NOTICIAS TERRARIOMANIA
AÑO I, JUNIO
24 comunidades "a flote" por proteger El Cajón
Destrucción del bosque reemplazada por peces
Los pobladores de 42 comunidades de la cuenca de la represa El Cajón, han descubierto en el programa especial una opción para vivir en armonía con el ecosistema de esa zona y poner fin a la destrucción del bosque.
Desde 1998 los habitantes han encontrado la solución a sus problemas, pues devengan un salario fijo en una empresa dedicada a la cría y exportación de tilapia en El Cajón y en el Lago de Yojoa y ya no piensan en hacer travesías hacia San Pedro Sula en busca de trabajo.
En total son unas seis mil personas las que viven en la cuenca, pero sólo un bajo porcentaje labora en el proyecto denominado "Peces por Bosque"; el resto efectúa trabajos de agricultura y ganadería.
Antes de 1998 la tala del bosque en esa zona era muy preocupante y, aún más, un riesgo para el embalse, porque existía temor de que bajara su nivel.
Para cuidar la obra, la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), formó la Unidad de Manejo de Cuencas mediante la cual se tienen nexos con los pobladores de las cercanías de la represa y se pretende mejorar el medioambiente.
Los encargados de esta unidad enseñan cómo aprovechar mejor los recursos, incluso a cultivar cierto tipo de plantas y a fomentar la ganadería.
Además, como un estímulo al trabajo de preservar la cuenca, la ENEE lleva brigadas médicas que atienden a los pobladores de las comunidades aledañas.
Por su parte, la empresa dedicada a la piscicultura, denominada Aquafinca, beneficia a los pobladores, ya que además de darles empleo los apoya para que ellos mismos críen sus peces en jaulas especiales.
Con las ganancias de las ventas, ellos financian la gestión de proyectos sociales, explica el biólogo Nitsan Golan, quien llegó al país procedente de Israel.
El nuevo proyecto que esa compañía planea impulsar es el de "Gas por bosque", mediante el cual esperan entregar estufas de gas para que no utilicen madera en sus fogones.
El biólogo dijo sentirse orgulloso de su trabajo, pues en la medida que mantengan vivo el lago, habrá beneficios para todos.
Parte del trabajo que realizan junto a otros biólogos es monitorear el nivel y la calidad del agua, la cantidad de oxígeno y la temperatura, entre otras tareas.
Vecinos son atacados por voraces lagartos
Pero tienen prohibido matarlos
Uno de los problemas que los habitantes de El Cajón enfrentan desde su nacimiento son los lagartos y cocodrilos, que se reproducen en abundancia en el embalse.
Desde niños conviven con ellos y no es extraño verlos tomando el sol o escuchar el rumor de que los voraces reptiles se han comido un perro u otro animal.
"Mire, sólo yo he sacado como 1,300 lagartos en más de un año", relata el presidente del patronato de la comunidad de El Ocotal, Oscar Flores Guzmán.
Los lagartos son llevados a un lugar lejos de donde se encuentran las jaulas donde crían peces o de las casas más próximas al lago.
"Aquí no los matamos porque es prohibido, pero sí los llevamos lejos para que no molesten".
Son varias las personas que han sido atacadas por lagartos y sólo el año pasado se menciona a dos.
Algunas víctimas eran pescadores que cazaban con arpones de día y noche.
La técnica es sumergirse unos tres o cuatro metros y esperar a que las tilapias se acerquen y al estar rodeadas de ellas se les clava el arpón, explica Oscar Guzmán.
SE SALVO DE MILAGRO
Relató el caso de su primo, Oseas Redondo Guzmán, a quien en
el 2002 un lagarto lo atacó.
"Yo sólo miré que lo llevaba prensado de un brazo, pero no pudimos hacer nada", recordó.
Otras personas atacadas son Irene Ortega y otro muchacho de apellido Corea.
En el caso de Irene Ortega el lagarto logró morderle un muslo, pero al agarrarse de un poste y luchar con su arpón, pudo liberarse del animal, pero no de los recuerdos y las marcas que le dejó el feroz ataque.
"Yo incluso agarré un lagarto de unas 800 libras", afirmó emocionado Oscar Guzmán.
"Yo no les tengo miedo, dijo el hombre, quien se ufana de perseguirlos porque sabe que no lo atacarán porque son "ariscos".
"No entiendo por qué atacan a las personas si los bocados favoritos de ellos son los perros", comenta entre risas.
"Aquí, aseguró, se han perdido cientos de perros cuando van a tomar agua o intentan nadar".
Un cocodrilo en el cuarto de máquinas
Pese a tantas historias de ataques de lagartos, los habitantes del sector
próximo a la represa han aprendido a convivir con la naturaleza y respetar
a los animales que viven en el lago.
Aunque es sabido que esos animales no atacan frecuentemente a los humanos, los vecinos de esa zona niegan haber matado a un lagarto.
Hace varios años se presentó un incidente en la cortina de El Cajón al descubrirse un lagarto en el pozo norte de las cavernas.
El animal cayó como 25 metros, quedó aturdido, pero los empleados lograron sacarlo y evitar que se produjera un incidente.
