¿Qué es la deuda
externa?
ALEJANDRO TEITELBAUM
Un país necesita tener medios de pago internacionales
(divisas) para afrontar diversos tipos de obligaciones:
1) el pago de los insumos importados necesarios para sus industrias
locales;
2) el pago de las importación de artículos de consumo
(alimentos, productos manufacturados, etc.);
3) el pago de las regalías que se deben a empresas extranjeras
por la utilización de patentes y marcas;
4) el pago de intereses y amortizaciones de préstamos contraídos
en el extranjero;
5) la remisión al exterior de los beneficios obtenidos en el
país por empresas extranjeras y
6) por último, aunque no por ello menos importante, el pago de
armamentos adquiridos en el extranjero.
Para obtener las divisas necesarias destinadas a afrontar todos esos
pagos o remisiones de divisas al extranjero, un país espera contar
con distintas fuentes:
a) en primer lugar el producto de sus exportaciones;
b) algunos países (los económica y financieramente más
desarrollados) pueden contar con las regalías cobrados en el
extranjero, con las remisiones de beneficios de sus empresas implantadas
en el extranjero, con los intereses de los préstamos concedidos
a otros países, etc.;
c) otro recurso para obtener medios de pago es el ahorro interno, es
decir el ahorro de los ciudadanos, el del Estado por medio de los impuestos
y el de las empresas en forma de beneficios. Para que exista un monto
apreciable de ahorro interno es necesario que la economía del
país dado marche más o menos bien y que el nivel de ingresos
de la población sea suficientemente alto.
d) Para los pagos internacionales puede también recurrirse a
las reservas de divisas que tiene el país.
e) Y, si finalmente esas fuentes no son suficientes o están indisponibles
el país recurre a tomar nuevos préstamos en el exterior
para cumplir con sus obligaciones internacionales.
Hasta aquí todo es normal o más o menos normal. Es por
ejemplo normal que un país contraiga deudas en el extranjero
para realizar inversiones productivas y es normal que un Banco internacional
le preste porque tiene cierta certeza de que será reembolsado
con los beneficios que produzca la inversión. Pero como en la
economía intervienen diferentes áleas, puede ocurrir que
no todo acontezca como estuvo previsto y el deudor no pueda reembolsar
en los plazos estipulados y deba negociar nuevos plazos a la espera
de tiempos mejores.
Situaciones extremadamente difíciles en este terreno pueden crearse
a raíz de guerras internacionales o guerras civiles o grandes
catástrofes naturales. Pero en los hechos las cosas no han ocurrido
ni ocurren así y el planeta está actualmente enfrentado
a lo que se denomina "el problema de la deuda externa", especialmente
el de la deuda externa de los países pobres, llamados poco desarrollados
o del Tercer Mundo. Dicho problema consiste en que la deuda de dichos
países crece año tras año de manera desmesurada,
que esos países están dentro de una espiral infernal en
la cual deben contraer nuevos préstamos para pagar los intereses
de los préstamos anteriores, (ya casi no se encara la posibilidad
de amortizar parte del capital adeudado) y que sus obligaciones internacionales
crecen mucho más rápidamente que la capacidad de pago
generada por su actividad económica interna y por sus intercambios
internacionales, todo lo cual apareja consecuencias sociales sumamente
graves.
¿Cómo se ha llegado esta situación?
En julio de 1944, la Conferencia Monetaria y Financiera de Bretton Woods
acordó la creación del Fondo Monetario Internacional (FMI)
y del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRD).
Estas instituciones "...tenían como finalidad fomentar tipos
de cambio estables, estimular el crecimiento del comercio mundial y
facilitar la circulación internacional de capitales...Hubo una
falta de atención casi inevitable a los intereses de los países
en desarrollo. La mayoría de éstos eran aún colonias
y por lo tanto no estuvieron representados en Bretton Woods...En general
se soslayó al Tercer Mundo y poco se tomaron en consideración
sus intereses" (1).
Ya en 1943, cuando comenzaba a vislumbrarse el fin de la Segunda Guerra
Mundial, los estadounidenses y los ingleses comenzaron a discutir las
bases de la organización de la economía mundial en la
posguerra. John Maynard Keynes, encargado por las autoridades británicas
de participar en las deliberaciones, propugnaba la creación de
una cámara de compensación mundial (Clearing Union) que
permitiría hacer todas las transacciones internacionales a un
tipo de cambio fijo referido a una moneda internacional emitida por
la Clearing House, el "bancor". Se trataba de un verdadero
sistema monetario internacional regulador de las finanzas internacionales,
que conservaba la simetría entre las partes, con mecanismos de
control y eventualmente de financiación para los países
deficitarios y una participación de cada país en función
de sus capacidades financieras. Sería una especie de Banco a
escala internacional en el que los "clientes" serían
los Estados. Pero esta propuesta no fue aceptada por los Estados Unidos,
en ese momento en la cumbre de su poderío económico como
único gran beneficiario de la Segunda Guerra Mundial, que impuso
en Bretton Woods sus puntos de vista: un sistema de cambios fijos (con
una elasticidad del uno por ciento en más o en menos sobre la
paridad establecida entre las monedas) y la paridad establecida en relación
con el oro o con el dólar de los Estados Unidos (artículo
IV de los Estatutos del FMI, antes de la reforma de 1978). Y en lugar
de un Banco o "Clearing House" internacional, un Fondo en
el cual los países miembros depositan una suma (cuota), en parte
en oro y en parte en moneda nacional. Cuando un país miembro
se encuentra en dificultades financieras tiene derecho a recibir en
diversas monedas una suma equivalente a su cuota en oro, sin condiciones.
Para recibir una suma superior, debe ajustarse a las condiciones que
le impone el Fondo en materia de política económica, monetaria
y presupuestaria.
Así es como en la práctica se institucionalizó
el dólar como moneda internacional, obligando a todos los países
a acumular reservas en dólares para hacer frente a las fluctuaciones
de sus respectivas monedas, resultante del estado de su balance de pagos.
Con este sistema, la Reserva Federal de los Estados Unidos no tiene
necesidad de defender el dólar ("un dólar siempre
es un dólar") pues los Bancos Centrales de los otros países
tienen que hacerlo para mantener la paridad de su moneda respecto del
dólar.
"El Banco Central de los Estados Unidos no tiene que defender el
tipo de cambio del dólar: los otros lo hacen en su lugar. Esto
sigue siendo cierto en caso de déficit del balance de pagos estadounidense?
Absolutamente. En caso de déficit muy importante? Lo mismo. En
caso de déficit ilimitado? También. Qué ocurre
si los Estados Unidos están en déficit? En primer lugar,
ellos pagan a sus acreedores en dólares, mientras que los otros
países en general no pueden pagar con su moneda nacional. Pero
esto no es lo importante. Si el acreedor exige que se le pague en marcos,
el Banco estadounidense venderá dólares contra marcos.
Lo importante es que los dólares destinados a pagar el déficit
pesarán sobre el tipo de cambio dólar-marco, dólar-yen,
dólar-franco, etc. Esta presión bajará la cotización
del dólar por debajo de la paridad oficial, y cuando se llegue
al punto de intervención obligatoria del Banco Central interesado,
éste comprará dólares con su moneda nacional. El
déficit estadounidense puede, literalmente, ser ilimitado. Por
convención, por regla de juego, los dólares emitidos para
financiarlo deben ser adquiridos a tipo de cambio fijo por los Bancos
centrales de los países que tienen un excedente frente a los
Estados Unidos" (2).
El sistema de Bretton Woods estableció pues un privilegio exorbitante
a favor de los Estados Unidos en materia de pagos internacionales, que
en los hechos, sirvió para que el resto del mundo financiara
su déficit presupuestario. "La creación de dólares
está al servicio de la política económica estadounidense,
sin tener en cuenta su impacto sobre las relaciones internacionales"(3).
Los Estados Unidos tenían en 1992 una deuda neta de 521 mil millones
de dólares y una deuda bruta de más de 2 billones 500
mil millones de dólares (total de los dólares transferidos
a no residentes) que corresponde a una creación de moneda internacional
por los Estados Unidos, que ha progresado a un ritmo anual del 14 por
ciento de 1978 a 1992 (4). "Si los Estados Unidos importan más
de lo que exportan, es porque consumen más de lo que producen,
gastando un ingreso que no han ganado...Es así como el país
más rico se alimenta del ahorro de los otros, incluido el de
los países en vías de desarrollo, cuando estos llegan
a reembolsar una parte de su deuda" (5). Esta fue la base de un
desorden creciente del sistema monetario internacional que se institucionalizó
en 1975 con el abandono del sistema de tipos de cambios fijos (reforma
del artículo IV de los Estatutos del FMI, vigente desde 1978),
que un economista especializado definió con la frase: "usted
puede hacer todo lo que quiera con la condición de avisar con
una nota al cuartel general del FMI" (Pascallon, citado por Lelart).
