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AÑO I, JUNIO

La víbora de los supermercados

22/06/2004
Fuente: www.lacronica.com
Autor: Nancy Vásquez

Las leyendas son muy similares de un pueblo a otro, incluso, Mexicali, por ser una ciudad migrante, se ha enriquecido en este tipo de historias y sólo se van adecuando al clima o las características de la zona.
Así surgió la leyenda de la víbora del mercado, la cual también se escuchó en Hermosillo, Guaymas, San Luis Río Colorado, Sonora, y otras ciudades del Sur.
El relato se ha transformado de acuerdo a las frutas de temporada, o bien en el supermercado de moda, pero la mayoría se ubica en el área de la fruta y la verdura.
La historia inicia cuando un matrimonio de jubilados (de la tercera edad), va a realizar sus comparas semanales al mercado.
Una vez ahí, el esposo acudió al área de panadería, en lo que ella complementaba la despensa de frutas.
Escogiendo las mejores naranjas, manzanas y cocos, llegó hasta el área de las piñas, donde elegía entre una y otra la de mejor aspecto.
Sin más, la mujer sintió un piquete que pensó era de la misma fruta, hasta que observó cómo una víbora coralillo se alejaba de entre las piñas.
Los gritos no se hicieron esperar y rápidamente su esposo acudió a socorrerla, el personal del supermercado también se movilizó para llamar al servicio médico, que no pudo hacer más, ya que el veneno provocó la muerte de la mujer.
A raíz del incidente, la empresa fue demandada pagando una fuerte indemnización al viudo, quien relataba la historia para prevenir a los consumidores que iban a realizar sus compras a ese mercado.

La explicación:
Difícil que sobreviva
Para que una serpiente pueda vivir en cualquier lugar requiere de condiciones específicas, entre ellas la temperatura y un lugar adecuado.
“En el caso específico de las coralillos requieren de un encierro de, al menos, dos metros cuadrados en caso de que esté en cautiverio, y si están en libertad se apropian de cientos de metros cuadrados”, especificó el veterinario, Hugo Loaiza Vélez.
El coralillo, dijo, es de hábitos nocturnos y puede vivir en subterráneos, regularmente adopta cuevas preestablecidas por algunos roedores u otro tipo de animal, para esconderse y comer.
Entre las temperaturas óptimas en las que deben de estar durante las noches es de 76 a 78 grados Fahrenheit y no debe de subir de 93 grados durante el día.

La leyenda de la víbora lleva más de 2 décadas de existir

“Son animales generalmente retraídos, les gusta muchos estar escondidos y no es muy común que los encuentres a simple vista, además no son agresivos por naturaleza, más bien escurridizos”, agregó.
El alimento de las coralillos son lagartijas, pequeños mamíferos y en menor escala pueden alimentarse de otras serpientes.
Su dentadura la conforman seis hileras de dientes, cuatro en la mandíbula superior y dos en la inferior, totalmente inocuos y dos colmillos en la parte superior de enfrente, uno de cada lado y pequeños.
Por esa parte expulsan el veneno al momento de morder, que invade principalmente el sistema nervioso.
“Normalmente mueres de un paro cardíaco o un paro respiratorio”, sostuvo.

En Mexicali no hay coralillos, la parte más cercana donde hay es después de Sonoyta, explicó, y de los que se encuentra más al Sur, pueden llegar hasta un metro de longitud.
“La mordida es un poco difícil y tendría que ser en una extremidad porque no abren mucho la boca, y eso da oportunidad de acudir a un hospital”, señaló.
El efecto del veneno, abundó, depende mucho de la complexión física de la persona, el estado atlético, la zona anatómica del cuerpo y la condición de salud, para diagnosticar el daño.
Gran parte de la reacción de una persona que ha sido mordida por una serpiente se remite a la muerte por la connotación histórica y religiosa que tiene el animal.
“Todos tienen un miedo hacia los reptiles, mal inculcado, por la religión, por la maldad y la información de veneno y muerte, por eso tenemos una repulsión hacia ellas, y ese ‘shock’ puede ser muy fuerte”, abundó.
Loaiza Vélez señaló que no es descartable que una serpiente pueda sobrevivir entre la fruta y la verdura de un supermercado, por las condiciones ambientales en las que se encuentra, pero existen otras características que van disminuyendo las probabilidades.
Una víbora puede ingresar a las cajas a la hora de la cosecha e incluso sobrevivir al traslado por el clima agradable y adecuado que debe de haber para que la fruta no se eche a perder, pero una vez que llega a piso, las piezas se sacan de las cajas una a una.
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