CAPITULO
XI
HUAYNA CÁPAC –
APOGEO Y OCASO DEL IMPERIO |
Según Garcilaso de
El Cronista Agustín de Zárate, no se ocupa de los Incas anteriores a Huayna Capac y sobre
este es muy breve. Dice que salió del Cuzco al mando de un ejército para
conquistar la provincia de Quito que estaba a más de 500 leguas del Cuzco.
En realidad lo que debió decir Zárate, fue que la
expedición tenía por objetivo debelar una sublevación.
El cronista manifiesta que el Chimo-Capac, poderoso
señor de los llanos que mandaba un extenso reino de más de 100 leguas, se había
sublevado y el Inca tuvo que volver a someterlo y luego ejecutarlo, prohibiendo
que en la costa los indios usasen armas. Dice Zárate que Huayna Capac
permaneció en Quito y que al morir dejó ese reyno a Atabalipa (Atahualpa).
El Cronista Borregán relata que estando Huayna Capac
tranquilamente en el Cusco, fue informado que los Chonos y los Guancavilcas se
habían sublevado. En el relato que hace del recorrido de Huayna Capac con su
ejército por la costa, no se refiere a ninguna sublevación de los Chimús, por
que prefirió seguir el camino de la sierra para visitar Cajamarca, luego pasó a
Huancabamba y de ahí a la región de Paltas (actual provincia de Loja). El grupo
que seguía por los llanos evitó el desierto de Sechura y se internó por Caxas y
de ahí continuaron por la sierra (Suyo) para bajar a Tumbes. El jefe de esta
división de la costa mandó a llamar al Cacique de la isla de Puná. Luego se les
unió el Inca que redujo otra vez a la obediencia a los Chonos y Guancavilcas,
haciendo ejecutar a sus jefes. Se dirigió
entonces a Quito, llegando a sus conocimiento que el Jefe Otavalo que
mandaba a los Carangas y Pastos estaba sublevado, al que tras una sangrienta
batalla lo venció y lo hizo ejecutar. Fue tanta la mortandad que se tiñó con la
sangre una laguna a la cual se denominó
desde entonces Yahuar-cocha. Tomó como concubina a una mujer de Otavalo con la
que tuvo a Atahualpa. El Inca permaneció en Quito y en la provincia de los
Cañaris resolvió fundar otra ciudad como Quito (Tumibamba). Tenía siempre a su
lado a Atahualpa al cual le puso como ayo a Rumiñahui. Murió el Inca – según
Borregán – de perlesía (sic).
De acuerdo a la versión del Cronista Anello de
Oliva, Huayna Capac ascendió al trono a los 16 años. En Quito se enamoró de la
hija del Rey Guayasa. El gobierno del Cusco, lo había encargado a sus hijo
Huáscar cuando este tenía 20 años y fue entonces que emprendió la marcha a los
llanos y a Quito. En la hija de Guayasa tuvo a Atahualpa. Murió a causa de
bubas, pero antes de fallecer dejó el Gobierno de Quito a su hijo Atahualpa. La
versión más generalizada es que ascendió al trono a los 30 años y antes hubo un
regente.
El Cronista Antonio de Herrera, dice que Huayna
Capac preparó una expedición hacia el Chinchaysuyo con un ejército de 200.000 hombres.
Luego a Cajamarca en donde descansó, luego prosiguió y venció a los
Chachapoyas. Puso orden en Caxas, Ayabaca y Huancabamba, pero no insistió en
dominar a los caníbales de Guayaquil y de Porto-Viejo. Estuvo en Tomebamba
donde hizo levantar suntuoso edificio y siguió a Quito. Después bajó a la costa
pacificando Tumbes y
El Cronista Juan Santa Cruz de Pachacutec, narra que
Huayna Capac murió de una epidemia de sarampión que atacaba como caracha.
Sintiéndose mal, el Inca mandó hacerse una casa de piedra en donde se refugió y
murió. Su cadáver fue extraído a los ocho días medio podrido, siendo sin embargo
embalsamado y llevado al Cusco.
El Cronista Martín de Murúa relata que al salir
Huayna Capac del Cusco, dejó a cargo del gobierno a un hermano bastardo Sinchi
Roca (y no a Huáscar como afirma Anello de Oliva). Cuenta que al partir al Norte,
llevó consigo a su hijo Atahualpa (con lo cual quiere decir que este era
cusqueño, lo que también dicen otros
cronistas ). Cuando Huayna Capac llegó a Quito encargó la guerra contra los
sublevados de Pasto y contra los Caraquis, a varios de sus generales, pero los
ejércitos del Inca sufrieron grandes descalabros y al intervenir casi pierde la
vida pero al final, tras de grandes esfuerzos logró vencerlos haciendo gran
matanza de ellos tiñendo con su sangre la laguna que llamó desde entonces
Yahuaroocha. Según Murúa, el Inca murió en Quito de calentura, pero también
menciona otra versión según la que habrían sido las viruelas lo que lo mataron
en Pasto, relatando que para huir de la epidemia se encerró bajo tierra en unos
edificios de piedra.
Miguel Cabello de Valboa, relata que Huayna Capac
subió al trono siendo muy joven por cuyo motivo tuvo un regente. Coincide con
Murúa de que encargó el Gobierno del Cusco a su hermano Sinchi Roca cuando tuvo
que salir con el ejército para debelar la sublevación del norte. Igualmente
dice que llevó con él a Atahualpa cuya madre había muerto. También relata lo
duro y cruenta de la lucha contra los de Pasto y los Caraquis y el riesgo en
que estuvo de perder la vida. Este cronista no informa de que murió el Inca. La
guerra contra los Pastos pudo ser en 1515.
El Cronista Guaman Poma, dice que Huayna Capac en el
norte conquistó a los Cañaris, cayambis, sicchos, pastos y Chachapoyas. Asegura
que murió de sarampión y de viruela y que Atahualpa era un hijo bastardo tenido
en una mujer de Chachapoyas. También relata que al verse próximo a morir se
encerró en una casa de piedra, ordenando que no se publicara su muerte.