Es decir, se abandonó un principio ordenador del sistema monetario
(el sistema de cambios fijos) pero se mantuvo en los hechos al dólar
como moneda internacional, de manera que todo el resto del mundo continuó
subvencionando la economía del los Estados Unidos, pues los Bancos
centrales de los otros países siguen interviniendo para evitar
la baja del dólar.
Es cierto que las intervenciones de los Bancos centrales son cada vez
más inocuas, pues poco pueden hacer frente a las sumas fenomenales
puestas instantáneamente en juego en el mercado financiero internacional
para especular con las monedas nacionales. La UNCTAD en su informe anual
publicado en setiembre de 1995 se refirió a los "riesgos
sistémicos de los productos financieros derivados"y "el
peligro que encierran de provocar una crisis que podría desorganizar
completamente el sistema financiero"... (6).
El abandono del sistema de tipos de cambio fijos (unido a la inconvertibilidad
del dólar en oro resuelta por los Estados Unidos en 1971) refleja
la declinación de la hegemonía absoluta de este país
en el mundo capitalista y el surgimiento y consolidación de los
polos japonés y eurooccidental, por un lado y la acentuación
de la tendencia a la mundialización de la economía y de
las finanzas, por el otro, con tres centros principales: el asiático,
el eurooccidental y el estadounidense y periferias de jerarquías
diferentes: integradas al centro, explotadas como colonias o simplemente
libradas a su suerte (7).
Este es el sistema financiero - cuyas ideas centrales son la desregulación
y la libre circulación de capitales- que acompañó
un cambio profundo de la economía mundial a partir del decenio
de 1970, momento que marca el fin del estado de bienestar, caracterizado
por la producción de masa y el consumo de masa, impulsado este
último por el aumento tendencial del salario real, de la seguridad
social y de otros beneficios sociales. Es lo que los economistas llaman
el modelo "fordista", de inspiración keynesiana. El
agotamiento del modelo estado de bienestar obedeció a varios
factores entre los que cabe citar que la expansión económica
iniciada con la reconstrucción de la posguerra encontró
sus límites, el consumo de masas tendió a estancarse lo
mismo que los beneficios empresarios y al mismo tiempo entraron en escena
las innovaciones tecnológicas (robotización, microelectrónica,
etc.). Se hizo necesario entonces incorporar la nueva tecnología
a la industria para dar un nuevo impulso a la economía y eso
requirió grandes inversiones de capital. Se inicia así
la época de la austeridad y de los sacrificios (congelación
de los salarios y aumento de la desocupación) que permitirán
la reconversión industrial. Al mismo tiempo, la revolución
tecnológica en los países más desarrollados impulsó
el crecimiento del sector servicios y se produjo el desplazamiento de
una parte de la industria tradicional a las países periféricos,
donde los salarios eran -y son- mucho más bajos.
Con la incorporación de las nuevas tecnologías la productividad
aumentó enormemente, es decir que con el mismo trabajo humano
la producción pasó a ser mucho mayor. Se abrieron entonces
dos posibilidades: o se incitaba el consumo de masa de los bienes tradicionales
y de los nuevos bienes a escala planetaria con una política salarial
expansiva, una política social al estilo del Estado de bienestar,
se reducía la jornada de trabajo en función del aumento
de la productividad para tender a una situación de pleno empleo
y se reconocían precios internacionales equitativos a las materias
primas y productos de los países pobres, o se tendía a
aumentar los márgenes de beneficios manteniendo bajos los salarios,
el nivel de ocupación y los precios de los productos de los países
del tercer mundo..
Se eligió esta última alternativa, con lo que se cerró
la puerta a la posibilidad de aumentar significativamente la inversión
productiva, aumentar así la producción en general y facilitar
la colocación de ésta aumentando la capacidad adquisitiva
global de los consumidores. Hay que precisar que esta opción
tuvo como rasgo dominante acentuar las desigualdades sociales en el
interior de cada país y a nivel internacional. Con lo que creó
una neta diferenciación en la oferta y demanda de bienes y servicios.
La producción y oferta de bienes se orientó no a la gente
en general sino a los llamados "clientes solventes". Fue así
que la oferta de bienes de lujo aumentó enormemente y la oferta
de nuevos productos como ordenadores y teléfonos portátiles
encontró una gran masa de clientes en los países ricos
y muchos clientes en la primera periferia no demasiado pobre. Los bienes
esenciales para la supervivencia (alimentos , salud, medicamentos) quedaron
prácticamente fuera del alcance del sector más pobre de
la población mundial. La idea de servicio público y de
un derecho irrevocable a los bienes esenciales para vivir con un mínimo
de dignidad , fue reemplazada por la idea de someter todo a las leyes
del mercado.
La distribución geográfica de estas desigualdades es compleja,
pero se podría esquematizar diciendo que está formada
por círculos concéntricos con un centro que consume hasta
el despilfarro (aunque en él hay áreas más o menos
grandes de pobreza) y sucesivos círculos exteriores en los que
la satisfacción de las necesidades básicas por parte de
la mayoría de la población es cada vez menor ( y las áreas
de pobreza y extrema pobreza son cada vez mayores) hasta un círculo
final que es un verdadero océano de extrema pobreza en los que
hay pequeños islotes de riqueza (e incluso de enorme riqueza).
Se optó entonces por ritmos de crecimiento económicos
bajos, a causa de que un mercado relativamente estrecho imponía
límites a la producción y surgió el fenómeno
de las grandes masas de capitales ociosos (incluidos los petrodólares),
puesto que no podían ser invertidos productivamente. Pero para
los dueños de dichos capitales (personas, bancos, instituciones
financieras) no era concebible dejarlos arrinconados sin hacerlos fructificar.
Es así como el papel tradicional de las finanzas al servicio
de la economía , interviniendo en el proceso de producción
y del consumo (con créditos, préstamos , etc.) quedó
relegado por el nuevo papel del capital financiero: producir beneficios
sin participar en el proceso productivo, a través de la especulación
financiera, la especulación con divisas, con los llamados productos
derivados, con las tomas de participación de los fondos de pensiones,
de fondos de compañías de seguros, etc., en industrias
y servicios, etc.
El dinero comenzó a reproducirse sin ayudar a crear valor o,
como en el caso de las participaciones en industrias y servicios, obteniendo
una renta muy elevada fundada en la degradación de las condiciones
de trabajo en esas industrias y servicios. Es bien conocido el fenómeno
de que cuando una empresa anuncia despidos sus acciones suben. Era la
única manera de que el capital en general mantuviera una alta
tasa de beneficios con un crecimiento económico lento y un mercado
restringido, pese a las enormes posibilidades de expansión económica
y bienestar social creadas por las nuevas tecnologías y los enormes
capitales disponibles. Pero el problema es que el dinero no es un valor
sino que representa un valor . Y que el valor se crea sólo en
la producción y que el dinero por sí mismo no puede generar
valor y producir beneficios.
Hace pocos días, el 26 de junio para ser exactos, el Sr. Sergio
Tchuruk, presidente de Alcatel, una gran sociedad transnacional francesa,
anunció su intención de crear una empresa sin fábricas.
Comentando esta declaración en el diario francés Le Monde
del 3 de julio, el señor Jean-Marie Harribey, profesor de ciencias
económicas y sociales de la Universidad de Bordeaux IV, decía
que la frase de Tchuruk era la expresión más exacta de
la utopía capitalista actual, que teoriza sobre la creación
de valor por el accionista. Tales empresas no son una utopía
del Sr. Tchuruk sino que ya existen en la realidad: son las que guardan
para sí la actividad financiera y subcontratan o controlan la
actividad productiva que realizan otras empresas. El profesor Harribey
dice que tales empresas son las que se dice que crean valor por el accionista,
que no es otra cosa que el valor creado por la economía real
del que se apropian las empresas financieras. Esa apropiación
de valor, dice Harribey, adopta dos formas. La primera corresponde a
un empeoramiento de las condiciones de empleo (bajos salarios, horarios
de trabajo flexibles , empleos precarios, desocupación) lo que
permite que el aumento de la productividad no beneficie a los trabajadores
y solo redunde en el aumento de la ganancia del capital.
La segunda forma en que se produce esa apropiación de valor es
a través de una repartición desigual entre el capital
productivo y el capital financiero, en beneficio de este último.
Pues los gestores de capitales financieros que tiene participaciones
en actividades productivas exigen un plafond mínimo de renta
que en muchos casos no pueden obtenerse manteniendo condiciones decentes
de trabajo y una distribución equitativa entre el capital productivo
y el capital financiero. Hace unos meses que se viene hablando de que
la economía norteamericana ha perdido impulso por no decir que
ha entrado en un período de recesión. Las cifras de desocupación
o de paro parcial han comenzado a aumentar, incluso en las industrias
de tecnología de punta. Pero lo curioso es que, por ahora, el
consumo popular no se estanca ni disminuye (Le Figaro Economie, Paris
, 7-8 de julio 2001). Se puede suponer que ello se debe a que una parte
de la población de Estados Unidos completa sus ingresos con el
beneficio de acciones u otros productos financieros colocados en industrias
extranjeras. Es decir, para decirlo de manera esquemática , que
una parte de las familias de Estados Unidos mantienen su nivel de consumo
recibiendo parte del valor producido por los trabajadores de industrias
europeas, por ejemplo. Es decir que, como citábamos hace un rato,
el país más rico del mundo se alimenta del ahorro de los
otros.
