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El
aluvion inmigratorio habia cambiado la cara de dos grandes centros urbanos:
Buenos Aires y Rosario. Las transformaciones excedian las nuevas fachadas
a la europea de edificios y bulevares para dar paso a la conformacion
de un cosmopolitismo de amplia presencia popular.
El mismo liberalismo que habia impulsado el espectacular ingreso de las
nuevas masas se descoloco ante las consecuencias del fenomeno y reacciono
sacando a relucir un nacionalismo aristocratizante que busco reflotar
viejas virtudes de un criollismo patriarcal.
Pero en ese 1912, la busqueda de participacion de los flamantes nucleos
urbanos se abrio cauce con el voto.
La apuesta de los conservadores era capitalizar las elecciones libres
con las estructuras mas consolidadas de sus partidos tradicionales.
Sin embargo, la Union Civica Radical aprovecho las divisiones que se gestaron
entre esas fuerzas y alcanzo a representar a los sectores emergentes,
convirtiendose en el primer partido popular de masas.
No
fue el unico dato de los nuevos tiempos. En 1912 se produjo una inesperada
huelga de arrendatarios y chacareros del Litoral que se negaron a levantar
la cosecha en reclamo por la caida de su rentabilidad. El nivel de la protesta
sorprendio a los terratenientes a los que estaba dirigida.
Eran
los crujidos de un modelo que pedia modificaciones.
El
Titanic, hasta entonces simbolo de la invulnerabilidad del progreso tecnologico,
se habia hundido. En el mismo año, la nave del pais dio sus barquinazos
a la busqueda de un timonel que representara mas ajustadamente a un sociedad
que navegaba a pleno entre vientos de cambio.
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