El cronista de
Noticias Cronológicas, cuenta que Huayna Capac ascendió al trono en
Cieza de León, cuenta que Huayna Capac salió con
gran celeridad del Cusco, visitando a Jauja, Pachacamac y Cajamarca, luego pasó
a los llanos de la costa y la recorrió hasta Tumbes en este puerto “se había
hecho una fortaleza por su mandato, auque algunos indios dicen ser más antiguo
este edificio; y por estar los moradores de la isla de Puná, diferentes con los
naturales de Tumbes, les fue fácil a los capitanes del Inca, que a no haber
estas guerrillas y debates locos, pudiera ser que se vieran en trabajo. De
manera que puesta en término de acabar, llegó Guaynacapa, el cual mandó
edificar templo del sol junto a la fortaleza de Tumbes y colocar en él número
de más de doscientas vírgenes, las más hermosas que se hallaron en la comarca.
Y en esta fortaleza tenía Guaynacapa su capitán o delegado con cantidad de
mitimaes y muchos depósitos llenos de cosas preciadas con copias de
mantenimiento para sustentación de los que en ella residían y para la gente de
guerra que por ahí pasase”.
Desde Tumbes, Huayna Capac dirigió la guerra contra
los Huancavilcas y mandó un ultimátum a Tumbala señor de
Cuenta Garcilaso que un año después de ascender al trono imperial, el Inca Huayna Capac sale del Cusco con un ejército de cuarenta mil hombres y con dirección a Quito y que fue entonces que tomó como concubina a la hija del extinto rey de Quito, a la que sacó de un Accllahuasi o Casa de las Escogida. En ella tuvo a Atahualpa y otros más.
Asegura Garcilaso que de Quito bajó el Inca a los
llanos, llegando al valle Chimú. Para que este hubiera sido posible, en el
relato de Garcilaso, tuvo Huayna Capac que haber utilizado el camino de la
sierra, es decir de Ayabaca a Caxas y a Huancabamba para llegar a Cajamarca
como lo hacía entes, para de aquí bajar a la costa. Sólo se entiende que desde
Chimú intimara rendición a los habitantes de Chacma (Chicama) y Pacasmayo.
Estos resolvieron de inmediato someterse a los Incas y según Garcilaso, con el
ejemplo de aquellos valles, hicieron lo mismo otros ocho que hay entre Pacasmayo
y Tumpiz, que son Zaña, Colque (Collique), Cintu, Tucmi (Túcume), Sayanca
(Jayanca), Mutupi (Motupe), Puchiu (Poechos) y Sullana. En la conquista de los
cuales gastaron dos años, más en cultivar las tierras y sacar acequias para el
riego, que no en sujetarles, porque los más, se dieron de muy buena gana. En
este tiempo mandó el Inca a renovar su ejército, tres o cuatro veces, que como
unos viniesen, se fuesen otros, por el riesgo que de su salud los mediterráneos
tienen andando en la costa, por ser esta tierra caliente y aquella fría”.
El relato de Garcilaso de
El hecho que más tarde, Huayna Capac tuviera que
volverlos a conquistar, significa que estos pueblos yungas, poco a poco fueron
aflojando sus lazos de dependencia con respecto al Imperio, y que continuaban
con su deseo de autonomía y libertad que tanto amaban.
Reconoce Garcilaso que los dos años que necesitó
Huayna Cápac para afianzar su poder en la costa norte, la mayor parte lo hizo
en labor de colonización y afianzamiento, construyendo canales y ampliando las
áreas de cultivo, pero también parte en acciones de sometimiento a la fuerza,
aunque en la mayoría de los casos (no en todos) logró la subordinación sin
lucha .
En la zona Tallán de Piura, Garcilaso menciona como
valles aparte Poechos y Sullana, pero más bien se ha de haber tratado de dos
comunidades distintas. Dentro de la denominación de Sullana posiblemente
estaban comprendidos Marcavelica, Tangarará y Amotape o Motape. Cosa de
interés, es que desde l.571 en que escribía sus Comentarios Reales, el cronista
Garcilaso, ya la región de Sullana era conocida con esa denominación .
El ejército incaico, formado por hombres de la
sierra, se vio afectado por el clima y también por los zancudos de los valles
de Pacasmayo, Lambayeque, del Chira y de Tumbes y el paludismo debió hacer
estragos en los cuzqueños, que tuvieron que hacer relevos masivos cada cierto
tiempo .
Con todo parece que Sullana, con sus bellezas
naturales atrajo la atención del Inca, y aparte de eso proveía de recursos para
mantener al ejército. Era en esa época un lugar estratégico como lo es ahora;
pues de Poechos habían caminos transversales que comunicaban la gran vía de la
costa con la de la sierra .
Por tal motivo, luego de colonizar la zona Tallán,
el Inca volvió a Quito en donde estuvo dos años construyendo edificios y
palacios. Luego por los caminos de la sierra llegó otra vez a Sullana sin pasar
por Tumbes y con 40.000 hombres acampó en el rico valle del Chira. Los de
Tumbes se habían sublevado contra el Inca y por tal motivo, desde Sullana el
Inca les envió mensajeros para que escogieran entre la paz o la guerra. Dice
Garcilaso de los tumbesinos que “eran
gente más regalada y viciosa que toda la demás que por la costa de la mar hasta
allí habían conquistado los Incas. Traía
esta nación por divisa, en la cabeza un tocado como guirnalda que llaman
pillu”. Según Garcilaso los tumbesinos respondieron de buena gana que le
obedecerían y recibirían como señor y que lo mismo hicieron otros valles de la
costa como Chunana, Chintuy, Collonche y Yacuall, que ahora no se han logrado ubicar. El cronista
Sarmiento, defiere de Garcilaso y cuenta que hubo mucha resistencia de los
tumbesinos, que el Inca aplastó con encarnecimiento especial. Huayna Cápac puso
en Poechos un Apu como gobernador con jurisdicción en lo que ahora son los
departamentos de Tumbes y Piura. Fue así como los Tallanes recién tuvieron
unidad política. Cuando Atahualpa invadió el Imperio puso como Gobernador militar en Poechos a Maizabilca .