En síntesis, queremos decir que el capital financiero transnacional
está funcionando como una bomba aspirante del valor y las riquezas
producidas por el trabajo en todo el mundo, riqueza que de esta manera
se concentran en pocas manos y en ciertas regiones del planeta. La deuda
externa forma parte de este mecanismo de captación parasitaria
de las riquezas.
La deuda externa del Tercer Mundo llegaba en 1982 a 780 mil millones
de dólares, continuó creciendo los años subsiguientes
hasta llegar a un billón trescientos mil millones en 1987, se
mantuvo estacionaria hasta 1989 y volvió a crecer desde 1990,
llegando en 1993 a un billón seiscientos mil millones de dólares
en 1993 . Actualmente se estima la deuda externa de los países
del Tercer Mundo en algo más de 2 billones de dólares.
En 1993 la deuda externa representaba el 40,6% del PNB en América
Latina, el 29,4% en Asia y el 71,4% en Africa (el 107,3 en Africa subsahariana)
y los servicios de la deuda el 30,0; 8,6 y el 21,6 por ciento respectivamente,
de las exportaciones . La relación relativamente baja servicios
de la deuda-exportaciones en Africa se explica porque los países
de la región tienen importantes atrasos en el pago de los servicios.
La deuda externa tiene como resultado una transferencia neta de recursos
del sur hacia el norte: en 1999 los 41 países pobres más
endeudados (PPME) transfirieron al norte 1.680 millones de dólares
más de los que recibieron y en el mismo año el conjunto
de los países del Tercer Mundo realizaron una transferencia neta
de recursos al norte de 114.600 millones de dólares
Los mecanismos específicos del crecimiento acelerado de la deuda
a partir del decenio de 1980 fueron básicamente cinco:
1) La oferta indiscriminada de créditos por parte de los Bancos
transnacionales, que disponían de gran liquidez a causa de la
acumulación de petrodólares y de que los Estados Unidos
inundó con sus dólares todo el mundo para que éste
subvencionara su economía.
2) El continuo deterioro de los términos del intercambio, que
obligó a muchos países del Tercer Mundo a solicitar préstamos
para pagar sus importaciones;
3) La inflación;
4) El aumento de la tasa de interés de los préstamos;
5) Las políticas proteccionistas de los países desarrollados,
que han mantenido cerradas sus fronteras a muchos productos de los países
del Tercer Mundo.
Además, el origen de una parte de la deuda, es total o parcialmente
ilícito: algunos préstamos fueron ficticios y sólo
sirvieron para disimular maniobras financieras irregulares realizadas
de común acuerdo entre los Bancos acreedores y los supuestos
deudores.
Así en Argentina , las repatriaciones de fondos depositados en
exterior (por ejemplo para financiar un negocio) se hacían aparecer
como préstamos, de común acuerdo entre el propietario
de los fondos y el banco extranjero. Aparecía así una
deuda particular ficticia. Estas deudas privadas ficticias y otras reales
terminaron estatizándose por medio de diversas mecanismos (seguros
de cambio, etc.). Es decir que distintas maniobras que permitieron el
enriquecimiento de unos pocos, terminaron convirtiéndose en una
deuda pública que tiene que pagar todo el pueblo con su trabajo.
Además, los gastos y las comisiones por la negociación
de los préstamos alcanzaron cifras desproporcionadas y también
los acreedores impusieron a los deudores cláusulas contractuales
que comportaron vicios del consentimiento, como por ejemplo la renuncia
a la jurisdicción nacional del deudor para las cuestiones litigiosas
que se pudieran suscitar, etc.
Por otra parte, se establecieron intereses usurarios, muy por encima
de la tasa del mercado financiero internacional: mientras la tasa de
interés efectivo a largo plazo en seis países industrializados
fue, como promedio, en el periodo 1985-1989, del 4,35 %, la tasa de
interés efectivo sobre la deuda externa pagada como promedio
por seis países deudores en el período 1980-1985, fue
del 16,8 % . Y cuando los deudores comenzaron a estar en mora, los intereses
adeudados se acumularon al capital, de modo que los acreedores comenzaron
a cobrar intereses sobre los intereses, lo que en la legislación
de algunos países es ilegal.
En algunos países (Brasil, México) los préstamos
se utilizaron, por lo menos en parte, en inversiones productivas, pero
en la mayoría de ellos se utilizaron en la especulación
financiera, en la acumulación de enormes fortunas personales
en Bancos extranjeros (Marcos, Mobutu, Duvalier, etc.) en inversiones
suntuarias e improductivas y, por supuesto, en el pago de los intereses
usurarios, comisiones y amortizaciones de la misma deuda.
En materia de transferencia de capitales del Sur al Norte, a fines de
1985, el valor de los activos que poseía el Sur en el Norte ascendía
a 511.000 millones de dólares, de los cuales 278.000 millones
correspondían a países con problemas a causa de la deuda
externa (8).
Según el Morgan Guaranty Trust Co., entre 1977 y 1987, los cinco
países más endeudados del área latinoamericana
transfirieron a Bancos extranjeros más de 210.000 millones de
dólares en depósitos privados. Los mayores montos correspondieron
a México (84.000 millones) Venezuela (58.000 millones) y Argentina
(46.000 millones)(9). Según la misma fuente, si no hubiera habido
fuga de capitales, la deuda externa de Argentina sería de sólo
unos 1.000 millones de dólares.
Desde 1984 hasta 1990 la transferencia neta de recursos financieros
Norte-Sur fue negativa para el Sur. Pero en 1991 y 1992 se invirtió
la tendencia, con un flujo neto favorable al Sur del orden de los 50
mil millones de dólares (sin tener en cuenta el intercambio desigual:
materias primas y productos del Tercer Mundo baratos por productos,
tecnología y servicios caros de los países altamente industrializados.
Teniendo en cuenta este aspecto, el balance siguió siendo desfavorable
para el Sur).
Pero discriminando por región se advierte que la mayor parte
de las transferencias financieras (siete octavos) en 1991 fueron a Asia
occidental especialmente a Kuwait y Arabia Saudita, a fin de hacer frente
a los gastos de la guerra del Golfo y a la reconstrucción de
Kuwait. El conjunto de Africa, en cambio, tuvo en 1992 una transferencia
negativa de 1600 millones de dólares (Africa subsahariana tuvo
un saldo positivo de 10000 millones) y América Latina y el Caribe
una transferencia positiva de 6900 millones (10).
El saldo positivo de 6900 millones en América Latina y el Caribe
se explica por las privatizaciones. Dichas privatizaciones (aconsejadas
por el FMI) que se hacen en condiciones extremadamente desfavorables
para el patrimonio nacional de los países donde tienen lugar
(se venden empresas y fuentes de recursos naturales a precios muy por
debajo de su valor real), cuentan con el asesoramiento técnico
y la financiación del Banco Mundial.
En Argentina, entre 1989 y 1993 se recaudaron como resultado de las
privatizaciones 9910 millones de dólares en efectivo y 13.239
millones en títulos de la deuda, que representan 5270 millones
en efectivo (39,8% del valor nominal de los títulos). Si se hubiera
utilizado el efectivo también para rescatar títulos de
la deuda, ésta tendría que haber disminuido de 57.000
millones de dólares en 1989 a 20.000 millones en 1994. Sin embargo,
la deuda externa de Argentina no disminuyó sino que aumentó,
pues alcanza actualmente a 150.000 millones de dólares. Es decir
que, en los hechos, la deuda externa en Argentina se ha casi triplicado
en 12 años.
En el período de acumulación acelerada de la deuda, muchos
gobiernos de los países deudores (en no pocos casos dictaduras
abiertas o encubiertas) actuaron de manera irresponsable y en el sólo
beneficio de minorías corruptas, endeudando a sus respectivos
países mucho más allá de su reales posibilidades
de reembolso. El Fondo Monetario Internacional, que según el
art. 1 de sus Estatutos debe : ..."facilitar el crecimiento equilibrado
del comercio internacional contribuyendo de ese modo al fomento y mantenimiento
de altos niveles de ocupación y de ingresos reales y al desarrollo
de la capacidad productiva", y que de acuerdo con la decisión
de su Consejo de Administración del 29 de abril de 1977 debería
vigilar que los Estados realicen una política financiera sana
que les permita un desarrollo sostenido y socialmente equitativo, cumpliendo
al mismo tiempo sus obligaciones internacionales, se abstuvo en esa
época de alertar a los gobiernos que se estaban endeudando improductiva
y excesivamente. La razón es que el FMI respondió en ese
momento -como lo hace siempre- a las estrategias de las grandes potencias
y del gran capital, que tenían interés en colocar el excedente
de dólares, aunque fuese en condiciones riesgosas.
