EXPORTACIÓN A TODA COSTA. LA RECETA DE
LIBRE COMERCIO DE OXFAM PARA EL TERCER MUNDO
Vandana Shiva.
El informe de Oxfam Internacional "Cambiar las reglas"sobre
el comercio, la globalización y la lucha contra la pobreza es
un audaz intento de combinar dos paradigmas. Sin embargo, cuando dos
paradigmas son incompatibles, juntarlos sólo crea un análisis
esquizofrénico. Y ése es el destino del informe de Oxfam
sobre la globalización.
Oxfam Internacional hace un fallido intento de mezclar dos paradigmas
-uno que da prioridad a la democracia popular, otro que da prioridad
al comercio, el intercambio de bienes, y los mercados.
El primer paradigma sobre la globalización se basa en los principios
de justicia, democracia, soberanía y sustentabilidad y se apoya
de manera pluralista en el movimiento antiglobalización que ha
denunciado las reglas deformes e injustas de la OMC y de los programas
de liberalización del Banco Mundial y del FMI, el segundo paradigma
de la globalización tal como es impulsado por estas últimas
organizaciones.
El primer paradigma contextualiza y agrega al comercio en políticas
más fundamentales basadas en los derechos del pueblo, la participación
democrática, y la sustentabilidad ecológica. El segundo
paradigma desmantela la democracia, la soberanía y la sustentabilidad
como "barreras al comercio"y coloca a este por encima de otros
instrumentos de política. Al desarraigar el comercio de su contexto
social y ecológico, desmiembra a la sociedad y desintegra los
ecosistemas. Crea pobreza al destruir el tejido de la seguridad económica
y ecológica.
El 90 por ciento del informe de Oxfam reproduce las críticas
de la globalización, aunque no reconoce su deuda hacia el movimiento
antiglobalización e intenta ridiculizarlo acuñando el
término "globofóbico". El movimiento antiglobalización
no es globofóbico, se basa en un profundo internacionalismo y
en la solidaridad. Eso sí, es contrario a las reglas de un libre
comercio no regulado por la ética, la justicia, la democracia,
y las limitaciones ecológicas.
Oxfam también parece estar contra estos "dobles raseros"
del comercio, excepto cuando se llega al capítulo 4 sobre el
acceso a los mercados y el comercio agrícola. En este capítulo
la liberalización del comercio y los mercados liberalizados se
convierten en la razón de ser de la política económica.
El capítulo comienza con la suposición estándar
de la OMC y del Banco Mundial de que el comercio puede constituir un
poderoso instrumento para el crecimiento económico y la reducción
de la pobreza. Para que ese instrumento funcione, los países
pobres necesitan acceder a los mercados de los países ricos.
Una expansión en el acceso a los mercados puede ayudar a los
países a acelerar el crecimiento económico, mientras que
al mismo tiempo crea oportunidades para los pobres. Esto vale especialmente
para los productos agrarios y los bienes intensivos en mano de obra,
ya que el sustento de tanta gente que vive por debajo de la línea
de la pobreza se concentra en estos sectores.
El acceso a los mercados se supone es la poción mágica
para sacar a los más pobres de la pobreza. Sin embargo, el acceso
al mercado no es más que otra palabra para orientarlo hacia la
exportación y a ser dominado por la exportación. El comercio
es sobre todo una relación entre un país exportador y
un país importador. Al basarse por entero en el acceso al mercado
de los países ricos importadores, Oxfam oculta y hace invisibles
los costes económicos, sociales y ecológicos generados
por las políticas agrarias obsesionadas por la exportación
y dominadas por ésta en los países pobres del Tercer Mundo.
Aunque el acceso al mercado sugiere que se llama a los países
ricos a hacer un sacrificio, son los países pobres a los que
se pide un auténtico sacrificio.
El aumento de las exportaciones agrarias y el acceso al mercado implica
también un aumento del consumo en los países en los que
el consumo no sostenible ya está empujando los limitados recursos
de la tierra más allá de su capacidad. ¿Cuántas
camisas y jeans pueden usar los consumidores ricos, cuántas más
judías verdes y fresas pueden comer? El informe de Oxfam no ve
las implicaciones para el consumo no sostenible basado en el aumento
de las exportaciones de los países pobres a los países
ricos. Ignora el hecho de que en la agricultura el mayor consumo en
los países ricos se basa en menos consumo para las necesidades
básicas y por lo tanto en más pobreza en los países
pobres.