Después de estos sucesos, según unos cronistas y
antes, según otros, es que se produce la represión de los huancavilcas
sublevados y el castigo de los mismos. Los que no fueron muertos tuvieron que
sufrir la extracción de tres dientes incisivos superiores y otros tres
inferiores, quedando así desdentados, pero más tarde la generalidad de la
población, como reto se quitó los mismos dientes. Luego se produce el
sometimiento de la isla Puná y la traición de los balseros. Muchos cronistas
aseguran que Huayna Cápac mando matar al
cacique Túmbala de
El cronista Antonio Vásquez de Espinosa en su obra Compendio y Descripción de las Indias
Occidentales, publicada en 1.628, narra
que Huayna Cápac también tuvo que someter por la fuerza y reducir a la
obediencia a los reyezuelos de Chicama, Pacasmayo, Saña, Chiclayo, Lambayeque,
Huayanca (Jayanca), Reque, Motupe, Olmos, Catacaos, Colán y otros .
Según el relato de Agustín de Zárate, una vez más se
sublevó el Chimú–Cápac, al que califica de rebelde contumaz, por lo cual
después de vencerlo, lo mandó a matar. Este Chimú Cápac sería Guamán Chumu, al que seguiría Anco –
Coyuch que habría prometido vasallaje y obediencia al Inca .
Bernabé Cobo, dice que Huayna Cápac mató a 5.000
tallanes y desparramó sus corazones por toda la región, prohibió a los tallanes
tener armas y desterró a varios miles a
Abancay, no obstante que era región serrana muy fría.
Si bien Huayna Capac, es considerado en
Las guerras que sostuvieron Atahualpa y Huáscar por
el poder, tuvieron profunda repercusión en el territorio tallán, porque muchas
de las acciones de guerra se realizaron en los ahora departamentos de Piura y
Tumbes. También fueron tallanes los primeros peruanos que los españoles tomaron
para enseñarles su lengua y les sirvieran como intérpretes, algunos de los
cuales como Felipillo jugaron papel protagonista en los hechos de la conquista.
Sobre el lugar de nacimiento de Huáscar no hay duda
alguna, ni tampoco de quien era su madre. Se trata sin duda de un hijo legitimo
de Huayna Capac. Sobre el lugar de nacimiento de Atahualpa, no hay precisión y
algunos cronistas dicen que nació en el Cuzco, mientras que otros le dan por
cuna el reino de Quito y aun hay discrepancia sobre este lugar. Tampoco se sabe
con precisión quien fue su madre, y de lo único que existe seguridad, es de que
se trata de un hijo bastardo, que sin embargo era muy querido por su padre. Del
mismo Huayna Capac, no hay seguridad donde haya nacido pues algunos aseguran
fue Tumebamba el lugar de su cuna.
Tampoco están de acuerdo los cronistas en que si
realmente Atahualpa heredó el reino de Quito por haberlo así dispuesto su padre
antes de morir. Algunos suponen que solo fue una especie de gobernador o
regente, que gobernaba en nombre del verdadero Inca al cual desconoció más
tarde por instigación de un jefe cañari, según unos y por intrigas de su ayo
Rumiñahui, según otros.
Atahualpa tuvo la ventaja de heredar el mando de un
ejército bien entrenado en la guerra y muy buenos generales que habían
acompañado a Huayna Capac. El cronista Bernabé Cobo, es el que más insiste en
que Atahualpa se rebeló y se apoderó de Quito por instigación de sus generales,
pues no heredó ese territorio. Por eso fue que su hermano el Inca Huáscar le
ordenó comparecer ante él en el Cuzco, lo que fue desacatado por el rebelde,
con lo cual se encendió la guerra. Según Pedro Sarmiento de Gamboa, durante la
guerra de Huayna Capac contra los Pasatos, el joven Atahualpa se portó tan
cobardemente que su padre lo reprendió, pero para otros el retirarse del campo
de batalla fue un pretexto para no ir al Cuzco y quedar en Tumebamba, pues
desde entonces ya abrigada deseos de apoderarse de Quito a la muerte de su
padre que estaba ya anciano. El nombre Atahualpa, quiere decir gallina (hualpa)
según unos, pero según otros, significa gallo. En cualquier caso se trata de un
ave nativa.
Contando con la complicidad de un jefe de los
cañaris, trató Atahualpa de ganarse la adhesión de la población y soldados de
esa región, pero no pudo lograrlo, y antes bien fue capturado por ellos y
entregado al General Atoc, fiel de Huáscar. Otros cronistas como Cieza de León
expresan más bien que Atoc dio una batalla a Atahualpa, lo venció y lo capturó.
Sea como fuere, el rebelde logró huir de la prisión hacia Quito jurando odio
eterno a los cañaris y a su gran ciudad Tumebamba. No falta algún cronista que
asegure de que entre Atoc y Atahualpa no se realizó ninguna batalla, sino una
entrevista en el curso de la que el rebelde capturó a traición al General
cusqueño, lo mandó a matar y con su piel hizo un tambor.
Se considera sin embargo que hubo una primera
batalla en la que Atoc venció y capturó a Atahualpa y luego este fugó, se
rehizo y enfrentó nuevamente al general cuzqueño y en esta oportunidad lo
venció y ajustició. Luego tropas del Inca que estaban en bracamoros a las
órdenes Huanca Auqui, atacaron a Atahualpa cerca a Tumebamba y lo derrotaron
pero no lo aniquilaron, permitiendo así que nuevamente se rehiciera.