Para determinar las responsabilidades por ese crecimiento vertiginoso
de la deuda que contó con la complicidad por omisión del
Fondo Monetario Internacional, como acabamos de ver, en 1982 se presentó
una denuncia ante los tribunales argentinos.
En julio del 2000 se dictó sentencia en dicha causa y en las
conclusiones el Juez dice: "Ha quedado evidenciado en el trasuntar
de la causa la manifiesta arbitrariedad con que se conducían
los máximos responsables políticos y económicos
de la Nación...Así también se comportaron directivos
y gerentes de determinadas empresas y organismos públicos y privados...Empresas
de significativa importancia y bancos privados endeudados con el exterior,
socializando costos, comprometieron todavía más los fondos
públicos con el servicio de la deuda externa a través
de la instrumentación del régimen de los seguros de cambio
(...) la existencia de un vínculo explícito entre la deuda
externa, la entrada de capital externo de corto plazo y altas tasas
de interés en el mercado interno y el sacrificio correspondiente
del presupuesto nacional desde el año 1976 no podían pasar
desapercibidos a las autoridades del Fondo Monetario Internacional que
supervisaban las negociaciones económicas"... El juez decide
el archivo de las actuaciones porque el único procesado resultó
sobreseído por prescripción, pero decide remitir copia
de la resolución al Congreso de la Nación a fin de que
éste adopte las medidas que estime conducentes en la negociación
de la deuda "que ha resultado groseramente incrementada a partir
del año 1976"... .
El Fondo Monetario Internacional, impone (bajo distintos nombres) a
los países deudores las llamadas políticas de ajuste que
son económicamente recesivas y socialmente regresivas, pues el
único objetivo real del Fondo es que los deudores paguen los
servicios de la deuda a los acreedores. Con tales políticas la
espiral de la deuda sigue creciendo porque la economía de los
países deudores permanece estancada o crece lentamente, con lo
que se les hace aún más difícil cumplir con los
acreedores, y deben contraer nuevos préstamos para pagar los
servicios de los préstamos anteriores. Así la deuda externa
no deja de crecer y se convierte en deuda eterna.
2. Las políticas de ajuste
Las políticas de ajuste están destinadas , por una parte
, a asegurar que continúe la remisión de los servicios
de la deuda a los acreedores y, por otra, a imponer a los países
deudores su integración al sistema económico -financiero
mundial dominante, caracterizado por la concentración en pocas
manos de las riquezas producidas a escala planetaria.
Cuando la magnitud de la deuda y el retraso en los servicios de la misma
puso de manifiesto la imposibilidad para los países del Tercer
Mundo de pagarla en las condiciones pactadas, el Fondo Monetario Internacional
(que como vimos, se abstuvo de intervenir para tratar de evitar un aumento
irresponsable de la deuda) propuso como solución las llamadas
políticas de ajuste. Estas políticas son la condición
que se impone a los países deudores que necesitan imperativamente
renegociar la deuda y seguir teniendo acceso a los mercados financieros
internacionales.
De modo que el Estado que quiere tener acceso al crédito internacional
debe ajustarse a los "principios directores" del FMI que,
de manera general, son los siguientes:
1)..."apertura de los sectores que han estado protegidos frente
a la competencia del mercado y la eliminación de subvenciones..."
2)..."reducir las presiones inflacionarias, alentar la repatriación
del capital y fomentar la inversión extranjera directa..."
(Comunicado del Comité Provisional de la Junta de Gobernadores
del FMI, Comunicado de Prensa N? 89/44, del 25/9/89);
3)..."contener la demanda global...";
4)..."saneamiento de las empresas públicas...";
5)..."flexibilización del control de precios y de las restricciones
comerciales" (acuerdo con Mauritania);
6)..."revisión de la escala de derechos de importación
y de los precios agrícolas..." (acuerdo con Costa Rica,
Bulletin du FMI, 5 juin 1989, p. 174).
Estos "principios directores" se han incluido en los acuerdos
celebrados con numerosos países, en el marco de la llamada "estrategia
reforzada de la deuda" y de las "facilidades de ajuste estructural
reforzadas". Estas propuestas de ajuste estructural del FMI, difieren
de las "políticas de estabilización" precedentemente
preconizadas por el FMI, en que éstas se orientaban a presionar
a los países deudores para que realizaran una política
financiera que asegurara el reembolso de la deuda, mientras que la "estrategia
reforzada de la deuda" implicó una ingerencia total en las
políticas financieras, económicas y sociales de los países
deudores.
Desde diciembre de 1999, las políticas de intervención
del FMI en los países del Tercer Mundo tienen un nuevo nombre:
"Facilidades de crecimiento y de reducción de la pobreza".
Estas "facilidades" consisten en que los países pobres
más endeudados entrarán en la lista de los que podrán
beneficiarse de una reducción de la deuda siempre que los respectivos
gobiernos adopten medidas de lucha contra la pobreza. Dicho de otro
modo, el FMI que con sus políticas de ajuste contribuyó
ampliamente a sumir en la pobreza total a la mayoría de la población
de los países pobres muy endeudados, ahora le pide a los gobiernos
de dichos países que luchen contra la pobreza para poder beneficiarse
eventualmente con una reducción de la deuda. Una lógica
elemental indica que el orden debería ser inverso: primero reducir
o anular la deuda y después (o en todo caso simultáneamente)
exigir a los gobiernos beneficiados que adopten medidas de lucha contra
la pobreza.
En la lista de países candidatos a beneficiarse con una reducción
de la deuda (la Iniciativa para aliviar la deuda de los países
pobres más endeudados) había al comienzo 41 países
(dos tercios de ellos africanos) , que luego se redujeron a 32 y de
los diez primeros seleccionados (ocho africanos, Bolivia y Honduras),
todos, salvo Uganda y Bolivia , continúan esperando. No obstante,
se ha prometido que a los diez primeros países seleccionados
se sumarán otros diez. En este "formidable" esfuerzo
del mundo rico a favor de los países pobres, si se llevara a
buen término, representaría 30.000 millones de dólares
en varios años. Una vez y media la fortuna de la familia más
rica de Francia.
Esta nueva política de las instituciones de Bretton Woods (que
consiste en haber sumado la selectividad a la condicionalidad) se decidió
en la reunión del G7 de 1995 en Halifax, donde se dijo que teniendo
en cuenta las dificultades presupuestarias de los países donantes,
los recursos debían orientarse prioritariamente a los países
más necesitados y que hubieran demostrado la capacidad de utilizarlos
eficazmente.
La reunión de setiembre del 2000 en Praga del Banco Mundial y
del FMI consagró las orientaciones propuestas en el Informe de
abril del 2000 de la Comisión Meltzer del Congreso de los Estados
Unidos: que el FMI sea prestamista a corto plazo y a interés
elevado y que los préstamos se otorguen a los países donde
haya una fuerte presencia de la banca privada internacional, como garantía
de su estabilidad financiera.
¿Cuál es el balance a mayo del 2001 de esta iniciativa
a favor de los países pobres más endeudados lanzada en
Halifax en 1995?
En 1996 el total de la deuda de los 41 países que figuraban en
la lista era de 205 mil millones de dólares y en 2001 es de 215
mil millones de dólares . Es decir que la deuda aumentó,
en lugar de disminuir.(FMI, World economic outlook, www.imf.org).
Ya hemos dicho que en 1999 los 41 países pobres más endeudados
(PPME) transfirieron al norte 1.680 millones de dólares más
de los que recibieron (World Bank, Global Development Finance, 2000)
y el mismo año 1999 el conjunto de los países del Tercer
Mundo realizaron una transferencia neta de recursos al norte de 114.600
millones de dólares .
En realidad, la anunciada reducción o anulación parcial
de la deuda de los países más pobres es, como dice una
especialista en la materia, Eric Toussaint, una pura superchería.
El último informe de la OCDE al respecto (Estadísticas
de la deuda externa, 2001,citado por Eric Toussaint, mayo 2001) no puede
ser más claro: "La iniciativa para los países pobres
más endeudados no se traducirá por una reducción
nominal del valor de la deuda porque las quitas consistirán en
lo esencial en condonación de intereses y donaciones destinadas
a financiar el servicio de la deuda y no en reducciones directas de
la deuda". "La iniciativa -dice Eric Toussaint- consiste en
disminuir un poco el peso de la deuda sobre las finanzas de los países
más pobres a fin de que el sistema de la deuda perdure".
Señala Toussaint que las condiciones impuestas son tan insoportables
que en el año 2000 Laos y Ghana rechazaron formar parte de la
lista de países supuestamente beneficiarios de la iniciativa.
