay una base que es
común para toda la organización, pero el resto deberá pensarse
discriminada.
Gestión de recursos humanos y equidad
Daniel Codner explica por qué la falta de equidad es generadora
de malestar y de baja de rendimiento y competitividad. El gerenciamiento
de emprendimientos que involucran personas trabajando en diferentes
niveles requiere de cuidados especiales. En toda empresa hay una manera de
hacer las cosas, que además de estar sostenidas en manuales de
procedimientos y asignaciones de puestos y tareas, implica lo que se llama
su cultura. La cultura tiene un componente importante y de mucho peso, son
los llamados valores. Valores son ideas u objetos materiales estimados por
las personas. Si estas ideas estimadas son muy abarcativas y terminantes,
más que valores son principios.
Estos valores que circulan determinan lo bueno y lo malo, lo
esperado y lo repudiado de la conducta de las personas. Las empresas
originalmente pensadas y diseñadas con el modelo industrial llamado
Tayloriano (un modelo organizativo piramidal, copiado de las
organizaciones militares, con pautas y rendimientos estandarizados de
manera rígida y absolutamente mensurables) están siendo reemplazadas por
los modelos modernos. Este cambio de paradigma organizativo no es menor.
Implica pasar de la organización férreamente estructurada a la implicación
de mayor grado de compromiso de los protagonistas, es pasar de obedecer a
querer hacer.
Esto es la subjetivizacion de la organización. El proceso de
subjetivacion implica pasar de la estructura externa a un cambio interior
en las personas, donde rinden y producen porque están gobernados por
controles internos, estos controles internos no son otra cosa que los
valores organizacionales. Estos guían las acciones fundamentales. Para que
la organización así metida adentro de la gente, funcione bien, debe
trasuntar equidad .¿Qué es la equidad?, en toda organización hay leyes
o preceptos que se cumplen; si no, no es posible pensarla. La equidad es
un valor en la distribución y aplicación de la ley.
Veamos un ejemplo práctico: en un equipo de vendedores en
el cual se ha hecho un proceso de redimensionamiento, las personas sufren
recortes en sus ingresos, inclusive una redefinicion de pautas
comisionarias y de rediseño de clientes, etc. Esto es que se han aplicado
nuevas normas y procedimientos. La cultura de la empresa sigue igual, pero
en el proceso de reorganización no se respetaron temas de antigüedad, o se
favorece a alguien por su cercanía a un Director, o la rebaja de
comisiones no fue homogénea o el organigrama refleja disparidades de
criterios salariales, entonces aparece la falta de equidad.
La falta de equidad es generadora de malestar y de baja de
rendimiento y competitividad. Recuerde que la equidad es un valor
superior, esto es que juzga otro valor que es el de aplicación de la
norma escrita. Es preferible revisar rápidamente este tema, antes de
enojarse porque los empleados no cumplen con los objetivos
propuestos.
Haciendo la plancha
Fuente: Codner & Co. Personas &
Organizaciones
Soportar la crisis sin hundirse podría parecer ser una
solución, pero no lo es. Sólo hay dos opciones reales a seguir: hundirse o
salir adelante. En esta crisis, que pareciera no tener ni fin ni fondo,
"hacer la plancha" se convirtió en una suerte de respuesta habitual cuando
se le pregunta a alguien cómo le va con su emprendimiento. Hacer la
plancha indica estar soportando, sin hundirse y gastando el mínimo de
energía. Es como decir "acá estamos aguantando y viendo qué ocurre". Pero
esto es falso. En esta situación no es posible hacer la plancha, creer que
se está haciendo es estar hundiéndose irremediablemente. Sólo hay dos
opciones: hundirse o salir adelante.
En la conducción de organizaciones en estos momentos tan
críticos no hay lugar para dirigir o administrar. Ahora hay que
liderar. Es en estos momentos definitorios cuando se ven los
verdaderos líderes, y es en los emprendimientos liderados donde se
encuentra el éxito. Se puede ser un excelente administrador, manejando con
eficacia y eficiencia. Se puede ser un eximio dirigente, señalando y
empujando hacia dónde se debe ir. Pero eso no es liderar.
