CAPITULO VI
LOS TALLANES:
EVOLUCIÓN, ORGANIZACIÓN, REALIZACIONES |
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1.
Los Yungas. - Evolución del pueblo Tallán. 2.
El Territorio Tallán..-
Procedencia - ¿
Fue Mec Non el fundador de los tallanes? 3.
La nación Tallán o Tallanca. 4. Las Capullanas..- La influencia ecuatoriana.- La voz tallán 5.
La organización del pueblo
tallán.-Los Curacas. 7.
Tumbes. 8.
La Ciudad Fantástica de Pedro de
Candia. 10.
Las Fortalezas. 11.
La Fortaleza de Narihualá. 12.
Los Templos. 13.
Las Huacas. - Las mansiones
de las vírgenes del sol. 14.
Los Tambos. - Los caminos. 15.
La Agricultura. - El
algodón. |
Cuando Cieza de León, relata su recorrido por la
cota norte del país, se refiere a los yungas como habitantes de esta zona.
Según el cronista, eran las gentes de la sierra los que llamaban yungas a los
habitantes de los llanos.
Los españoles llamaban llanos a la costa, más que
todo por no tener un terreno accidentado, pero también interviene el factor
clima, pues como en la sierra hay también valles templados y abrigados, también
los llamaban yungas.
El Dr. Luis E. Valcárcel, en “Historia del Perú
Antiguo”, mencionando al cronista Zárate dice que en la costa hablan tres
grupos de indios: los yungas, los tallanes y los mochicas y que cada región
tenía una lengua diferente.
Los yungas, dentro dcl concepto histórico, son todos
los pueblos dc la costa norte, es decir, los tallanes de Tumbes, Piura y
Lambayeque y también los mochicas.
Tumbes, y la costa de los departamentos de Piura y
norte de Lambayeque, fueron habitados por los tallanes.
Pero no fueron tallanes los primeros habitantes de los
valles de los ríos Zarumilla, Chira, Piura y numerosas quebradas, sino que
fueron componentes de lo que más tarde por fusión darían origen a la nación
Tallán o Tallanca.
Entre 1965 y 1973 primero y luego en 1995, el antropólogo James Richarson del Departamento
de Antropología de
En 1958, los profesores Isida, Izumi y Tereda de
En Illescas, al sur de Sechura se han encontrado dos
asentamientos humanos de épocas muy diferentes. Al más antiguo de Chorrillos se
le supone una antigüedad de 7.500 años y el más reciente de Avic tendría entre
4.800 y 3.700 años de antigüedad.
En Avic, ha los restos de lo que se supone fue un
templo dedicado a los dioses de la pesca al que se le dan 3,200 años de
antigüedad. En Nunura, al norte de Avic, la arqueóloga limeña Mercedes Cárdenas
descubrió los restos de otro templo al que llamó de las Piedras Blancas
Relata el arqueólogo Luis Lumbreras que Edward Lanning
apoyado en los estudios que en 1971 realizó Paúl Tolstoy, que durante
El mismo Lanning considera luego una Fase Sechura,
con cinco períodos, contemporáneos con Vicús, con Moche y con Salinar.
Esos períodos fueron denominados por David Kelly
como San Pedro, Colán, Sechura I, Sechura II y Chusis. Este último se encuentra
al norte de Sechura a la derecha de la carretera de Piura a Sechura y tiene
restos arqueológicos muy importantes a los que se le atribuye una antigüedad de
1.000 años antes de Cristo.
Desde Paita, Colán y Amotape, densos grupos humanos
habían ido ingresando río arriba en el Valle y en oleadas sucesivas se fueron
estableciendo en el Medio Chira, sobre todo en Sojo y el Garabato.
Simultáneamente, gentes que llegaron a Sechura y
otros lugares dc la costa, penetraron tierra adentro y poblaron el Bajo Piura.
Hasta este momento solo hemos hablado de las gentes
que legaron por el mar que fueron unos de los componentes del pueblo tallán.
Período Pre
Tallán
Desde el año
Por los años 200 antes de Cristo, llegaron a los
vales de Zarumilla y Tumbes, gentes provenientes del mar sobre todo de la costa
ecuatoriana de Machalilla y otros grupos huancavilcas y se establecieron en
Garbanzal, Cuchareta y Casitas.
Al Este de la actual provincia de Ayabaca, ocupando
una amplísima área al norte del río Marañón vivía la nación Jívara que eran
gentes de tez blanca y guerreros que por la selva habían llegado desde remotos
tiempos de Panamá. Muchos por ser cazadores eran nómades y fue así como tras
cruzar toda la provincia de Ayabaca llegaron al Alto Chira y se tornaron sedentarios
y agricultores, tanto por la facilidades de la naturaleza, como por haber
encontrado en esta región gente dedicadas a la agricultura, con las que se
fusionaron. De los Jívaros nacerían nuevas naciones como la de los Aguarunas,
Chonos, Bracamoros, Paltos, Malacatos y Guayacundos; y no se descarta que hayan
tenido que ver en la formación de los Vicús.
Hasta este momento no existía la nación Tallán y fue
luego de un proceso de siglos que con la fusión de las gentes que llegaron del mar,
otros de la sierra ecuatoriana y por últimos llegados de la selva que se formó
el pueblo tallán entre los 700 o 900 años después de Cristo.
Ese largo proceso que abarcó
desde
Años
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Períodos
o Épocas
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Proceso de Poblamiento. |
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6.000A.C |
Pre-cerámico y
Pre-agrícola. |
Llegan gentes muy primitivas por mar a Paita y a
Sicchez (Talara). |
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Época Agrícola Incipiente |
a)Grupos humanos que habían
llegado a Paita penetran al valle y llegan a Amotape. b) A la sierra Sur del Ecuador, llegan a
Valdivia, gente desde Colombia y Panamá. |
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Grupos muy primitivos llegan al Sur de Sechura:
Illescas A según León Kostrisky. |
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a) Llegan al Sur del Ecuador otro grupo del norte
y se estacionan en b) Grupos humanos más evolucionados, llegan al
Sur de Sechura: Illescas B. |
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Cerámica Inicial |
a) Asentamientos humanos en Negritos (Pariñas). b) Llegan gentes a Garabato y Sojo en el Medio
Chira según David Kelly, desde el 5.000. |
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1.300A.C |
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Nuevos asentamientos en Sechura, Illescas B. |
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a) Se producen los primeros asentamientos en
Chusis, al Norte de Sechura. b) Llegaron por mar nuevas gentes a Paita según
Edward Lanning. |
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Formativo Temprano. |
Llegan gentes del Ecuador y de |
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Época Formativo Tardío |
a) Por mar y desde el Ecuador llegan a Garbanzal,
Cuchareta y Casitas en Tumbes. b) Grupos más evolucionados llegan a Sojo y
Garabato. c) Llegan a Ñañañique en Chulucanas grupos
humanos diferentes a los Vicús. |
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0 años |
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Apogeo de Vicús. |
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100-600DC |
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Período Pre Tallán.- Nuevos asentamientos en
Chusis. |
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700-900DC |
Horizonte Medio |
FORMACIÓN DE LA NACIÓN TALLÁN. |
Para Josefina Ramos de Cox, el área ta11án comprendió
desde Tumbe hasta Olmos, donde se inicia el área muchik.
Cabello de Valboa, al referirse a la costa dice:
“estos l1anos y arenales secos del Perú fueron muchos siglos tenidos por
inhabitables e infamados entre los naturales por parte pestilencial, criadora
de muertos”.
Para los indios le la sierra, la costa era la tierra
de la muerte. Eso sucedía por que el indio de las alturas no se aclimataba en
la costa. Sobre todo el indio serrano del norte, que al llegar a los valles era
presa del paludismo.
Sin embargo, para muchos, tanto los pobladores de
Vicús como los tallanes en general llegaron de la sierra.
Es posible que las luchas que tuvieron entre sí
diversos pueblos de la sierra, obligó a grandes masas de los vencidos a un
éxodo, y no les quedó más recurso que bajar a la costa, lo que hicieron
gradualmente, ubicándose primero en zonas relativamente altas como Frías, para
luego descender al alto Piura y por último a la región próxima al litoral.
Esto, sí aceptamos como valido e1 criterio que los
tallanes provienen de la sierra únicamente.
Un criterio más racional, nos lleva a suponer que
los tallanes resultan de la fusión de gentes procedentes de la sierra,
(ecuatoriana también), con otros grupos que arribaron por el mar y a los que
hay que agregar gentes venidas de la costa sur. Racialmente el tallán habría
sido por lo tanto una fusión de elementos únicos, que crearon un hombre
diferente a los demás, producto de un proceso de mestizaje.
Cabello de Valboa aseguraba que los habitantes de
Tumbes procedían de la sierra y que lo mismo podría decirse de las gentes de
Poechos, Catacaos, Tangarará y Piura. A los habitantes de Olmos les daba la
misma procedencia, aun cuando eran muy diferentes a los pueblos cercanos como
Motupe, Jayanca y Collique a los que no se consideran tallanes, no obstante
proceder también, de la sierra. Estos últimos indudablemente eran muchiks.
El arqueólogo alemán Horkheimer, en la época en que
era profesor de Historia en
En realidad los mochicas no parecen haber llegado a
establecer un dominio en el sentido exacto de la palabra, ni tampoco los Chimús
después. Las relaciones de dependencia fueron muy relativas y sólo 11egaron a
influenciar en el arte de la cerámica en la ingeniería hidráulica.
Los tallanes por ese gran amor a la libertad, no formaron un estado unificado y eso puede parecer a muchos historiadores, como una falta de denvol1vimiento político-cultural.
Don Jacobo Cruz Villegas, fue autor del interesante
libro Catac Ccaos, el mismo que tiene un
indiscutible mérito que no puede negarse, pero llevado por su amor a Catacaos
su tierra natal y entusiasmado sin duda por las narraciones y mitos de los
Dioses fundadores de la costa, ha creado el mito de Mec Non, fundador de los tallanes (página 30). asegura que fue el primer hombre
tallán , pero que con su prole no bajó del ande, sino que asoma por el cerro
“Tunal” ( al norte de la provincia de Talara), viviendo al principio en
cavernas hasta que luego se trasladó al
valle del río Lengash (río Piura) y se
ubicó en el hoy caserío de Paredones.. Expresa
don Jacobo Cruz, que posteriormente aparece Ñari Walac, que con Mec Non fue cofundador de
Catacaos y del Señorío tallán.. Manifiesta
Cruz Villegas que el Gran Consejo de Curacas, se reunía en la capital
política del Señorío que era Catacaos y
que la capital religiosa del Señorío era Ñari Walac. Agrega Cruz, que a
Catacaos acudían los curacas con vistosos atavíos y con su harén de esposas
cabalgando llamas, y que se rendía culto al Dios Walac.
Es un hecho generalmente admitido por todos los
historiadores que los tallanes no llegaron a unificarse ni política, ni
religiosamente y que fueron una nación, pero no un Estado, y por lo tanto no
existió ni Reino, ni Señorío tallán.
Por otra parte, todos los hechos históricos,
producidos desde los tiempos de los Chimús, los Incas y en
Los tallanes formaron una nación, pero no un Estado.
En ese sentido se parecieron a los griegos que fueron también una nación, pero conformada
por diversos estados independientes, reinos unos y repúblicas otros; unas veces
federados y en otras oportunidades envueltos en guerras intestinas.
La nación tallana, vivía dentro de un ámbito
geográfico que presenta características muy especiales. Desarrollaron un
determinado grado cultural, tuvieron su
propio idioma que fue el sec, construyeron importantes ciudades, dominaron la
ingeniería hidráulica y la agricultura, desarrollaron y dominaron técnicas propias
en la alfarería y metalurgia, y fueron los mejores marinos del antiguo Perú.
Cabello de Valboa, los considera como un pueblo
aparte de los demás o sea como un tipo racial diferente, cuando habla de la
gente tallana. Lo mismo se puede decir de Pedro Pizarro, cuando llama a los
indios piuranos, tallanes.
Oviedo habla de la lengua tallana al referirse al
Sec y Agustín de Zárate prácticamente lo considera un grupo racial y geográfico
aparte cuando dice que los indios de la costa se dividen en tres grupos: los
yungas, los tallanes y 1os mochicas.
Recién se pueden llamar tallanes a los pobladores de
la región a partir de los años 700 D.C a 900 D.C.
Atahualpa consideraba también a los tallanes una
nación aparte, a la que odiaba y despreciaba. El Inca usurpador nunca pudo
dominar totalmente a los tallanes, no por que estos fueran partidarios de
Huáscar, sino por que vieron en la rivalidad de los dos hermanos un medio para
recobrar la ansiada independencia. Los tallanes por intermedio de Felipillo, el
intérprete de los españoles, devolvió ese odio, y se convirtió con sus intrigas
en pieza clave que contribuyó al ajusticiamiento del Inca usurpador. ¡Perro
tallán¡ era el agravio que siempre brotaba de los labios del Inca cautivo para
referirse a cualquier gente de este lugar, y más comúnmente a Felipillo.
