Lo más dulce del mundo.

Saber qué es lo más dulce del mundo no era tarea fácil, pero se lo había propuesto como un reto personal. Tenía tiempo, y tenía dinero. ¿Qué sería lo más dulce del mundo? Además, seguramente no era cuestión de añadir azúcar, quizás por mucha azúcar que se pusiera se llegase a un límite y ya no fuera dulce, si no desagradable, y empalagoso. No, tenía que ser dulce, pero sin que necesitara de azúcar añadido, algo dulce en si mismo. Así que lo primero que hizo fue encargar unos estudios acerca de las sustancias más dulces, de las frutas más dulces, de los líquidos más dulces. Esto no llevó mucho tiempo, y le proporcionó una montaña de papel, de datos, de CDs, que había que filtrar y ordenar. Eso si que le llevó tiempo. Un día, dos días, 1 semana, 2 semanas… al cabo de 2 meses tenía una idea muy clara de cuales eran las sustancias más dulces y donde encontrarlas, de qué costaban, y de las características de muchas de ellas. El Dorian, una fruta de Tailandia, dulce como pocas frutas, era deliciosa, pero tenía un problema: su olor, que era muy desagradable y si se abría la fruta en un espacio cerrado el olor perduraría durante horas si no días. Eso hacía que quedase descartada… bueno, podría ser lo más dulce del mundo, pero no era práctico, y un poco desagradable, eso si, antes de probarlo, porque el Dorian era delicioso. Continuó con el estudio y al cabo de un tiempo, y de recorrer varios países en la búsqueda de lo más dulce, comiendo delicias, y cosas no tan deliciosas, estaba cansado, muy cansado. Había hecho muchos kilómetros y no estaba más cerca de su objetivo que cuando empezó con su reto. Decidió darse unas vacaciones, y tomarse un tiempo para él. Se fue a una ciudad tranquila, y decidió sentarse en una terraza, a tomar algo. No sabía que pedir. Mientras pensaba en eso, te vio pasar por esa calle, por delante de esa terraza, y en ese momento lo supo. Lo más dulce del mundo eras tú.

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