La batalla de Cusibamba fue una gran victoria para
Atahualpa y los restos del ejército de Huanca Auqui se retiraron
precipitadamente a Cajamarca, pasando velozmente por Ayabaca, Caxas y
Huancabamba, en donde cundió la zozobra.
Muchas y profundas discrepancias hay entre los
cronistas españoles que relataron los acontecimientos relacionados a la guerra entre Huáscar y
Atahualpa, no obstante que se trataron de hechos casi recientes con relación a
la llegada de los conquistadores.
Pedro Gutiérrez de Santa Clara, dice que Atahualpa
quiere decir Gallo Fuerte y no gallina, como lo aseguran varios más. Según este
cronista ante una invitación de Huáscar para que lo reconociera como único y
legítimo Inca, le contestó altaneramente, que el Reino de Quito era herencia de su madre. Esto
también daría la filiación de Atahualpa. Este cronista está de acuerdo de que
en Tumebamba se dieron dos batallas, una de las cuales ganó el ejército de
Huáscar y la segunda fue victoria de Atahualpa.
Para el cronista Agustín de Zárate, Atahualpa no se
sublevó contra su hermano, sino más bien se apresuró a enviarlo al Cuzco una
embajada dándole a conocer la muerte de Huayna Capac, y le ruega que le deje
Según Juan Diez de Betanzos, al morir el Inca Huayna
Capac, concibió Atahualpa la idea de ir con una gran cantidad de gente al
Cuzco, pero los Cañaris que eran vecinos de los Ayahuacas, no lo dejaron pasar,
por cuyo motivo hubo una refriega en Tumebamba, como resultado de la cual cae
prisionero Atahualpa, pero logra huir.
Anello de Oliva, relata que Atahualpa se decidió
desde el principio a enfrentar a su hermano y forma un ejército de tres
divisiones, bajo comando de él, de Chalcuchima y Quisquiz. En Tumibamba se da
una primera batalla contra un ejército formado por cañaris, paltos y yungas al
mando del general Yupanqui, siendo derrotado Atahualpa tras de tres días de
lucha, y siendo apresado, logra huir.
Para Martín de Murúa, al morir Huayna Capac, de
inmediato envió Atahualpa una embajada al Cuzco reconociendo a Huáscar como
Inca, pero este en las ceremonias de los funerales de su padre, da la
preferencia a los Hanan Cuzco, desairando a los Hurin Cuzco, lo que es el
principio o por mejor decir, el
ahondamiento de la rivalidad entre los dos clanes. En el Cuzco, un tío de
Huáscar llamado Chuquis Huamán conspira para matarlo, pero ante el temor de ser
descubierto se adelanta para acusar al resto de los conspiradores ante el
Príncipe Tito Atauchi, y salir bien parado. Mientras tanto en Quito, el Cacique
de los Cañaris, Ullco Colla aconseja a Atahualpa a desconocer la autoridad de
su hermano y luego a éste envía embajadores denunciando que Atahualpa quiere
sublevarse. Es decir que este cañari intrigante trataba de encender la guerra.
A una delegación pacifica que llega al Cuzco en nombre de Atahualpa, se la
maltrató por orden de Huáscar. Los chismes del jefe cañari habían surtido
efecto.
Un poco
antes había formado Huáscar un ejército para combatir a los Chachapoyas, a cuyo
mando puso a Tito Atauchi y al traidor Chuquis Huamán que muere en una celada
de los Chachapoyas pero Tito logra al fin triunfar con un refuerzo llevado por
el General Mayta Yupanqui.
Para Guamán Poma, el Inca Atahualpa fue hijo de una
mujer de Chachapoyas. Para el autor anónimo de “Noticias Cronológicas”, Atahualpa
fue hijo de
Cabello de Valboa, afirma que Huayna Cápac dejó el
trono a su hijo Ninán Cuyuchi que estaba
en Quito, pero que murió poco tiempo después que su padre, y como seguía en
línea de sucesión Huáscar, se le eligió. Para hacer cumplir su voluntad, dejó
Huayna Cápac a cuatro nobles orejones, como albaceas.
El cadáver se remitió al Cuzco con una delegación
numerosa que la presidió el grupo de Albaceas. Todo hace presumir que el
cortejo fúnebre pasó por Ayabaca y Huancabamba que eran ciudades en la ruta del
gran camino de la sierra. En Quito quedó una pequeña guarnición al mando del
gobernador cuzqueño Igal Tupac, cuya suerte posterior no se conoce. En diversos
lugares del reino, las escogidas tropas de Huayna Cápac estaban al
mando de oficiales del grupo Hurin Cuzco. Esto último no lo dice Cabello
de Valboa, pero si recalca que al partir el cortejo hizo promesa de que no
desampararía esas provincias donde había nacido y muerto su padre. En efecto de
acuerdo a algunos cronistas, Huayna Cápac había nacido en Tumebamba.
Antes que el cortejo fúnebre entrara al Cuzco, se
enteró Huáscar que no llegaba con él su hermano Atahualpa y montó en cólera.
Entonces mandó a dar tormento a los cuatro albaceas. Eran estos nobles orejones
del grupo Hurin Cuzco, Esa actitud de Huáscar creó pánico en la delegación y muchos regresaron a dar
cuenta a Atahualpa. La separación entre los Hanan – Cuzco huascaristas y los
Hurin – Cuzco se hizo profunda (esto no lo dice Cabello).
También Cabello de Valboa relata la conspiración de
Chuquis Huamán y su muerte en una celada de los
Chachapoyas, así como la derrota de éstos a manos de Tito
Atanchi y de Mayta Yupanqui.
El cronista cuenta que Atahualpa envió a Huáscar una
embajada felicitándolo por este triunfo, pero que el Inca trato mal a los
embajadores. Coincide también con otros cronistas en cuanto a las intrigas de
Ullco Colla el Jefe de los Cañaris para que se sublevase Atahualpa y con detalles narra las aventuras de la
nueva embajada de Atahualpista al mando
de Quillaco Yupanqui y de los amores de éste con una princesa cuzqueña.