Tello, consideró que en cuanto a la alfarería y el
arte de la cerámica que había un estilo tallán ubicado geográficamente en Piura
y Tumbes, diferente al estilo Chimú. En esta opinión se cree que fue
influenciado por los cronistas españoles que siempre se refirieron a los
tallanes como una nación aparte.
Muchos no están de acuerdo con esta opinión, entre
ellos Kauffmann Doig que arqueológicamente estima que Tallán sólo es una
modalidad, de 1as manifestaciones culturales Chimús. Lo que eso dicen aseguran
que las variantes observadas son insignificantes, y mencionan algunas que en
verdad no merecían tomarse en cuenta.
Pero las cosas no son realmente así. No sólo en la
alfarería, sino en otras manifestaciones de la vida de los tallanes, se recibió
influencia de las culturas que se desarrollaron al sur del Ecuador. Eso
significa que en los departamentos de Piura y Tumbes, se encontraron y
plasmaron en una sola, las corrientes culturales venidas del norte y del sur,
para crear una especie de mestizaje que se tradujo en un hombre nuevo con una
cultura nueva. Esta cultura fue resultante de la propia creatividad, de la
influencia del medio y de los aportes de Ecuador y de los llegados del sur,
primero de Chavín y luego en forma sucesiva de los Mochicas, del Imperio Wari y
de los Chimús, así como del breve período que estuvieron sometidos a los Incas.
Existieron capullanas en la costa sur del Ecuador, en
Tumbes, en Piura y en Lambayeque. Los españoles sólo tuvieron contacto con dos
de ellas: Susy Cunti, soberana de un pequeño régulo formado donde ahora es
Pimentel. Esta seguramente era joven y bella pues, uno de los expedicionarios
llamado Pedro Alcón se enamoró de tal forma de ella que pedio la razón y tuyo
que ser amarrado para retornarlo a la nave. La otra fue la capullanas de
Pariñas, donde los tallanes recataron del mar la espada de Pizarro. Hay
historiadores que dice que Susy Cunti
fue
El cronista Herrera, contrariando la versión de que
la isla Gorgona era desierta asegura que Francisco Pizarro al verse solo con
los famosos Trece del Gallo, decidió trasladarse a otra isla más segura llamada
Gorgona en donde una Capullana les invitó carne, pescado, cierta forma de pan y
frutas, organizando fiestas los indios con sus mujeres, en las cuales se
cantaba, se bailaba y bebía.
El cronista Fray Reginaldo Lizárraga, cuenta de las
Capullanas lo siguiente, haciendo narración de su recorrido por la tierra
tal1án: “A orillas del río Motape (Amotape), hallé un pueblo gobernado por
mujeres que eran las Capullanas, llamadas así por los españoles a causa de su
vestido que tenía a manera de capuces, con que se cubren de la garganta hasta
los pies, ciñéndose la cintura con bandas. Estas capullanas que eran las
señoras en su infidelidad, se casaban como querían porque al no contentarlas el
marido lo desechaban y se casaban con otro. El día de boda, el marido escogido
se sentaba junto a la señora y se hacía gran fiesta de borrachera. El desechado
se hallaba allí, pero arrinconado, sentado en el suelo llorando su desventura,
sin que nadie le diese una sed de agua. Los novios con gran alegría le hacían
burla al pobre”.
Francisco de Toledo en un informe que del Perú
pasaba al Rey de España, decía: “fue la gente de la costa y llanos, a quien
llamaba yungas, gente muy débil; en la mayor parte de la costa gobernaban y
mandaban mujeres a quienes llamaban las Tallaponas y en otras partes llamaban
Capullanas. Estas eran muy respetadas, aun que habían curacas de mucho respeto.
Ellos acudían a las chacras y a otros oficios que se ofrecía, por que lo de más
ordinario se remitía a las Capullanas o Tallaponas; y esta costumbre guardaban
en todos los llanos de la costa como por ley y estas Capullanas eran mujeres de
los curacas que eran las mandonas”.
Como se pudo apreciar, hay en este relato una
variación a la general creencia que las Capullanas eran las cacicas. En
realidad sólo eran mujeres de los curacas que se metían a mandar, con el
consentimiento o ante la pasividad de los maridos.
El cronista Diego Trujillo relatando el viaje último
de Pizarro dice que las naves tocaron en un pueblo en que el gobierno estaba a
cargo de una viuda rica, que pertenecía a la provincia de Puerto Viejo, en
donde encuentran abastecimiento de maíz, pescado y fruta de la tierra como
papaya, así como una miel hecha de maíz y alguna cantidad de cacao.
Vaca de Castro, al referirse a las Capullanas tiene
en todo la misma opinión que más tarde tuvo Toledo. Asegura que los curacas se
dedicaban al cultivo de la tierra y a otros oficios dejando las tareas del
gobierno a las esposas.
Otras denominaciones que se dieron de las
Capullanas, fueron las de Sallapuyas o Sallapullanas.
Lo normal, no era sin embargo que el gobierno de los
pueblos estuviera en manos de mujeres. Cieza de León, refiriéndose a Tumbes,
expresaba que “los señores antiguos de él, antes que fuesen señoreados por los
Incas, eran muy temidos y obedecidos por sus súbitos, más que ninguno de los
que se ha escrito y así eran servidos en las grande ceremonias”. Lo mismo dice
de los curacas de Piura agregando que
tenían muchas mujeres procurando que fueran las más hermosas.
Contrariando lo opinado por el Virrey Toledo, que
con 1a Conquista desaparecieron las capullanas, existe un documento en el
archivo de Piura, del año 1778 en que el Cacique de Sechura, Cornelio Temoche
que también era cacique de
En ese documento se hace referencia que en 1572;
precisamente en la época en que Toledo gobernaba en el Perú, era cacica de ese
pueblos doña Isabel Capullana. Concretamente se expresa que era cacica y
señora de dicho pueblo de Sechura, de
sus parcialidades y de los indios e indias de dicho repartimiento.
Esto es una prueba más, del concepto valorado que
tenían los tallanes sobre las mujeres, pues hasta le daban acceso al poder y
al gobierno de sus cacicazgos, mientras que en el resto del Imperio, las
mujeres desempeñaban un papel totalmente secundario.
Era Isabel Capullana una mujer de armas tomar, pues en 1578 se negó a reconocer al Padre
Melchor Morales como Párroco de
Catacaos, por lo cua1 el religioso se fue en queja ante el Alcalde Ruy López
Calderón que se vio precisado a conminarla.
Este documento que merece ser estudiado detenidamente, probaría que en
1578 ya Paita con el nombre de San Francisco de
Otra muestra de la supervivencia de las Capullanas
durante
En 1575 era cacique de Narihualá Diego Mesocoñera
“el viejo” casado con Maria Querepay, los que tuvieron dos hijos: Francisco y Diego el Mozo que se casó con Elvira
Yungati1, de los que nació Francisca que
se casó con Juan Temoche, el que asumió el curacazgo de Narihualá, pero al
morir en 1625 su viuda, asumió el cacicazgo que el año 1649 pasó a su hijo
Jacinto Temoche, pues Francisca volvió a casarse, esta vez con Sancho de Colán.
El sistema del matriarcado era muy común en los
diferentes pueblos del mundo antiguo y bien pudo ocurrir eso entre los
tallanes, pero no se sabe cuando se implantó y cuando desapareció.
El cronista Cieza de León menciona a las capullanas
de Amotape y Sechura, pero cuando Pizarro llegó al valle del Chira, acampó en
Poechos, recorrió el valle, ajustició a los jefes indios en Amotape y fundo San
Miguel, no se menciona ninguna Capullana. Nada se sabe sobre la de Amotape. Era
como si se la hubiera tragado 1a tierra o fueron dejadas de lado en el fragor
de la guerra que Atahualpa llevó a cabo contra los tallanes. Es el cronista
Lizárraga el que menciona a
Esto nos llevaría a pensar, que en realidad el papel
de las Capullanas era muy limitado en los tiempos pre-hispánicos. En los
curacazgos tallanes, 1a principal ocupación era la agricultura y eventualmente
las guerras intestinas. Las dos tareas eran asumidas por los curacas. En una
sociedad simplificada las demás tareas
de gobierno eran entonces muy sencillas, casi domésticas y serían esas labores
las que asumía
Posteriormente durante el coloniaje, los españoles
no sólo respetaron ese sistema de
matriarcado sino que en cierta forma lo estimularon, al permitir que también
las mujeres pudieran heredar los curacazgos. Durante la época de colonia, los
curacas tenían poderes muy limitados, y más bien eran los intermediarios entre
las autoridades españolas y la masa india. Otro aspecto en que también las
Capullanas de
En el mundo de 1a Antigüedad, fue muy común la
presencia de mujeres en los tronos de los grandes imperios. Pero el año 600 D.C
los francos o salios que ocupaban 1a Francia de hoy, fueron los primeros que
excluyeron a las mujeres del trono dando
Un exceso de nacionalismo, han llevado a buscar
relaciones entre los estilos conocidos y
estudiados dentro de nuestras actuales fronteras. Pero en el pasado estas
fronteras no existieron ni fueron barreras de ninguna clase. El ayer fue un
mundo sin fronteras.
Resulta por lo tanto un absurdo suponer que en la
huaquearía piurana sólo pueden existir influencias de Cupisnique, Chavín, Moche
o Chimú y no de Valdivia, Machalilla y
En cuanto a los huacos silbadores encontrados en
Vicús y también en la zona tallán, que se daban como una demostración de la
influencia Mochica, habría que tener en cuenta que en la cultura ecuatoriana
de la “Chorrera” también se fabricaron
esas botellas silbadoras. Y eso pasaba 1.800 años antes de Cristo, cuando ni
siquiera había aparecido la cultura Chavín y menos aún
Si uno de los tantos curacas tallanes hubiera
destacado entre los otros y con espíritu guerrero hubiera sometido a 1os demás
bajo su férula, creando un Estado Tallán; posiblemente los historiadores
hubieran tenido un criterio muy diverso de la nación tallán.
Tampoco podemos llamar tallán al primitivo piurano
que habitó estas tierras. El hombre tallán es el resultado de un largo proceso
de transculturación y de mestizaje, en él que hombres de diversas
características étnicas y diferentes estados culturales se mezclaron, y que
influenciados por el medio al que se adaptaron, fueron a su vez logrando un
avance civilizador debido a su propia creatividad y a las influencias llegadas
de afuera. Llegaron por lo tanto a constituir una etnia, o sea un conjunto de
tribus unidas por el lazo de la geografía, de un idioma común que fue el Sec,
de la raza y por un nivel cultural parejo.
Como lo hemos dicho , la etnia Tallán primero y la
nación Tallán después, fue el resultado de un largo proceso de mestizaje y
cruce de razas de los grupos humanos que de diversas partes arribaron a los
valles de Zarumilla, Tumbes, Piura y Chira y convivieron en paz y compartiendo
el medio físico. No es posible fijar una fecha precisa para establecer desde
cuando podemos llamar tallanes a estos pueblos. Se trata por lo tanto de
establecer con criterio subjetivo, una fecha aproximada que podría estar entre
los 700 D.C y los 900 D.C.
Origen de la voz Tallán.
En el dialecto Sec, que fue el que usaron los
tallanes, no se ha encontrado entre los numerosos toponímicos conocidos, la voz
Tallán, ni tampoco Tallanca, para referirse a la nación que pobló la extensa
región costera que abarcó desde Tumbes, hasta Olmos.
Los Incas, fueron los que dieron ese nombre a la
región y de ellos la tomaron los conquistadores, conforme se puede apreciar por
los numerosos cronistas que a los tallanes se refirieron.
En el idioma quechua, hay dos voces que pueden
servir de derrotero para explicar el significado de la voz tallán. Una es “talla”
que significa echarse de barriga y la otra es “tallanes” que quiere decir lugar
donde se yace de pecho. Es decir que los Incas daban el nombre de tallanes a
los hombres de la región donde se yace de pecho.
Eso concuerda perfectamente con la postura que
adoptaban los tallanes para trabajar en la confección de las chaquiras y de los
ceramios. Se echaban de pecho sobre un banquillo de poca altura, dejando libres
la cabeza, los hombros y los brazos. A los conquistadores incas, llamaría mucho
la atención esta rara posición adoptada para trabajar y por tal motivo, dieron
a esta región el nombre de tierra de los tallanes.
