NOTICIAS TERRARIOMANIA
AÑO I, JUNIO
La víbora de los supermercados
Las leyendas son muy similares de un pueblo a otro, incluso, Mexicali, por
ser una ciudad migrante, se ha enriquecido en este tipo de historias y sólo
se van adecuando al clima o las características de la zona.
Así surgió la leyenda de la víbora del mercado, la cual
también se escuchó en Hermosillo, Guaymas, San Luis Río
Colorado, Sonora, y otras ciudades del Sur.
El relato se ha transformado de acuerdo a las frutas de temporada, o bien
en el supermercado de moda, pero la mayoría se ubica en el área
de la fruta y la verdura.
La historia inicia cuando un matrimonio de jubilados (de la tercera edad),
va a realizar sus comparas semanales al mercado.
Una vez ahí, el esposo acudió al área de panadería,
en lo que ella complementaba la despensa de frutas.
Escogiendo las mejores naranjas, manzanas y cocos, llegó hasta el área
de las piñas, donde elegía entre una y otra la de mejor aspecto.
Sin más, la mujer sintió un piquete que pensó era de
la misma fruta, hasta que observó cómo una víbora coralillo
se alejaba de entre las piñas.
Los gritos no se hicieron esperar y rápidamente su esposo acudió
a socorrerla, el personal del supermercado también se movilizó
para llamar al servicio médico, que no pudo hacer más, ya que
el veneno provocó la muerte de la mujer.
A raíz del incidente, la empresa fue demandada pagando una fuerte indemnización
al viudo, quien relataba la historia para prevenir a los consumidores que
iban a realizar sus compras a ese mercado.
La explicación:
Difícil que sobreviva
Para que una serpiente pueda vivir en cualquier lugar requiere de condiciones
específicas, entre ellas la temperatura y un lugar adecuado.
En el caso específico de las coralillos requieren de un encierro
de, al menos, dos metros cuadrados en caso de que esté en cautiverio,
y si están en libertad se apropian de cientos de metros cuadrados,
especificó el veterinario, Hugo Loaiza Vélez.
El coralillo, dijo, es de hábitos nocturnos y puede vivir en subterráneos,
regularmente adopta cuevas preestablecidas por algunos roedores u otro tipo
de animal, para esconderse y comer.
Entre las temperaturas óptimas en las que deben de estar durante las
noches es de 76 a 78 grados Fahrenheit y no debe de subir de 93 grados durante
el día.
