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Institucionalización de la
Charreria

Hacia 1921, terminando el
período revolucionario, daba principio la reconstrucción nacional. A Pesar de su
lentitud y de las fluctuaciones de su ejecución, la reforma agraria se ponía en
marcha. El latifundio iría cediendo ante la pequeña propiedad. Junto a ella,
pero como solución secundaria, la restitución y la dotación de ejidales. En los
ranchos se continuó ejercitando la Charrería, como
antiguamente el Coleadero de la Hacienda de Coscotitlán (1846) y el Capadero de
la Hacienda de Ayala (1875), pero ahora no sólo se practicaba básicamente como
una necesidad, sino como un deporte; una diversión que vino a llenar el tiempo
de ocio de los hombres del campo.
A pesar de que en nuestro país todavía la
población rural era mayoría, algunos poblados crecieron y se urbanizaron. Los
Charros, muy vinculados al trabajo del campo, añoraban los días en que
practicaban las suertes charras. Empezaron a reunirse para tratar de
desarrollarla en las ciudades donde ahora vivían.
Esta nueva etapa de la Charrería trajo como
consecuencia la agrupación de los charros en asociaciones y la construcción de
lugares mejor acondicionados y adoptando un similar tipo de construcción para
llevar a cabo la ejecución de los ejercicios; asimismo la reglamentación y
formalidad de los eventos.
De esta manera, se formó en la Ciudad de
México, el 4 de junio de 1921, la primera asociación de charros, la
Asociación Nacional, nombrando como primer presidente al Sr. Ramón
Cosío González y ese mismo año la Asociación de Charros de Jalisco se
Formalizó.
La segunda agrupación fue la Sociedad
Potosina de Charros, protocolizada el 29 de abril de 1923; posteriormente, el 12
de octubre de ese mismo año, se fundaron las de Morelia y Puebla; en agosto de
1924 se abanderó la de Guadalajara, y así fueron sucediendose, tanto en la
capital como en los estados. En la actualidad hay más de 900 asociaciones en el
país y alrededor de 180 en la Unión Americana repartidas en ocho estados. Todas
ellas se han agrupado para el mejor ejercicio de sus actividades en una
Federación con una sede en la Ciudad de México, encargada de
organizar y velar por el buen desarrollo de los eventos charros.
Durante el mandato del Presidente Pascual Ortiz
Rubio (1930), el 14 de septiembre fue instaurado el Día del Charro y en 1932,
por decreto oficial del Presidente Abelardo Rodríguez, se consideró a la
Charrería como deporte nacional. Desde su fundación, la Charrería ha sido fiel
al objetivo social que se propuso desde su origen: "impulsar por cuantos medios
lícitos se tengan a su alcance, los ejercicios físicos que tengan como base la
equitación mexicana, traje costumbres y artes nacionales presentando al
efecto, todo su apoyo moral a las asociaciones charras y pugnar por su
fundación".
La Federación Nacional de Charrería se ha
dividido en dos ocaciones, la primera en 1958. El grupo que dirigía Don José
Valdovinos Rodríguez conservó el nombre y las oficinas de la misma; en tanto que
el grupo opositor formó la: "Comisión Depuradora de la Charrería", y
fue el grupo que reconoció legalmente la Confederación Deportiva Mexicana
(CODEME), su presidente fue Don Raúl Maldonado Aspe. Las dos Federaciones se
unificaron en el año de 1961, y como presidente único se nombró al Sr. Luis
Gómez.
En 1980, la institución se dividió nuevamente
en dos grupos: el primero lo dirigía el Sr. José Islas Salazar, esta fracción
conservó su nombre original de Federación Nacional de Charros, A.C., y
el segundo, que cada vez cobró mayor fuerza y logró reunir a la mayoría de las
asociaciones del país, fue dirigida por el Sr. Salvador Hernández Lucio, este
sector funcionó bajo el nombre de Federación Mexicana de Charros. Hacia
1984, una vez solucionadas las diferencias, los grupos se reunifican en uno
solo, el que, desde entonces, comenzó a llamarse Federación de Charros, A.C.
, órgano rector de la Charrería en México. En esta nueva etapa, la
institución fue presidida por el Sr. José Huerta Rivera. Posteriormente el Sr.
Alvaro Vergara Martínez presidente de la Federación durante el periodo
comprendido de 1992 a 1996, volvió a modificar el nombre por el que tiene
actualmente: Federación Mexicana de Charrería, A.C..
Dentro de la Confederación Deportiva Mexicana, la Federación cuenta con el
mayor número de deportistas afiliados.
Varios gobernantes han contribuido al
engrandecimiento de la Charrería entre otros el Presidente de la República
Pascual Ortíz Rubio Quien decretó que el traje de charro fuera considerado como
símbolo de nacionalidad: el presidente y Gral. Abelardo L. Rodríguez, Presidente
de la República, promulgo la Primera Ley Deportiva, y en ésta consideró a la
Charrería como Deporte Nacional, incorporado a la CODEME.
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