El historiador Luis E. Valcárcel, en su monumental
obra “Historia del Perú Antiguo” en el Tomo VI, da un Glosario de voces
indígenas preparado por el Dr. José M.B. Farfán del Instituto de Lenguas
Andinas (Museo de
De acuerdo a ese Glosario, la voz talla proviene del
quechua thallay que quiere decir echarse de barriga.
A su vez, la voz tallanes, se deriva del quechua
thalana, que significa lugar donde se yace de pecho. De igual modo, la voz
tallapona, procede de las voces quechuas thalla puna, que significa
cordilleranos echados de barriga. De acuerdo a esto, los incas llamaban
tallaponas a los tallanes que vivían en zonas altas lo que no se ajusta mucho a
lo que ahora conocemos, pues ubicamos a los tallanes en la costa. Los españoles
usaron el termino tallaponas, pero para designar también a las Capullanas.
El cronista Fray Reginaldo de Lizárraga, relata que
penetrando por el río de Tumbes, hallóse un pueblo antiguo cuatro leguas más
arriba. Sus habitantes eran también, buenos artífices, labradores de chaquiras.
Para trabajar estos objetos, el artífice se tendía sobre un sofá largo de un
geme de altura, sobre el cual se echaba el indio de vientre, manteniendo los
brazos y la cabeza libres y tendiendo una manta frente a ellos, ponían allí los
instrumentos y material con el que debían de operar.
Esta costumbre se observaba en el resto del
territorio de los tallanes cuando los incas llegaron y se asombraron de esa
forma de trabajar.
Antes de llegar los Incas, la región en su conjunto
no tenía una denominación, porque como lo hemos dicho en forma repetida, los
tallanes no se organizaron en un estado unificado. Cada valle o porción de él,
tenía su propia denominación, por eso el cronista Garcilaso, en Comentarios
Reales de los Incas, al narrar las conquistas de Huayna Capac, dice que el Inca
intimó desde Pacasmayo, la rendición de diez valles de la costa norte, entre
ellos Puchío (Poechos) y Sullana. Es decir que al conjunto de pueblos del medio
Chira, los Incas llamaban Sullana y a los del Alto Chira y Chincha, llamaban
Puchío o Poechos.
Por todo lo anteriormente expuesto, no compartimos
el criterio del abogado e historiador cataquense, Dr. Manuel Yarlequé que en
1922, dio a conocer una relación de vocablos tallanes, que el escritor
cataquense ya fallecido Jacobo Cruz recoge en su obra Catac ccaos.
y que de acuerdo a esta versión, la voz Tacllán
significa Tallan o sea diestro en el manejo de la taclla o arado. Esto podría
tener visos de verosimilitud ya que históricamente los tallanes fueron un
pueblo de agricultores que manejaban muy bien el arado o taclla (voz quechua).
Pero la taclla era un apero agrícola que se usaba en todo el imperio y que los
Incas trajeron a nuestro territorio tallán,. Si bien en el quechua existe la
voz taclla, no conocemos la voz Tacllán, y menos aun como del dialecto Sec.
Los valles que comprenden el área Tallan
corresponden a los ríos Zarumilla, Tumbes, Chira y Piura, así como a las
quebradas Máncora, Sicchez, Honda y Pariñas en
Desde muchos siglos antes de
Estas gentes que era recolectores y pescadores,
también eventualmente eran cazadores, semi nómades. En la región habían
abundantes animales como el sajino y los cérvidos cuya carne era muy apreciada
por ellos. Persiguiendo a esas presas, los cazadores penetraron al interior de
los valles y comprobaron que en ellos habían muy buenas condiciones de vida, y
fue así como por temporadas se ubicaron en diversos puntos de ellos y con el
tiempo, se afincaron y se tornaron sedentarios. Casi simultáneamente con los
hombres llegados del mar, arribaban a las partes altas y medias de los valles,
gentes de la serranía del sur del Ecuador y de la sierra piurana. En Ecuador se
estaban desarrollando varios centros culturales de niveles bastante avanzados.
Los procedentes de las serranías de Ayabaca y Huancabamba, eran originarios de
la selva, que la dejaron como consecuencia de las luchas inter- tribales.
Los hombres del mar y de la sierra, que se
encontraron en los valles de Tumbes y Piura, confraternizaron y entablaron
vínculos de sangre, iniciándose un proceso de mestizaje. Como es lógico
suponer, cada grupo humano aportó, los elementos culturales que poseían, al
acervo cultural común.
A partir de entonces, el proceso de poblamiento de
los valles fue un fenómeno social permanente, porque el movimiento migratorio
continuó con la llegada de gentes que tenían cada vez mayores niveles de
cultura.
Simultáneamente con el desarrollo de las gentes que
poblaban los valles, se fue produciendo el desarrollo y evolución de las gentes
que siguieron a orillas del mar.
Los que llegaron a los valles del Zarumilla y del
Tumbes, se vieron fuertemente influenciados por sus vecinos ecuatorianos los
Huancavilcas y también por las superiores culturas de la sierra Sur del
Ecuador. Los pobladores de estos dos valles estaban en cambio más distantes de
las gentes de los valles del Chira y del Piura, por eso los tallanes de Tumbes
o Tumpiz, presentan características especiales, pero no dejan de ser tallanes
porque poseen los caracteres generales de la etnia y el sec fue su lenguaje.
En cuanto a las gentes que poblaron el valle del
Chira, ya hemos visto antes como su desenvolvimiento se inició desde varios
milenios antes de la era cristiana, cuando todavía no se podía hablar de los
tallanes. Si bien es cierto que en Sicchez, El Estero, Quebrada Honda, Paita y
Colán existieron agrupamientos humanos muy antiguos, hablando con propiedad,
tenemos que admitir, que como centro
urbano, el poblado más antiguo que se formó, fue el de Amotape.
El poblamiento del valle del Piura fue igualmente un
proceso gradual y persistente y la afluencia de gente a ese lugar tuvo también
dos vertientes: una serrana y otra marítima.
En el sector de influencia geográfica del valle del
Piura, los primeros grupos humanos aparecen al Sur de Sechura, en Illescas,
concretamente en Avic y Nunura, primero y luego en Chusis, Parachique, San
Pedro y Chulliyachi. Al igual que en valle del Chira, gente que llegaba al
estuario del río Piura, en Sechura, fue ingresando hacia el interior del valle
y en Catacaos y Narihualá formaron centros poblados de cierta importancia.
Parece que un maremoto que azotó la costa de Sechura, obligó a gran cantidad de
gente a emigrar al interior del valle. La olas migratorias que llegaron al Alto
Piura, encontraron que en ese lugar existía un pueblo con un avanzado grado
cultural, que era Vicús, con el cual sostuvieron intensas relaciones
culturales, pues en los ceramios de Vicús hay gran cantidad con motivos
marinos. Por los Vicús, los tallanes de Piura recibieron la influencia de los
Mochicas, lo que no ocurrió con los tallanes del Chira y menos de Tumbes.
Cuando el tiempo pasó y se olvidaron las catástrofes
naturales, se volvió a poblar Sechura. Los tallanes de Sechura poco a poco se
fueron aislando de sus hermanos del valle y dependieron para vivir
exclusivamente ente del mar.
En resumen los tallanes del Tumbes, del Chira y del
Piura, recibieron influencias externas diferentes, que se reflejaron en muchos
aspectos de su vida y sobre todo en variaciones muy pronunciadas en su idioma,
el Sec, que entre uno y otro valle y sobre todo con Sechura, tenía muy marcadas
diferencias.
Pero si bien es cierto habían diferencias
idiomáticas, por otra parte había una uniformidad étnica, así como en
desarrollo cultural, usos y costumbres.
Los tallanes en ningún momento llegaron a formar un
estado unificado. No existió por lo tanto un señor que mandara sobre un Señorío
o una porción grande del departamento de Piura ni de Tumbes. Faltó a los
tallanes una mayor evolución política para poder crear un Estado.
Cada pueblo tenia su curaca, y mantenía un pequeño
ejercito, que se utilizaba en los conflictos locales, pero ninguno fue lo suficientemente poderoso como
para pretender convertirse en un conquistador.
En gran parte
eso se debió a que en el territorio de los tallanes no se llegó a formar un
centro urbano de gran importancia. Ni la
pretendida ciudad de Chusis, ni Illescas, ni Vicús podrían haber sido capitales
de un Señorío. Tampoco Amotape, Marcavelica o Tangarará Ni siquiera formaron una
federación. No hubo por lo tanto un Gran
Señor Tallán, como algunos mencionan. Solo cuando los Incas llegaron,
instalaron en Poechos a un Gobernador.
Todo eso hizo de los tal1anes, pueblos muy
individualistas, amantes se su libertad. Ni aún los Incas los sometieron
totalmente y eso lo pudo comprobar Pizarro cuando llegó a estos lugares.
Una característica muy especial, era que al gobierno
de la comunidad local podía acceder ya sea un hombre o una mujer. Los españoles
llamaron a ésta, Capullanas por tener un capuz como prenda principal de vestir.
Los Curacas.
A los reyezuelos locales o jefes de comunidades, se les ha llamado indistintamente caciques o curacas.
El término cacique no eran sin embargo empleado en
el Perú antiguo, sino que fue traído por los españoles que habían estado en las
Antillas, archipiélago en donde se denominaban así a los jefes de las
tribus.
Cieza de León, en su obra Crónica del Perú, dice:
“Los señores antiguos de él, antes que fueran señoreados por los Incas, eran
temidos y muy obedecidos por sus súbitos, más que ninguno de los que se ha escrito, según es público y muy entendido
por todos, y así eran servidos con grandes ceremonias. Andaban vestidos con sus
mantas y camisetas y traían en la cabeza puestos sus ornamentos que eran en
cierta manera redondos que se ponían hechos de luma, y algunos de oro o plata, o de unas cuentas muy menudas
que tengo ya dicho llamarse chaquiras”
En “Relación de Piura” se toman los mismos conceptos
para referirse a los caciques tallanes y
se agrega que en a1gunos valles yungas –
y sin duda en los valles piuranos - los
curacas tenían por propias las tierras que recibían como herencia y las daban
en una especie de arrendamiento que los indios agricultores que pagaban con
parte de los frutos que cultivaban. Era por lo tanto el origen del sistema de
yanaconaje que luego existió en la colonia y la republica hasta que
Los curacas tallanes andaban siempre guerreando con
sus vecinos, pero no hacían guerras de conquista, por eso fue que no se llegó a
formar un reino unificado. Disputaban por cualquier cosa.
Una gran cantidad de hombres de las tribus o
comunidades vencidas, pasaban a constituir una especie de siervos del vencedor,
que los destinaba al cultivo del maíz y al cuidado de los ganados o
construcción de sus casa.
El cronista Zamora Román, dice que cuando el curaca
estaba próximo a morir elegía como su sucesor al que entre sus hijos era el más
meritorio y si no lo encontraba, podía dejar como heredero a su hermano o a uno
de sus sobrinos. En casos extremos a un noble.
Nunca se dejó el mando a menores de edad, aun cuando
fueran hijos del curaca, pues en tal caso preferían entregarlo a una mujer.
Cuando los tallanes se convirtieron en tributarios
de los Incas,- dice Damián de
Los curacas en la época del Imperio no podía imponer
la pena de muerte a sus súbitos, pero si castigarlos con azotes por delitos
menores.
Era obligatorio de los curacas, recaudar los
tributos destinados al inca y remitirlos al Cuzco y cuidar el cultivo de las
tierras que se destinaban al inca reinante.
Cuando los españoles llegaron a la tierra tallán,
los curacas se sintieron de inmediato liberados de toda obediencia al Imperio,
y actuaron con la más completa autonomía.
Con anterioridad a la conquista del pueblo tallán
por el Imperio, sólo se pueden suponer algunos pocos asentamientos humanos como
: Tumbes, Poechos, Amotape, Tangarará, Marcavelica, Catacaos y Pabur. Esto para referirnos solo al área
tallán.
No se puede decir lo mismo de Vicús, ya que parece
que no constituyó un conglomerado urbano de importancia. Ellos formaban aldeas
de cincuenta o cien viviendas dispersas en una amplia zona. Las necrópolis eran
comunes para varias de esas aldeas.
Bernabé Cobo, al enumerar las ciudades cabeza de
región no cita a ninguna de la región tallán. Las mencionadas son: Quito,
Latacunga, Tumibamba, Cajamarca, Jauja, Pachacamac, Chincha y Vilcas.
Otro cronista – el Padre Velasco – menciona como
ciudades principales del Reino de Quito a Huncabamba y Tumbes.
Francisco de Jerez en su Relación, cuando cuenta el
viaje de Pizarro de Tumbes a Tangarará, menciona además de Tumbes, muchos
pueblos.
Uno de esos pueblos fue Puechío – se refiere
indudablemente a Poechos – el cual tenía una gran plaza, y una fortaleza
cercada con muchos aposentos en donde se alojaron Pizarro y sus huestes. Los
curacas del bajo Chira, salieron a recibir a los españoles dispensándoles un
trato cordial, como era la costumbre entre los tallanes para con sus huéspedes.