Las ciencias sociales, las ciencias de la administración y las
ciencias de la conducta humana han definido hasta el cansancio qué es un
líder. Hay cursos, entrenamientos, coaching y muchas cosas más para poder
acceder a un buen nivel de liderazgo. Pero, basados en los resultados y en
la experiencia hay tres cosas que definirán a un líder y ellas
son:
1)
Visión
2)
Poder
3)
Capacitador
El líder tiene que tener claro hacia dónde quiere ir. Esto
no es tener una bola de cristal y ser adivino, pero en la incertidumbre un
líder tiene que definir la dirección convencido de ello. Los demás lo
siguen, pero deberá transmitir con convencimiento su dirección. Alguien
dijo hace un tiempo que el héroe no es el que no tiene miedo, no tener
miedo es no ser consciente de los peligros. El héroe tiene miedo pero lo
enfrenta y actúa. El líder debe sentir el miedo, vivenciarlo pero
desafiarlo.
El poder no es otra cosa que poder llevar a cabo las
intenciones, esa es la verdadera fuente del poder. El poder no convence,
el poder invita a la imitación, el poder es lograr que los otros se
sientan también poderosos. El líder es quien mejor encarna el poder y a él
se lo sigue, no porque impone, sino porque se exhibe en su potencialidad
funcional. Comunica claramente que detenta el poder, no por que somete,
sino por que comunica seguridad, confianza en sí mismo y en su capacidad
de infundir sentimientos de poder en los otros.
Decimos que el líder tiene que ser un capacitador,
en términos de hacer que el otro sea capaz, esto es hábil en poder
realizar aquello que la intención del líder señala. El líder es alguien
que transforma a sus seguidores no en manada sumisa, sino que en personas
con las que comparte el poder y que cada una de ellas expresa y detenta.
Es capacitador, insisto, en términos de facilitar que el
otro sea capaz. Esto es tener el talento para llevar adelante un objetivo
y que esa posibilidad sea por propia necesidad del seguidor. En la
capacitación lo habilita al otro, le traspasa su visión sin coaccionar ni
empujar, y el otro se hace cargo del objetivo. Este traspaso de la
intención de uno a la acción del otro sólo es posible por la eficacia de
la comunicación que ha podido transportar la visión y la intención del
líder.
Inexorablemente, reflexionar sobre el liderazgo nos ha llevado
a dos temas absolutamente conexos, las emociones y la
comunicación. No existe dinámica de grupos, de liderazgo y acciones
si no se pueden compartir emociones. La resonancia dentro de un grupo pasa
por el encuentro emocional, y las emociones unen si están ordenadas por
medio de comunicaciones interpersonales apropiadas.
Adónde vamos y qué hacemos son el resultado de decisiones
que tomamos a partir de la lectura de datos objetivos de la realidad, pero
no nos olvidemos que esos datos serán leídos desde dentro de nuestra
subjetividad, ese extraño mix que tenemos todos adentro donde se nos
mezcla nuestra historia, nuestro conocimiento y nuestra vida emotiva.
En momentos como los actuales, la objetividad matemática queda
desdibujada por la angustia que genera la incertidumbre. Allí, en las
empresas, se requieren liderazgos sólidos, convincentes y, por lo tanto
bien, comunicados para que el equilibrio razón-emoción permita orientar el
rumbo hacia el éxito. No alcanza con hacer la plancha.
Liderazgo y Valores Humanos
Fuente: Nestor Braidot
El éxito en las organizaciones requiere hoy de cualidades
personales de liderazgo, de inteligencia para tomar decisiones exitosas
alineadas y centradas en valores humanos. En la empresa "proactiva" todos
los integrantes son miembros de un equipo que, tanto en forma conjunta
como individual, están preparados en todo momento para cumplir con
cualquier rol o desafío que las circunstancias precipiten.
Al igual que los jugadores en un equipo de fútbol, las personas
de la organización proactiva comprenden el plan de juego, no una sola
jugada. Lo que en otros términos llamaríamos la visión y el propósito
estratégico. Están siempre atentos a las señales dentro del constante
caudal de información que circula dentro y en torno de la empresa
transformándolo en conocimiento diferenciador, y son ellos mismos quienes
hacen que se cumpla el trabajo, confiando los unos en los otros y en las
habilidades que han adquirido.