Ante el temor de que los yungas del norte se plegaran a la causa de Atahualpa, mandó Huáscar a que comparecieran ante él en el Cuzco a los caciques tallanes y Chimús .
Este episodio es relatado por Cabello de Valboa, que
afirma se dio un plazo fijo para que
fueran a la capital del Imperio Efquen Pissan o Falen Pisan señor de los valles
de Lambayeque, tercer hijo de Ilen
Pissan. Este al llegar al Cuzco conoció a una paisana suya llamada
Chestan Xesfuin, joven hermosa que había sido llevada formando parte del
cortejo fúnebre de Huayna Cápac y que
era doncella de la reina viuda, esposa del extinto Inca. Se casaron y con la
intervención de la madre de Huáscar, lograron de éste, autorización, para
retornar a
A éste, ya en los comienzos del Virreinato, su hijo
Martín Farro Chumbi, heredó el cacicazgo, más nominal que real.
También se supone que concurrieron a la cita del
Cuzco, caciques tallanes de Piura y
Tumbes pero la historia no ha transmitido sus nombres. Sin embargo, parece que
no obstante los estragos que hizo la altura y clima de la sierra, que mató a
muchos curacas expedicionarios, logró Huáscar que los tallanes se inclinasen a
su favor y en contra de su hermano
Atahualpa..Cabe suponer que algunos curacas, muy resentidos con los incas del
Cuzco, por el trato cruel que les dio Huayna Capac, no concurrirían al Cuzco
como los de Amotape y Pabur.
Narra el cronista Cabello de Valboa, que los indios llevaron ante la presencia de Atahualpa a dos soldados españoles, llamados Rodrigo Sánchez y Juan Martín que Almagro y Pizarro, habían dejado no lejos de Tumbes. Estos soldados un tiempo más tarde fueron sacrificados en un templo situado a dos leguas de Quito, al Dios Viracocha Pachacamac.
Hay que hacer notar sin embargo, que nunca Pizarro y
Almagro hicieron juntos ningún viaje de Panamá al Perú.
Fue en cambio Pizarro, el que después del episodio
de
Primero Tupac Yupanqui y más tarde Huayna Cápac, habían puesto especial esmero en embellecer la ciudad de Tumebamba, la capital de los Cañaris. Fue para ambos un sitio preferido de residencia.
La gran mayoría de los cronistas españoles están de
acuerdo en asegurar que después de la primera batalla de Tumebamba que perdió
Atahualpa en donde cayó preso, este huyó y reunió un nuevo ejército y en le
segunda batalla de Tumebamba, logró una resonante victoria. En eso comparten un
criterio generalizado Agustín de Zárate, Garcilaso, Juan Diez de Betanzos,
Anello de Oliva y otros.
Agustín de Zárate asegura que Atahualpa mató por
venganza 60.000 cañaris y destruyó Tumebamba, después de lo cual se dirigió a
Tumbes y trató de conquistar la isla de Puná con una gran cantidad de balsas,
fracasando en el intento, por cuyo motivo optó por dirigirse a Cajamarca.
Betanzos narra que tras su victoria en Tumebamba,
Atahualpa hace matanza general, conquista a los paltas (vecinos de Ayabaca) y
se dirige a Cajamarca conquistando los pueblos de la ruta. Entre ellos
seguramente está Ayabaca, Caxas y Huancabamba que era huascaristas a los que
indudablemente castigaría con ferocidad.
También Anello de Oliva coincide en que Atahualpa
hizo una matanza tremenda de cañaris y paltos, después de lo cual se movilizó a
Cajamarca.
Según el cronista Martín de Murúa, Atahualpa tras de
vencer el General Atoc y al Jefe Cañaris Ulco Colla, los manda a matar a flechazos.
En Tumebamba, el Gobernador Hualtopa, leal a Huáscar, huye pero manda avisar al
Inca el descalabro que se ha sufrido. Envalentonado Atahualpa declara que su
territorio empieza desde Pasto hasta Yanamayo a dos jornadas al norte de
Cajamarca.
Cabello de Valboa, expresa que Atahualpa tras de
sublevarse nombra a tres generales: Chalcuchimac, Quisquiz y Rumiñahui y les
ordena atacar al ejército situado al norte de Tumebamba que manda Atoc y el
cañari Ullco Colla, pero en Mocha es derrotado Chalcuchimac, que retrocede.
Mientras tanto Atahualpa no se había movido de Quito y sale con un ejército de
socorro venciendo a Atoc y a Ulco Colla que avanzaban, los que son tomados
presos y llevados a Quito en donde se le ejecuta. Niega Cabello de Valboa la
versión de los otros cronistas de que Atahualpa hubiera estado presente en la
primera batalla en Tumebamba, que hubiera caído prisionero y fugado.
Tanto Murúa como Cabello coinciden en que Huáscar al
conocer la derrota de sus fuerzas en Tumebamba, manda un nuevo ejército al
mando de Huanca Auqui, el cual ocupa nuevamente Tomebamba que aún no lo había
hecho las fuerzas de Atahualpa.
El primer cronista, dice que el ejército cuzqueño se
movilizó hacia el norte y tras de un pasajero triunfo, sufrió una derrota que
lo obligó a retroceder abandonado Tomebamba y haciéndose fuerte en Cusibamba,
localidad ubicada en la actual Loja. Es entonces cuando Atahualpa entra a la
indefensa ciudad de Tumebamba y sin
hacer caso a la suplica multitudinaria de mujeres y niños, la destruye y hace
matanza general, sólo quedan los cuarteles, que luego utilizó.. En Cusibamba se
establece una nueva línea de frontera, y durante tres años hay una especie de
armisticio. Los cañaris que escapan de la matanza se enrola en el ejército de Huanca
Auqui.