Ya que el comercio agrícola se basa en tierra, agua y biodiversidad,
y la existencia de tierra y agua es limitada, las políticas agrarias
orientadas a la exportación desvían la utilización
de recursos naturales para producir a bajo costo productos de lujo en
los países pobres, para consumidores ricos en los países
ricos. Transfiere el control de los recursos de los pequeños
campesinos y pescadores hacia las corporaciones del agronegocio; destruye
la base de recursos naturales mediante un uso no sostenible y en el
proceso destruye el sustento de los pequeños productores y crea
pobreza en lugar de eliminarla.
El Banco Mundial está exigiendo a todos los países del
Tercer Mundo que encaminen su agricultura hacia una agricultura orientada
a la exportación concentrándose en las exportaciones de
carne, productos marinos, flores y vegetales. La "nueva" receta
de Oxfam es la vieja receta del Banco Mundial de dar prioridad a la
exportación. La única diferencia es que Oxfam la rotula
en la jerga de la OMC como "acceso al mercado" mientras que
el Banco la llama liberalización del comercio y reformas económicas.
La receta deja de lado a los pobres por tres motivos.
Primero, desvía los escasos recursos de tierra y agua de la satisfacción
de las necesidades locales de alimentos al suministro de los mercados
de exportación, creando así hambre y condiciones para
la inanición de las comunidades más vulnerables y marginales.
Es lo que ocurrió durante el colonialismo y está ocurriendo
bajo la recolonización de la globalización. Como ha demostrado
Utsa Patnaik, un conocido economista indio, bajo el régimen británico
el consumo per capita en India declinó de 200 kg/ha en 1918 a
150 kg en 1947. Las cosechas de granos no alimenticios se expandieron
10 veces más rápido que las de granos alimenticios, alimentando
los mercados de exportación. La Gran Hambruna Bengalí
que mató a 2 millones de personas fue el resultado. En Java,
bajo el dominio holandés, las cosechas de exportación
se expandieron en un 600%, mientras que el consumo de arroz en cáscara
disminuyó de 199 kg/cop en 1885 a 162 kg/cop en 1940.
La relación inversa entre el aumento de las exportaciones y la
disminución del consumo local y nacional de alimentos ha sido
mostrada bajo las estrategias centradas en la exportación de
los Programas de Ajuste Estructural del Banco Mundial. En Nigeria, Etiopía,
Sudán, Kenia, Tanzania y Zaire, que suman un 60% del África
Sub-Sahara, ha habido una disminución de un 33% en la producción
de cereales per capita y una disminución de un 20 por ciento
en la producción general de alimentos por cabeza en menos de
una década. Todos los países mostraron un aumento de las
exportaciones agrícolas per capita al mismo tiempo que disminuía
la producción per capita de alimentos para el consumo.
Oxfam, que comenzó como una agencia de socorro contra el hambre,
parece haber olvidado sus orígenes y no ha presentado ni una
sola vez el tema del derecho a los alimentos y del hambre en su capítulo
sobre las exportaciones agrícolas.
En segundo lugar, la cifra de un ingreso de 100.000 millones de dólares
adicionales para los países exportadores, oculta el costo para
los ecosistemas locales y la subsistencia local cuando los campesinos
y los pescadores son desplazados por las corporaciones de exportación
y el agrocomercio, que utilizan sistemas no sostenibles para aumentar
al máximo sus beneficios y utilidades. En los sectores preferidos
de la carne, las flores y las gambas, un costo escondido de 10 dólares
resulta en términos de devastación ecológica y
sustentos arruinados por cada dólar de beneficios de exportación
para las compañías. La cifra mágica de 100.000
millones de dólares de Oxfam para el aumento en los ingresos
por exportación, esconde por lo tanto un billón de dólares
en destrucción social y ecológica en las economías
locales, dejando empobrecidas a las comunidades locales. Es el motivo
por el que la gente local protesta contra toda factoría de gambas,
cada unidad floral, cada matadero.
Tres áreas de exportación que han sido fuertemente impulsadas
bajo el nuevo régimen de liberalización del comercio han
sido el cultivo acuático, la floricultura y la carne. Según
la ideología oficialmente admitida del libre comercio los beneficios
de las exportaciones de gambas cultivadas, de flores y carne, deberían
financiar las importaciones de alimentos, y por ello, más que
compensarían toda escasez causada por la diversión de
la capacidad productiva del cultivo de alimentos para el consumo interno
a la producción de productos de lujo para el consumo por consumidores
ricos en el Norte.