Durante la estadía de los españoles, les llevaron alimentos para ellos y para
sus caballos.
Desde Poechos envió Pizarro a explorar la zona de 1a
costa y encontraron las aldeas marítimas de Colán, Paita y Pariñas. También
encontraron a las poblaciones de Amotape, de Marcavelica y de Tangarará.
Cuando el cronista español Cieza de León ingresó al
Perú lo hizo por la sierra de Ayabaca y luego bajó a la costa visitando 1a
población de
Poechos tenía muchas construcciones hechas por los
Incas como un Palacio para el Gobernador, templos y una fortaleza que fue donde se alojo Pizarro, cuya ubicación no se
ha precisado.
De las sepulturas y grandes edificios citados por
Cieza de León, no quedan en la actualidad ni vestigios. A1 construirse la
represa de Poechos, se movieron grandes masas de tierra, pero no se encontraron
ni rastros de la importante población que en el pasado pudo ser Poechos.¿ Pudo
estar Poechos en otro lugar que el que por mucho tiempo se supuso ?
Juan Ruiz de Arce, cronista español que estuvo con
Pizarro en Tangarará y después en el reparto, decía en 1543 por Tangarará que
“tendría unas mil casas. Había una casa fuerte, hecha con el más lindo arte que
nunca se vio. Tenía 5 puertas antes que llegasen a los aposentos y entre puerta
y puerta habían más de 100 pasos, tenia muchas cercas y muchos aposentos, de
muchas pinturas..... y en medio había una plaza y más allá de la plaza habían
otros aposentos en torno a un gran patio.......y en medio del patio se abría un
jardín y junto al jardín cantaba alegre el agua de una fuente. El señor que
mando hacer ese palacio fue Guatima-aynacaba. Esta tierra es buena, de mucha
comida. Había ovejas (llamas), patos, conejos (cuyes), pavas (pava blanca). Es
tierra de oro y plata, es tierra de mucha fruta. Estuvimos allí cuatro meses”.
Ruiz de Arce había nacido en 1506 en la ciudad de
Alburquerque en España. En 1525 vino a América y estuvo en Santo Domingo, Jamaica,
Honduras y Nicaragua y luego en el Perú. Partió con Pizarro a Cajamarca, logró
cuantiosa participación de oro y plata en el rescate y acrecentó su fortuna con
la toma del Cuzco. Luego se retiro a España y escribió sus memorias.
Por el relato de Ruiz Arce podernos decir que
Tangarará no era por entonces una población tan pequeña, pues si tenía 1.000
casas tendría entre 3.000 y 4.000 habitantes. La casa del curaca tenía también
gigantescas dimensiones, pues su frente era de 400 pasos y como cada paso tenia
en medidas actuales unos
En el Alto Piura existía las poblaciones de Pirhúa
(Piura), Pavor (Pabur) y Zarán (Serrán). Cuando menos Pabur había sido una
población de cierta importancia, protegida por un cerco, que se atrevió a
resistir el Inca Huayna Capac por cuyo motivo éste, 1a destruyó. El curaca que
recibió a Pizarro cuando éste se dirigía a Cajamarca, le contó que estaba muy
resentido con los Incas del Cuzco y que tenía muy malos recuerdos de Huayna
Capac al que llamaba Cuzco Viejo.
No mencionamos las poblaciones de Calvas, Ayahuaca,
Caxas y Hancapampa, por que no estuvieron ubicadas en territorio tallán.
En el Bajo Piura, la población más importante sin
duda fue Narihualá, de 1a que los cronistas españoles no dicen nada. El
edificio más importante de esta población, fue sin duda el templo, en cuyas
proximidades se estableció el poblado, que todo hace suponer no tenia la
importancia de Poechos.
Las Ciudades tallanas o tallancas eran sin duda
alguna de caña y barro, por lo cual no resistieron la acción del tiempo y de
los elementos naturales. Los edificios que construyeron los Incas, fueron de
adobe y de piedra.
Eh el baje Chira, hay restos de muros de adobe en el
sitio que precisamente se llama Paredones, pero no se ha podido establecer si
allí estuvo la antigua Amotape o se trató de otra población.
Llamada también Tumbes o Tumpiz por los naturales,
era sin lugar a duda la más importante ciudad de los tallanes. Los actuales
tumbesinos dicen que los Tumpiz no fueron tallanes.
Cieza de León afirma que el Valle de Tumbes era uno
de los más poblados de la costa cuando él llegó y que anteriormente lo había
sido aún más. Agrega que tenía una fortaleza que era una linda obra, en donde
habían grandes tesoros, un templo para el sol y un acllahuasi. La ciudad de
Tumbes se encontraba en el actual distrito de Corrales en Cabeza de Vaca, en la margen izquierda del
río.
El Padre Murúa relata que en Tumbes el Inca había
construido un gran palacio en donde guardaba fabuloso tesoros.
Cuando Pizarro desembarcó en Tumbes tuvo que luchar
y vencer al curaca Chilimasa llamado también Cacalami.
Del sitio denominado caleta de
Cieza, relata su recorrido por Tumbes y expresa:
“Para contar lo de los llanos, comenzando desde el valle de Tumbes, digo por él
corre un río, el nacimiento del cual es en la provincia de los Paltas, y viene a
dar a la mar del sur. La provincia, pueblos y comarcas de estos valles de
Tumbes por naturaleza es sequísima y estéril, puesto que algunas veces llueve,
y aún llega el agua hasta cerca de la ciudad de San Miguel; y este llover es por las partes más llegadas a las sierras
porque las que están cercanas al mar, no
llueve. Este valle de Tumbes solía ser muy poblado y labrado, lleno de lindas y
frescas acequias, sacadas del río con las cuales regaban todo lo que querían y
cogían mucho maíz y otra cosas necesarias a la sustentación humana y muchas
frutas muy gustosas”.
Tras
referirse Cieza a los curacas y a su forma de vestir, que ya ha sido mencionado
anteriormente, prosigue en la siguiente forma: “Eran estos indios, dados a sus
religiones y grandes sacrificadores”.
Luego los crítica expresando: “son más
regalados y viciosos que los serranos;
para labrar los campos son muy trabajadores y llevan grandes cargas; los campos
los labran hermosamente y con mucho concierto y tienen en el regarlos grandes
orden; crianse en ellos muchos géneros de frutas y raíces gustosas. El maíz se
da dos veces al año, de ello y de frijoles y habas cogen harta cantidad cuando
las siembran. La ropa para su vestir son hechas de algodón, que cogen por el
valle lo que para ello han menester. Sin esto, tiene estos indios naturales de
Tumbes grandes pesquerías, de que les viene harto provecho, por que con ello y
con los que más contratan con los de la sierra han sido siempre ricos”.
Por Tumbes pasaba el camino imperial que del Cuzco
iba por la costa.
Los tumbesinos eran
grandes artífices en fabricar chaquiras. El Padre Lazárraga narra y
describe la posición incómoda en que se ponian los artesanos para labrar la
chaquira. Según el cronista, disponen de una especie de sofá muy largo y de
poca altura sobre el cual se tienden boca abajo, dejando la cabeza y los brazos
libres para trabajar. Igual pasaba en el resto de la región, por lo cual los
Incas los llamaron tallanes que quiere decir hombres echados de vientre.
Los tallanes de Tumbes, Paita, Colán y Sechura eran
gente marinera. Fueron los únicos peruanos que utilizaron la vela en sus
embarcaciones y por eso podían aventurarse a navegar grandes distancias.
Cuando Pizarro llegó a Tumbes, encontró que una gran
cantidad de embarcaciones veleras habían en el puerto. Eso y la lejana visión
de la ciudad impresionaron profundamente al Conquistador y le hizo traer a su
memoria la lejana Valencia. Fue por eso que de primer intención la llamó Nueva
Valencia del Mar del Sur.
La vieja ciudad tuvo que estar cerca al mar, por que
los españoles la pudieron contemplar a lo lejos. Era en realidad un puerto,
porque su río es navegable. Era sin duda alguna el puerto más importante del
Imperio de los Incas.
Tumbes era una ciudad llena de vida. Recuas de
llamas llegaban de la sierra para los mercados campesinos, en donde se hacía un
activo trueque. Las calles llenas de arboledas, brindaban una fresca sombra
como refugio al ardiente sol tropical.
Alonso Enrique de Guzmán da una visión negativa de
Tumbes cuando dice que era una zona llena de dolencias tropicales, sin leña, ni
yerba para los caballos, pero en cambio alaba la casa del curaca y la describe
como: “una gran casa del señor de la tierra, labrada las paredes de adobe a
manera de ladrillos y con muchos colores muy finas pintadas y barnicadas, que
nunca vi cosa más linda, la techumbre de paja también labrada que más parece
sino de oro, muy fuerte, muy grande, muy hermosa”.
El Padre Anello de Oliva, es uno de los que
informaba sobre la fantástica descripción que el conquistador Pedro de Candia
hizo de Tumbes. El famoso artillero griego, de acuerdo a esa narración, fue
llevado al desembarcar, por los principales
hombres del pueblo al templo del sol que los Incas habían mandado a edificar,
el cual estaba íntegramente cubierto en sus paredes interiores por planchas de
oro. Pudo ver vajilla, ollas y cántaros de oro y plata. Los cántaros estaban
primorosamente ornamentados y eran de gran tamaño. Fue del trabajo delicado de
una gran cantidad de plateros tallanes. Luego pasó a los palacios reales de los
incas, recorriendo sus cámaras y recámaras, todas tapizadas con oro y piedra
preciosas. Contempló la riquísima vajilla de estos palacios. Admiró los
primorosos jardines y uno de ellos en que las hojas eran de oro y los frutos de
plata y piedras preciosas y por último estuvo en el monasterio de las mamaconas
o vírgenes sagradas, dedicadas a tejer ropa fina para el servicio del templo.
No hay duda que cuando desembarcó Candia, estaba
Tumbes en su apogeo, que bien pronto iba a perder.
Cuando Pizarro ancló por primera vez en Tumbes, fue
muy bien recibido y el curaca le envió una gran cantidad de frutas, de agua y
chicha así como una llama, animal que por lo desconocido causó entre los
españoles gran asombro. El jefe de la delegación era sin duda un noble por
cuando tenía una especie de aretes descomunales que le agrandaban las orejas
por cuyo motivo los conquistadores los bautizaron con el mote de orejón, y así
llamaron en lo sucesivo a los hombres de grandes orejas. El conquistador no
llegó a desembarcar.
Pizarro mandó en plan de espionaje al marinero Bocanegra
a Tumbes con el orejón y su cortejo.. Retornó poco después el marino
impresionado de la riqueza, fastuosidad y prosperidad de Tumbes, pero todos los
acusaron de exagerado y nadie le creyó.
Pizarro buscó entonces a un marino al cual se le
pudiera creer más, y ese fue Alonso de Molina, el que con regalos para el
curaca, consistentes en una pareja de cerdos, un gallo y una gallina,
desembarcó en compañía de un negro esclavo
De esa forma, por primera vez en el Perú, ponía la
planta en territorio nacional un hombre de raza negra. Fue ese un acto de gran
simbolismo. El hombre blanco dominador y conquistador y el negro esclavo y
sojuzgado, iban a ser los elementos claves del proceso de transculturación y de
mestizaje que se iba a iniciar.
Todo fue novedad para los indios, especialmente la
visión del negro al cual suponía que su color era falta de aseo, por cuyo
motivo trataron de bañarlo. La actitud altanera del gallo al cantar, les causó
mucha gracia. Molina al volver, hizo un relato más elogioso de Tumbes, por cuyo
motivo Pizarro decidió enviar al artillero griego Pedro de Candia.
La forma como se vistió, Candia que era de gran
estatura fue como para impresionar a cualquiera. Con cota de malla completa,
yelmo emplumado, rodilleras, arcabuz y rodela, debió parecer un dios a los
tumbesinos.
El hombre de hierro se presentó con interprete ante
el curaca. Este nunca había visto el hierro, y le causaba asombro la forma como
los rayos solares se reflejaban en ese vestido de metal, pero no dejó de traslucir
temor. El curaca sabía que los españoles eran dominadores del trueno y del rayo
y comprendió que ese tubo (el arcabuz) tenía la propiedad de lanzar rayos, por
lo cual pidió lo hiciera. Los indios fueron presa de temor ante el disparo. El
ruido, el olor de pólvora, el ver el tablón roto por el disparo y la tez blanca
y barba rojiza de Candia los impresionaron, lo creyeron un Semi -dios y le
dieron tal tratamiento. El curaca empero sabía que era un hombre. Hizo traer un
jaguar y un puma y los dejó libres ante Candia. Este por un momento sintió
temor, pero dominándose volvió a disparar su arma haciendo huir a los dos
fieras. Eso convenció a los indios de la divinidad de Candia. Desde entonces le
llamaron el hijo del trueno.
