CAPITULO V
MITOS Y LEYENDAS DE |
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1. Los dioses creadores Wiracocha. 7. Tacaynamo. |
Los mitos y leyendas de los antiguos peruanos,
relatan las hazañas y hechos portentosos de fabulosos personajes, que
recorrieron diversos lugares del territorio nacional y también nuestro
departamento.
Alguno de esos Dioses provisto de inmenso poder, fueran
hacedores o creadores del mundo, o de comarcas. Otros en cambio tuvieron misión
civilizadora, se confundieron entre los hombres y les dieron sabias
enseñanzas.
Hay en todo esto una similitud con la mitología
griega, cuando se habla de dioses y semidioses o héroes.
Fueron varios los cronistas españoles, que hablan de
estos Dioses Creadores y Fundadores, y es muy posible, que mucho de sus
relatos, gran parte de los hechos, no corresponden en realidad a leyendas
indias, sino al fruto de su propia imaginación.
Wiracocha.
El cronista Padre Acosta, decía con relación a la religión en el Imperio Incaico “que el
principal al que adoraban era el Viracocha Pacha Yachachic, que es el creador
del mundo, y después de él al sol; y así el sol como las demás huacas decían
que recibían virtud y ser, del creador y que eran intercesoras con él. “
La leyenda cuenta, que el Dios Wiracocha, se le
apareció a uno de los hijos del Inca Yahuarhuaca, el cual desde entonces tomó
el nombre del Dios y gobernó el Imperio.
El mismo Dios, se le aparece cuando este Inca era ya
anciano e impotente para enfrentar al Pueblo Chanca,
que con sus ejércitos habían llegado cerca al Cuzco. Es entonces cuando asume
la defensa, del Imperio, un hijo, el más tarde,
Inca Viracocha que posteriormente asumiría la conducción del
Tahuantinsuyo, al decir de varios cronistas, con el nombre de Pachacutec.
También a este joven guerrero se le apareció el Dios
Wiracocha y le ofrece la victoria, pero según el Padre Acosta, también se queja
que no se le de el culto que le correspondía, como creador del mundo, del cielo
y del mismo sol.
Las diversas versiones que sobre
Parece que Wiracocha fue un dios muy andariego, pues
no se quedó en la zona del Cuzco, sino que inició una larga marcha hacia el
norte. Los cronistas Betanzos y el Padre Fray Gregorio García, coinciden en que
Wiracocha llegó a Portoviejo y se juntó ahí con unos enviados que había
remitido antes, con los cuales se metió al mar y caminando sobre las olas, se
perdió en el horizonte.
Esto significaría de acuerdo a la leyenda, que
Wiracocha pasó por Piura y Tumbes en su peregrinaje.
Betanzos describe a Wiracocha, como un hombre alto
de cuerpo, que vestía con un traje blanco que le llegaba hasta los pies, tenía
el pelo corto y llevaba siempre una especie de breviario.
La mayoría de los que describieron a Wiracocha, como
Sarmiento y Herrera, coinciden en que Wiracocha vestía de blanco, pero no
concuerdan en cuanto a la estatura. Además también lo representan con un
báculo.
Para algunos, la voz Wiracocha significa “espuma de
mar” aludiendo al hecho de su aparición, pero esto no explicaría por que en el
Cuzco se le daba esa denominación, cuando aún no tenían ninguna relación con el
mar. Es entonces cuando se plantea, que la voz Wiracocha quiere decir
Hacedor.
El cronista Herrera habla de dos Wiracochas, uno que
fue un dios y no salió de la región Collao y del Cuzco y otro que fue un
semidiós cuya misión fue civilizadora. Este último fue el que llegó hasta
litoral norte y se perdió en el mar. Por lo tanto al primer Wiracocha le
corresponde la denominación de Hacedor y al segundo, la de “espuma del mar”.
Cieza de León coincide con Herrera, pero en cambio
Gutiérrez de Santa Clara, si bien es cierto que menciona también a dos
Wiracochas del segundo decía que había llegado del mar. Se trataba de un personaje
barbado, blanco y con vestiduras largas.
Es por eso que a los españoles, que llegaron también
por el mar, con largas barbas y extrañamente trajeados, les llamaron
Wiracochas, y esa denominación se la dieron desde el principio que llegaron al
Perú, es decir cuando estaban en Tumbes y en Piura, lo que significa que por
esta región también existía la leyenda.
Pero sea como fuere, hay una vinculación entre
Wiracocha y el norte peruano bajo la forma de una leyenda, que los yungas
mantenían viva a la llegada de los españoles.