En la empresa proactiva, los viejos conceptos de cargos y
funciones como los conocíamos en las organizaciones del siglo XX, así como
las distinciones jerárquicas, han dejado de existir en la práctica de
todos los días. La gerencia no está alineada contra los empleados. Los
empleados instruidos no están alineados contra los obreros. La oficina del
fondo no está alineada contra la primera línea. Por el contrario, todos
los gerentes participan activamente en la primera línea. Todos los
empleados se disponen a actuar con información en tiempo real
transformándola en conocimiento. Todos interactúan directamente con los
clientes para satisfacer sus exigencias y prever (anticipar) sus
necesidades.
En las organizaciones tradicionales basadas en tareas, los
directivos están, por definición, separados del resto de sus
colaboradores. Los líderes se encargan de predecir las tendencias del
mercado de año en año, de formular estrategias para aprovecharlas y de ver
que éstas se pongan en práctica. El mensaje se va filtrando hacia abajo
por la cadena de mando, de la sala de juntas a la división
correspondiente, al departamento y al lugar de trabajo. En cambio, en las
empresas proactivas y centradas en valores, los directivos tienen papeles
análogos: fijan el rumbo, y se ponen frente del aparato administrativo que
solventa sus decisiones.
El líder "proactivo" y centrado en valores logra que sus
colaboradores hagan evolucionar los productos actuales de la compañía,
reinventen permanentemente sus propias habilidades, observen todo el
panorama del negocio y generen cambios que generan nuevas ventajas
competitivas. Las organizaciones proactivas buscan candidatos que posean
actitudes y no solamente aptitudes. Que tengan una personalidad que
armonice con la cultura conectiva de toda la organización, que aprendan a
reconocer estas características en las personas.
El conocimiento es principalmente "tácito" (algo no muy
evidente y difícil de expresar). Este tipo de conocimiento es muy personal
y no es fácil de plantear a través del lenguaje formal, por lo que resulta
difícil trasmitirlo y compartirlo con otros. La inteligencia superior, la
intuición, las ideas y las corazonadas subjetivas son parte de él. Además,
este tipo de conocimientos tiene sus raíces en lo más profundo de las
acciones y la experiencia individual, así como en los ideales y valores
humanos de cada persona. En términos específicos, el conocimiento tácito
puede dividirse en dos dimensiones. La dimensión técnica, que incluye las
habilidades no formales que se expresan en el término Know-how (saber cómo
llevar a cabo una tarea o trabajo).
La dimensión cognoscitiva refleja nuestra imagen de la
realidad (lo que existe, lo que es) y nuestra visión del futuro (lo que
debería ser). Aunque no se pueden enunciar fácilmente, estos modelos
implícitos controlan la forma en que percibimos el mundo que nos
rodea. La diferencia entre el conocimiento explícito y el
tácito es la clave para entender la forma diferente de relacionarse con el
conocimiento en las empresas rígidas y las flexibles.
Aunque los directivos tradicionales están más acostumbrados
a tratar con el tipo explícito de conocimiento, es necesario reconocer el
conocimiento tácito y su importancia. En primer lugar porque genera un
nuevo punto de vista acerca de la organización, es decir, en vez de
concebirla como una máquina para el procesamiento de la información, se la
considera un organismo viviente. Como fundamento de ser viviente, están
los valores. Un sistema de valores compartidos genera una cultura
empresaria, y esta cultura empresaria tiene que ser visible a través de
sus líderes. Y en la base de esta pirámide está la integridad.
El dominio de la integridad se reduce a tres aspectos
fundamentales: ser auténtico con uno mismo, ser auténtico con los demás y
hacer lo que hemos dicho que haríamos. En el interior de cada uno de
nosotros hay dos fuertes tendencias. Una nos llama a la independencia
plena: llegar a ser nosotros mismos a toda costa. Pero la otra nos lleva a
comprometernos en algo de dimensión mayor: la comunión con otras personas,
con una empresa o la familia, con el universo mismo. Y éste es el sentido
de pertenencia, alineamiento o centrado del individuo. Ambas tendencias
deben ser atendidas y desarrolladas plenamente. Algunas personas se ven
arrastradas en una u otra dirección y, así, pierden el equilibrio. Ser
independientes hasta el punto de no llegar a experimentar nunca la alegría
de integrarse en algo mayor que nosotros no es una actitud
equilibrada.
Los líderes que podríamos denominar "alineados, centrados y
proactivos" consideran esta situación con detalle, y saben que hay que
desarrollar estas dos tendencias en sí mismas. Saben que deben entregarse
plenamente al equipo de trabajo y a la vez comprometerse con ellos mismos.