Todos estos acontecimientos a partir de la segunda
batalla de Tomebamba se relatan por Cabello de Valboa de la siguiente manera:
Huáscar envía un nuevo ejército al mando de Huanca Auqui que tras de dejar una
guarnición en Tumebamba sigue avanzando
al norte (la llamada segunda batalla de Tumebamba fue al norte de la ciudad y
en ese momento las fuerzas atahualpistas no la llegaron a ocupar). Los primeros
encuentros fueron favorablemente al General cuzqueño, pero luego tuvieron que
enfrentar al grueso del ejército rebelde apostado en las cercanías del cerro
Mullotoro, en donde resulta derrotado Huanca Auqui que retrocede hacia la misma
ciudad de Tumebamba de donde es también desalojado. Las tropas de Atahualpa en
esta oportunidad ingresan a la gran ciudad, la destruyen y pasan a cuchillo a
la mayor parte de sus habitantes, sobre todo mujeres y niños, pues los hombre
huyen con el ejército de Huanca Auqui que toma nuevas posiciones en Cusibamba
en donde se formó lo que podríamos llamar un frente estabilizado. Entonces y
siempre de acuerdo con Cabello de Valboa, los cuzqueños se entretienen en
enviar expediciones contra los salvajes de Bracamoros. Una vez más Huancabamba
fue ciudad de tránsito para las huestes
imperiales. Aún parece que esta ciudad serrana de Piura, fue centro de
operaciones de una división al mando del general Pingo Ximi, desde donde atacó
a los valles de Callanga, Tangoraca y Morocara. Todas estas acciones sin
embargo fueron desafortunadas y motivaron la cólera de Huáscar, que trató de
cobarde a Huanca Auqui y a sus oficiales. Auque no lo dice Cabello de Valboa,
se supone que la tregua entre los dos
hermanos en el frente de Cusibamba, fue aprovechado por Atahualpa para
incursionar en Tumbes y la isla Puná.
Hasta ese momento, todas las acciones de guerra
entre Atahualpa y Huáscar, se habían llevado a cabo en territorio del Reino de
Quito – actual Ecuador – pero bien pronto, el mismo Huanca Auqui, completamente
incómodo por su derrotas ante los bracamoros, trató de rehabilitarse en una
maniobra desesperada rompiendo la calma en Cusibamba, al atacar a las
guarniciones de Atahualpa y derrotarlas. En esto están de acuerdo los dos cronistas. Ahora empieza
otra fase de la guerra, que será en tierras del antiguo Imperio del
Tahuantinsuyo.
Los cronistas españoles y los historiadores peruanos
y extranjeros, no tienen un criterio uniforme entre lo que sucedió en Tumbes y
Lo realmente cierto, es que por siglos había existido una rivalidad permanente y constantes guerras entre isleños y tumbesinos.
Lo que se ignora, es quienes fueron los aliados y
los enemigos de Atahualpa durante el conflicto que tuvo con Huáscar. Es más,
algunos cronistas, ni siquiera mencionan la presencia de los ejércitos de
Atahualpa en esa región de la costa, pero es incuestionable que sí se
produjeron esas acciones de guerra.
La otra cosa por establecer, es determinar el
momento en que se produjo esa intervención, y parece que en eso no existe
contradicción y que fue cuando el frente de lucha entre los dos hermanos se
estabilizó en Cusibamba.
El escritor Juan José Vega en “
El historiador Hermann Buse, en su obra “Época
Prehistórica del Perú” contenida en la colección “Historia Marítima del Perú”,
sí se refiere concretamente a un combate naval de las fuerazas de Atahualpa
contra la isla Puná. Dice Buse que Atahualpa decidió atacar la isla Puná que
“estaba gobernada por un hombre de la entera confianza de Huáscar”, atacando
con un gran ejército y con muchas balsas, habiéndoles salido al encuentro los
isleños con una gran flota de balsas y se trabó un combate de miles de hombres,
“en la batalla naval más grande de los tiempos prehistóricos” tal como lo expresa
el escritor ecuatoriano Emilio Estrada en su obra “Los Huancavilcas”. Las
huestes de Atahualpa fracasaron en su intento y al resultar herido el
mismo, en un muslo, dio la orden de
retirada. Sobre esto, el Cronista López de Gómara dice que siguió a Cajamarca a
curarse y juntar su gente para ir al
Cusco. Cuando el curaca victorioso de Puná supo su marcha, fue a Tumbes y lo
saqueó, tomando a 600 prisioneros que más tarde Pizarro encontró en
El historiador José del Busto Duthurburu, en su obra
“Historia Externa del Perú”, que forma parte de
Más adelante, el historiador Del Busto dice
refiriéndose a Tumbala y Chirimasa que “ambos se reconocían como súbditos del
Inca, pero que no por eso habían dejado de ser antiquísimos adversarios y la
paz pactada en la obediencia, no era en la sinceridad. Narra el historiador que
al morir Huayna Capac y producirse la rivalidad entre sus dos hijos, Chilimasa
se alineó en el bando de los vencidos (se refiere sin duda a Huáscar) y Tumbala
estuvo con el vencedor. Sin embargo – siempre de acuerdo con Del Busto –
Atahualpa ignoró los servicios y la adhesión de Tumbala, pero en cambio invadió
el territorio de los tallanes tumbesinos mató a los príncipes jefes, y de su
piel hizo tambores – como era su costumbre – al ser vencido, Chirimasa se
rindió y le prestó vasallaje. Pero parece que el rencoroso Atahualpa no perdonó
nunca a los tumbesinos al haber sido sus contrarios, y con el pretexto de que
necesita sus tropas en otro lugar dejó a la ciudad de Tumbes si protección, lo
que fue aprovechado por Tumbala para atacarla y destruirla. Luego volvieron la
tropas de Atahualpa y los isleños tuvieron que retirarse, llevándose a 600
prisioneros y dejando a la ciudad en ruinas tal como más tarde la encontró
Pizarro.
