Rioku Guioku Seki

 

 

Estaba all� quieta, muy muy quieta. Por ahora no iba a ning�n lado, era normal, era muy joven pero ya llegaba la hora de partir. Quiz�s no quer�a, quiz�s no hab�a llegado el momento adecuado, pero ella no decid�a eso. La lluvia, el tiempo, el viento as� lo quer�an, y quien era Rioku Guioku Seki para negarse. Por ahora una mas de las Seki que viv�an en aquel lugar.

 

Por lo dem�s, ella estaba bien, preparada desde siempre para marcharse, para conseguir la vida so�ada para todas las Seki. Desde las muy grandes, a las muy peque�as. Siempre contaba la suerte, pero Rioku Guioku no hab�a tenido especial suerte, por lo menos en los �ltimos tiempos.

 

Ella no se daba cuenta, pero su forma era especial, simplemente tan natural, tan arm�nica que quien la conoc�a cambiaba, y quien no la conoc�a no sabia lo que se perd�a.

 

En aquel momento comenz� a llover, una gota, luego otra, miles, millones, millones de millones, era tan r�pido que para Rioku Guioku le parec�a que la echaban cubos de agua. No es que supiera nadar, de hecho ninguna de las Seki nadaban, pero si que buceaban, perfectamente, a veces r�pido, a veces lento. Depend�an de su suerte, la mayor parte de las veces; siempre la suerte.

 

Rioku se movi�. Un poco al principio, luego m�s r�pido, muy r�pido, sin saber a donde iba, pero ella no decid�a, pero se dejaba llevar. No hab�a prisa, no hab�a destino, importaba, s�, pero hab�a que comenzar a moverse. Si no lo hacia era casi seguro que no llegar�a a su destino.

 

Tras un tiempo en el agua, se detuvo, de repente, sin aviso previo. El agua se retiraba, ya no la arrastraba el agua. Adem�s no ve�a a ninguna Seki de su familia. Estaba sola. Parec�a un sitio bonito, soleado. All� estuvo durante mucho tiempo. Primero Rioku intent� llevar la cuenta del tiempo que llevaba all�. Al final, perdi� la cuenta.

 

Paciencia, paciencia. Quiz�s no sea este mi destino. Esperar� a la lluvia de nuevo. A veces ca�an unas pocas gotas, pero paraba cada poco. Se necesitaba mucha mas agua para que una Seki se moviera. Y no ca�a la suficiente.

 

Rioku Guioku se comenz� a desesperar. Comenz� a pensar que aquel no era su destino. Que se hab�a pasado, que no se hab�a dado cuenta de algo en su viaje y que hab�a perdido su oportunidad. Rioku Guioku Seki llor� y una peque�a l�nea se form� en su cara, formando una �S�.

 

S�bitamente se sinti� desplazada por el aire. ��Habr� cambiado mi suerte?� pensaba. Iba con muchas otras Seki que no eran de su familia. Ella resaltaba mucho entre el resto.

 

Al momento, algo o alguien la tom� separ�ndola del resto. Al momento la llevaron a tomar un ba�o especial, y la dieron varios masajes. Tras un tiempo tranquila se dio cuenta de que no estaba ya en un lugar en el que lloviera. No era posible. Ya no podr�a desplazarse con la ayuda del agua.

 

Mientras se daba cuenta de esto, de nuevo algo la movi� y tras unos instantes, le pareci� que la llevaban a una especie de casa, o de transporte. Ella se dio cuenta de que su casa era de Kin, que siempre estaba nuevo, que siempre brillaba, no como la prima de Kin, a la que llamaban Guin que al cabo de un tiempo perd�a su brillo.

 

Esto la gust� mucho, ahora la llevaban de un sitio para otro, r�pido, muy r�pido. Ya no le hacia falta el agua. ��Quizas sea este mi destino?� pensaba ��habr� tenido suerte?�.

 

�Pap�, pap�, es preciosa. Es lo mas bonito que he visto nunca, y � tiene una� dec�a en ese mismo momento Susi a su padre.

�Una �S�. En cuanto la vi supe que era para ti, Sus�

�Es un regalo precioso, me encanta mi regalo de cumplea�os�

�Tienes que cuidarla mucho, ya tienes 12 a�os�

�La tendr� siempre� dijo Susi una vez tuvo la joya en sus manos. Luego, levant� la cabeza mirando al serio dependiente, y pregunt�. ��como se llama esta piedra?�.

El dependiente la mir� y con una gran sonrisa respondi�:

Rioku Guioku Seki�. Susi se qued� estupefacta, jam�s hab�a o�do nada semejante. El dependiente a�adi�. �para ustedes Esmeralda�.

 

�En japon�s la llamamos la Piedra Esf�rica Verde, Rioku Guioku Seki

Susi dijo en alto �Rioku Guioku Seki, nos vamos a casa�

 

En ese momento Rioku supo que hab�a llegado a su destino. Hab�a tenido suerte. �Quiz�s las l�grimas le dieron suerte o simplemente era su destino? Rioku Guioku era feliz.

 

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