No basta con uno u otro compromiso; hay que cultivarlos a ambos
íntimamente.
La Guía del Manager perfecto
Transformarse en un buen Manager requiere de altas dosis de
habilidad, experiencia, conocimientos, trato humano y olfato empresarial.
Para ello, Juan Javier Alvarez, director de la consultora española
Estudio-Pymes, explicó los aspectos considerados como muy importantes a la
hora de mejorar profesionalmente. Alvarez comenta siete claves.
1)
Sea
honesto, conózcase a sí mismo y acepte sus errores
Mantenga una actitud totalmente abierta a los cambios, y
adáptese a ellos. Cuando cometa un error, de nada sirve ocultarlo; es
mucho más saludable admitirlo e instrumentar las medidas para corregirlo.
Debe dejar de lado toda soberbia y suficiencia, totalmente absurdas en
entornos multidisciplinarios como los actuales, donde dependemos de un
sinnúmero de especialistas. Hay que aceptar las críticas y observaciones
con naturalidad, intentando siempre capitalizarlas para mejorar, para
crecer profesional y humanamente. Es de sabios el tomarse las cosas con
mesura, evitando desbordes emocionales y pérdida de la compostura.
No trabajar en exceso, sino eficientemente, administrando
adecuadamente nuestro tiempo: quien requiere de más horas para concretar
una tarea demuestra que algo falla en su concepción del trabajo. O pierde
el tiempo, o privilegia tareas que no son ni urgentes ni tampoco
importantes. Nunca crea que llevarse trabajo a su casa es signo de extrema
actividad; muy por el contrario, esto demuestra que no ha administrado
bien su tiempo en la oficina. Tómese la costumbre de relajarse, y
ejercítese practicando algún deporte. Divida aguas, y respete el tiempo
que le dedica a su vida personal. Manténgase permanentemente actualizado
en su disciplina, pero que esto no le lleve a un estado de ansiedad
incipiente. Y sobre todo, adminístrese cada día una buena dosis de
optimismo y motivación, e intente siempre contagiarla al resto.
|
las mejores aptitudes
y cualidades personales de un buen Manager |
|
·
Conocerse a sí mismo, buscando
potenciar las fortalezas y subsanar los defectos.
·
Aprender, crecer y mejorar siempre, a
través de la formación continua.
·
Tornarse adaptativo y flexible,
permeable a los cambios. Poseer un espíritu innovador y creativo.
·
Evitar el obrar reactivamente, como
consecuencia de un hecho consumado; intentar anticiparse a las
cosas.
·
Poseer una poderosa fuerza de
voluntad, acrecentada en cada acto cotidiano.
·
Confiar en uno mismo, y no dudar de
nuestras posibilidades y aptitudes.
·
Establecer un control sobre los
impulsos y las emociones fuertes; guardar siempre la calma y los
buenos modales; evitar conflictos y discusiones.
·
Acostumbrarse al trabajo por
objetivos, buscando siempre superarlos, dando lo mejor de sí.
·
Asumir con responsabilidad los
compromisos. Afrontar desafíos y riesgos controlados.
·
Mostrar un carácter optimista,
dinámico y emprendedor.
·
Aprender a trabajar en equipo,
desempeñando el papel de líder. Motivar al grupo. Brindar siempre el
ejemplo. Si se pide un esfuerzo extra, ser el primero en realizarlo.
·
Promover el crecimiento profesional y
humano del grupo de colaboradores. Instaurar planes de incentivo y
formación. |
2)
No tenga
miedo a afrontar situaciones conflictivas con sus empleados
Cuando tenga que hablar con un empleado a causa de su escaso
rendimiento, organice una reunión personal, cara a cara. No recurra al
teléfono ni mucho menos al e-mail. Veamos algunos ejemplos:
§
El empleado puede estar
desmotivado. Las causas son muy variadas, e
incluyen un mal ambiente laboral, problemas personales, no sentirse
debidamente reconocido, etc. Para conocer el motivo, usted debe establecer
un diálogo franco y honesto con él, buscando entre ambos solucionar el
problema. Si la causa pertenece a la empresa, instrumente cuanto antes un
programa de mejora, porque si no lo hace, en poco tiempo ese problema se
extenderá al resto del grupo. Si por el contrario es un problema personal
propio del empleado, bríndele todo su apoyo y colaboración en lugar de
presionarle.
