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LAS FANTASIAS SEXUALES Elena Gómez Rey, psicólogo
Si el contenido de tal fantasía produce una excitación sexual, hablamos de fantasías sexuales, aunque éste no sea explícitamente sexual (puede ser romántico o sensual...) Las fantasías sexuales, por tanto, suelen ser una forma de excitación sexual a través de nuestra actividad de creación o reproducción mental, y tienen carácter individual y propio. Y ¿para qué sirven? Nos ayudan a excitarnos en momentos de difícil concentración, de bajo deseo sexual, en actividad sexual solitaria (masturbación) o para encauzar nuestra sexualidad, en la orientación deseada. En ocasiones las fantasías nos hacen dudar sobre nuestra orientación, sobre nuestra fidelidad o sobre nosotros mismos. Tenemos que tener en cuenta que la fantasía no es la realidad y que tampoco tenemos que llevarla a ella. Para entender explícitamente esto, valga el siguiente ejemplo: usted puede ir un día cualquiera en el transporte público, ser apretujado o pisado reiteradamente por alguien y desear ahogarlo allí mismo, incluso de forma divertida y como desahogo puede imaginarlo pero creo que estará de acuerdo en su escaso deseo real de llevarlo a cabo. Pues, en el caso de las fantasías sexuales puede llegar a ser lo mismo, el resultado de imaginar algo puede no tener nada que ver con realizarlo. Lo bueno y positivo de ellas, es que podemos experimentar con la variedad sexual y salirnos creativamente e ir más allá de los límites de la realidad.Saber que pertenece al mundo peculiar e individual de la imaginación, donde el placer proporcionado es el resultado de la perfección de la situación imaginada y de lo prohibido o poco permitido de esa situación. Realizar una fantasía podría en algunos casos ser una experiencia poco gratificante o dolorosa y en otros casos ser un riesgo para nuestra relación de pareja. La realidad lleva componentes, no tan perfectos ni adaptados a nuestro placer, esto puede ser un aliciente o una decepción. A veces las fantasías se comparten con la pareja y resultan enriquecedoras para la relación, en otras ocasiones toman formas de juegos escénicos que sirven para revitalizar la vida sexual de la pareja. Pero no olvidemos que no podemos obligar al otro a que haga aquello que le disgusta, desagrada o molesta. Según Masters y Johnson, las fantasías
pueden surgir en diferentes contextos, de forma intencional para pasar
el rato, para poner un cierto ánimo o chispa sexual en un momento
concreto o simplemente de forma espontánea o accidental. - Surgen de un hecho conocido, película, hecho
real, libro. Las fantasías o la creación de visualizaciones,
con contenido sexual específico, como el verse a sí mismo
realizando un contacto sexual con éxito(según el problema
presentado), son herramientas que en un momento determinado se llegan
a utilizar como parte de las estrategias de superación de un
problema sexual. - Íntimas. Las fantasías sexuales intimas: Las fantasías sexuales exploratorias: Las fantasías sexuales impersonales: Las fantasías sadomasoquistas: Es importante reseñar que no existen datos científicos que demuestren que un determinado tipo de fantasía sexual, revele detalles sobre la conformación psicológica de la persona. Nuestros valores personales y sociales pueden diferir de nuestras fantasías, al igual que los personajes interpretados por el actor pueden no tener nada que ver con la personalidad real del mismo. (Masters, Johnson y Kolodny, 1987). Por último consideraremos algunas pautas para aumentar la capacidad de fantasear (basado en Heiman-Lopiccolo) - Imaginar y poner atención en los detalles.
Los pequeños detalles, como el lugar, el color de la ropa, un
perfume. Son lo más importante para crear una fantasía.
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