Sin embargo, no es ni eficiente ni sostenible producir gambas, flores
y carne para la exportación en India. En cada uno de estos casos
se destruye más capacidad nacional de producción de alimentos
debido a la diversión de recursos y a la destrucción de
ecosistemas, que el alimento que puede ser comprado en los mercados
globales mediante las exportaciones. En el caso de las exportaciones
de flores, India gastó 1.370 millones de rupias en divisas extranjeras
para promover las exportaciones de la floricultura, y ha ganado sólo
320 millones de rupias. India puede comprar sólo un cuarto de
los alimentos que podría haber cultivado, con los beneficios
de exportación provenientes de la floricultura.
Nuestra seguridad alimenticia ha disminuido por lo tanto en un setenta
y cinco por ciento, y nuestra pérdida en divisas extranjeras
aumentó en más de 1.000 millones de rupias. En el caso
de las exportaciones de carne, por cada dólar ganado, India está
destruyendo quince dólares en funciones ecológicas realizadas
por los animales en las granjas para la agricultura sostenible. El ganado
en India es la fuente de fertilizantes orgánicos y de energía
renovable. Cuando es sacrificado para la exportación, esos servicios
esenciales provistos gratuitamente por el ganado al campesino, son destruidos
y tenemos que importar fertilizantes químicos y combustibles
fósiles, aumentando así los gastos en moneda extranjera
y llevando a una mayor inestabilidad del clima.
En el caso de un matadero para la exportación, Al-Kabeer, en
Andhra Pradesh, el Estado podría haber ahorrado divisas extranjeras
por 360 millones de rupias por año del primer lote de animales
que debía ser sacrificado. Considerando su promedio de vida restante
de 5 años, se habría ahorrado divisas extranjeras por
182.000 millones de rupias. Siguiendo el mismo argumento, si se considera
a todos los animales que van a ser sacrificados durante (digamos) 5
años en la operación de Al-Kabeer, con un período
de vida promedio de 5 años de su vida natural, se podría
ahorrar divisas extranjeras por 910.000 millones de rupias. Esto significa
que en comparación con un beneficio proyectado de 200 millones
de rupias de Al-Kabeer a través de la producción, el estado
podría realmente ahorrar 9.100 millones de rupias en divisa extranjera
al no proceder a los sacrificios.
En el caso de las exportaciones de gambas, cada rupia de beneficios
de la exportación ha generado más de cinco rupias de destrucción
ecológica del agua, de la biodiversidad, de la agricultura y
la pesquería. La producción industrial de gambas destruye
200 veces más superficie que la extensión real de los
estanques, a través de la salinización del agua subterránea,
la contaminación de las aguas costeras, la destrucción
de la agricultura y de los manglares. Por cada puesto de trabajo que
se crea, se destruyen quince. Se destruye más producción
de alimentos mediante la destrucción de la agricultura nacional
y de las pesquerías de la que puede ser adquirida con los beneficios
de la exportación de gambas de producción industrial.
Además, los beneficios de la exportación van a las acaudaladas
firmas industriales, y el precio de la destrucción es pagado
por los campesinos pobres y los pescadores artesanales.
Por lo tanto, como sociedad, estamos pagando más en inseguridad
alimenticia y en destrucción ecológica de lo que ganamos
con exportaciones de cosechas de lujo tales como gambas, flores y carne.
Los campesinos de Andhra Pradesh están protestando contra Vision
20/20 como una política impulsada por la exportación que
no incluye papel alguno para el pequeño propietario sino que
ve la agricultura como el negocio de exportación de la agroindustria.
Finalmente, la liberalización de la exportación es negativa
para las exportaciones. No sólo pierde la gente y el medio ambiente
en un régimen de comercio liberalizado, las exportaciones también
sufren. India, conocida como la reina de la pimienta, que tentó
a olas de colonizadores, ya no puede exportar pimienta por el dumping
y la competencia a bajos precios. Además, la devaluación
competitiva de las monedas nacionales obliga a los países a exportar
cantidades cada vez más grandes de productos de exportación
a cambio de ingresos más y más bajos.
Por lo tanto, las mayores exportaciones no se traducen mecánicamente
en mayores ingresos, falsificando la premisa central del informe de
Oxfam de que un 1% de aumento en las exportaciones contribuiría
100.000 millones de dólares. Incluso si los países hubieran
doblado sus volúmenes de importación, no verían
un aumento en los ingresos en divisas extranjeras debido al deterioro
de las condiciones de comercio. El cambio de las condiciones comerciales
requiere cambios estructurales en la economía global -del tipo
que está siendo reclamado por el movimiento contra la globalización.