§
El empleado no cuenta con las
herramientas necesarias para cumplir con su labor. Al hablar de "herramientas" nos referimos sobre todo a la
formación y preparación adecuadas al puesto. Remedie esto mediante cursos
internos o externos, o bien, seminarios dictados por colaboradores con
mayor experiencia.
§
El empleado no llega a comprender la
importancia o necesidad del proceso que debe llevar a cabo. Aquí falla la comunicación interna. ¿Ha explicado, utilizando
todos los medios adecuados, los objetivos a alcanzar, y por qué son
importantes para el futuro de la empresa?... ¿Hace partícipes a sus
colaboradores en la toma de decisiones, la elaboración de estrategias y la
factibilidad de proyectos, o les considera meros ejecutores?... ¿Son sus
canales de comunicación fluidos y bidirecccionales, de manera que permitan
obtener el necesario feedback por parte de los
colaboradores?...
Cuando la empresa reduce su plantilla, nos encontramos con
dos alternativas básicas. La primera son despidos puntuales, que deben
siempre enfocarse ofreciendo alternativas al empleado que debe dejar la
firma. Una vez agotadas todas las instancias para preservar su empleo, y
ante el hecho inevitable de su despido, hay que explicarle claramente los
motivos del mismo; cada persona tiene el derecho a conocer por qué se le
aparta de su trabajo. Nunca se debe evitar el afrontar este proceso,
delegándolo a otros, o peor aún, enviando un frío telegrama. Hay que
apoyar hasta el final a quien va a dejar la empresa, y este apoyo bien
puede instrumentarse mediante programas de reinserción laboral a través de
consultoras especializadas.
Los despidos de un conjunto de empleados conforman la segunda
alternativa. Como en el caso anterior, todos deben conocer cuáles son los
parámetros de juicio que empleará la empresa para decidir quiénes deberán
dejar la firma. Hay que comunicarles a qué áreas afectará la reducción de
plantilla y por qué, sin ocultar los problemas que motiven tan drástica
medida. Es deber de la empresa exponer ante sus colaboradores todas las
alternativas que se agotaron antes de llegar a esta situación, y que todo
sea perfectamente entendible por los empleados. Contar con el
asesoramiento y apoyo de especialistas en outplacement resulta, en muchos
casos, fundamental. Pero además hay que abocarse al resto de empleados, a
los que quedarán en la empresa, para evitar temores injustificados o falta
de motivación.
Si se producen fracasos en la gestión de proyectos, usted,
como líder, tiene gran parte de responsabilidad. Esté al frente al asumir
los errores. Analice con su grupo de colaboradores, en una actitud de
crecimiento y mejora a través del aprendizaje de los errores, las causas
de los mismos, y las mejoras a implementar a partir de ahora. ¿Qué
faltó?... ¿Tal vez motivación, recursos, metas más claras?... ¿Hubo exceso
de tareas por colaborador, mucho estrés?... Elabore con su equipo un
conjunto de medidas correctivas, establezcan nuevos plazos y mecanismos de
control, y regresen a la tarea.
Se producirán cambios importantes en la empresa. Todo lo que
afecte el "status quo" (fusiones, adquisiciones, expansión de
productos/servicios, abarcar nuevos mercados, etc.) produce cierto grado
de intranquilidad, reticencia y temor. Todo el mundo se siente cómodo con
la inercia ya establecida, y cualquier cambio implica romper la comodidad
y hábitos adquiridos a la fecha, para enfrentarse a algo totalmente nuevo.
Por tanto, lo peor que se puede hacer es comunicar el cambio como un
hecho consumado, sin hacer partícipe ni preparar debidamente al personal
con la suficiente antelación. Organice jornadas y reuniones para
explicar la necesidad del nuevo escenario, y los beneficios que se
obtendrán. Instrumente planes formativos. Escuche y brinde solución a los
cuestionamientos que, de seguro, existirán entre algunos
empleados.
3)
Desarrolle
habilidades para Negociar
Todo Manager debe negociar para su empresa. Pero negociar no es
imponer nuestra voluntad e intereses; eso de nada serviría. Negociar es
llegar a un acuerdo satisfactorio entre las partes. El resultado de la
negociación debe beneficiar a todos. Para alcanzar este acuerdo, el
negociador debe prepararse. Tiene que conocer a fondo el tema (y
derivaciones del mismo) que se discutirá; poseer un estado de ánimo sereno
(control de nervios y ansiedad); ser adaptativo a nuevos escenarios, ideas
y situaciones; poseer el don de la empatía (acercarse al otro) y estar
seguro de sí mismo y de llegar a los resultados previstos.
|
·
Debe conocer
todo lo que pueda acerca de su interlocutor, y de la trayectoria,
política y estrategias de su empresa.