Las
versiones que dan los cronistas sobre estos dos dioses costeños son diferentes.
Según
López de Gómara eran hijos del sol y de la luna, y por lo tanto hermanos.
Gutiérrez
de Santa Clara da la versión que Con, creó el cielo, el sol, la luna, las estrellas
y la tierra.
El
arqueólogo suizo Tschudi, dice que Con llegó por el mar de la costa norte. Creó
el mundo y lo pobló con hombres, animales y plantas, pero los hombres se
portaron mal y Con los castigó, convirtiendo en árida toda la costa. Más tarde,
creó los ríos para que el hombre se mantuviera con su trabajo. El dios Con
tenía forma humana, pero no estaba materializado en el sentido de tener carne o
huesos. La versión de López de Gómara coincide con la de Tschudi, y bien podría
haberse influenciado el cronista español por el Génesis, por la gran similitud
que hay entre las andanzas de Con y los hechos relatados por
Más
tarde no aparece un diluvio, sino que se produce la llegada de Pachacamac que
antes había estado en el sur. Estalló una lucha entre ambos y pierde Con que es
desterrado. La desaparición de Con se menciona también en las costas del
Ecuador en la zona de Manta. Cuenta la leyenda que Con, tendió su manto sobre
las aguas y subió él con sus compañeros. El manto actuó como una barca y Con se
alejó. En todo como puede apreciarse, parece que se identifica a este dios con
Wiracocha.
Pachacamac
destruyó – necesariamente en suelo yunga y en la costa ecuatoriana – a los
hombres creados por Con, y los convirtió en animales, desterrándolos a los
Andes. Es su lugar creó nuevos hombres y muchas mujeres hermosas. El cronista
Gutiérrez de Santa Clara, dice que antes de crear a esta nueva gente,
Pachacamac hizo caer un diluvio y que entregó la tierra fresca a sus nuevos
pobladores.
Todo
lo relacionado con Pachacamac ha sido relatado por los cronistas Calancha,
Montesinos y Calvette de
Julio
C. Tello asegura que creían en ese mito de “Pachacamac en general todos los que
habitaban los llanos y arenales de la costa, desde Piura hasta Arica”.
Tunupa.
Hay
otro personaje mítico al que llamaban Tunupa, cuyos actos se confunden con los
de Wiracocha.
Tunupa
había aparecido en Puerto Viejo, navegando sobre las olas, luego baja por la
costa pasando por Tumbes y Piura para internarse en Parinacochas y de ahí a la
región de Arequipa en donde deja una sandalia. Esto se parecería un poco a la
leyenda que aseguran que Santo Tomás estuvo en América y para hacerla más
valedera, Calancha y Betanzos aseguran que de acuerdo a la tradición, este personaje
tenía un halo sobre la cabeza. Hay leyendas que dicen que Santo Tomás pasó por
Arequipa y dejó en una piedra la huella de un pie .
Tunupa
regresó de Arequipa a la costa y al arribar a Pachacamac, fue mal recibido por
cuyo motivo retornó al mar, sobre su manto, como si fuera un navío.
Pese
a todo, los tallanes tenían sus propios dioses, sobre todo la luna a la cual
representaban como un ser medio mujer y medio pájaro.
Las
leyendas indias, aseguran que con posterioridad a la llegada de los dioses
Creadores, llegaron, también procedentes del mar, varios personajes que
desarrollaron una labor civilizadora entre los nativos, a los que encontraron
en situación de muy baja cultura.
Algunos
de estos dioses o semidioses fundaron ciudades o crearon dinastías de reinos
que lograron notable progreso.
Los
cronistas no se han puesto de acuerdo en las fechas en que estos personajes
hacen su aparición en nuestra región, y con algunos hay una gran confusión en
cuanto a su ubicación en la cronología histórica.
Los
principales dioses fundadores que interesen a nuestro estudio son: Naylamp,
Tacaynamo o Chimor Cápac y Tumbe.
Su
aparición en el escenario de la costa norte, ha influenciado en forma directa o
indirecta en los relatos, mitos y leyendas de la prehistoria piurana.
La
1legada de Naylamp a Lambayeque es un hecho histórico, pero ha sido rodeado de
un halo de leyenda.
En
1586, el cronista Migue1 Cabello de Balboa dio a conocer, la llegada de un
personaje muy importante llamado Naylamp a la costa de Lambayeque.