Podrían resumirse las políticas de las instituciones de
Bretton Woods diciendo que la ayuda que proporcionan a los países
pobres pertenece al reino de la fantasía pero que la ingerencia
en las políticas financieras, económicas y sociales de
dichos Estados es bien real y sus consecuecias son económica
y socialmente catastróficas.
3. Cómo se reflejan las políticas de ajuste impuestas
por el FMI y el Banco Mundial en las políticas de distribución
de los ingresos, de empleo, de salud, de educación, de seguridad
social, de fiscalidad, de preservación del medio ambiente, de
vivienda y en la situación de la mujer.
Distribución de los ingresos
En el decenio de 1980, según el Informe de la UNICEF "La
situation des enfants dans le monde 1989", el ingreso medio por
habitante en muchos países de Africa y de América Latina
disminuyó entre el 10 % y el 25 % (11). Pero los más afectados
fueron los sectores más vulnerables. Por ejemplo, en dicho decenio,
en América Latina y el Caribe, el consumo per cápita del
sector empresarial aumentó el 16 % en tanto que el del sector
asalariado disminuyó el 25% (12).
La diferencia de ingresos entre el quinto más rico y el quinto
más pobre de la población mundial, tomada por bloques
de países, pasó de una proporción de 30 a 1 en
1960 a 59 a 1 en 1989 y tomando en cuenta la distribución de
ingresos en el interior de cada país, la diferencia entre los
más ricos y los más pobres a escala mundial se eleva a
140 a 1 (13). La cantidad de pobres, en cifras absolutas y relativas,
no cesa de crecer: por ejemplo en América Latina y el Caribe
el número de pobres aumentó de 136 millones en 1980 a
266 millones en 1992, o sea del 41% al 62% de la población (14).
Ante esta clara tendencia a la concentración de la riqueza y
a la expansión de la pobreza y cuando se plantea agudamente la
necesidad de emprender una política de redistribución
de los ingresos, el Banco Mundial dice que la redistribución
de los ingresos "puede ser perjudicial y, en todo caso, sucede
con frecuencia que los beneficios los perciben los menos necesitados"
(15). El ex Director del FMI, señor Michel Camdessus, expresó
una opinión similar en su alocución a la 78a. reunión
de la Conferencia Internacional del Trabajo, el 10 de junio de 1991.
Política de empleo
El FMI no cesa de recomendar la flexibilidad laboral, es decir el trabajo
precario y el alto nivel de semiocupación y desocupación
que ello implica. En mayo de 1995, el FMI, a través de su director
Michel Camdessus, se declaraba satisfecho de la situación en
México, felicitando a dicho país por haber ..."aceptado
disminuir en un 10 por ciento el poder de compra de los asalariados
[en realidad el porcentaje es mucho mayor] y permitido que un millón
de personas pierdan su empleo"...[los empleos perdidos serían,
hasta ahora, "solo" medio millón], desde la crisis
financiera de diciembre de 1994 (16). En general, las políticas
preconizadas por el FMI y el Banco Mundial, particularmente las privatizaciones
y las economías en el sector público, provocan un aumento
de la desocupación (17).
En Argentina, por ejemplo, que ha seguido al pie de la letra las directivas
del FMI y del Banco Mundial, la tasa de desocupación en 1995
asciendía al 18,6 por ciento de su población activa, la
más alta de su historia. Y en ese mismo país, el salario
real, tomando 1985 como base 100, en 1992 era solo 40,1 (18). Esto no
impide que el FMI continúe imperturbable con sus orientaciones
antisociales: en su Informe Anual de 1995, publicado en setiembre de
1995, el FMI sugería que Francia debía rebajar el salario
mínimo y las cargas sociales para reducir el desempleo(19), es
decir seguir el modelo de Estados Unidos, donde los empleos que se crean
son no calificados y mal remunerados (20).
Salud
El informe de la UNICEF "La situation des enfants dans le monde
1989" señalaba que a la disminución de los ingresos
familiares de los sectores más desfavorecidos se suma el recorte,
en el marco de las políticas de ajuste, de los gastos estatales
en materia social: en los últimos años, decía el
informe, en los 37 países más pobres los gastos en salud
pública han disminuído en un 50%. Una de las consecuencias
es que la tendencia a la disminución de la tasa de mortalidad
infantil se ha hecho más lenta en algunas regiones, en otras
se ha detenido o, peor aún, se ha invertido y la tasa de mortalidad
infantil ha vuelto a aumentar. "Se puede estimar en por lo menos
500.000 la cantidad de niños muertos en los últimos doce
meses como consecuencia de la desaceleración o de la inversión
del progreso económico en los países en desarrollo"(21).
Cabe hacer una observación acerca de las estadísticas
sociales, que a veces dan una imagen distorsionada de la realidad, tomando
periodos largos, por ejemplo 1960-1990, haciendo aparecer así
progresos en materia de mortalidad infantil, alfabetización,
etc. pero ocultando de ese modo la tendencia inversa en el período
más reciente 1980-1990, tendencia negativa que continuó
después. Es lo que se hace en el Informe del UNICEF "Estado
mundial de la infancia 1995", donde por ejemplo en la Tabla 10,
se comparan las cifras de mortalidad infantil de 1960 y de 1993, apareciendo
así una neta disminución entre ambas fechas pero ocultándose
la tendencia a la estabilización o al empeoramiento que se advierte
desde comienzos de 1980, como lo señalaba la misma UNICEF en
su informe de 1989.
El Banco Mundial, por su parte, en su informe de 1993, preconiza la
privatización de los servicios de salud, lo que convertiría
este derecho humano fundamental en una fuente de lucro para unos pocos
(como ya lo es en buena parte a través de la industria farmacéutica)
y en un lujo inalcanzable para los más pobres (22). Un informe
de la Organización Mundial de la Salud decía :"En
el mundo en desarrollo mueren cada año 12,2 millones de niños
de menos de cinco años, la mayoría de ellos por causas
en muchos casos evitables por unos pocos centavos de dólar".
"La pobreza ha sido y seguirá siendo el mayor obstáculo
al desarrollo de la salud. La pobreza es quizás el principal
determinante, tomado aisladamente, de la salud individual, de la familia
y de la comunidad. La cantidad de gente pobre se ha incrementado substancialmente,
tanto en el mundo en desarrollo como entre los grupos y comunidades
marginales del mundo desarrollado, especialmente en los barrios pobres
(bidonvilles) de las grandes ciudades"(23).
Educación
En 1990 había en el mundo 948 millones de adultos analfabetos,
encontrándose las tasas más altas de analfabetismo en
los países pobres y, dentro de cada país, entre los pobres,
especialmente las mujeres y las niñas (24). La afirmación
de que el analfabetismo en el mundo tiende a decrecer es relativamente
inexacta, pues si bien es cierto que disminuye globalmente en porcentaje,
no disminuye en cifras absolutas (25). Además, la pobreza creciente
de amplios sectores de la población y el recorte de los gastos
sociales en muchos países como consecuencia de las políticas
de ajuste, ha hecho aumentar la deserción escolar. El informe
de la UNICEF "La situation des enfants dans le monde 1989",
señalaba la disminución en un 25% de los gastos en educación
en los 37 países más pobres y afirmaba que en ..."cerca
de la mitad de los 103 países en desarrollo sobre los que existen
informaciones recientes, la tasa de inscripción en la escuela
primaria de los niños de 6 a 11 años está en neta
regresión" (Informe citado, pág. 1).
Y en los que se refiere a las niñas, "...la creciente tendencia
en muchas zonas a mantener a las niñas fuera de la escuela para
que ayuden en las tareas de sus madres, virtualmente asegura que otra
generación de mujeres crecerá con menores perspectivas
que sus hermanos. En Africa por ejemplo, "es cada vez mayor el
número de niñas que abandonan la escuela tanto primaria
como secundaria o que no asisten a ella debido a la creciente pobreza",
según dice la señora Phoebe Asiyo, del Fondo de Desarrollo
de las Naciones Unidas para la Mujer"(26).
..."Las políticas de ajuste están generalmente acompañadas
de una disminución del gasto público, de las tasas brutas
de escolarización y de la calidad de la enseñanza, especialmente
en el primer nivel"... "En el sector de la educación
parece ser más fácil, durante el proceso de ajuste, reducir
el gasto público en el nivel primario que en el nivel superior"...
"A largo plazo, todo esto perjudicará gravemente la calidad
de la educación"(27).
Seguridad social y redes de seguridad social
El FMI impulsa la privatización de la seguridad social, lo que
se está haciendo en muchos países del mundo en detrimento
de los sectores de más bajos ingresos. La seguridad social presenta
en los países de bajo nivel de ingresos diversos problemas de
naturaleza estructural:
a) abarca sólo a una parte de la población, en particular
a los que trabajan en el sector estructurado, quedando generalmente
al margen los trabajadores del sector no estructurado o informal;
b) las cotizaciones de los trabajadores del sector estructurado son
pocas y bajas a causa de los bajos salarios, lo que no permite cubrir
con ellas a los otros sectores, etc.