·
Debe tener
presente sus niveles mínimos de conformidad (hasta dónde resignar en
favor de un acuerdo).
·
No obstante
ello, debe establecer niveles de exigencia que, una vez negociados y
a la baja, sean siempre muy ventajosos.
·
Hay que
organizar la oferta o propuesta de tal manera que genere, a medida
que se expone, un creciente interés. Reservarse además algún "As" en
la manga para sorprender gratamente e inclinar la balanza a nuestro
favor nunca está de más. |
4)
Ocúpese de
la inducción de nuevos empleados
Como Manager, ésta es una de sus funciones. Reciba a los nuevos
colaboradores con un programa de bienvenida. El mismo puede tomar
diferentes formas de instrumentación, aunque algunas de las más comunes
son:
Reuniones internas, conducidas por
los directivos, donde se presenta a la empresa, su historia, los objetivos
y estrategias generales, su mercado, los logros obtenidos a la fecha y las
perspectivas de futuro. Por otra parte, se enumeran sus departamentos, los
aspectos relevantes de su cultura empresarial, las normas básicas y las
reglas de comportamiento, sin olvidar las responsabilidades y objetivos
del puesto en particular. Se detallan asimismo temas tales como horarios,
vacaciones, incentivos, etc.
Manuales con diversas secciones, donde se describe
lo anteriormente citado para las reuniones, y que sirven de elemento de
consulta permanente ante cualquier duda.
Inicialmente, puede organizarse un recorrido informal por
las instalaciones y dependencias de la empresa, presentando al nuevo
colaborador tanto a directivos como al resto de compañeros. No es mala
idea invitarle a tomar un café en conjunto con el resto de su grupo. Al
momento de su incorporación a la empresa, debe contar con su cuenta de
correo electrónico, acceso a la Intranet y demás medidas que permitan
comenzar sin demora su adaptación al nuevo empleo.
5)
Cree un
agradable clima de trabajo
La empresa nos exige la consecución de determinados objetivos.
Pero implícitamente, también nos exige que aportemos valor adicional a
nuestra labor. Este valor toma la forma de un conjunto de acciones que
realizamos a diario, y que van más allá de sentarnos a planificar o
encauzar trabajos. Se refiere a lo que nuestra gestión promueve o deja a
su paso. Un ejemplo: equipos fuertemente motivados, sobre los cuales es
posible delegar infinidad de tareas y responsabilidades (que se haga a
diario y se confíe plenamente en sus depositarios); manejo eficaz de
situaciones de conflicto, atendiendo las inquietudes y quejas del grupo, y
compartiendo con ellos, cuando fuera necesario, toda sobrecarga de
esfuerzo dando siempre el ejemplo; toma de decisiones consensuadas, nunca
en solitario y sin el conocimiento ni aporte de los demás; creación de
ambientes de trabajo agradables, aún en entornos sumamente competitivos,
que eviten el temido “burnout”; impulsar la creatividad, actitud ésta que
no se circunscribe a tres o cuatro “iluminados” sino a todos los
trabajadores de una empresa. Y por supuesto, una aguda visión y concreción
de negocios.
Los colaboradores, por su parte, esperan de sus directivos
respeto y valoración hacia su trabajo. Digamos que no cuadra nada bien
aquel Manager que se hace propio y sólo propio el trabajo, inventiva y
éxito de su grupo, pero descarga sobre cada uno de sus miembros todos
aquellos errores, negligencias y omisiones que se produzcan. Escuche
entonces a su personal, y no se reserve nunca para sí el privilegio de ser
el portador de la verdad; cuando organice reuniones de trabajo con su
equipo, permita que opinen todos aquellos que puedan aportar un principio
de solución al problema tratado. Mantenga informados a todos, y para ello,
establezca canales de comunicación fluida, pero de ida y vuelta; por ello,
evite las circulares impresas y reemplácelas por los e-mail a los que cada
uno pueda adicionar su respuesta inmediata. Utilice la Intranet de su
empresa, y solicite la creación de foros donde se debatan experiencias.