Con este cambio estructural, el comercio deja de ser el "instrumento
de crecimiento". Bengala Occidental aumentó su productividad
agrícola y su crecimiento no a través de las exportaciones
sino mediante reformas agrarias. Poner los recursos en manos de la gente,
y garantizar a los pequeños productores el acceso a los mercados
locales es la manera más segura, sostenible e incluyente para
eliminar la pobreza. Los pequeños productores necesitan acceso
al mercado de los mercados locales que están siendo destruidos
por los productos de las corporaciones globales a precios falsos, artificialmente
baratos, subvencionados, que aprovechan las reglas de la liberalización
de las importaciones.
Un comercio internacional basado en un fundamento de fuertes economías
locales y ecosistemas flexibles jugará un papel positivo. Las
economías orientadas a la exportación basadas en la alienación
de los recursos de la gente, destruyendo la subsistencia local y destruyendo
los ecosistemas y las economías locales, crean pobreza al nivel
de la sociedad, aun cuando un limitado número de personas desplazadas
consigue trabajo en el sector de exportación.
Al descontextualizar el comercio, Oxfam se ha cegado ante el contexto
en el que las políticas nacionales motivadas por la exportación
cambian sus políticas de dar prioridad a los alimentos a dar
prioridad a la exportación, en la que la agricultura pasa de
la ocupación campesina de millones, a un puñado de corporaciones
de agroindustria, y los recursos naturales ya no son poseídos
y utilizados por comunidades locales para su subsistencia y bienestar
sino por las corporaciones para servir el consumo de lujo de los ricos.
Estos son los temas sobre los que Oxfam guarda silencio -no hay pequeños
campesinos y hacendados en el informe, sólo "productores",
no hay una agricultura sostenible en la visión de Oxfam, sólo
acceso al mercado, incluso aunque el paso de las aportaciones externas
a las aportaciones internas ha sido establecido como el medio más
efectivo para mejorar los ingresos de las granjas.
Estos son los temas que están al centro de las discusiones sobre
los alimentos y la agricultura en todo el mundo. En todas partes se
está apelando a que se reincorpore la agricultura a la ecología,
al cultivo y a las necesidades básicas de alimento y subsistencia.
Hay movimientos que trabajan por el rejuvenecimiento de los pequeños
campesinos, por la defensa de los pequeños campesinos, y el fortalecimiento
de los mercados locales. Es donde se va a lograr la justicia en el comercio.
No en el tímido eco del Banco Mundial, o en el coro de "acceso
al mercado" del coro de Zoellick-Lamy-Short al que se ha unido
Oxfam como el miembro más joven del coro. Habla de una "globalización
incluyente," pero el proyecto de globalización económica
es un proyecto de exclusión económica y política.
Y es esta exclusión económica la que está creando
una política de exclusión en Europa y en India.
El genocidio de Gujarat y el crecimiento de Le Pen en Francia son característicos
de la política formada por la globalización económica
que ha destruido subsistencias y puestos de trabajo, recursos y cultivos.
Oxfam y otros partidarios de la globalización han calificado
de "aislacionistas" la construcción de fuertes y flexibles
economías locales y nacionales. Pero éstas constituyen
el fundamento de la seguridad económica y por lo tanto el único
antídoto para la xenofobia y el fundamentalismo, y las fuerzas
del odio y del aislacionismo. La inseguridad generada por la globalización
está abonando un terreno fértil para la emergencia del
aislacionismo fascista. Por lo tanto, la globalización alimenta
el aislacionismo, la exclusión y la fragmentación de la
sociedad. Las economías locales fuertes integran a las comunidades
al generar una seguridad general y al reforzar las culturas inclusivas.
Las ecuaciones son claras:
La globalización = inseguridad y exclusión.
La democracia económica y la localización = seguridad
e inclusión.
Oxfam tiene un sueño de construir un movimiento para transformar
el sistema de comercio, igual de poderoso que el movimiento contra el
apartheid en África del Sur. Para eso, Oxfam necesita avanzar
con los movimientos de la gente y extraer de ellos su pasión,
su poder, y su legitimidad.
Ahora Oxfam tiene que elegir -¿estará a favor de un comercio
regulado por los principios de paz, justicia y sustentabilidad, o se
convertirá en un vocero débil, dependiente, de los intereses
dominantes del libre comercio?
¿Pondrá la paz y la seguridad de la gente por sobre el
comercio y el intercambio?
¿Pondrá primero a la gente o al comercio?
¿Pondrá primero a los alimentos o a las exportaciones?
¿Se decidirá por emprender una lucha a fondo por el cambio
estructural y la transformación de las reglas del comercio y
del paradigma del libre comercio?