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Pedro Casquel

Gilbert O'Sullivan. En plena era del pop inaugurada años atrás
por los británicos The Beatles, aparece una nueva tendencia musical
comenzada la década de los setenta y esbozada ya en los últimos sesenta
en la que prima un marcado carácter intimista. Basadas en armonías
perfectas, exquisitas interpretaciones que al fin y a la postre resultan
de un increíble atractivo para las listas de éxitos, despuntan
composiciones de artistas como el trío británico America, el cuarteto
de músicos independientes Crosby, Still, Nash & Young, la dulce
Carole King, Linda Rodstand o Joni Mitchell. Y desde Irlanda un joven
y peculiar cantautor llamado Raymond O'Sullivan, más tarde conocido
como Gilbert O'Sullivan.
De elevado talento melódico y agudeza lírica, y en honor a la
verdad una visible dosis del proceder creativo de su contemporáneo
Paul McCartney, este músico vino al mundo en 1946 en la localidad
irlandesa de Waterford. Tras estudiar arte en Londres inicia su periplo
profesional nada menos que en la CBS en virtud de unas demos que
les remitió. De por sí el joven Gilbert proyectaba una imagen muy
singular en sus múltiples apariciones en público a través de la
televisión vistiendo unos extravagantes pantalones cortos y peinado
a la taza. A pesar de toda esta puesta en escena no consiguió el éxito
con tan reputada compañía discográfica. Sus
singles fueron un fracaso. CBS le retiró el
contrato.
Sin embargo en 1970 se cruza en su camino
Gordon Mills. Propietario del sello MAM sabría
impulsar la carrera, en realidad aún incipiente
de Gilbert O'Sullivan, a sus cotas más altas de
éxito. Entró por primera vez en las listas con el
sencillo "Nothing Rhimed" en el setenta. Seguirían
otros en el breve transcurso de tiempo en que
aparece su álbum "Himself" en 1971, producido
por Mills, que contiene uno de los temas más
importantes de su carrera, "Matrimony".
Gilbert O'Sullivan se había convertido en un
músico respetado y de envidiable acogida
comercial en Gran Bretaña gracias a sus canciones
melódicas y pensativas adornadas de una voz frágil pero así mismo
muy personal. Este corto bagaje le llevaría a colocar entre 1970 y 1974
nada menos que doce canciones entre los 20 Británicos. Qué duda cabe
en su mayoría producto del lanzamiento internacional que el grupo de
representantes de Gordon Mills propinó a la carrera de O'Sullivan
en 1972.
Ya entonces había modificado su irreverente imagen inicial para
comenzar a triunfar más allá de Gran Bretaña con el tema
"Alone Again (Naturaly)", nº 1 en el 72 en EE.UU y nº3 en Gran Bretaña.
Con su segundo álbum "Back To Front" (1972) llega al número 1 en
el Reino Unido. Este disco contiene un tema dedicado a la hija de
Gordon, es "Claire" que resultó un éxito sin precedentes en su carrera
internacional llegando a ser número 1 en todo el mundo. Continuó con
éxitos como "Get Down", de nuevo nº 1 en Gran Bretaña y nº 3 en
EE.UU.
Después de tan fulgurante recorrido en sólo tres años y a pesar de
la calidad de sus siguientes composiciones como "Ooh Baby" de su tercer
disco "Im a Writer, Not a Fighter" (1973), y de la constante presencia
de ellas en las emisoras de radio, éstas no llegaron a copar los
primeros lugares de los charts mundiales decayendo el éxito comercial
de Gilbert O'Sullivan. Es esta una etapa oscura en la que incluso se
rompió la relación con su mentor Gordon Mills, entablando ambos un
largo pleito judicial por royalties impagados. Su último disco con Mills
antes de la ruptura profesional y personal fue "Stranger In My Own
Backyard" (1975). Tras él volvió a la CBS.
No consiguió volver a destacar a pesar de su calidad en la
composición y a la colaboración de artistas de renombre como es el caso
de Graham Gouldman (10cc y Wax). Sólo retomaría las listas de éxito
en el año 1980 con el tema "What's In A Kiss", que consiguió
meritorias ventas, sin embargo, no tan espectaculares como canciones
suyas de años pasados.
Ha seguido trabajando y actuando en vivo hasta la actualidad
llegando a hacer dúos como "Can't Thing Straight" con Peggy Lee y
creando sus habituales melodías aderezadas por la clase y categoría
que proporciona un piano bien interpretado, la placidez de una
suave guitarra acústica y unos esmerados arreglos de viento o cuerda.
En definitiva el mismo Gilbert O'Sullivan inspirado y melódico
de siempre.