Junípero Serra y las 
Misiones de California

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Junípero Serra es una figura extremadamente importante en el desarrollo de la actual California. Sus misiones no solamente sirvieron como la pieza central del avance del catolicismo en California, sino también como un cimiento clave para el crecimiento de las mayores ciudades de California tales como San Francisco, San José y San Diego. Su legado todavía permanece a lo largo del antiguo Camino Real (presentes autopistas 101 y 5) en la forma de veintiuna misiones, nueve de las cuales él fundó y estableció personalmente. Cada una tiene su propia identidad individual, historias y tradiciones exclusivas.

Las Misiones de California

El Sistema de Misiones fue implementado por Serra y los franciscanos bajo las pautas de la Iglesia Católica y el gobierno español. Las misiones fueron establecidas no solamente para convertirse en el centro fundamental de evangelización para cristianizar a los nativos americanos, sino que también estaban diseñadas para adiestrar a los mismos a fin de transformarlos en exitosos artesanos en la nueva sociedad española. Los nativos fueron bien recibidos por los misioneros en el sistema de misiones y se unieron a la Iglesia Católica a través del bautismo. Luego fueron catequizados, confirmados y, a menudo, casados en las misiones; todo por la salvación de sus almas (porque los católicos creían en esos momentos que la Iglesia era el único camino al cielo).

Cada misión fue construida en un cuadrángulo por seguridad (contra el exterior). La misión incluía una iglesia prominente, cuartos para los sacerdotes, depósitos, casas para mujeres solteras, barracas para los soldados, comedores y talleres. Los indígenas casados vivían en una villa dentro de las proximidades de la misión. Recuerde que los franciscanos nunca vieron al terreno de las misiones como perteneciente a las mismas, sino como un terreno perteneciente por derecho a los nativos que sería reintegrado a los mismos cuando estuvieran confortablemente integrados a la sociedad y al Cristianismo.

Además de la evangelización, los misioneros ayudaron a mejorar la vida de los nativos introduciendo fuentes de comida nuevas y más confiables que las que tenían previamente; lo más notable fue el moderno sistema agrícola (para el siglo XVIII) de obtener cosechas y criar ganado. Lo que era producido por los indios de las misiones beneficiaba solamente a la población de la misión.

Los indios ciertamente enfrentaron  terribles dificultades ajustándose a esta nueva forma de vida. Principalmente sufrieron a causa de soldados abusivos que fueron responsables de la diseminación de enfermedades, tales como viruela y sífilis, y el maltrato de los indios (aunque muchos injustamente culpan a Serra por los abusos). Serra intentó prevenir los desvastadores efectos, pero sabía que el sistema en general beneficiaría a los indios. Es cierto que cuando uno observa desde un punto de vista antropológico, el sistema de las misiones parece rudo. Pero debemos recordar que lo estamos mirando desde la perspectiva del siglo veinte. Cuando se comprende la mentalidad que Serra y los franciscanos tenían en esa época, las normas sociales hacia las civilizaciones desconocidas de esa época (ejemplo: el tratamiento de los indios por los Estados Unidos) lo que los nativos más probablemente hubieran soportado sin un sistema de misiones y que los misioneros se veían a si mismos como responsables de la conversión y el cuidado de las almas de los nativos para su salvación, entonces uno puede comprender que el razonamiento de Serra era por el beneficio de los indios. Las demandas de activistas anti-Serra sobre azotamiento de los indios es verdadamente comparable a una palmada en la muñeca (que era un castigo común por desobediencia en la sociedad española).

La realidad es que los Indios tenían ahora una fuente confiable de comida (lo que no tenían con anterioridad a los misioneros); aprendieron nuevos oficios, que más tarde les serían útiles; y, lo más importante desde el punto de vista católico, sus almas estaban salvadas (que era el único camino conocido para obtener la salvación desde la perspectiva católica de aquel tiempo).
 

Preocupación de Serra por los Nativos Americanos

Serra vió al sistema de las misiones como la mejor manera no solo de evangelizar el mensaje cristiano sino también de mantener a salvo a los indios de la conquista española de Alta California. Indirectamente, Serra hizo fácil para el Imperio apoderarse de California, pero él estaba más preocupado por el bienestar personal de los nativos.

Para las actitudes de la época, Serra debe ser visto como alguien que verdaderamente se preocupaba por los indios. Cuando miramos a otras sociedades de este período, encontramos que no había tolerancia por los nativos americanos.  Por ejemplo, un siglo después de que Serra fundara las misiones, el gobierno americano dió al público el derecho de matar indios “salvajes” que estuvieran “en el camino”.  (Esto hace que uno se pregunte ¿ qué hubiera pasado a los nativos si los americanos hubieran llegado antes que los españoles ?)

El caso es que Serra no fue a destruir a la sociedad del indio, sino a protegerla. Esto es ejemplificado en su llamado por los derechos de los indios. Enfurecido por los abusos de los soldados, especialmente el comandante militar Pedro Fages, Serra viajó a la ciudad de México en 1773 a proponer lo que algunos llamarían una “ley fundamental”. Pidió que los indios estuvieran completamente a cargo de los misioneros y la destitución de Fages. El virrey (representante del rey en el “Nuevo Mundo”) concedió ambos pedidos, lo que llevó a que los indios fueran tratados equitativa y justamente permitiendo, al mismo tiempo, que los misioneros evangelizaran más eficazmente.