Dos días estuvo Candia visitando Tumbes y
recorriéndolo. En un trozo de tela fue haciendo un plano de la gran
ciudad.
Al retornar Candia al barco hizo un fantástico
relato, lo que llenó de gran alegría a los españoles. No había duda de que
estaban ante un gran imperio como lo decía los indios de Panamá.
Sin embargo, cuando Pizarro retornó en su segundo
viaje, ya Tumbes no era ni remotamente la ciudad descrita por Candia. Semi
despoblada, y en gran parte destruida e incendiada por los indios de la isla
Puná, parecía más que todo una ciudad fantasma.
Los españoles, a los cuales tanto habían
impresionado en su primer viaje, terminaron por acelerar su decadencia. En lo
sucesivo iba a ser Paita la puerta del nuevo estado creado por los españoles.
Ya cuando el Padre Lizárraga la visitó decía que los habitantes eran fornidos y
bélicos y que habían disminuido en grande por el excesivo consumo de chicha. El
Padre Cobo por su parte, la consideraba como cabeza de provincia y lugar de
mucho lustre, pero Vásquez de Espinosa, veinte años después de la llegada de
Pizarro lo describió como un pueblo pequeño a cargo de frailes mercenarios, con
edificios ruinosos del tiempo del imperio.
En parte serrana de la región piurana las viviendas
fueron construidas generalmente de piedra.
En las primeras estribaciones de la sierra también
se hacían de adobes y en la costa de carrizo.
Cieza de León al llegar a Piura por el año 1548,
inicia su relato diciendo: “Le daré noticias de los yungas y de sus grandes
edificios”. Luego prosigue: “digo que yendo por el propio camino real de la
sierra se llega a las Provincias de Caxas y Ayabaca........en la provincia de
Caxas habían grandes aposentos y depósitos mandados hacer por el gobernador,
con número de mitimaes que tenían cuidado de cobrar los tributos. Saliendo de
Caxas, se va hasta llegar a la provincia de Guancabamba (sic) donde estaban
mayores edificios que en Calva, por que los incas tenían allí sus
fuerzas........adelante de Guancabamba hay otros aposentos y pueblos”.
De las poblaciones que habían en lo que ahora es
provincia de Sullana, Cieza se expresa del siguiente modo: “Desde este valle de
Tumbes se va en dos jornadas al valle de Solana, que antiguamente fue muy
poblado, y que había en él edificios y depósitos......saliendo, de Solana se
llega a Poechos, que está sobre el río llamado también Poechos - así llamaban a esa parte del Chira – aun que
algunos le llamaban Maicabilca - ahora Marcavelica - por que por abajo del
valle estaba un principal o señor llamado de este nombre. Este valle fue en
extremo muy poblado, y cierto debió ser cosa y mucha la gente de él, según lo
dan a entender los edificios grandes y
muchos, los cuales aunque están gastados, se ve haber sido verdad lo que
de él cuentan y la mucha estimación en que los reyes incas le tuvieron, pues en
este valle tenían sus palacios reales y otros aposentos y depósitos; con el
tiempo y guerras se había todo consumido en tanta manera, que no se ve, para
que se crea lo que se afirma, otra cosa que las muchas y muy grandes sepulturas
de los muertos y ver, que siendo vivos, eran por ellos sembrados y cultivados,
tantos campos como en el valle están”.
Como se puede apreciar por este relato, en Poechos
existía una población de bastante importancia con fortalezas, palacios del inca
y templo, edificios que de acuerdo a la costumbre incaica, eran de adobe o
piedra.. Sólo bastaron 12 años de la llegada de los españoles, para que el
lugar quedara despoblado y la ciudad semi-destruida.
Sin embargo, Cieza de León pudo apreciar esas ruinas
lo mismo que su gran cementerio y darse cuenta de que había sido un importante
núcleo humano que había llevado una vida tranquila entregado a las labores de
cultivar los extensos campos del valle, cosa que también menciona Cieza.
Dice Cieza que con el tiempo y guerras, los palacios
y viviendas se han consumido. Las guerras tienen que haber sido las que
protagonizaron los españoles, en las que los indios se vieron obligados a
intervenir contra su voluntad cuando eran enganchados para actuar como
elementos auxiliares o para el carguío. Piura fue escenario de muchas acciones
de guerra en los tiempos del Virrey Blasco Núñez de Vela, y muchos poblados
indios quedaron destruidos.
Las comodidades de Poechos permitieron el
alojamiento de toda la tropilla de Pizarro y años entes, 40.000 soldados de
Huayna Capac, vivaquearon en su campiña,
cuando se intentaba llevar adelante un ataque contra Tumbes.
El cronista Oviedo refiriéndose a la región tallán y
resto de la costa opinaba que sus habitantes
no tenían verdaderas casas y vivían en corrales de carrizo..
También Gutiérrez de Santa Clara se refiere a algo
parecido cuando dice, que los indios hacían sus casas debajo de los árboles,
los cuales les daban cobertura y en torno a ellos construían cercos de cañas,
que parecían corrales de ovejas y no los cubrían con techos por que nunca
llovía en la región.
Esto sin duda era la vivienda campesina aislada de
los centros poblados, ya que los demás cronistas dicen otra cosa.
El Padre Cobo, relataba que en la costa la viviendas
se hacían de quincha o sea de caña y barro y que otras eran de adobe. Los
techos eran de esteras, carrizos y juncos. Habían tapiales con barro bien
amasado y enlucido con moldes de carrizo. Unas paredes se levantaban a plomo y
otras eran escarpadas, más anchas de abajo y con altura de tres o cuatro
estados.
El estado era una medida de longitud equivalente a
la estatura de un hombre. Siempre de acuerdo al mismo Padre Cobo, un hogar
indio tenia una gran cantidad de tinajas y vasijas de barro, donde guardaban en
unas el maíz y otros, alimentos y en las demás los vestidos. En un extremo de
la vivienda, estaba erala cocina, con
fogones de adobe, ollas de barro y usaban leña, tenían muchas clases de tazas,
vasos, calabazas (mates), dormían sobre esteras y se cubrían con matas de
algodón. Usaban hamacas y banquillos de madera labrada, cuyo largo era de dos
palmos y su altura de un palmo, con superficie ligeramente cóncava para
ajustarse a las asentaderas. El maíz lo tostabas en casuelas agujeradas de
barro. Usaban un sofá para trabajar las chaquiras.
Las casas campesinas se hacían, sobre todo cuando se
trataba de gente principal en lo alto de las lomas y de material fuerte.
Algunas veces cuando el suelo llano construían una loma artificial. Los Vicús
tenían la costumbre de utilizar las lomas para construir sus viviendas.
Tumbes era una cuidad de adobe. En el relato de
Candia a Pizarro decía que los edificios
eran de piedra, pero eso fue pura
fantasía para alentar a los españoles a seguir adelante en la conquista.
Todas fueron construidas por los Incas. En la costa
eran de adobe y de piedra en la sierra.
El cronista Pedro Cieza de León, refiriéndose al río
Tumbes expresaba: “Cerca de él solía estar una fortaleza muy fuerte y de linda
obra, hecha por los Incas, reyes del Cuzco y señores de todo el Perú......Ya
está el edificio de esta fortaleza muy gastado y deshecho, más no para que deje
de dar muestras de lo mucho que fue”.
El Padre Cieza León, cuando visitó la destruida
fortaleza era en l548. Estaba ubicada en
el actual distrito de Corrales.
Juan Ruiz de Arce que estuvo presente en el desembarco
de Tumbes, relataba años más tarde, que se exploró la fortaleza y les pareció hecha por el más lindo arte que
nunca se vio. Todo hace suponer que anteriormente hubo en Tumbes otra fortaleza
De acuerdo a la relación de Francisco de Jerez,
“poco antes de llegar al pueblo de Puechio (Poechos), había una gran plaza con
una fortaleza cercada y dentro muchos aposentos donde se alojaron Pizarro y los
suyos”.
La relación francesa de
En esta relación como se puede ver, se insiste al
considerar que se puso el nombre de San Miguel al río. Por otra partes la
fortaleza no debió ser de piedra sino de adobe.
En la margen derecha del Chira, y a un costado de la
represa de Poechos, había hasta 1976 un pequeño villorrio del mismo nombre. No
quedan rastros de lo que fuera la ciudad, con sus palacios, templo y fortaleza.
Tampoco rastros del cementerio indígena. El movimiento de tierras que fue
necesario para construir el reservorio, no permitió el descubrimiento de lo que
bien pudo ser un poblado importante. Eso hace suponer que la desaparecida
población pudo estar en otro lugar.. Sin embargo hay que hacer notar que en la
margen izquierda, hay un cerro llamado Fortaleza, que parece haber sido una
atalaya, y que en su cima puede haberse construido una pequeña fortaleza.
De la fortaleza de Poechos que tanto alaban los
cronistas españoles no existe una exacta referencia sobre su ubicación. Pero
los cronistas dicen que allí se alojaron lo conquistadores, por lo cual debió
haber estado construida en la margen derecha.
En la margen izquierda del Alto Chira, habían una
fortaleza: en Pelingará al sur oeste del
pueblo de Las Lomas.
Más al norte del que fue pueblo de Poechos, existía la fortaleza de Huaypirá,
que fue descrita por Carlos Robles Rázuri en el N° 127 de
Carlos Robles que visitó la fortaleza dice: “Detrás
de los cerros Tronador y Puntudo, se
llega primero a una plataforma edificada de piedra, inequívoca construcción
Inca. Las losas estaban (en ese momento, antes de 1983) desparramadas. El
conjunto tiene un área de
“El primer sector es un fortín de 20 x 17 con 5
compartimientos de diversas medidas, siendo el mayor de 12 x
El segundo sector tiene
El ancho de los muros varía de
Por canales se le suministraba agua del río Chira.
Georg Peterson Gaulke la estudio en
1948.
Los naturales la llamaban
De la fortaleza de Pelingará se ocupa brevemente
Miguel Arturo Seminario en “Historia de Sullana”. Dice que se trata de una
construcción de piedra levantada por los Incas, cuya existencia fue revelada
por un juicio que tuvo lugar en 1780 entre Fernández de Otero y el Presbítero
Silvestre Antonio del Castillo. Su ubicación exacta es en el Portachuelo de
Pelingará, a un costado del antiguo camino real que iba a Loja.
La fortaleza de Tumbes fue hecha de adobe y era de tres
pisos de diez metros de altura cada uno. El primero era de una mezcla bastante
sólida de adobe que ha desafiado al tiempo y las lluvias, pues aún existe en
buena parte. El largo de la fortaleza de Tumbes era nada menos de
En el Bajo Chira, en Vichayal existen los restos de
grandes paredes de adobe, que no han sido estudiados y pudieron pertenecer también
a una fortaleza. Igual sucede con Huaquillas al norte de Casitas en el
departamento de Tumbes.
De la fortaleza de Huancabamba y de la de Aypate nos
ocuparemos más tarde, pues no estuvieron en territorio tallán.
Corresponde a Jacobo
Cruz Villegas, escritor e investigador del pasado histórico de Catacaos,
la valiosa información que se tiene sobre la fortaleza-templo de Narihualá y
sobre el culto que en esta zona tallán se habría rendido a un Dios denominado
Walac.
Sobre este interesante tema, Jacobo Cruz ha
publicado en el diario el CORREO de Piura, muchos artículos en 1981 y posteriormente en su libro “Catac Ccaos”.
Para Cruz Villegas la colosal construcción, habría
sido obra de los tallanes y no de los Incas, y se habría hecho en dos etapas
distanciadas por un largo período de tiempo. Primero habría sido construido el
templo y luego la fortaleza propiamente dicha. Sería sin duda una gran novedad
el origen tallán de la fortaleza.
A
En realidad no se ha tratado de un accidente
orográfico, sino de una monumental fortaleza-templo de
En Jacobo Cruz, esta pasión por conocer el pasado
histórico de su pueblo, le venia familia, pues en 1891 José Manuel Cruz Zapata,
también hizo investigaciones y estudios de esta fortaleza, acompañando a la
arqueóloga alemana Teresa Golte.
El conjunto en su origen habría sido un inmenso
rectángulo amurallado, con latas paredes de adobe, que en uno de sus cuatro
frentes tenía dos atalayas o torreones.
Uno de ellos destinado a fines religiosos, en donde según Cruz Villegas se
adoraba al dios Walac y el otro para fines guerreros, que era la fortaleza
propiamente dicha.