Participe usted en ellos de manera activa. Busque el modo de instrumentar
jornadas internas de reciclaje, donde quien sabe algo que beneficiaría al
resto o potenciaría su capacidad de acción, pueda de hecho compartirlo.
Cuando instaure planes de motivación, formación y desarrollo profesional,
adáptelos a cada individuo. Porque el “Marketing Uno a Uno” no solamente
debe aplicarse a los clientes de su empresa.
Con los otros directivos colegas debemos promover un clima
de colaboración mutua, que nada tiene que ver con el afán de competencia
ni la clásica desconfianza que esto genera. Una vez a la semana, o cada
quince días, hay que organizar reuniones para compartir experiencias. Pero
sumar a esto el uso de canales inmediatos de comunicación.
6)
Sepa
relacionarse con los clientes
De cara a los clientes, sea que tengamos relación directa o
indirecta con ellos, hay que pensar que son el objeto de todos nuestros
desvelos, y que el producto o servicio que se les brinda no acaba con la
venta; continúa en cada proceso de la empresa. Deben existir
procedimientos de Calidad Total. La empresa no sólo debe identificar y
conocer a sus clientes; tiene que anticiparse a sus deseos, promoviendo
una activa relación. Se debe incrementar el valor vitalicio de cada
cliente, en la convicción de que es mucho más rentable y económico el
vender más a un cliente existente, que captar siempre uno nuevo. Y por
supuesto, debe el Manager descubrir, mediante el uso apropiado de la
información recabada, posibles ampliaciones de negocios o ventas cruzadas.
En entornos tan competitivos como los actuales, es crucial implementar
políticas de fidelización, y controlar sus resultados. Evaluar asimismo,
pero de forma objetiva y con números precisos, los resultados de toda
acción de marketing. Y tener siempre presente que nuestra visión de lo que
el cliente precisa en este momento debe concordar con la realidad; aquí no
cuentan los pálpitos, las inspiraciones ni nada por el estilo: lo único
que valen son los datos objetivos, fruto de las investigaciones y
consultas pertinentes. Debemos estar en sintonía con la evolución del
mercado, con todo cambio en hábitos, costumbres, formas de compra, etc.
Caso contrario, regalamos nuestra cuota a la competencia.
7)
Conozca a
la competencia
La competencia constituye nuestro próximo punto. Debemos estar
seguros de conocerla bien, y de ingresar bajo este calificativo a todo
producto o servicio sustitutivo que aparezca en el mercado, y que de
alguna manera, nos reste posibilidades de venta. Pero al hablar de
“conocerla bien” no nos referimos simplemente a tener identificados sus
datos primarios, sino a conformar, por cada competidor, una base de datos
completa, que nos permita vislumbrar sus futuras acciones y anticipar una
respuesta adecuada. Si carecemos de esto, estamos en realidad a su merced,
obrando reactivamente, dejándonos llevar por la estrategia planeada por
cualquiera, menos por nosotros mismos. De hecho, la iniciativa en este
combate cotidiano contra la competencia, por mínima que sea, debe estar de
nuestro lado. Hoy en día, convivimos en un mundo donde los productos y
servicios no se diferencian mucho unos de otros, donde existen infinidad
de competidores que cuentan con la misma tecnología, y donde los clientes
ya han adoptado una conducta de infidelidad crónica. Entonces, el vencedor
en esta contienda lo hará empleando otras armas, que pasan por el trato
totalmente personalizado, un servicio pre y postventa que satisfaga
plenamente, y un cúmulo de valores agregados que hagan decir al cliente un
“no vale la pena cambiar, aquí estoy a gusto”. Todo eso es nuestra
responsabilidad.
Consejos de líderes para líderes
Hay algunos personajes de las grandes empresas que con los años
acumulan experiencia y la transmiten en forma transparente. Con alegorías,
imágenes o consejos, muestran el camino a otros para evitarles trampas que
ya conocen. Aquí, algunos consejos.