A estos problemas se ha agregado el de la privatización de los
servicios de seguridad social, que margina a los trabajadores con más
bajos ingresos y por lo tanto los más necesitados, a causa de
que las cotizaciones son muy elevadas. Además, el porvenir de
los sistemas privados es incierto y los trabajadores que pertenecen
a ellos corren el riesgo de encontrarse en el futuro sin protección.
Muchos especialistas en seguridad social han dado su opinión
contraria a la privatización de los sistemas de seguridad social
y ya se pueden comprobar las consecuencias negativas para los trabajadores
con más bajos ingresos en los países donde se ha puesto
en práctica.
En el párrafo 44 del documento de la OIT "Protección
social y redes de seguridad" de la Comisión sobre el empleo
del Consejo de Administración de la Oficina Internacional del
Trabajo, refiriéndose a la experiencia de Chile en materia de
privatización de los sistemas de seguridad social, se dice:
"Los datos sobre los costos operacionales de las cajas de pensiones
del sector privado (AFP) en este país son fragmentarios pero
se informa que en 1989 dichos costos representaron el 25 por ciento
de los ingresos procedentes de las cotizaciones; de esta suma, una proporción
considerable consistió en costos de comercialización y
ventas. (Colin Gillion y Alejandro Bonilla, "La privatización
de un régimen nacional de pensiones: el caso chileno", Revista
Internacional del Trabajo, vol. 111, 1992, núm. 2). Las cajas
privadas tampoco parecen ser muy capaces de asegurar el cumplimiento
de la legislación: la proporción de afiliados que paga
regularmente las cotizaciones como lo requiere la ley, fue en 1990 de
un 53 por ciento. Esto sin embargo no constituye un gran problema para
las cajas de pensiones, ya que las cotizaciones no pagadas no confieren
derecho a la prestación; pero puede crear problemas importantes
en el futuro para el Estado, que tendrá que pagar a los trabajadores
jubilados una prestación mínima garantizada."(28).
El FMI, por el contrario considera que "Chile muestra el camino"(29).
Con la privatización de los sistemas de seguridad social (que
es una forma de acumulación de capital y de obtención
de beneficios en pocas manos privadas) se está repitiendo de
alguna manera el proceso que llevó a la acumulación de
la enorme deuda externa de los países del Tercer Mundo: los préstamos
que dieron origen a la deuda sirvió para que unos pocos acumularan
capital y ahora la deuda es una pesada carga que agobia a la gran mayoría
de la población de los países deudores. Estas privatizaciones
de los sistemas de seguridad social forman parte de las políticas
de ajuste recomendadas por el Fondo Monetario Internacional. El FMI,
refiriéndose a las reformas al sistema de la seguridad social
en Argentina (que incluye la privatización) dice: "esta
reforma se imponía"(30). Para compensar los efectos sociales
negativos del ajuste estructural el FMI y el Banco Mundial proponen
establecer "redes de seguridad social".
La reducción del gasto público recomendada por el FMI
como parte de las políticas de ajuste, limita seriamente el alcance
y la eficacia de tales redes de seguridad destinadas a la protección
de los sectores más vulnerables (entrega directa de alimentos,
precios subvencionados para algunos artículos de primera necesidad,
etc.). A título de ejemplo: el 22 de octubre de 1992 se dictó
en Perú el decreto ley 25572, modificando la ley de presupuesto
de 1992, aprobada por el Parlamento antes del golpe de Estado de Fujimori.
Entre las modificaciones figura la reducción de los gastos sociales
en un 42 por ciento, o sea 217 millones de soles, lo que afectó
programas del vaso de leche, de apoyo alimentario de emergencia y de
lucha contra las epidemias. Por otro lado, la modificación del
presupuesto incrementó los fondos destinados al pago de la deuda
externa en 316 millones de soles. Eso en un país donde el número
de personas en situación de pobreza crítica pasó
de 7 a 12 millones de personas en el solo año 1991, sobre una
población total de 18 millones.
Preservación del medio ambiente
En 1974, se publicó el Modelo Mundial Latinoamericano, un informe
preparado por un grupo de sociólogos y economistas latinoamericanos,
con un enfoque crítico y diferente del informe preparado por
Dennis Meadows para el Club de Roma, que se había publicado en
1972 con el título de "Los límites del crecimiento".
Aludiendo a este último informe, en el Modelo Mundial Latinoamericano
se decía que la catástrofe ecológica prevista en
otros modelos para un futuro más o menos lejano, era una realidad
actual para buena parte de la humanidad (31). En efecto, hace ya tiempo
que la deforestación está produciendo daños incalculables,
que industrias contaminantes (muchas de ellas desplazadas de los países
desarrollados a los países del Tercer Mundo) envenenan la atmósfera,
el agua y la tierra y que enormes cantidades de desechos tóxicos
son también exportados de los países industrializados
a los países menos avanzados.
Por ejemplo en América Central, desde 1960 se han reducido las
áreas boscosas del 60 al 30 por ciento del total del territorio.
Se estima que actualmente se pierden en esa región 350.000 hectáreas
de bosques por año, lo que significa una tasa anual de deforestación
del 1,5 por ciento, una de las más elevadas del mundo, con graves
consecuencias ecológicas, como por ejemplo la escasez de agua
para el riego y para el consumo de las poblaciones urbanas. Esto es
la consecuencia de un proceso así llamado de modernización
por un lado y de estrategias de supervivencia por el otro. La modernización
ha consistido en la tala indiscriminada para vender la madera, extender
las tierras de pastoreo para producir carne destinada a la exportación
(lo que se ha llamado la "hamburger connection") producir
bananas, café y algodón también destinados a la
exportación, explotar minas, etc. (32).
Las consecuencias sociales han sido el desplazamiento de sus tierras
de los campesinos pobres y de los pueblos indígenas quienes,
al ocupar nuevas tierras más alejadas, practican estrategias
de supervivencia, talando árboles para usar la madera como combustible
y también para venderla. Cuando los campesinos pobres y los indígenas
quieren resistir el despojo de sus tierras, la represión y las
matanzas no se hacen esperar. El Banco Mundial y el Banco Interamericano
de Desarrollo financian estos procesos de "modernización",
cuyo resultado es la concentración de la propiedad de la tierra
en pocas manos, el enriquecimiento de las elites locales incluidos los
jefes militares, enormes beneficios para empresas transnacionales y
el empobrecimiento y la degradación de las condiciones de vida
de grandes sectores de la población, en un marco de deterioro
acelerado del medio ambiente.
No ha sido ni es muy diferente la situación en Africa, donde
a primera vista se pueden atribuir las hambrunas a las condiciones meteorológicas
y a las guerras, pero un análisis más profundizado pone
de manifiesto el papel funesto desempeñado por la colonización
europea, que desvastó enormes extensiones de bosques para apropiarse
de las maderas y fomentó los cultivos de exportación,
como el café, el cacao y el maní, este último particularmente
dañino para la humedad de la tierra. Se marginaron los cultivos
de subsistencia y se modificaron los hábitos agrícolas
de los pueblos africanos, tales como el desplazamiento de los cultivos,
la rotación y la acumulación de reservas, aptos para afrontar
sin hambrunas los períodos de sequía.
En Asia la situación tampoco es diferente y por ejemplo Nepal,
que tiene maderas muy cotizadas en sus bosques, tiene además
el triste privilegio de exhibir la tasa de deforestación más
elevada del mundo, el cuatro por ciento anual (33).
El Banco Mundial manifiesta preocupaciones ecológicas y financia
reforestaciones con eucaliptus, que tiene alto y rápido rendimiento
económico pero que deseca las tierras, haciéndolas inutilizables
para los cultivos de subsistencia (34).
En ciertos aspectos, la problemática ecológica de las
naciones del Este europeo es comparable a la de los países en
desarrollo. En setiembre de 1990 se efectuó una conferencia en
Stuttgart que reunió a empresarios eurooccidentales con científicos
euroorientales. En esa ocasión, un especialista de la Academia
de Ciencias Económicas de Poznan dijo que, desde el colapso del
régimen anterior, lo que estaba de moda en Polonia no era la
protección del ambiente, sino más bien las latas de cerveza,
las bolsas de plástico, los plaguicidas y las plantas para incinerar
basuras. En esa situación, precisó, muchas empresas euroocidentales
desempeñan un papel muy distinto del que proclaman. La exportación
a Polonia de desechos industriales, la venta de productos contaminantes
y el traslado a ese país de industrias problemáticas,
agregó, experimentaban en ese momento un auge extraordinario
(35).
La política fiscal
Siguiendo los consejos del FMI y del Banco Mundial, muchos países
han introducido reformas a sus políticas fiscales, que han tenido
por consecuencia el aumento de los impuestos al consumo, que paga por
igual toda la población y afecta especialmente a los más
pobres, y la disminución de los impuestos al patrimonio, a la
fortuna y a las transacciones financieras.
