La Dormidina
En la fábrica no se podía descansar, estaba prohibido, y menos sentarse en alguno de los 4000 sillones que se hacían al día.
Cada turno de 2 horas y 22 minutos estaba especialmente cronometrado, por un supervisor que a su vez era supervisado. Un turno más largo habría provocado que la cadena de montaje se parara.
Hace años, los sillones no incluían ese nuevo producto, la “Dormidina”. La invención había costado muchas horas de vigilia y muchas más de sueño, ya que la Dormidina provocaba eso, Sueño. Cada sillón tenia una dosis de Dormidina especifica, según la categoría, según el precio, la calidad.
Había gente que era inmune a la Dormidina, pero era un hecho que el 92% de la población no podía resistir más de 2 horas y 22 minutos en un sillón tratado con Dormidina Plus. En la fábrica se usaba mucha del tipo Plus.
Por supuesto, esto no lo sabe la gente, y además curiosamente no se usa la Dormidina en las camas!! Lo que resulta desconcertante, es que se usa sólo para ciertos sofás y sillones. Es muy muy cara, y el sueño que provoca resulta muy reparador, pero en bajas dosis. En una cama podría ser mortal. De esto se dio cuenta Sir Edward Bleen 3º que roció su cama con Dormidina y se durmió, pero eternamente, y no se lo pudo contar a nadie, salvo a su gato Flynn que tenia mal el olfato.
Uno de los efectos más curiosos de la Dormidina es que te permite dormir por un tiempo en el sillón, luego levantarte en sueños y llegar a la cama, donde el sueño prosigue. Este efecto sólo se produce en un 47,5% de los sillones tratados con Dormidina.
Si eres uno de los afortunados de que tu sillón haya sido tratado con Dormidina, no se lo digas a nadie, no lo comentes, aprovéchalo, es casi casi un sillón único… y felices sueños.
Thunac
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