En
1782 el cura de Mórrope Justo Modesto Rubiños y Andrade relató la llegada de un
gran señor al que llamó Ñamla en circunstancias del todo parecidas a las de
Naylamp, lo cual hace suponer que se trata del mismo personaje.
De
acuerdo a la narración de Cabello de Balboa, en tiempos muy remotos llegó a 1as
costas de Lambayeque una flota de barcas, a cuyo mando iba un hombre de mucha
calidad llamado Naylamp con su esposa Ceterni y una gran cantidad de concubinas. Cuarenta oficiales traía este
personaje con una gran cantidad de soldados, servidores u mujeres.
La
flota reca1ó a la entrada del río Faquisllanga, llamado más tarde Collique y
luego Lambayeque.
La
comitiva penetro media legua en donde se asentaron y construyeron palacios y un
templo llamado Chot, en donde colocaron un ídolo que representaba a Naylamp al
cual denominaron Yampallec de donde se deriva el nombre del departamento
vecino.
Naylamp
y su gente vivieron en paz durante muchos años y estando ya éste sumamente
anciano y próximo a morir, sus parientes con el fin de mantener autoridad sobre
e1 pueblo y sostener el origen divino del caudillo, lo enterraron secretamente
en el mismo palacio, haciendo correr la voz de que había volado hacia el cielo.
Los siervos fieles que habían venido con Naylamp
creyeron que este se había tras1adado con sus alas a otro lugar y salieron a
buscarlo. En el asentamiento, sólo quedó la gente joven.
Al
desaparecer Naylamp, el gobierno quedó al mando de su hijo mayor Cium que se
casó con Zolzoloñi, el cual gobernó muchos años y tuvo doce hijos varones en su
esposa legítima y en sus concubinas.
Cada
hijo de Cium fue jefe de una tribu. Al sentirse próximo a morir, trató de
mantener la teoría de inmortalidad de su padre, para lo cual se metió en una
cueva subterránea y se dejó morir. Los sucesores de Cium fueron: Escuñain,
Mascuy, Cuntipallec, Allascunti, Nofanech, Mulamuslan, Llameooll, Lapinat-cum,
Acunta y Fampellec. En este relato hay similitud con las 12 tribus de Israel
que menciona
Todos
gobernaron breve tiempo por que se sometieron a intensos ayunos. EL último rey
decidió trasladar la población a otro lugar, siendo tentado por el demonio bajo
la forma de una bella mujer, con la cual tuyo ayuntamiento carnal. Tras este
pecado se desató un diluvio en la región que duró treinta días y tras de eso
vino un período de un año de esterilidad y hambre.
Los
sacerdotes, sublevaron al pueblo contra el rey indigno, lo capturaron y atado
de pies y manos fue arrojado al mar.
Al
quedar sin rey, los lambayecanos fueron conquistados por el Chimu-Capac del
Gran Chimú que les puso cono monarca a Pongmassa que gobernó varios años y dejó
como sucesor a Oxa, que fue reducido a la obediencia por los Incas.
Los
sucesores de Oxa fueron: Llempisán,
Chullumpisan, Cipromarca y Fellempisan, siendo hermanos los tres últimos. Luego
siguen Efquempisan y por último Sec-Fum-Pisan, en cuyo período llegó Pizarro.
Relatada
por el Padre Rubiños y Andrade, dice que en la costa no habían muchos habitantes en tiempos
primitivos, a causa de que las gentes que bajaban de la sierra, eran acometidos
por una enfermedad mortal.
Dice
el sacerdote que en una isla del litoral norte – que podía ser Puná – produjo
una guerra y que el jefe vencido salió en una flota, dejándose arrastrar por la
corriente (que sería la del Niño) y tras varios días de navegación 1legaron a
la desembocadura de un río, que eran también el Lambayeque. Los expedicionarios
se establecieron en el lugar, fundando una dinastía que reinó mucho tiempo
extendiendo sus dominios a Motupe y Olmos, llegando su influencia hasta Tumbes.
La
esposa de Ñamla se llamó Sotenic, nombre que suena parecido al de la esposa de
Naylamp llamada Ceterni.
De
acuerdo a Rubiños el nombre de Ñamla significa ave de mar, lo que explicaría el
culto que en Piura y Lambayeque los antiguos dieron a Dioses de formas de
pájaros, como lo demuestran sus piezas de alfarería.
El
hijo de Ñamla fue Sium que suena igual que Cium.
No
se ha establecido la época probable de la llegada de Naylamp, pero algunos
suponen fue en 1.300 D.C aunque lo más probable fue en 900 D.C.