La fortaleza tenía la forma de las pirámides aztecas
y mayas, o sea plataformas rectangulares y truncadas. En la de Narihualá eran
cuatro. Entre plataforma y plataforma habían escalinatas, que conducían desde
la parte exterior de la primera plataforma hasta la más alta. Esto es lo que
confunde, por que este fácil acceso deja desguarnecido todo el imponente
conjunto.
Del templo también se puede seguir y ascender a la
primera plataforma de la fortaleza, mediante una larga escalera interna de 2 y
½ metros de ancho, que está construida entre una serie de ambientes que dan
unos hacia el exterior y los otros hacia un gran patio interior. La escalera
como se puede apreciar en el croquis que hizo Cruz, está debidamente protegida. Los ambientes con
puertas hacia adentro, podían servir de carceletas y también para almacenes.
Los exteriores, para tiendas o alojamiento. Adosados internamente a la fortaleza,
hay cuatro grandes ambientes con puertas al patio. Después de las lluvias de
1925, se utilizó mucho material de la fortaleza para construir sobre sus
derruidos muros y cimientos, una capilla.
En 1977 se inauguró un Museo de Sitio en el lugar,
pero las lluvias de 1983 le hicieron mucho daño por lo cual para el Niño de
1998, el área de la fortaleza fue protegida con plástico.
Todos los templos que se levantaron en la zona Piura-Tumbes
y que puedan ser considerados como tales, corresponden a la época del Imperio
Incaico.
Generalmente cundo los Incas conquistaban un sitio
importante en la costa disponían que se levantara un Templo al Sol, palacios
reales, una mansión para las escogidas o acllahuasi y una fortaleza para alojar
a la guarnición militar.
Los incas trataban de difundir el culto al Inti,
pero respetaban los dioses locales de los pueblos conquistados. Generalmente
llevaban al Cuzco a ídolos representativos de tales dioses, no como
prisioneros, ni como rehenes, sino para que hicieran una especie de Olimpo o
morada de los Dioses, bajo la tutela del Dios de todo el Imperio el padre Sol.
Es posible que los tallanes y los antiguos piuranos
de la sierra, hayan levantado adoratorios y santuarios para los dioses locales
y regionales, que por otra parte fueron variados de acuerdo a la época y al
grado de desarrollo cultural. De esos templetes, no queda vestigio alguno.
Para el escritor
cataquense fallecido en 1994, don Jacobo Cruz Villegas, el torreón
situado al Sudoeste de las ruinas de Narihualá, fue en sus orígenes un templo
dedicado a un dios llamado Walac.
La
construcción fue toda de adobe y Cruz asegura que era pre-incaica. Es
esta la parte más afectada por las demoliciones anteriores a 1983 para
construir la carretera a Sechura, una escuela y una capilla.
El templo indio en sí, consiste en tres terraneles o
plataformas, la primera de las cuales está formada por elevados muros, sobre la
cual descansan una segunda plataforma de menor altura y sobre ésta existía un
templete o urna para el ídolo.
Cuando había grandes ceremonias religiosas, los
sacerdotes o hechiceros y los principales del régulo, se distribuían entre las
dos plataformas y el pueblo se congregaba en torno al templo, en su parte
exterior.
El templo, al igual que los antiguos faraones de
Egipcio, sirvió de tumba al fundador de la dinastía de los Mec Nom. No se sabe
sin embargo de que se haya encontrado restos en las ruinas.
Es posible que en las antiquísimas ciudades de
Chusis y de Illescas, así como en Avic cerca de Sechura se hubieran levantado
templos al Dios Ni, como llamaban al mar y a la diosa Shi como denominaban a
En
En Marcavelica había también un adoratorio, al que
concurrían los indios de las comarcas cercanas, aún pertenecientes a otros
régulos. Marca-wilca en quechua, quiere decir adoratorio del pueblo. En efecto,
la voz Marca en quechua es región o pueblo. Los cronistas le decían
instintivamente Maricobelica o Marcawilca. El escritor cataquense Jacobo Cruz, recogiendo una versión dada en
1922 por el Dr. Manuel Yarleque, dice que la voz tallán es Marca huilca y
significa, bohemio y dicharachero.
El Padre Cobo
dice que las tumban eran tenidas por los indios como lugares sagrados.
Las huacas eran objeto de culto familiar y local. En
todo lugar de adoración, en donde se podía existía un ídolo o un sepulcro de persona
principal.
El cronista al que se llama el Jesuita Anónimo,
refiriéndose a los sepulcros de personas notables en la región yunga, decía que
los enterraban con sus tesoros, ropa, vajillas, bebidas y alimentos,
autorizando a los que querían acompañarlos en la otra vida. “estos sepulcros o
huacas estuvieron mucho tiempo patentes – abiertos – excepto los aposentos
donde estaban los difuntos y los tesoros, pues
estaban tapiadas las puertas y ventanas, empero los atrios, portales,
salas y otras piezas estaban abiertas para que entrasen a rogar a los dioses
por aquellos difuntos y a guardarlos por sus tandas y tareas, por que fue
grande la vigilancia que tuvieron acerca de honrar, guardar y conservar a los
difuntos”. .
Según el Jesuita Anónimo los difuntos no fueron
adorados, sino venerados y a causa de las guerras y lluvias que se produjeron,
se dieron a la tarea de cerrar las sepulturas, echando tierra encima y haciendo
túmulos y terraplenes sobre ellos como si fueran cerros, con lo cual además los
sustrajeron de la codicia de los españoles que no se detenían a profanar las
tumbas.
En la casa de las Escogidas o Accllahuasi, vivían en
perpetua virginidad las accllas o mamaconas.
La mayoría de ellas eran de buen linaje sobre todo
las del Cuzco, pero en general se trataba de doncellas de gran belleza y
perfección, que eran escogidas públicamente cada tres años por los principales
jefes regionales.
Los incas tuvieron por
costumbre, fundar Accllahuasis en los pueblos principales, siendo los más
modestos de 100 doncellas. Los de la región Piura-Tumbes fueron de 200
mamaconas, pero en la ciudad quiteña de Tumebamba el Accllahuasi fue de 600
vírgenes.
Dentro de
Las Accllas eran escogidas cuando tenían 8 ó 10
años. Unas salían a los 15 ó 17 años, pero otras quedaban a perpetuidad.
Se dedicaban dentro de recinto al Accllahuasi a
labores de tejidos y a la horticultura. Una gran cantidad de porteros castrados
las cuidaban.
Alguna veces la accllas destinadas al Sol, salían
encinta y los sacerdotes a cuyo cargo estaba el ceremonial religioso en esas
casas de recogimiento, hacía correr la voz de que habían concebido del Sol.
Pero cuando una acclla quebrantaba el voto de castidad con un hombre
cualquiera, tanto ella como el fruto de los amores prohibidos eran condenados a
muerte. El autor del embarazo era aseatado o colgado cabeza debajo de un árbol
y quemado vivo.
La accllas llevaban un régimen de clausura, sin
contacto con el mundo exterior, pero si Pizarro y los suyos pudieron visitar
Muy diferente fue el comportamiento del Capitán de
Atahualpa que en Caxas recibió a Soto y para congraciarse con él sacó a las
accllas del convento, las formó en la plaza y permitió a los españoles escoger
las que quisieran. Se trató sin duda de un acto sacrílego a los ojos de los indios,
pero que al descreído capitán parecía no importarle mayormente ya que se
trataba de un culto proveniente de los Incas cuzqueños a los cuales
combatían.
Tumbes tuvo un Accllahuasi y posiblemente también Poechos.
Fuera de la zona tallán los hubo en Huancabamba y Caxas, y es casi seguro que
igual ocurrió con Ayabaca.
Los Accllahuasis eran lugares cómodos y amplios. Las
accllas dormían en grupos, en cuartos de grandes dimensiones, sin quitarse la
ropa. Habían baños con cuartos para desvestirse y guardar los vestidos en forma
tal que se aseguraban la privacidad del acto de bañarse.
Para Garcilaso el término de mamacuna se le daba
sólo, a la virgen de edad avanzada, o sea mujer que hace el oficio de madre, o
maestra de novicias. Dice este mismo cronista, que jamás una acclla de la
categoría alta o sea destinada al Inca, podía ser dada a ningún noble o
guerrero, por importante que fuere.
A lo largo de los caminos, los Incas mandaron a
construir grandes depósitos a los que llamaba tambos.
De acuerdo a Cieza de León se encontraban a
distancia de cuatro leguas cada uno, lo cual hace suponer que eran muy
numerosos, pero algunos eran , mayores que los otros.
En los tambos se acumulaban abastecimientos, para
los viajeros y para los ejércitos imperiales. Era atendidos por turnos por los
pueblos próximos bajo control de las autoridades que habían impuesto los Incas.
Cieza de León relata que en la provincia de Caxas
habían grandes aposentos y depósitos mandados hacer por los Incas y gobernador,
con número de mitimaes. Luego al continuar su relato manifiesta que delante de
Huancabamba habían otros aposentos y también habla de los depósitos de Poechos
y Tumbes.
Los tambos se conservaron durante los tiempos de la conquista y los primeros años del Virreynato.
Vaca de Castro dictó Ordenanzas de Tambos el 31 de
Mayo de 1543, y señalaba los que debían de existir entre ciudad y ciudad.
En el camino de San Miguel de Piura a Trujillo los
tambos que debían existir eran los de Chicama, Pacasmayo, Saña, Collique,
Sinto, Tucume, Jayanca, Motupe, el Ala, y San Miguel.
En el camino de San Miguel a Tumbes; los tambos
eran: Yapatera, Malincho (Hualingas), Tambogrande, Poechos, Solana y Tumbes.
Indudablemente que en Tambogrande debió existir un
tambo de grandes proporciones a los que debería su nombre.
Huaman Poma, da una relación de 179 tambos que
existieron en el Perú a fines de 1550. De acuerdo al orden que los ubica
tenemos: 40 Catamayo, 43 Ayahuaca, 46 Guancabamba, 54 San Miguel.
Caminos.
La historia y los cronistas sólo hablan de los
caminos construidos por los Incas, pero es indudable que los antiguos piuranos
construyeron sendas para movilizarse.
Es sin duda alguna por estas sendas que los Incas
tuvieron que desplazar a sus ejércitos cuando estuvieron en la sierra de
Ayabaca y Huancabamba y luego bajaron a la costa, acamparon en Poechos y
avanzaron a Tumbes.
Fue Huayna Capac el que construyó los dos caminos
que unían a Quito con el Cuzco, yendo uno por la costa y otro por la sierra.
Por sólo este hecho, ese emperador hubiera merecido el nombre de Grande, con
que se le conoce.
Los dos caminos pasaban por los actuales
departamento de Piura y Tumbes. El de la sierra tras de llegar a Cajamarca,
seguía por Huancabamba, por Cajas, Ayabaca y Loja. El de la costa tras de pasar
por Motupe seguía por Pabur, Piura
En el departamento habían algunos ramales. Así por
ejemplo había un camino de
Todos los cronistas ponderaron los caminos del
inca.
Fray Reginaldo de Lizárraga hace el siguiente
relato: “el camino por los arenales, estaban marcados de trechos en trecho por
unas vigas grandes, hincadas por adentro en la arena. Cuando la vía entraba a
un valle aparecía entre dos paredes a manera de tapias, hechas de barro
mampuesto de una altura de un estado para impedir que los viajeros perjudicasen
las sementeras que atravesaban”.
Siempre refiriéndose a los antiguos caminos de
Piura, el Padre Lizárraga coincide con Cieza de León al manifestar que pasan
entre abundantes árboles frutales como guayabas, paltos, ciruelas y algarrobos.
Ya desde esa época el algarrobo era la sombra protectora de los viajeros. El
cronista se queja sin embargo de la abundancia de mosquitos.