Muchos activistas han afirmado que Serra era un hombre impío que golpeaba y torturaba a los indios. Pero no ha habido nunca un trozo de documentación histórica para comprobar ninguna de estas afirmaciones. (De hecho, si alguna prueba existiera, su proceso de canonización sería detenido). Historiadores expertos, imparciales, después de revisar toda la documentación histórica y otras evidencias, han confirmado que Serra no cometió abusos o malos tratos. Pero es triste que los hechos históricos de la vida de Serra y el sistema de Misiones de California sean empañados todavía hoy día por opiniones salvajes y la especulación de activistas sin ningún intento de justificar sus reclamos. Esto conduce a confusión en el espectro del público y a una historia basada en una completa desvirtuación de la verdad y la realidad de este período de tiempo.

La única evidencia histórica concluyente que puede ser probada es que el Beato Junípero Serra era un celoso misionero dedicado a propagar el mensaje del Evangelio. Enseñó y vivió el mensaje del Evangelio, convirtió a miles de nativos americanos al Cristianismo y fue un fuerte y valiente líder de los nativos que constantemente luchó por sus derechos y  les proveyó los medios para adaptarse a la nueva sociedad. El Papa Juan Pablo II ha dicho que Serra “es un modelo ejemplar de evangelizador desinteresado, un brillante ejemplo de virtud cristiana y espíritu misionero… No sólo trajo el mensaje del Evangelio a los nativos americanos sino que, como una persona que vivió el Evangelio, también se convirtió en su defensor y campeón”.
 

Para aquellos estudiantes que están haciendo proyectos escolares, por favor contacten a las misiones individualmente para obtener información.

© 1998, 1999, 2000 Brian Grisin, Monterey & Ojai, Ca
 

La vida de Junípero Serra (1713-1784)


Miquel Joseph Serra nació y fue bautizado el 24 de Noviembre de 1713 en el pequeño pueblo de Petra en la isla de Mallorca, España. A los quince años, Serra dejó su casa y entró a la Universidad de los Franciscanos en la cercana ciudad de Palma para estudiar filosofía. Cuando Serra tenía diecisiete años, decidió unirse a los Franciscanos.

Después de mucha preparación y discernimiento sobre su vocación, Serra recibió su hábito franciscano en 1730 y tomó el nombre Junípero (que quería decir ‘bufón de Dios’, llamado así en memoria del auténtico compañero de San Francisco.) Ordenado en 1737, ensenó durante siete años en la Universidad Llullian de Mallorca. Pero su sueño era ser misionero. En 1749, su sueño se hizo realidad. Dejó a su familia y amigos y viajó al “Nuevo Mundo”. Serra desembarcó en el puerto-ciudad de Vera Cruz, viajó a pie a la Ciudad de México y comenzó su trabajo. (En este viaje, la pierna de Serra se hinchó por una picadura de mosquito. Esto limitaría físicamente a Serra por el resto de su vida. Caminar era especialmente doloroso.)

Cuando llegó a la ciudad de México, estudió y se preparó para el trabajo de misionero en la Universidad de San Fernando. Más tarde, comenzó a trabajar de misionero con otros monjes franciscanos en las montañas de Sierra Gorda. Mientras estaba allí, fue nombrado ‘Presidente’ de la región. Serra regresó luego a la Universidad de San Fernando en 1758, donde enseñó filosofía durante nueve años. En 1767, el rey Carlos III de España expulsó a los jesuitas de la región de Baja California (¡ y también de las otras colonias españolas!) y nombró a  Serra ‘Presidente’ de las misiones de la región.

Dos años más tarde, Serra tuvo la oportunidad de establecer misiones bajo su propia direción.  Fue comisionado por el Rey para conducir a los Franciscanos a Alta California (hoy día California de los E.E.U.U.). El Padre Serra cruzó la frontera con Alta California el primero de julio de 1769 y estableció su primera misión, San Diego de Alcalá, aquél mismo mes. Luego viajó por mar en el ‘San Antonio’ a lo que él llamó “una estrecha tierra agradable”: Monterey, la capital de Alta California. Allí fundó su segunda misión, San Carlos Borromeo del Río Carmelo. Esta misión se convirtió en el puesto de comando de todas las misiones en California y sirvió como residencia de Serra cuando no estaba viajando y evangelizando a los nativos. El Presidente Serra estableció siete* misiones adicionales durante su vida. Murió de tuberculosis en 1784, en la misión San Carlos. Su sepultura nunca fue movida y yace hoy enfrente del altar de la Misión San Carlos.

Serra viajó miles de kilómetros, sufrió muchos dolores y dificultades, fundó nueve misiones sobre una extensión de 1.200 kilómetros, y convirtió a muchos indios al Cristianismo para la salvación de sus almas. Hoy, Serra está en proceso de canonización y es actualmente considerado por la iglesia Beato.
 

* San Antonio (1771), San Gabriel (1771), San Luis Obispo (1772), San Francisco (1776), San Juan Capistrano (1776), Santa Clara (1777) y San Buenaventura (1784).

 Esta traducción al Español de la página web www.serra.cc fue realizada por las alumnas de Español III de la escuela Saint Francis Heather Bartels, Danielle Bass, Benita Robinson y Glory Ann Velasco, bajo la supervisión del Profesor Sergio G. Robles. Saint Francis School está ubicada en Honolulu, Hawaii.  Si quiere enviar comentarios, envíe un mensaje a [email protected] 
 

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