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AÑO I, JUNIO
Serpientes causan alerta
Es el testimonio de Clara Mosquera, de 11 años de edad, quien ya lleva 30 días recluida en el Hospital Universitario del Valle por la mordedura de una serpiente X, en la vereda San Miguel, corregimiento de Puerto Merizalde en Buenaventura.
La pequeña, a quien fue necesario amputarle su dedo pulgar, es una de las 23 personas que han ingresado este año al Hospital Universitario del Valle, HUV, víctimas de las mordeduras de serpientes.
La mayoría proviene de la zona rural del Pacífico vallecaucano, por lo que las directivas del HUV se mostraron preocupadas por la cercanía de las vacaciones y alertaron a la comunidad para que se cuide de estos ofidios y en caso de llegar a ser mordido acuda de inmediato a un centro médico.
Recibimos unos pacientes en muy malas condiciones. Esto ocurre porque lamentablemente son personas que viven muy lejos de Buenaventura y por supuesto de Cali, la tardanza en su traslado y la poca accesibilidad que tienen al suero antiofídico hace que lleguen con su salud muy deteriorada, dijo el Jairo Alarcón, jefe de Urgencias del HUV.
Añadió que las intervenciones que les hacen en el pueblo o vereda en donde fueron atacados les causan, en muchos casos, más daño que el propio veneno de la serpiente porque las realizan personas sin ningún conocimiento del manejo de estos casos. En esas situaciones no sólo tenemos que hacer el tratamiento sino la curación de otra herida más grave.
Además de Clara Mosquera, hoy se recuperan en el HUV tres pacientes más que también han sido mordidos por serpientes.
A uno de ellos debimos amputarle una mano, a otra niña de 3 años fue necesario aplicarle diez frascos de suero antiofídico porque la serpiente le mordió el cuero cabelludo y hay un joven de 25 años proveniente de Anchicayá que presenta lesiones cerebrales severas, explicó Alarcón.
Doña Juana Mosquera, la mamá de Clara, aseguró que a mi niña tuvimos que llevarla cuatro horas por el río Naya hasta Puerto Merizalde y de allí nos mandaron a Buenaventura en una lancha, un viaje de cinco horas. Pero como en ese hospital no la pudieron mejorar la trasladaron acá y ya gracias a Dios está mejor.
Son estos tiempos de traslado los que influyeron para que Clara empeorara su condición y llegara en un estado muy delicado al HUV.
Ella llegó muy hinchada y con muchísima fiebre, la manito estaba muy mala y por eso le tuvieron que cortar el dedito, pero afortunadamente no fue nada más, precisó doña Juana.
El año pasado en el HUV fueron atendidas 30 personas por mordeduras de serpientes, el 63% de las cuales proviene de la Costa Pacífica.
Prevención y cuidado
Acudir de inmediato a un centro médico y pedir la aplicación del suero antiofídico es el tratamiento que se debe seguir al ataque de serpientes.
Algunos casos de mordedura de serpientes se complican y derivan en situaciones más graves debido al mal manejo que les hacen personas sin conocimiento médico.
El jefe de Urgencias del HUV, Jairo Alarcón, recomienda a quienes sean atacados por serpientes no abrirse heridas en el lugar de la mordedura para intentar extraer el veneno.
Tampoco es recomendable aplicarse cremas y menos ingerir bebidas desconocidas recomendadas por lugareños, dijo Alarcón.
Lo mejor, según el médico, es acudir de inmediato al centro hospitalario más cercano y enseguida pedir el suero antiofídico.
En caso de que la mordedura sea de una serpiente coral el tratamiento debe ser inmediato, si pasan más de seis horas puede ser fatal para la víctima. Si la que atacó fue una X o X24 o mapana, el tratamiento da más espera pero se debe ciudar al paciente para que no pierda demasiada sangre.
Porque estas causan que la sangre humana no coagule y a que así se vayan afectando las extremidades.
Alarcón hizo un llamado a los establecimientos hospitalarios de la zona pacífica para que gestionen ante la Red Nacional el suero antiofídico para que presten un tratamiento oportuno.
El número: 200 dosis de suero antiofídico han sido utilizados durante lo que va de este año en el Hospital Universitario del Valle.