En la relación de Alonso Enríquez de Guzmán, se
cuenta no sólo la impresión que le causa los buenos caminos, sino que alaba la
hospitalidad de los viajeros piuranos. Dejemos hablar al cronista. “Llegué a
una ciudad poblada de cristianos que se llama Piura, los cuales como de todas
las otras cosas que se pueden saber, por que las procuran por el deseo de la
patria, supieron mi desembarcada en el puerto de esta ciudad, que es 25 leguas
adentro de la tierra de la mar, y nos asentaron el pueblo a la mar porque es
doliente, y no hay agua, ni leña, ni yerba para los caballos. La justicia y los
regidores enviaronme tres leguas del dicho pueblo muchos refrigerios, cosas de
comer; e caído el sol fue mi entrada según ellos fue ordenada. Saliéronme a
recibir una legua, e así entramos en esta ciudad , donde fui muy bien
aposentado, y estuvo un mes restaurándome del trabajo de la mar, y a mis
criados y caballos; y por el caballo que dicho tengo que se murió, compré otro fiado por seis
meses, por 600 castellanos. Desde la gran ciudad de Tumbes, que es a la legua
de la mar, poblada de indios no hay más de un cristiano y está una gran casa
del señor de la tierra, labradas las paredes de adobe a manera de ladrillo y
con muchos colores finos, pintadas y barnizadas que nunca vi cosa más linda, la
techumbre de paja también labrada, que no parece sino de oro, muy fuerte, muy
grande y muy hermosa, hasta la provincia nombrada el Cuzco hay 300 leguas de
acá, que son 500 de Castilla; en un camino derecho sin torcerse a ninguna parte,
ninguna cosa, muy llano, entre mucha grandes y altas sierras peladas, sin
yerbas ni árboles. En muchas de ellas, así en las altas como en las bajas, hay
infinita arena que los aires a ellos suben y llevan, que no parecen desde lejos
sino nevadas. El camino es tan ancho que cabrán seis de a caballo. De una parte
a otras, pareces de dos varas de medir en ancho y seis en alto, en algunas
partes más y en algunas menos; e de la parte del campo árboles grandes, espesos
de una parte y de otra que hacen sombra, todo el camino. Estos árboles dan un
fruto como algarrobo. Verdaderamente lo son estos, puestos a mano, de dos en
dos y de tres en tres y cuatro en cuatro leguas cuando más, está una casa que
ellos llaman tambos, como en España nosotros ventas, suntuosamente edificados,
para cuando este señor del Cuzco y de toda esta tierra fuese y viniese de la
dicha gran ciudad e casa de Tumbes a la provincia nombrada Cuzco”.
La agricultura en los antiguos piuranos fue marcando
el grado de su desarrollo cu1tural.
Ya sea que los pobladores llegaran por mar, o que
hayan venido de la sierra o por los dos lugares simultáneamente, el hecho
concreto es que su estado era casi primitivo, al arribar a estas tierras.
Esos pueblos fueron nómades y recolectores. No conocían la agricultura ni la cerámica. Los conchales del Chira, y los restos encontrados en Paredones en Vichayal, prueban la existencia de estos hombres.
En este lugar y en Illescas, se han encontrado
restos de redes muy antiguas, lo que probaría que los primitivos habitantes
utilizaron el algodón aun cuando no lo cultivasen.
Poco a poco, las plantas que antes silvestres y que
aprovechaban por el sistema de recolección, fueron mereciendo su atención. Fue
así como se cultivó la calabaza, el pallar, el maní, el algodón y el zapallo,
lo mismo que el mate.
El mate suplió
a muchos utensilios antes de iniciarse en la alfarería. Tuvieron de esa manera
recipientes para guardar el agua, que aún los campesinos actuales utilizan y
llaman limetas. También ollas, y tazones que hoy se conoce como potos.
Pescado, mariscos, pallares, zapallo y maní, además
de frutas fueron los alimentos de los piuranos primitivos. Los que vivían más
apartados del mar, reemplazaban al pescado con los productos de la caza, como
sajinos y venados.
Los hombres se fueron tornando sedentarios, y se
asentaron a la orilla se los ríos Tumbes, Chira y Piura, primero en sus bocanas
y luego se remontaron más al interior.
Esto suponía un proceso de penetración de gentes
venidas necesariamente del mar. La teoría del poblamiento de la costa y tierra tallán por grupos llegados de la
sierra, sólo sería del norte ecuatoriano más que de la región de Ayabaca y
Huancabamba, ya que Garcilaso, dice que los habitantes de esos lugares se
encontraban en estado bastante primitivo cuando fueron sometidos por los Incas,
mientras que en la costa ya se había avanzado en el proceso cultural.
Hernán Suse en su obra Época Prehistórica, afirma
que el algodón hace su ingreso al cuadro cultural de los pueblos de la costa
por el año 2.500 antes de Cristo.
Cuando se inicia
el Período Cerámico en sus primeras fases, ya los piuranos
habían progresado bastante en las técnicas agrícolas.
El mate o calabaza se utilizó en la costa peruana
desde tiempo inmemorial. En el valle de Chicama se han encontrado en algunas
tumbas, mates con 4.500 años de antigüedad según el radio carbono.
El mate, al igual que la calabaza y el zapallo son
curcubitáceas, que también se han producido hace milenios en
Engels, manifiesta que “parece que en los dos
continentes americanos, las primeras plantas cultivadas fueron las
calabazas”.
Algunos botánicos aventuran la opinión que la
calabaza llegó de
El coco, producido por la palmera cocotera, es igual
que la calabaza una planta que también se da en los dos continentes, Oceanía y
América, desde tiempos inmemorables, y también se aplica con el coco la teoría
de la calabaza. El problema radica que en América desde la época pre-colonial
habían 300 especies de cocotero.
En cuanto al algodón hay tres especies, una
originaria de
El maíz es originario de América. En México se han
descubierto granos silvestres de 60.000 años de antigüedad y otros cultivados
de 7.000 años. En el Perú antiguo el maíz se cultivaba en la costa y en la
sierra, siendo el primero el mejor. En todas partes se le utilizaba como
alimento y para hacer chicha. Los españoles le llamaron trigo de los incas,
cuando llegaron. Al desembarcar en Tumbes, Pizarro fue agasajado con brindis de
chicha. Cuando llegó, hacía ya varios siglos que los tallanes lo
cultivaban
Cieza de León decía de los tumbesinos lo siguiente:
“para labrar los campos son muy trabajadores y llevan grandes cargas; los
granos los labran hermosamente y con mucho concierto y tienen en el regarlos
grande orden. El maíz da dos veces en el año”.
E1 Padre Bernabé Cobo, al ponderar al maíz de la
costa, dice que “no nace en todas parte de igual grandeza, ni acude con igual
abundancia; en las tierras calientes (costa norte) crece tan lozano y vicioso,
que hay maizales que cubren un hombre o caballo y de aquí para abajo (se
refiere a la costa) va decreciendo según va la tierra siendo más fría, hasta
venir a no levantarse de la tierra más de un codo.......siembrase todo a mano y
no derramándolo como el trigo y en cada hoyo echan tres o cuatro granos, de cada
uno de los cuales nace una caña y así salen todas juntas en cada mata, cuantos
fueron los granos que se echaron juntos. Crece tan en breve en algunas partes
(como en la costa tallán) que dentro de tres o cuatro meses y aun a veces dos,
se siembra, coge y encierra. Son muchas las diferencias que hay de maíz, por
que primeramente se hallasn de todos los colores: negro, blanco, amarillo,
morado, colorado claro y mezclado de varios colores”.
Los pallares y los frijoles , eran también muy
cultivados por los tallanes, pero los españoles no los supieron apreciar en los
primeros años, pues los preparados que con ellos se hacían las llamaban comidas
de indios.
Cieza de León refiriéndose a los tallanes piuranos
decía: “de ello (maíz) y de frijoles y de habas, cogen harta cantidad cuando
las siembran”.
Lo cierto es que los piuranos cultivaron los
pallares muchos siglos antes que al maíz que crecía en forma silvestre.
Los piuranos vienen comiendo camotes desde hace
milenios. Hans Horkheimer asegura que el camote o batata fue una de la tres
plantas comestibles precolombinas que se cultivaron en América y en Oceanía.
Las otras dos fueron la calabaza y el cocotero. Martínez del Río al tratar en
“Origen de los Americanos”, la posibilidad que la batata se haya difundido de
América a
Hay además algo interesante en cuanto al nombre
indígena que tenía el camote en Oceanía y en el Perú antiguo. Así por ejemplo
en polinesio se le llama kamar y en maorí cumura, mientras que en quechua se
denominaba kumara. Pero estas interesantes expresiones lingüísticas, al tratar
de explicar la procedencia americana y peruana del camote en
Sea lo que fuere, lo cierto es que el camote es
originario de América y que Engels considera que se cultivaba en el Perú unos
ocho mil años antes de Cristo. Esto, que no es una referencia al camote que se
cultivaba en la costa, no deja sin embargo de ser sorprendente, por la
antigüedad que le supone.
José del Busto, al referirse a Piura dice estas
bellas frases: “La yunga – tierra baja y caliente – era la orilla del mar. Allí
animado por las brisas marinas se mecerá el maizal de dorado grano, mientras
molles, huabas, y huarangos protegen con su sombra a camotes, zapallos, y
calabazas que siguen aferrados al tórrido suelo. A los dichos se sumarán, los
pepinos, piñas, indianas, caimitos y pallares, mientras los corpulentos paltos
y guayabas, son los últimos en ver el sol hundirse en el Océano”.
El Padre Cobo tiene esta opinión: “las que se dan en
el Perú que llamamos camotes, no deben nada a las mejores batatas , cuales son
las de Payta, diócesis de Trujillo y las del valle de la misma ciudad de
Trujillo”.
La yuca fue una planta que se cultivó tanto en la
costa como en la sierra, y se hizo siempre presente en la alimentación de los
yungas.
Todo hace suponer que las frescas arboledas a que se
refiere Cieza de León, que dan sombra a los caminos eran árboles sembrados por
los tallanes. Esos árboles fueron el algarrobo, el caimito o lúcuma, el molle,
los paltos, huabas y guayabos.
Padre Cobo, al referirse al algarrobo, lo llama
huarango denominación que más corresponde a una variedad iqueña. Los españoles les
llamaron sin embargo algarrobos de las indias para diferenciarlos del algarrobo
de Castilla. Dice el cronista que los indios hacían de sus vainas harina y pan,
y que habían muchas provincias en la costa donde los naturales sólo se
mantenían de ellas.
El conocimiento de hacer pan de la algarroba es algo
que por desgracia se ha perdido porque es de todos conocido el alto poder
alimenticio de la vaina.
Manifiesta el Padre Cobo, que en muchos lugares no
tienen otra madera para los edificios que el algarrobo, aunque era nudosa y
torcida, de la cual no se pueden sacar tablas anchas, por tener todo el tronco
nervios y costurones, pero que era muy dura, para el fuego y hacer
carbón mejor que la encina. Los valles donde abundaba el huarango según el
Padre Cobo eran Ica, Nazca, Casma, Chicama, Guadalupe y Catacaos.
El molle para el Padre Cieza de León se daba en la costa y en la sierra. Los hay grandes y pequeños, tienen hojas muy
menudas y con olor a hinojo, siendo muy estimado por los indios por sus
propiedades curativas. Al igua1 que el algarrobo crecía silvestre formando
grandes arboledas, pero también era cultivado por los indios el los lugares en
donde se buscaba dieran frescura.
Los Paltos abundaban mucho en la sierra piurana y
ecuatoriana en pre-colombina, en forma tal que a toda una provincia le dieron
ese nombre. El huabo o Pacae era otro frutal que se sembraba al borde de los
caminos.
Los españoles calumniaron a algunas de nuestras
mejores frutas. De la piña decían que producían a la terrible epidemia del
cólera. El Padre Acosta llama a la guayaba fruta ruin, de mala fama que huele a
chinches, de sabor muy grosero y efecto poco sano, pero parece que más que todo
se refiere a una especie de las islas Filipinas, por que manifiesta que en el Perú el árbol es diferente, ya que
no tiene mal olor y su sabor es bueno.
Los primitivos piuranos, favorecidos por la tierra
fértil de los valles, se convirtieron bien pronto en pueblos agricultores.
Los mochicas primero, y los Chimús más tarde, les
enseñaron a los tallanes nueves técnicas de cultivo, y el mejor aprovechamiento
del agua mediante obras de ingeniería. También el guano de las islas fue
utilizado, aunque no se conoce exactamente desde que tiempo.
Cuando los españoles llegaron a Tumbes y a Piura,
encontraron los valles cultivados en forma verdaderamente admirable. Los
cronistas no se detienen en hacer conocer asombro por este hecho.
El Padre Cieza de León refiriéndose a los valles piuranos dice:
“toda la tierra de los valles donde no llega arena y que está cubierta en parte
de arboledas, es una de las más fértiles y abundantes del mundo, que en ellas
se cosechan maíz dos veces al año, yuca, batatas dulces, papas, frijoles y
frutas como pepinos, guayabas, guabas, paltas, guanábanas, caimitos y
piña”...........tratando del algarrobo – dice – de sus frutos se hacen pan y
también para conservarlos, los secan como higos o pasas.
Continua Cieza: “cuando los ríos bajan de la sierra
por estos llanos y algunos de los valles son amplios y todo se siembra cuando
estaban más poblados, sacaban acequias en caños y por partes, que es cosa
extraña afirmarla, por que las echan por lugares altos y bajos, por laderas los
cabezos y albas de sierras que unas por una parte, y otras por otra, que es
gran delectación caminar por aquellos y valles, por que parece que se anda
entre huertas y florestas llenas de frescura”.