El FMI se congratula de lo que llama "un enfoque radical de la
reforma fiscal en la Argentina" a la que califica de "una
de las más revolucionarias de América Latina", que
ha consistido, según se explica, en suprimir impuestos a las
transacciones financieras y a la exportación y en concentrarse
en la TVA (impuesto al consumo), convirtiendo a éste en un impuesto
sumamente remunerador (36).
En el mismo artículo figura un cuadro donde se puede ver la evolución
de la composición de la recaudación fiscal en Argentina,
Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, México,
Nicaragua, Panamá, Paraguay, Uruguay y Venezuela, tomados en
conjunto, entre 1980-85 y 1992. Allí se muestra que en el total
de la recaudación fiscal, los impuestos al consumo aumentaron
del 34,4% al 43,5% y los impuestos al patrimonio y a la fortuna disminuyeron
del 19,1% al 12,2%.
Es decir que el FMI promueve una política fiscal que en lugar
de contrarrestar, contribuye a acentuar la tendencia generalizada a
la concentración de la riqueza en pocas manos por un lado y a
la extensión de la pobreza, por el otro, que incluye la desgravación
de la especulación financiera.
Derecho a la vivienda
Son bien conocidos los efectos sobre el derecho a la vivienda de megaproyectos
financiados por el Banco Mundial que tienen por resultado el desplazamiento
masivo de poblaciones. Pero en un contexto más general, las políticas
de ajuste recortan o eliminan todos los gastos sociales, entre ellos
los destinados a la construcción de viviendas populares. Además,
la inversión del dimero de la droga en la propiedad urbana con
fines de blanqueo y la especulación inmobiliaria encarece la
vivienda y la hace aún más inaccesible para la gente de
escasos recursos.
Por su parte, Estados Unidos sostuvo en la Conferencia Internacional
Habitat II que no existe un derecho a la vivienda. Ello, pese a que
el artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos
Humanos y el artículo 11, inciso 1 del Pacto de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales reconocen expresamente el derecho a la vivienda.
Situación de la mujer
Cabe decir que la mujer ocupa, junto con los niños, el primer
rango entre las víctimas de la política antisocial. En
ningún país del mundo la mujer cobra el mismo salario
que el hombre por un trabajo igual, lo que constituye una discriminación
manifiesta. Y en los esfuerzos encarnizados por abaratar la mano de
obra para lograr una mayor competitividad, se ha acentuado la explotación
de la mujer trabajadora, junto con la explotación del trabajo
infantil. "Hoy todavía, el 70% de los pobres y las dos terceras
partes de los analfabetos en el mundo son mujeres. Las mujeres solo
ocupan el 14 % de los puestos de responsabilidad y administrativos,
el 10% por ciento de las bancas parlamentarias y el 6% de los cargos
de ministros...Trabajan a menudo más horas que los hombres, su
trabajo es sin embargo en gran parte ignorado, no reconocido y desvalorizado"...(37).
Diversas razones han hecho que África sea el continente que más
ha sufrido las consecuencias de los cambios en la economía mundial
de los últimos decenios y particularmente, de las políticas
de ajuste.
África entró en la fase de crisis siendo el continente
menos industrializado tanto en términos de producción
industrial como de estructura. Este bajo nivel de industrialización
es la herencia más visible del colonialismo. Las políticas
coloniales impidieron que África iniciara el proceso de sustitución
de importaciones tanto durante el período de la depresión
como durante la Segunda Guerra Mundial, como pudo llevarse a cabo en
otras regiones del Tercer Mundo, por ejemplo en América Latina.
Así África ha continuado siendo extremadamente vulnerable
a los factores externos. Hasta fines del decenio del 70 muchos países
africanos realizaron progresos de orden económico y social. Pero
la subordinación de las elites dominantes de la mayoría
de los países africanos a las potencias neocoloniales, dio lugar
al progresivo deterioro económico-social de buena parte del continente,
deterioro que se agravó en el decenio del 80 con las políticas
de ajuste estructural impuestas por el FMI. Por ejemplo, en Uganda,
tomando como base 100 el salario mínimo real en 1972, en 1984
era solo 9, es decir más de diez veces inferior y si en 1972
hacía falta el 60 por ciento del salario real para comprar los
alimentos para la familia, en 1984 hacía falta el 450 por ciento
de dicho salario para ese mismo fin, lo que en términos no estadísticos
quiere decir hambre . En un trabajo del UNRISD (38) se dan varios ejemplos
de industrias ugandesas totalmente dependientes de materias primas,
sistemas de fabricación, maquinarias y hasta envases extranjeros,
de los cuales tomaremos uno solo: Mukisa Biscuits, reconstruida en 1982
con fondos del PNUD y con el asesoramiento técnico de UNIDO,
había funcionado en los años 50 utilizando materias primas
locales. Una vez reconstruída con la ayuda de los dos organismos
de las Naciones Unidas citados, Mukisa Biscuits utiliza solo el agua
local para cocinar materias primas importadas, corta el producto en
moldes extranjeros y los envasa en papeles y cajas importadas también
del extranjero. Uganda, como la mayor parte de los países africanos,
debe pagar al exterior mucho más de lo que recibe en calidad
de préstamos o por sus exportaciones.
Así es como en 1992 la deuda externa representaba el 100,1% del
PNB en Africa en general y el 108,1% en Africa subsahariana. En diez
años se duplicó en Africa la relación deuda-PNB
(39). Mientras en el periodo 1965-1980, la tasa media de crecimiento
del PIB en Africa subsahariana fue del 5,6%, en el periodo 1980-1986
fue cero (Trabajo del UNRISD citado en la nota 38). En "L'Afrique
vers la reprise économique" del UNICEF, se dice: "Al
fin del decenio, el FMI y el Banco Mundial se convirtieron en beneficiarios
netos de los recursos provenientes de Africa, encontrándose en
la situación anormal de socavar la viabilidad financiera de sus
propias políticas de ajuste estructural" (40). El mismo
documento del UNICEF dice que Africa "necesita urgentemente otra
estrategia de desarrollo" (pág.9).
La 7a. Conferencia de la UNCTAD, celebrada en 1987, previó situaciones
trágicas como las de Ruanda, si no se cambiaban rápidamente
las orientaciones en materia económico-social en los países
agobiados por la deuda y las políticas de ajuste. Otro factor
que empobreció a los países africanos fue la caída
de los precios de sus productos de exportación. Por ejemplo el
precio del café, que constituye el 77% de las exportaciones de
Ruanda, cayó casi en un 50% en pocos años.
Uno de los golpes asestados al nivel de vida de varios pueblos africanos
fue la devaluación del franco CFA. Esa devaluación, impuesta
por el FMI y aceptada por los respectivos gobiernos, afectó gravemente
los consumos básicos de la población, pues muchos de esos
países son importadores de alimentos, como consecuencia de la
liquidación de sus estructuras productivas tradicionales. Por
cierto que las víctimas de la devaluación no fueron consultados.
La Octava Conferencia Regional Africana de la OIT (Mauricio, 19-26 de
enero de 1994) se declaró "Alarmada por los efectos dramáticos
que ha tenido la devaluación en el nivel de vida de la población
y especialmente de millones de trabajadores y sus familias, muchos de
los cuales han sufrido ya una fuerte caída del ingreso real y
una pérdida del poder adquisitivo"... (41).
El FMI, por el contrario, se declara satisfecho de los primeros resultados
de la devaluación del franco CFA: "Durante los nueve primeros
meses de 1994 el franco CFA se desvalorizó alrededor del 33%
en valor efectivo real, grosso modo como estaba previsto. Los costos
salariales expresados en dólares -otro barómetro de la
competitividad- bajaron alrededor del 40 por ciento". Para "consolidar
los progresos logrados", el FMI recomienda a los gobiernos "un
control más estricto de los gastos públicos"..."una
política salarial prudente" y "liberalizar el sistema
de precios, el mercado de trabajo y el comercio exterior" (42).
Es decir que el FMI aprobó que el salario real de los trabajadores
de Africa de habla francesa hubiera caído en pocos meses un 40
por ciento y aconsejó a los respectivos gobiernos "consolidar
los progresos logrados".
Según el Estudio Económico Mundial de las Naciones Unidas,
el conjunto de Africa tuvo en 1992 una transferencia negativa de recursos
de 1600 millones de dólares. Este resultado no impidió
al actual subsecretario del Tesoro de los EEUU, señor Lawrence
Summers, declarar refiriéndose a Africa que "la comunidad
internacional no puede mantener de manera permanente el nivel de ayuda
actual" (43). El señor Summers adquirió cierta notoriedad
cuando siendo economista jefe del Banco Mundial, en un memorándum
interno expresó que el Banco debía estimular la exportación
de industrias contaminantes al Tercer Mundo y agregó que descargar
los desechos tóxicos en los países de más bajos
ingresos era de una lógica económica impecable, porque
la vida de un habitante del tercer mundo, en términos de esperanza
de vida y de ingreso per cápita, vale mucho menos que la de un
habitante de un país desarrollado. (44).