1)
No trate de domesticar patos salvajes
Una vez que selecciona personas que representan valores nuevos
y diferentes, no las obligue a adaptarse a patrones viejos. Los
conformistas no pueden ponerse al frente del cambio. Tenga en cuenta el
caso del hombre a quien le gustaba mirar la migración anual de los patos
salvajes. Para asegurarse de que los patos volaran donde él los pudiera
ver, todos los años sembraba con alimento un lago que tenía cerca para que
los patos se detuvieran allí a comer. Finalmente, algunos de los patos
dejaron de volar hacia el sur para quedarse a pasar el invierno en el
lago. Con el tiempo engordaron y se volvieron perezosos. Ya no necesitaban
volar porque tenían a su alcance el alimento que buscaban.
La moraleja del cuento es: Se puede domesticar patos
salvajes; lo que no se puede es volver a convertirlos en salvajes una vez
domesticados.
2)
Invierta en los mejores
“Hay tres grupos de personas”, dice Ned Barnhold, de
Hewlett-Packard: “los que aceptan inmediatamente una idea y se la llevan
corriendo; los escépticos que no saben qué hacer con ella; y los que
comienzan negativos y esperan que se disipe. Yo solía dedicar gran parte
de mi tiempo a los más negativos, tratando de convencerlos y de hacerles
cambiar de opinión. Ahora reservo mi tiempo para la gente del primer
grupo. Invierto en mis mejores activos”.
3)
El que aporta gana
Los empleados de Industrial Computer Source se pueden
vestir como quieren, decir lo que quieren, jugar al ping-pong y al billar
en las instalaciones de su trabajo, y también hacer fiestas semanales. Se
han ganado esos privilegios, dice el CEO Steven Peltier, pero pueden
perderlos si no aportan algo al éxito de la empresa. “Nosotros somos muy
claros en cuanto a lo que esperamos de nuestros empleados y lo que ellos
pueden esperar de nosotros”, dice Peltier. “Nadie tiene un empleo para
toda la vida, pero existe lo que nosotros llamamos un proceso de
membresía... si usted trabaja bien para nosotros, nosotros no le
abandonaremos”. La empresa fija objetivos cada vez más difíciles año tras
año y espera que sus empleados los alcancen. Y eso nos da resultados. La
firma no ha dejado de cumplir con su presupuesto anual en nueve años”.
4)
No acepte excusas por una conducta inmoral
La “Coast Guard” fija altos niveles morales para sus miembros,
y no acepta excusas por infracciones. Hay una historia en su folclore que
cuenta de un joven oficial, brillante y prometedor que aprendió esto de la
manera más dolorosa. Un día, cuando estaba por entrar a un supermercado,
el oficial vio una bolsa de carbón, aparentemente abandonada en un carrito
fuera del edificio. Cuando salió del mercado un rato después, el carrito y
el carbón seguían allí, solos. Pensando que alguien había comprado el
carbón y se lo había olvidado, el oficial decidió que no estaba mal que él
se lo llevara. Mientras estaba poniendo la bolsa en el baúl de su auto,
fue agarrado por los guardias de seguridad. Había caído en un operativo
especialmente montado para detectar pequeños hurtos. El cuento termina que
el joven oficial pagó la bolsa de carbón con su carrera. La Coast
Guard lo expulsó.
5)
Sea un líder confiable
Cuando los líderes no hacen lo que dicen, la gente no confía en
ellos. Peor todavía, no los sigue. Los CEO que despiden gente para reducir
costos y luego se auto adjudican bonificaciones exageradas destruyen la
confianza. Roger Smith, CEO de General Motors, amplió el programa de
bonificaciones para los ejecutivos de la empresa después de reducir los
sueldos y beneficios de los obreros en US$ 2.500 millones en la década del
’80. Al Dunlap cobraba casi US$ 100 millones al año en sueldos y
bonificaciones como CEO de Scott Paper entre 1994 y 1996. En ese lapso
redujo 71% del personal de la casa central, 50% de los gerentes y 20% de
los obreros.
En cambio, Ken Iverson, CEO de Nucor, se enorgullecía de
figurar entre los directores ejecutivos menos pagados del ranking de
Fortune en la década del ’80. En Nucor, gran parte de los sueldos de la
alta gerencia depende de las ganancias sobre el capital de los
accionistas. Sus fortunas suben y bajan con las subas y bajas de la
empresa. Durante un tiempo en que los negocios andaban mal, se redujeron
25% los salarios de los trabajadores, pero los recortes de los jefes de
departamento y altos gerentes fueron todavía más grandes. Iverson llama a
esto programa de “compartir el dolor”. A diferencia de Smith y Dunlap,
Iverson comprende que los líderes lideran con el ejemplo.
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