Con
relación a la real procedencia de Nay1amp hay diversas versiones. Unos dicen
que fue un Lama con gente de Indochina. Otros aseguran que tiene procedencia
maya y los terceros, simplemente consideran que procedían de la isla Puná.
Don
Sebastián Lorente, afirma que “la procedencia lejana de los pueblos de la costa
norte del Perú, comprendida entre Pacasmayo y Sechura, parece confirmarse en el
extraño idioma mochica y en la tradición guardada allí sobre la llegada en
balsa de un jefe con gran séquito, llamado Naylamp; así como en el espíritu
independiente de esos pueblos”.
José
Kimmich, que estudió el origen Chimú, publicó en 1917 un estudio afirmando que
Naylamp tenía origen asiático, para lo cual ofrecía pruebas antropológicas,
1inguísticas, paleográficas y arquitectónicas.
Para
Kimmich tanto el Chimú como Lambayeque, tienen origen indochino y aún ahora un
indígena costeño, puede fácilmente confundirse con un indochino. Hace diez
siglos los chinos y los indochinos navegaban en embarcaciones que cargaban 100
toneladas y se aventuraban mar adentro. Bien pudo la embarcación de Naylamp,
ganar las costas de California y seguir la línea del litoral, hasta llegas al
Perú.
Los
que suponen a Naylamp de origen maya son numerosos. Entre esos partidarios está
Uhle que se basa en pruebas de tipo arqueológico.
Hermann
Leicht, supone que desde Centro-América llegaron a las costas piuranas y
lambayecanas, gran cantidad de navegantes y penetraron en las desembocaduras de
los ríos, habiendo sido Nay1amp uno de los más importantes que llegaron.
Para
Riva Aguero, una gran cantidad de pa1abras, de lugares y nombres de personas
tienen similitud con las lenguas maya y nahua.
Clemente
Markham, Paul Kosok y en cierta forma Hans Horkheimer, piensan que Nay1amp
llegó de 1as costas ecuatorianas en donde se había formado un núcleo
civilizado, de procedencia, centro-americana. La corriente del Niño, había
favorecido la navegación no sólo del legendario personaje, sino de una
corriente permanente de emigrantes. La simi1itud de piezas cerámicas sería la
prueba.
Sea
lo que fuere, Nay1amp sería el padre de todos los tallanes del sur, o sea de
ese gran grupo racial que hasta la fecha conserva características propias,
sobre todo en Eten, Sechura y en general en el Bajo Piura.
Hay
que advertir sin embargo, que en criterio de muchos arqueólogos como Paul
Kosok, Wendel Bennet y otros, cuando llegó Naylamp a las costas de Lambayeque,
en modo alguno encontró gentes incivilizadas, pues por los años 300 D.C ya se
había desarrollado la cultura Pre-Mochica, luego entre los 300 y 500 D.C.
Una
leyenda similar a la de Naylamp, existe con relación a los reyes fundadores del
imperio Chimú que se extendió por el norte hasta Piura y Tumbes.
Se
atribuye al Obispo de Trujillo Carlos Marcelo Corne, fundador del Seminario de
esa ciudad, el haber hecho conocer la llegada a las costas de Pacasmayo de un
personaje llamado Tacaynamo el cual se asentó en el Valle del Chimor y lo
conquistó.
Tacaynamo
al que también se le llama Chimor Capac, fue e1 fundador de la dinastía que
gobernó la región Chimor o Chimú.
Chimor
Capac, llegó en una Balsa de Palos, al igual que la utilizada por los naturales
de Paita y Tumbes, por cuyo motivo se presume por el mismo Carlos Marcelo
Corne, que no llegaban de muy lejos. No se descarta según esa teoría que Chimor
haya sido de la costa ecuatoriana o de Tumbes y aun del litoral piurano.
A
Tacaynamo sucede en el gobierno su hijo Guari-Caur que extiende las conquistas
pero fue Nancen-Pinco hijo del anterior, el que extendió el reino hasta Santa
por el sur y Pacasmayo por el Norte. Siguen después hasta media docena de reyes
y viene luego Michan-Caman en cuyo tiempo el reino logra su mayor extensión pues llega de Tumbes hasta el norte
de Lima. Es entonces cuando el reino es reducido por los Incas, cuyas huestes
al mando de Tupac Yupanqui, derrotaron al gran rey Chimú y fue llevado
prisionero al Cuzco en donde lo casaron con una princesa de sangre imperial.