La agricultura hizo de los ta1lanes pueblos
autosuficientes lo cual favoreció su autonomía política, pero dada la
proximidad, mantuvieron relaciones entre
si, aun cuando no se descarta que también guerrearan entre ellos sobre todo los
tumbesinos con los insulares de
La siembra la hacían a mano, cavando hoyos con una
pequeña lampa de cobre que tenia mango de madera muy parecida a las actuales.
La taclla la usaron cuando fueron sometidos por los Incas.
Conocieron las propiedades del guano que utilizaron
en la agricultura y además fue artículo para comerciar. Parece que las labores
de extracción del maravilloso abono, la hacían los vencidos de las luchas que
habían quedado reducidos a la condición de esclavos.
Tello dice que al uso del guano se debe el apogeo de
la agricultura en la costa peruana, la que no fue superada por ningún otro
pueblo de América.
Cuando los Incas conquistaron la costa, dictaron
disposiciones para la conservación de la vida de las aves guaneras y
reglamentaron la explotación del abono. Fue así como el guano de las isla de
Chincha fue destinado a las tierras del Inca y el guano de las islas de Lobos
para atender la costa norte.
Los tallanes también tuvieron el problema de1agua
escasa para sus riegos en la parte baja del Valle del Piura.
Fue por eso que construyeron
admirables obras de ingeniería hidráulica, sobre todo canales que les permitió llevar el agua de riego a lugares distantes.
Esta técnica les fue enseñada sin duda alguna por
los mochicas, pues cuando los Incas llegaron a esta zona, ya la
encontraron admirablemente cultivada.
Durante el época del
Imperio, lo que se hizo fue aumentar la
longitud y el numero de canales, construir algunas represas y en la sierra, se implantó el
sistema de andenes, que ya era común en la sierra del Sur.
En Aypate, se han encontrado muy bien conservados,
restos de esos andenes que indudablemente sirvieron para producir alimentos
destinados a los habitantes de la ciudadela.
Cieza de León admiró
mucho las acequias y las describía en
la siguiente forma: “I como los ríos bajan de la sierra por estos llanos
y algunos de los valles son anchos y todos se siembran o solían sembrarse
cuando estaban más poblados, macaban acequias en cabos y por
partes, y es cosa extraña afirmarlo, por que las echaban por los
lugares altos y bajos, y por laderas de los cabezos y faldas de sierras
que están en los valles, y por ellos mismos
atraviesan muchas, unas por una parte y otros por otra...... tenían los indio
, y aún tienen, muy grande cuenta en esto de sacar el agua y echarla por estas
acequias; y algunas veces me ha acaecido
a mi parar junto a
una acequia, y sin haber acabado de poner tienda, estar la
acequia seca y haber echado el agua por otra parte. Por que como los ríos no se sequen, es en manos de estos indios echar el agua por los lugares que quieren. I están estas acequias siempre
muy verdes, y hay en ellas
mucha yerba de grama para los caballos,
y por las flores y florestas andan muchos pájaros.........y volviendo al riego
de estos indios, como en el tenían tanta orden para regar sus campos, la tenían
mayor y tienen en sembrarla........”.
Zárate, narrando su paso
por Tumbes expresaba: “Sin embargo hay valles feraces que se cultivan y frescas
arboledas y frutales y campos de maíz que se riegan con acequias que se sacan de
los ríos en que los naturales tienen muy grande experiencia e industria”.
También refiriéndose a Tumbes, Cieza manifestaba:
“Este valle de Tumbes solía ser muy poblado y labrado, lleno de lindas y frescas acequias sacadas del río con las
cuales regaban lo que querían y cogían mucho maíz y otras cosas necesarias
a la sustentación humana.........”.
Gutiérrez
de Santa Clara, narraba que el Inca Huayna Capac, “mandaba que todas las
acequias de agua que había en el camino real que pasaba por los arenales, se
limpiasen desde su nacimiento hasta donde iban a parar...... A trechos de este
camino - el de la costa que iba hasta el Cuzco - pasaban muchas acequias de muy
linda agua que se traía de 4 ó 5 leguas, en donde estaban plantados muchos
árboles de diversas fustas”.
Los Incas y sus ejércitos cuando llegaron a la costa
se refugiaban en esas arboledas para librarse del sol, y teniendo siempre
cerca a las acequias con muchos árboles
frutales. Por la noche, antes de que llegaran el Inca, se regaba el
sitio donde iba acampar para refrescarlo.
Ruiz de Arce relata de un
sifón que vio funcionar con gran asombro en Tumbes. Se trataba de una admirable
obra hidráulica mandada a construir por el Cacique Gutuna, que hacía posible
subir el agua hasta una fuente situada a regular altura.
Era política de los Incas
el construir canales de regadío en las comarcas de los pueblos conquistados,
pero en la costa yunga, no siempre siguieron esa norma, pues encontraron que
primero los Mochicas y más tarde los Chimús, habían prosperado mucho en la
construcción de canales y más bien los destruyeron para vencer la resistencia del Chumu-Capac y de los pobladores de la gran metrópoli de
Chan chan.
Muchas de estas acequias, canales, y obras hidráulicas de los antiguos
tallanes, se perdieron bajo el impacto brutal de
Los agricultores indígenas abandonaron los campos,
hubo despoblamiento y el trabajo impuesto bajo nuevas modalidades, no rindió
como antes del arribo de los conquistadores. Muchos de esos canales, represas y
obras hidráulicas, como el Tacalá en el
medio Piura, se conservaron y no fueron pocos, a los en la época republicana,
se han venido utilizando en la agricultura piurana
El Algodón.
El Algodón es una malvácea del genero Gossypium, según la clasificación de Linneo. Hay
numerosas especies y variedades.
Se produce desde tiempo inmemorial en diversos
lugares del mundo, pues se han encontrado tejidos con 3.000 años de antigüedad
tanto en Egipto, como en
En la costa peruana, en Nazca, valles de Lima,
Chicama y la costa del Departamento de Piura se han hallado antiquísimas redes hechas de algodón.
Cuando las huestes de Pizarro llegaron al valle del
Chira encontraron extensos campos de cultivo, con plantas muy bien cuidadas de
algodón según lo expresan todos los cronistas.
Los españoles si conocían el algodón por que desde
el Siglo II se producía en Sevilla, y más tarde cuando los Reyes Cató1icos
conquistaron el reino moro de Granada, encontraron extensas áreas cultivadas de
algodón.
Pero lo que asombró mucho a los conquistadores,
fueron 1os algodones silvestres con gran variedad de colores, pues además del
blanco, se daban otros de tonos
pardo claro, pardo oscuro, marrón y violáceo, que los indios combinaban muy
bien en sus tejidos. Estas variedades puede decir que eran únicas en el mundo.
El Algodón peruano era resistente a las plagas y a
las sequías. Los arbustos de algodón permanecían por varios años mientras daban
anualmente buenas cosechas y 1a eliminación de insectos, de las pocas plagas
existentes se hacía a mano
El Botánico peruano Dr. Ramón Ferreyra
de
Hay numerosas especies de algodones, siendo una de
ellas la denominada “Gossypium barbadense” que comprende una gran cantidad de
variedades entre las cuales podemos contar
En los valles de Ica se cultivaba hasta mediados del
pasado siglo, la variedad G. Peruviana,,
y más tarde llegó de Estados Unidos una variedad llamada “Egipto”. Años más
tarde un hongo principió atacar las raíces del algodonero arruinando a los
agricultores. Fue entonces que un puertorriqueño establecido en Ica, don Fermín
Tanguis, hizo una labor paciente de selección de semillas y encontró una que
resistía al hongo. Esa variedad es la que hoy se llama algodón tanguis.
En la tercera década de pasado siglo volvió el
tanguis a perder su calidad al mezclarse con variedades antiguas no
seleccionadas, hasta que en 1940 llegó el entomólogo
norteamericano S.C, Harland que se encargó de desenredar
la mezcla.
Otros aseguran que el G. Peruviano, fue llevado a
las Indias Occidentales es decir a las islas del Caribe por los mismos
españoles, y que los colonos ingleses, llevaron semillas a Estados Unidos
procedentes de la isla de Anguilla (al sur de Puerto Rico) y las plantaron en
Georgia donde por selección dio el famoso algodón de una variedad Sea Island,
que fue llevado por el francés Jumel a Egipto en donde se aclimató
magníficamente naciendo así la variedad que lleva el nombre de su cultivador, y
que luego originó el Mit-Afifi.
Semillas de Mit-afifi fueron llevadas a Estados
Unidos y tras varios experimentos se logró una variedad llamada Yuma y más
tarde el Pima.
De Egipto fue llevada a EU otra notable variedad que
era el Sakel que al ser cruzado con en el Pima en l9l8 dio el Pima-S1 en 1953
posteriormente el Pima-32.
En 1922, don Emilio Hilbck Seminario, trajo desde
Arizona, semillas de Pima en forma
reservada, la que plantó en Piura y produjeron magníficas cosechas,
aclimatándose y generalizándose su uso.
Algunos escritores e historiadores piuranos, han
asegurado que los tallanes llegaron a construir un canal de derivación del río
Chira al río Piura. Sin embargo cuando se hizo el movimiento de tierras para
construir el Canal Principal de derivación de
Al río Chira, los tallanes llamaban Turicará o
Turicarami. Don Luis Valcárcel en el I Tomo de “Historia del Perú Antiguo”
dice, citando a Jerez “El Gobernador Pizarro salió de Tumbes con ánimo de
penetrar más en la tierra, llegando
primero a un pequeño pueblo y tres días después
a uno ya situado en la sierra. Más adelante, a otras tres jornadas a la
ribera de un rió en que encontró una población muy abastecida de mantenimientos
y ganado, todo el camino recorrido estaba hecho a mano, ancho y bien labrado, y
en algunos pasos con calzadas. El río se llamaba Turicarami y el pueblo
Poechio”.
Al río Piura, los tallanes llamaban Lengash, que
quiere decir río inestable.
En 1851, cuando don Domingo Elías, con gran
visión planteó en su Cámara la necesidad de ampliar las áreas agrícolas en el
valle del Chira, se encargó al ingeniero
Alfredo Duval, la elaboración de un informe técnico.
Duval, dio un informe negativo lo cual sirvió para
enterrar el proyecto, retrasando por decenas de años las obras de
irrigación en nuestro departamento y aún cuando años más tarde, en 1870 hizo un
nuevo y más amplio informe, en esta oportunidad, favorable; pero ya el mal
estaba hecho y la oportunidad se perdió.
Dentro del informa Duval de 1852 hay muchas
referencias a los antiguos canales de los tal1anes, de los que se pretendían
aprovechar en unos casos la misma estructura existente y en otras
circunstancias, la experiencia en cuanto a ingeniería hidráulica de nuestros antepasados.
Si los tallanes lo pudieron hacer hace siglos tan
grandes obras, ¿ por qué razón no se podían hacer ahora esas mismas obras de
irrigación contando con las técnicas modernas ?
Ese reto y desafío que se dio en, 1853 y más tarde
en 1870. se vuelve a dar en 1986 cuando se proyectó realizar las obras de la
tercera Etapa del proyecto Chira-Piura, que considera la ejecución de nuevas
obras de irrigación a fin de ampliar la frontera agrícola del valle del Chira
en su parte baja.
Decía Duval en su informe:
“Estoy convencido que los antiguos no sacaron agua
del río para irrigar, los altos llanos de Marcavelica, Jibito y Tangarará, por
que no se encuentra el menor vestigio desde Querecotillo hasta pasar la punta,
frente a Sullana, en la que en caso de haber existido algún canal
suficientemente elevado para dar agua a las acequias que están cerca de
Marcavelica naturalmente habrían vestigios en dicha punta; por lo que soy
también de opinión que las acequias (tallanes) que se encuentran arruinadas
entre Querecotillo y la grande quebrada una milla más, arriba del sitio
Luego dice Duval: “el plano de esa acequia esta a
quince pies más alto que el nivel del río en el sitio Chocán y la que se
encuentra en todo el valle de
Es decir, que mientras el Ing. Sterling, aseguraba que
los restos de canales y obras hidráulicas que existían el siglo del 1800 en la
margen derecha del Chira era para irrigar tierras; Duval aseguraba que eran
obras de defensa para la época de grandes lluvia.
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ÁREA
GEOGRÁFICA DE LOS TALLANES |
LA
CAPULLANA |
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DIBUJO DEL
TEMPLO FORTALEZA DE NARIHUALÁ SEGÚN
CONCEPCIÓN DE DON JACOBO CRUZ |
DIBUJO DE
LAS VÍRGENES DEL SOL (GUAMÁN
POMA) |
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DIBUJO
INVOCANDO LA LLUVIA |
DIBUJO
USANDO UNA TACLLA (GUAMÁN
POMA) |
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DIBUJO
REPRESENTANDO AL MES DE (AGOSTO) |
ALGARROBO |
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DIBUJO DE
UNA RAMA DE ALGODÓN |
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