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AÑO I, JUNIO
Aseguran que en el arroyo Garupá existe una serpiente gigante
28/06/2004
Fuente: eltiempo.terra.com.co
Autor: Reynel Ruiz
Insólito. Un vecino, Domingo Recalde, comentó las características
del animal. Fue quien lo vio a unos cinco metros de distancia, en horas de
la mañana
Otros habitantes dicen que también la observaron en el sector del
balneario y en la antigua toma de agua. Hay cazadores que la llaman "cabeza
de perro" por la forma que tiene
Una serpiente gigante fue vista en el arroyo Garupá. Sí, en
el sector conocido como Puerto Pérez. Los habitantes de la zona afirmaron
que hace unos ocho años se habla del tema: que existe una especie
de anaconda. Y la historia se confirmó hace dos meses, después
de que un vecino de la zona la observó a menos de cinco metros de distancia.
Domingo Esteban Recalde (42) es la última persona que vio a la serpiente.
El hombre que vive en el barrio La Esperanza dijo que suele salir en busca
de algún animal para cazar y para ello recorre el borde del arroyo
Garupá. En una de sus caminatas, comentó, se encontró
con la serpiente.
Eran las 8.30 de la mañana aproximadamente, cuando observé
que el bicho tenía la cabeza afuera del agua, señaló
Recalde y agregó que me quedé mirando porque la verdad
que era grande.
De acuerdo con la descripción del vecino, la cabeza era casi cuadrada
de unos 40 centímetros de ancho y dijo que su color es
marrón y tiene pintas negras. Aunque no pudo dar muchas precisiones
sobre el largo, pues más de un metro del cuerpo estaba afuera
del agua y el resto sumergido.
Según Recalde, cuando la vio se quedó mirándola impresionado
varios minutos hasta que la serpiente se volvió a sumergir. Me
encontraba a unos cinco metros de distancia del bicho, me adelanté
unos pasos y aunque tenía mi escopeta no atiné a disparar,
manifestó.
Después de lo ocurrido, varios vecinos de la zona recordaron que también
fue vista en la zona del balneario y en inmediaciones de la antigua toma de
agua. Y quienes salen a pescar de noche dicen que muchas veces escucharon
ruidos extraños y aseguraron que se trataba del bicho, indicó
el hombre.
Consultado sobre por qué habría una serpiente gigante en el
arroyo, Recalde consideró que los carpinchos de la zona quizás
la atraen, y también los distintos animalitos del monte, para alimentarse.
El hombre no dudó en mostrar al fotógrafo de El Territorio el
lugar donde vio a la anaconda. A pesar de la llovizna se dirigieron
hasta el borde del arroyo. Después de atravesar el monte, se encontraron
con un pequeño barranco, que en los días de intenso calor es
frecuentado por muchos habitantes de la zona que se acercan para refrescarse
en el agua. La verdad que después de esto (por lo que vio) no
creo que muchos sigan con ganas de venir, advirtió el vecino
y comentó que varios terneros de los campos de la zona desaparecieron.
La verdad que ahora está la duda si se comió este bicho
o fue cosa de los cuatreros, indicó.
Yonatan Vargas, otro habitante de Garupá, recordó que en los
primeros meses de este año trascendió que un vecino, conocido
como Chicharra, también se encontró con la serpiente.
Cabeza de perro
El animal además es llamado cabeza de perro o lampalagua.
Fue bautizado así por los cazadores de la zona, según aseguró
Vargas.
Por su parte, Recalde espera poder encontrarse otra vez con la serpiente gigante
y hasta no descarta que haya varias. Consultado sobre qué haría
la próxima vez si se cruza con el animal, dijo que tal vez le
dispararía.
El último testigo de que existe una serpiente gigante en el arroyo
Garupá dijo que nació y se crió en la localidad vecina
a Posadas. Además comentó que tiene cuatro hijos y que fue el
mayor de ellos el que también logró ver al animal, aunque no
se encontraba muy cerca.
Son muchos los que aseguran que cuando andan pescando o están
cerca del arroyo sienten que se encuentra en el lugar, por los ruidos y movimientos,
reiteró Recalde, quien mantiene a su familia mediante la caza y cría
de algunos animales en su propio terreno.
El avistamiento ya se cuenta en distintos barrios y varias personas planean
vigilar el arroyo con el fin de atrapar o al menos fotografiar a la anaconda.
Historias parecidas
Además de la Anaconda quiroguiana, otros episodios vinculados con extraños
seres que habitan ambientes acuáticos, se alimentan de personas, animales
domésticos, provocan naufragios y asustan a la gente, circulan por
el mundo.
La leyenda del monstruo del lago Ness en Escocia, dio lugar a investigaciones
científicas; ha sido argumento además, de filmes de terror.
En tanto, en el sur argentino siempre se habló de la existencia de
un enorme pez que de vez en cuando emerge de las profundidades del Nahuel
Huapí.


En Paraguay, los pescadores que se adentran en el lago Ipoá,
recomiendan tener mucho cuidado porque allí merodea una boa igualmente
imponente, que se habría tragado a mas de uno, según la tradición
del país guaraní.
Desde siempre los baqueanos del Alto Paraná mencionan a un bicho
que supuestamente descansa en el lecho del río, aparece a la altura
de Toro Cuá -casi frente a Puerto Esperanza- da vueltas las embarcaciones
y hace desaparecer a los navegantes.
Ahora el bello arroyo Garupá ya tendría su propia Anaconda,
al estar de testimonios de varios vecinos asustados, que contaron detalles
de esta nueva historia a periodistas de El Territorio.
Las boas Curiyú y Lampalagua se cuentan entre las sospechosas
Aunque debido a lo inaccesible de su hábitat las posibilidades
de hallazgo son escasas, es conocida la existencia de la boa Curiyú
(Eunectes Notaeus), pariente de la boa Anaconda (Eunectes Murinus) en el
Norte de la Argentina.
Mientras la segunda puede llegar a medir hasta diez metros de largo y 30
centímetros de diámetro, haciendo un promedio de las medidas
detalladas en distintas páginas especializadas de Internet, la boa
Curiyú bien puede alcanzar los cuatro o seis metros de largo, de
acuerdo con los mismos sitios.
La Eunectes Notaeus vive en bañados, esteros y lagunas de las provincias
de Formosa, Chaco, Corrientes, Norte de Santa Fe, Norte de Entre Ríos
y Sur de Misiones, según la fundación Biodiversidad.
De acuerdo con los fundamentos de un programa destinado a la conservación
y al aprovechamiento sustentable de la boa Curiyú no se la puede
considerar escasa o rara, sino como localmente común o frecuente.
Así se destaca que aproximadamente 1400 ejemplares se capturaron
durante los rescates de fauna emprendidos por la Entidad Binacional Yacyretá
(Eby) y que en la provincia de Formosa, en particular, se encontraría
entre las tres serpientes más fáciles de hallar.
La Curiyú también es llamada Lampalagua por algunos pobladores
de la región. Sólo que algunos especialistas marcan las diferencias
al describir que éstas, también conocidas por el nombre científico
de Constrictor Occidentalis son algo menores en tamaño. Rara
vez supera los cuatro metros, con un grosor aproximado de quince centímetros,
se especifica en www.aventurarse.com
Las boas son tímidas y muy rara vez atacan al hombre. Su poder
reside en la fuerza de sus anillos, con los que sofocan a la víctima.
Ninguna es venenosa, pero tienen mandíbulas con varias hileras de
dientes, con los que sujeta a la presa y le ocasiona serias heridas,
se indica en la misma página.