A
partir de entonces se sucedieron una serie de reyes vasallos como Chumun-Caur,
Guaman Chumu, Anco Coyuch el que al morir no dejó sucesión por cuyo motivo
entro a reinar su hermano Caja Cimcim en cuyo tiempo llegaron los españo1es con
los cuales colaboró y recibió el bautizo, tomando el nombre de Martín siendo
sepultado al morir en
Los curacas tallanes vasallos, entregaban a sus hijos señoríos, que con el tiempo fueron cobrando cierta independencia lo cual debilitaba el poder de los reyes Chimús, lo que era del agrado de los Incas, por que evitaba cualquier intento de rebelión.
En
realidad, los pueblos tallanes, sólo tenían muy débiles lazos de subordinación
con los reyes Chimús, y cuando los Incas conquistaron Chan-Chan tales lazos de
inmediato se rompieron.
Los
tallanes eren de espíritu muy independiente, y la autonomía que mantuvieron
frente a los chimús la conservaron durante el gobierno de 1os Incas, lo cual
fue claramente comprobado por los españoles al arribar al Perú.
El
Padre Giovanni Anello Oliva, fue un jesuita muy ilustrado como tolos los de su
tiempo. Había nacido en Italia en 1572 y joven aún llegó al continente
americano, residiendo primero en Quito y luego en Lima.
El Padre Oliva, se interesó mucho por las leyendas
de los indios y por su historia. Fue así como logró crear una fantástica trama
para explicar la fundación del Imperio de los Incas.
De
acuerdo a todo lo re1atado por el Padre Oliva, la historia se inicia en las
costas del Ecuador, un poco más al norte de Tumbes.
Después
del diluvio, dice Oliva: “quizá vinieron por mar, por la tempestad desatada los
primeros pobladores al Perú entrando por Caráquez (en la costa de Ecuador) en
donde poblaron e hicieron alto y de donde después, tiempo adelante se fueron extendiendo en las demás tierras y provincias
del Perú.”
Como
es fácil suponer, Tumbes y Piura constituyeron lugares obligados para el paso
de esas gentes.
De
Caráquez, un grupo numeroso pasó a Sumba, llamada más tarde Santa Elena, en
donde se distinguió el reinado del cacique Tumbe o Tumba.
Tumbe
despachó expediciones hacia la zona de Tumbes para descubrir nuevas tierras
pero todo terminó en fracaso. Tumbe tenia dos hijos: Quitumbe el mayor era
valeroso, sereno y sagas; mientras que el menor Otoya era ambicioso y lleno de
defectos.
Al
morir Tumbe, el hijo mayor prefirió abandonar Sumba para no entrar en discordia
con su hermano, y se dirigió al sur con gran número de sus partidarios,
estableciéndose en un lugar cercano a1 mar en donde fundó el pueblo de Tumbes,
nombre que puso en memoria de su padre.
En
Sumba había quedado Llira esposa de Quitumbe que al poco tiempo dio a 1uz un
niño muy bello al cua1 se le puso por nombre Cuayanay que significa Golondrina.
Quitumbe
olvidando a su familia se entregó a la sed de nuevas conquistas y organizó una
expedición por mar que 1legó hasta e1 Rímac.
Mientras
tanto en Sumba, e1 disipado Otoya sólo se había entregado a la vida de placeres
y por eso cuando aparecieron en Santa Elena unos disformes y crueles gigantes
no les pudo hacer frente, siendo vencido y apresado, muriendo poco después.
Pero los gigantes cometieron el pecado de 1a sodomía, por cuyo motivo fueron
destruidos por fuego caído del cielo.
Quitumbe
cuando supo que los gigantes habían invadido Sumba, fue presa de gran temor y
huyó de Tumbes con gran cantidad de personas, metiéndose mar adentro en
numerosas canoas hasta llegar a la isla Puná. Al cabo de cierto tiempo Quitumbe
se interno en las serranías y fundó la ciudad de Quito. Pero al poco tiempo dejo
esta ciudad y bajó a la costa de Tumbes y de Piura, siguiendo hasta el Rimac en
donde edificó un templo a Pachacamac, lugar en donde murió.
La
leyenda cuenta una serie de aventuras del niño Cuayanay, que tuvo que huir de
su madre que quería sacrificarlo a los dioses y refugiase en una isla hasta los
22 años en que se trasladó a tierra firme en donde un curaca lo apresó.
Cuayanay
era un hermoso doncel, de alto porte, tez blanca de complexión
atlética y cabellos crespos.