El historiador Del Busto, explica así la conducta
traidora que tanto Tumbala primero, como Chirimasa más tarde, siguieron con
Pizarro al que le dieron primero muestra de amistad y después atacaron, todo
por orden el orejón que había dejado Atahualpa como Gobernador.
Raúl Porras Barrenechea en su obra “Pizarro” dice:
“Los indios de
Don Manuel de Mendiburo, en su monumental obra
“Diccionario Histórico Biográfico del Perú” al ocuparse de la biografía de
Pizarro, dice: “La isla de Puná tendría 12.000 habitantes y tocó a Huáscar rey
del Cuzco, en la división del Imperio que mandó hacer Huayna Capac. Pero
Atahualpa, nuevo soberano de Quito pretendió su dominio a causa de la sal, que
río arriba se llevaba hasta Chimbo y se internaba en su territorio, la deque no podía conseguir de otra parte. A
los de Puná convenía depender de Quito y se declararon por Atahualpa, lo cual
fomentaba la guerra con Tumbes”.
Esta versión la recoge Mendiburo del Cronista
Antonio de Herrera, consignada en su obra “Décadas o Historia General de los Hechos
Castellanos en las Islas y Tierra Firme del Mar Océano” publicada en 1601.
También toma esa versión el historiador Hermann
Buse, el cual dice que el cacique Tumbala al final se llegó a someter a
Atahualpa, considerando que eso le era ventajoso para poder atacar a sus
enemigos de Tumbes y por tal motivo se declaró enemigo de Huáscar y partidario
del ambicioso rey de Quito. Los indios de Puná se habían enriquecido con el
comercio de la sal, y también con los asaltos de tipo pirata que practicaban contra
los pobladores de la costa, sobre todo contra la gran ciudad de Tumbes. Casi en
situación inexpugnable, por que no sólo aprovecharon su condición insular, sino
que también amurallaron la isla y la protegieron con una flota de balsas y
combatientes de mar; mantuvieron una guerra constante.
Las acciones bélica de Atahualpa contra la isla Puná
se conocen como la guerra de
Con todas las opiniones discrepantes que se han
dado, pueden sacarse en conclusión, que tanto tumbesinos como puneños eran gentes
amantes de su libertad y que cualquier sometimiento a uno u otro de los hijos
rivales, de Huayna Capac eran sólo aparentes y siempre estaban listos a
sublevarse o desconocer la autoridad. También es un hecho cierto, que lo único
permanente era la rivalidad entre isleños y tumbesinos.
Hay que suponer que en Tumbes debió existir una
guarnición de Huáscar y también buenos partidarios de ese Inca, lo que
necesariamente tiene que haber opuesto resistencia a Atahualpa, el cual con su
ejército mayoritariamente superior tiene que haberlos barrido. No sucedió lo
mismo sin embargo con los Puná que resistieron y hasta presumiblemente
repelieron a Atahualpa, por cuyo motivo este creyó prudente dejar esa guerra de
desgaste y trasladarse a otros campos de lucha de mayor interés. Al quedar
libre Tumbala, atacó a Chirimasa, destruyó Tumbes y capturó a 600 de sus
habitantes.
El rencoroso Atahualpa, jamás perdonó a los cañaris, huancavilcas y tallanes haberse alineado e integrado los ejércitos de Huáscar cuando fue atacado por Atoc, por Mayta Yupanqui y por Huanca Auqui. Más aún por haber resultado herido en una pierna. También guardó profundo rencor contra los Guayacundos.
Por eso, en cuanta ocasión tuvo, los trató muy
duramente y buscó de exterminarlos en el combate.
Cuando venció a los tallanes de Tumbes, mandó a
fabricar tambores con la piel de los jefes que había tomado prisioneros y
condenados a muerte.
Cuando de la región de Tumbes se encaminó a
Cajamarca, tuvo que moverse en los caminos que había mandado a construir su
padre, es decir de Tumbes a Huásimo, luego a
A medida que
avanzaba con sus ejércitos iba haciendo escarmientos en los territorios, y
sometiéndolos. Parece que en Poechos encontró cierta resistencia y que
posiblemente el que la capitaneó fue el Cacique Huachu Puru, el mismo que un
año más tarde se presentó a Pizarro en esa localidad, asumió el mando político
de la región, le ofreció obediencia, le proporcionó víveres, le dio información
y lo acompañó en el viaje de Cajamarca con varios miles de auxiliares
tallanes.
En el resto del Valle del Chira, ya sea de grado o
de fuerza, tuvo Atahualpa mejores adherentes para su causa como lo iba a
demostrar un poco más tarde la resistencia que ofrecieron los Caciques de
Amotape y
Fue sin embargo en la región de Caxas, en donde se
realizó una resistencia en forma, que fue vencida por medio de las armas. Auque no hay noticias
de una batalla, parece que esa se produjo y las huestes del Inca Huáscar fueron
derrotadas. Sólo así se explican las tremendas represalias que se produjeron y
que según se contó a los españoles capitaneados por Hernando de Soto, significó
la muerte de varios miles de habitantes de Caxas. Como testimonio de la verdad
de toda esa masacre, los Conquistadores
pudieron apreciar que en las afueras de Caxas habían cientos de hombres muertos colgados de los
árboles por los pies.
Atahualpa debe haber dejado como Jefe militar y
político al orgulloso y soberbio Maica Huilca que se presentó a Soto primero y
luego a Pizarro como embajador de su Inca. Más tarde sería uno de los que
cayeron en Cajamarca en la celada que tendió Pizarro Atahualpa. Fue uno de los
fieles que formó una muralla en torno a la litera real para proteger al augusto
personaje.
