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El
coronel Enrique Dick, que es ingeniero militar, conjuga una ascendencia irepetible:
su padre, Heinrich Rudolf Dick, era aleman. Fue uno de los sobrevivientes
del Graf Spee, el acorazado echado a pique por sus tripulantes en 1939 en
la bahia de Montevideo para evitar que cayese en manos de naves aliadas que
lo habian obligado a refugiarse en ese puerto neutral. Y por parte de madre,
su tio abuelo era Edgardo Andrew, el unico argentino que se ahogo en el Titanic.
Dick,
que eligio hacer carrera en el Ejercito, no ignora que es propietario de un
pasado familiar infrecuente, mas bien naval.
Acerca de su padre, fallecido en 1989 despues de vivir casi 50 años
en Villa General Belgrano, hace dos años publico un libro, "Tras
la estela del Graf Spee", que va por la tercera edicion.
Y Edgardo Andrew no le es indiferente. Tiene cuadros, replicas y libros del
Titanic tanto en su despacho como en su casa. Pero ademas conserva jugosos
documentos, entre ellos la carta que le envio Edgardo a Josey antes del viaje
final.
"A
los 8 años yo empece a escuchar en casa acerca de 'el tio Edgardo'
y del Titanic. En Villa General Belgrano, mi abuela (Ethel Ana Andrew, que
vivio 102 años) tenia dos cuadros muy grandes, uno de un tio que estuvo
en la Primera Guerra y otro de Edgardo. Yo pregeuntaba y me contaban la historia,
tal vez un poco novelada"
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Andrew
del siglo XIX
Los hijos de Samuel Andrew y de Ana Robson eran ocho: Silvano Alfredo (nacido
en 1883), Isabel Mercedes (1885), Wilfred (1887), Ethel Ana (1888), Edgardo
(1895) y John Vickers (1899).
En realidad, Edgardo fue el benjamin, porque John Vickers fallecio cuando
tenia seis meses.
"En mi casa tambien se hablaba mucho de Edgardo", dice Patricia
Andrew, que es profesora de ingles, y cuyo abuelo, Wilfred, sucedio al patriarca
como adminsitrador de la estancia El Durazno.
Nanette
Andrew, agente de viajes, tiene fijado como recuerdo de infancia un pisapapeles
que llevaba una fotografia del naufrago.
Y Noemi Pasoli, tambien profesora de ingles, hija de Noemi Andrew, a su vez
hija del recurrente Wilfred, corrobora lo familiar -nunca mejor dicho- que
siempre les resulto a todos ellos el tema del iceberg y el barco hundido en
1912.
¿Y entonces? ¿Como se explica que la presencia de un argentino
en el historico naufragio casi no trascendio en 86 años?.
En
Rio Cuarto se sabia, responden sin faltar a la verdad. Y sin encontrar, ellos
mismos, una respuesta satisfactoria. Evocan las veces que el tema fue al cine
antes que ahora, los libros, el impacto mundial que causo hace 13 años
el hallazgo del barco o de lo que queda. "Nosotros no nos preocupamos
mayormente por darle trascendencia", dice Patricia.
Wilfred
Andrew, ingeniero, homonimo de su padre, sobrino directo del viajero del Titanic,
tiene recuerdos de Josey Cowan y los ordena a medida que avanza la conversacion.
Dice que Josey habia sido bonita.
Surge
el tema de la postal y su extraordinario valor testimonial. Saben, por supuesto,
que en el mundo hay una demanda creciente de todo lo relacionado con el Titanic,
pero atajan la pregunta casi al unisono: ¿Venderla? "De ninguna
manera".
No
son ellos todos los descendientes de Edgardo. Hay mas primos, mas tios, mas
Andrew. Quien mas, quien menos, todos se entusiasman con la investigacion
encarada por Clarin.
El coronel Dick piensa en un nuevo libro. Sus primos hablan de revolver papeles
en Trenton, Estados Unidos, donde hay mas parientes.
El Titanic, para ellos, es uhn asunto de entrecasa.
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