El
curaca lo condenó a muerte y mientras esperaba la sentencia fue visitado por
muchas jovencitas atraídas por su hermosura. Una de e1las, Cigar la hija del
curaca se enamoró del joven y ofreció liberarlo. Engañando a los guardias logró
hacerlo y los amantes huyeron juntos Tras matar a varios perseguidores, los
jóvenes llegaron a la orilla del mar, y en una balsa retornaron a la isla donde
antes había estado Cuayanay. Allí vivieron felices muchos años y tuvieron
muchos hijos en unión con los pocos indios que los habían acompañado y que
también llegaron a tener mucha descendencia.
Hijo
de Cuayanay y de Cigar, fue Atau y de este nació Manco Capac, al cual su padre
dio la misión de conquistar tierra firme. Al cumplir Manco Capac 30 años, se
dirigió con gran séquito y canoas al continente, y tras caminar mucho tiempo
llegó al Lago Titicaca, para de ahí dirigirse al Cuzco y fundar el imperio.
Como se puede apreciar, la leyenda recogida
por el Padre Oliva de los indios ecuatorianos, hacen de Manco Capac, un hombre
de la costa sur del Ecuador y tanto él como sus antecesores, de acuerdo a tal
mito, tuvieron que recorrer también los parajes de Tumbes y Piura.
La
leyenda de tipo quiteñista, nació seguramente a raíz del triunfo de Atahualpa
sobre Huáscar para hacer prevalecer la idea de que Quito y Tumbes fueron
fundados antes que el Cuzco, y el imperio fue fundado por un príncipe quiteño.
La
leyenda de Quitumbe el supuesto fundador de Tumbes, señala que estando en esta
ciudad, fue noticiado de que unos gigantes habían desembarcado en Santa Elena
su patria y que habían creado terror en toda la comarca.
La
leyenda de gigantes llegados por la vía del mar, ha sido muy frecuente en los
pueblos de la costa. Es así como, algunos mitos aseguran que el templo de
Pachacamac fue también construido por hombres de elevada estatura y que lo
mismo lo fueron los fundadores del Reino Chimú.
En
la costa del Ecuador hay dos leyendas de gigantes. Una es la referente a los
desembarcados en Santa Elena, y la otra trata de una llegada similar de gente
de elevado porte a Puerto Viejo, en tiempos en que los Incas ya habían
conquistado la región Tallán.
Pero
no sólo en la costa se ha hablado de gigantes. En la región de la selva, a
La
llegada de los gigantes a Santa Elena ha sido recogida por los cronistas
españoles Cieza de León, López de Gómara, Garcilaso, Zárate, Acosta y Herrera.
Los
gigantes habrían llegado por el mar en balsas de juncos. Eran de doble estatura
que los naturales, de grandes ojos y largas trenzas, no tenían barba y a1gunos
estaban desnudos, mientras otros estaban cubiertos con pieles. Llegaron sin
mujeres.
Los
gigantes desembarcaron en una zona de poca agua, de tal modo que cavaron un
pozo muy hondo en roca viva, para tener líquido abundante y fresco. Eran
pescadores para lo cual usaban de redes y aparejos, consumiendo pescado en cantidades
fantásticas.
Eran
de temperamento feroz, y a falta de mujeres tomaron las de los naturales, pero
como eran muy depravados terminaban por matarlas. Ante tanto vejamen, los habitantes del lugar huyeron al interior y
entonces los gigantes cayeron en el vicio de la sodomía. Los dioses enviaron
fuego del cielo y un ángel exterminador con flamígera espada los mató a todos.
Los restos de los gigantes quedaron esparcidos pon el suelo. Muchos cronistas
aseguraban haber visto esos huesos y que los indios se los mostraron a Pizarro.
Esos restos han sido sometidos recientemente a la prueba del carbono y ha quedado revelado que tenían 18.400 años de existencia. Eso descarta de que sean humanos. Por esa época, en toda la región norte y hasta en Talara existieron animales de gran tamaño. Los elefantes y en general los proboscidios acostumbran a elegir un lugar para morir. En los restos no se encontraron cráneos de hombre. En cuanto al pozo, fue una oquedad natural.
No
se descarta la llegada de hombres de gran tamaño, pero no descomunales que se
enseñorearon del lugar y redujeron al vasallaje a los habitantes, los cua1es
movidos por la fantasía y para justificar un derrota, inventaran o más bien
exageraron su tamaño y por odiosidad
hacia ellos las pintaran can todos los vicios.