En Atahualpa el enojo contra los tallanes se
acrecentó a causa de Felipillo, el intrigante personaje que tanto odiaba al
Inca cautivo. Por eso cada vez que el Inca cautivo, que se refería a los habitantes de estos
lugares, brotaba como un latigazo de cólera y desprecio, la frase de “perros
tallanes”.
La región tallán quedó por lo tanto bajo control de
Atahualpa, el cual dejó en diversas zonas pequeñas guarniciones que poco tiempo
después iban a intentar resistir a los españoles. Así en
Cuando Huanca Auqui rompió la tregua y atacó a la
guarnición atahualpista de Cusibamba, el Inca rebelde montó en cólera y lo
trató de traidor, apostrofándolo en la misma forma que antes lo había hecho
Huáscar. De inmediato mandó un ejército al mando Tito Atauchi y de Quilaco Yupanqui,
que derrotó al general cuzqueño y lo hizo retroceder primero a Huancabamba y de
inmediato a Cajamarca.- Este Tito Atauchi era hermano de padre y madre de
Atahualpa, homónimo de otro general y hermano de Huáscar que fue capturado por
Chulcuchimac en las últimas acciones de guerra y ejecutado. En cuanto a
Quillaco Yupanqui, era el joven general que presidió una de las embajadas de
buena voluntad que Atahualpa envió a Huáscar.
Estando Huanca Auqui en Cajamarca recibió la ayuda
de 10.000 chachapoyanos convertidos ahora en fieles aliados de Huáscar, al cual
apoyarían hasta el final. También llegaron los empecinados cañaris y no pocos
tallanes de Piura y de Lambayeque. El indesmallable general cuzqueño volvió a
tomar la ofensiva y se dirigió al Norte, por el camino tantas veces transitado.
El general quiteño Quisquiz había asumido en esta oportunidad, el mando del
ejército de Atahualpa que era mucho más numerosos que el enemigo. Habiéndose
aprovisionado y descansado en Huancabamba, salió al encuentro de Huanca Auqui.
Los dos ejércitos se encontraron un poco al norte de Huambos (Chota) y ahí se
trató una acción sumamente sangrienta.
Quisquiz, decidió dejar pasar la noche para atacar
al amanecer, pues no era costumbre efectuar combates nocturnos. El general quiteño
dispuso que el peso del ataque se concentrase contra los Chachapoyas que
demostraban mucha belicosidad y fue así como se mató a más de la mitad de
ellos. El resto, al verse diezmado se retiró por diversos caminos al interior.
Más tarde se les verá luchando en las proximidades del Cuzco, siempre con los
ejércitos de Huáscar.
Huanca Auqui, con un pequeño resto de su ejército,
se retiró precipitadamente y no se detuvo en la meseta de Bombón, en Junín.
El avance de Quisquiz fue arrollador. Detrás con otro
gran ejército se movía Atahualpa, que consideró conveniente quedarse en
Cajamarca por que tenía noticias que los españoles estaban ya en Tumbes y se
desplazaban hacia el Sur.
En cuestión de unas cuantas semanas, todo el
panorama político iba a cambiar y se abría un nuevo capitulo en
La venganza de Atahualpa contra los tallanes no se
detuvo en la destrucción de sus campos de cultivos y poblaciones, sino que a un
gran numero de ellos los redujo a la esclavitud y en la condición de mitimaes
fueron conducidos a Cajamarca y puestas a su servicio. Allí les encontró
Pizarro, con otros procedentes de la tierra de los cañaris y demás pueblos
vencidos, y al ser libertados por los conquistadores tras la captura del Inca
usurpador, tomaron feroz venganza contra sus antiguos opresores.
Maica Huilca, el duro capitán que Atahualpa nombrado
como gobernador de la región tallán, dispuso el traslado masivo de pobladores del
valle del Chira al valle del Piura, siguiendo la política que había utilizado
los incas, o sea la de los mitimaes. De esa forma evitaban las rebeliones,
desarraigando totalmente a los más levantiscos y enviándolos a otra regiones.
Cosa igual en otro lugar del mundo, habían hecho los romanos contra los judíos
sublevados a los que desparramó por el mundo conocido de entonces.
Tupac Yupanqui, Huayna Capac y Atahualpa y hasta
posteriormente Pizarro, desparramaron a tallanes y Guayacundos por diversos
lugares del territorio nacional y en Ecuador.
Tupac Inca Yupanqui,
envió a gran cantidad de tallanes
y Guayacundos a los valles de
Pachachaca, valle regado por río del mismo nombre, afluente del Apurímac, donde
repoblaron tierras andinas en la margen
derecha del río antes mencionado en el
pueblo de Ninamarca. Por eso, cuando los españoles llegaron a ese lugar se
admiraron que existiera una comunidad de rasgos tallanes que hablaban el sec.
El historiador cataquense J. Jacobo Cruz Villegas,
recoge esta versión y narra como las parcialidades de Poechios y Parí-Añac
(Pariñas), se trasladaron a Catacaos, otro importante centro tallán. De acuerdo
a la versión de ese escritor, la parcialidad de Catacaos fue fundada por un
personaje mitológico llamado Mec Nom.
En el valle del Chira, algunas parcialidades como
Motape (Amotape) y Marcavilca, se alinearon con Atahualpa y fue por eso que al
llegar Pizarro intentaron sublevarse
haciendo el Conquistador un feroz escarmiento, confinando a otro grupo numeroso..
La gente de
Poechos retornó a su terruño con la llegada de los españoles con los que se
aliaron.
Aun cuando cabe suponer que Pizarro hubiera vencido
toda resistencia que hubieran intentado oponerle los tallanes en otras
circunstancias; el hecho real y concreto es de que el conquistador vio
grandemente facilitaba su labor por el odio que los tallanes de Piura tenían
contra Atahualpa.
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PRIMER
ESCENARIO DE LA GUERRA
FRATICIDA |
LOS EJÉRCITOS
INCAS ESTABAN MEJOR ORGANIZADOS
QUE LOS TALLANES |
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