Los objetivos del capital transnacional en Africa fueron expresados
claramente por el señor George Moose, ex subsecretario de Estado
para asuntos africanos de los Estados Unidos en un discurso ante el
Senado de su país: "Nosotros debemos asegurar nuestro acceso
a los inmensos recursos naturales de Africa"(45).
Los tremendos dramas que se producen en Africa: guerras civiles, luchas
interétnicas, desplazamientos masivos de población, hambrunas,
se pueden explicar en buena parte por estas políticas de las
grandes potencias, las empresas transnacionales y los organismos de
Bretton Woods. Por ejemplo en Ruanda, el crecimiento medio económico
en el período 1980-1991 fue negativo (-2,4), la tasa de mortalidad
infantil es de más de 110 por mil y la proporción de médicos
era en 1990 la más baja del mundo: un médico cada 72990
habitantes, más desfavorable aún que en 1970 (Banco Mundial,
Rapport 1993). Entre 1980 y 1991 la deuda externa de Ruanda creció
del 103 al 591 por ciento de sus exportaciones (Banco Mundial, rapport
sur le développement dans le monde,1993, cuadro 24). La tasa
anual de deforestación en Ruanda entre 1981 y 1985 fue del 2,3
por ciento, una de las más elevadas del mundo.
En Africa en general, los bosques fueron arrasados para proveer de maderas
exóticas a los mercados de los países llamados civilizados.
Entre 1930 y 1970 se estima que fueron destruidos entre el 25 y el 30
por ciento de los bosques húmedos de Africa. Sobre todo en los
últimos decenios, esta elevada tasa de deforestación con
consecuencias ecológicas catastróficas (sequía
y erosión) obedece en buena parte a la transformación
de los bosques en tierras de cultivos de exportación, en un intento
desesperado de obtener divisas para pagar los servicios de la deuda
(46). Las "ideas" del señor Summers y las políticas
del FMI, del Banco Mundial, de las empresas transnacionales y de las
grandes potencias en Africa, se llamarían en lenguaje hitleriano
"la solución final del problema africano".
Para analizar las posibles soluciones al problema de la deuda, hay que
remitirse en primer lugar a los ejemplos de la historia, que demuestran
que, sobre todo las grandes potencias, nunca o casi nunca han pagado
sus deudas. Decía Keynes: "...los incumplimientos por gobiernos
extranjeros de su deuda externa son tan numerosos y ciertamente tan
cercanos a ser universales que es más fácil tratar sobre
ellos nombrando a aquéllos que no han incurrido en incumplimiento,
que aquéllos que lo han hecho. Además de aquellos países
que incurrieron técnicamente en incumplimiento, existen algunos
otros que pidieron prestado en el exterior en su propia moneda y permitieron
que esa moneda se depreciara hasta menos de la mitad de su valor nominal
y en algunos casos a una fracción infinitesimal. Entre los países
que actuaron así cabe citar a Bélgica, Francia, Italia
y Alemania." (Keynes, Defaults by foreing governments, 1924).
John Keneth Galbraith (Voyage dans le temps économique, Seuil,
cap. IV, 1995) cita varios ejemplos de deudas externas (sobre todo de
los países llamados desarrollados) que nunca fueron pagadas.
Desde el punto de vista jurídico, se ha reconocido el derecho
de un gobierno constitucional a desconocer las deudas contraídas
por un gobierno dictatorial anterior, con fundamento en la mala fe del
acreedor (que prestó sabiendo el destino ajeno al interés
público del préstamo) y en la falta de representatividad
del deudor. El general Tinoco había asumido el poder mediante
un golpe de Estado en Costa Rica en 1917 y su gobierno contrajo una
deuda con el Royal Bank of Canada. Dicha deuda fue desconocida por el
gobierno constitucional posterior. En 1923, el juez Taft de la Corte
Suprema de los Estados Unidos, que actuó como juez-árbitro
entre el Royal Bank y el Gobierno de Costa Rica, rechazó la demanda
de reembolso de la deuda, con los fundamentos mencionados ( Patricia
Adams, Odious Debts, nextcity.com.jubilee2000uk.org).
También el plano jurídico cabe aplicar el principio rebus
sic stantibus, es decir el derecho a no cumplir una obligación
cuando las condiciones de la misma han cambiado de manera tal que su
cumplimiento resulta de una onerosidad extrema.
Ya hemos visto que se contrajeron deudas simuladas y que durante largos
periodos los intereses cobrados fueron usurarios, hechos que entran
en la esfera delictiva . Además, los intereses incobrados se
incorporaron al capital adeudado, con lo que se cobraron intereses sobre
los intereses (anatocismo), que está prohibido en las legislaciones
de muchos países. Es decir que jurídicamente se puede
considerar que la deuda es globalmente ilegítima y su pago no
exigible.
Desde el punto de vista económico-financiero, si se hiciera un
estudio actuarial descontando las deudas ficticias, los intereses usurarios
, los intereses de los intereses, los gastos y comisiones desproporcionados
y la fuga de capitales, se llegaría a la conclusión de
que la deuda ha sido totalmente pagada y probablemente se vería
que los presuntos deudores son en realidad acreedores.
Un documento del 25 de junio último de Jubileo Sur, una red internacional
por la anulación de la deuda, dice que en 1980 los países
del sur debían 567 mil millones de dólares, que desde
entonces se han pagado 3 billones 450 mil millones, es decir seis veces
el monto de la deuda de 1980 y que sin embargo se deben actualmente
algo más de dos billones, es decir tres veces y media más
que en 1980.
Finalmente desde un punto de vista ético habría que poner
la presunta deuda en un platillo de la balanza y en el otro platillo
la deuda social, ecológica e histórica de los acreedores
con los presuntos deudores. Es decir poner en ese platillo el enorme
daño social causado con las políticas de ajuste, el daño
ecológico provocado con industrias contaminantes, con los desechos
tóxicos transportados a los países del tercer mundo, con
la devastación de los bosques y la deuda histórica contraída
con los presuntos deudores durante siglos de despojo de sus riquezas
y recursos humanos.
Puede afirmarse que la deuda externa de los países del tercer
mundo es jurídica, económica y financieramente inexistente
y éticamente insostenible y que su subsistencia forma parte del
sistema mundial dominante caracterizado por la hegemonía del
capital financiero parasitario que funciona como una bomba aspirante
del trabajo y el ahorro de los pueblos de todo el mundo, siendo los
más afectados los países pobres y dentro de ellos, los
sectores más desfavorecidos de la población.
El buen sentido y la racionalidad económica indican que para
cortar la espiral del endeudamiento es preciso:
1) condonar la deuda existente porque ya ha sido pagada, en buena parte
es de origen espúreo y de todos modos está claro que es
imposible pagarla.
2) realizar en los países ex deudores, con los fondos que queden
disponibles y con nuevos créditos concedidos a ese fin, una política
de crecimiento económico, que para que sea durable tiene que
estar acompañada de una política de redistribución
de los ingresos, de pleno empleo y de ampliación de los servicios
sociales , es decir exactamente lo contrario de las políticas
que impone el Fondo Monetario Internacional.
3) reconocer a las materias primas y productos manufacturados de los
países pobres un precio internacional equitativo.
Todo esto significa por cierto un cambio fundamental en las actuales
orientaciones predominantes en la economía mundial y poner fin
a la hegemonía del capital financiero especulativo y parasitario.
Notas
(1) Comisión del Sur, Desafío para el Sur, Fondo de Cultura
Económica, México, 1991, pág. 37.
(2) Jean Denizet, La naissance du système central, en Crise persistante
du système monétaire international, Cahiers Français
de la Documentation Française, nE 198, octobre-décembre
1980, pág. 6.
(3) Michel Lelart, Le système monétaire international,
Editions La Découverte, 1993, pág. 55.
(4) Lelart, op. cit., págs, 95-97.
(5) Lelart, op. cit., pág. 97.
(6) UNCTAD, Informe sobre el comercio y el desarrollo, 1995. Panorama
general.
(7) François Chesnais, La mondialisation du capital, Edit. Syros,
1994, págs. 25 y sig.
(8) FMI, " Staff Studies for de World Economic Outlook, Washingto
", citado por Ismail Sabri Abdalla : " La inversión
del Sur en el Norte, en Revists de Comercio Exterior, vol. 39, Nº
2, México, febrero de 1989.
(9) Citado en Revista de Comercio Exterior, pág. 411, México,
mayo de 1989.
(10) Naciones Unidas, Estudio Económico Mundial 1993, págs.
98-99 de la edición en español, Cuadro IV.1.
(11) UNICEF, "La situation des enfants dans le monde 1989".
(12) The IMF and the South, the social impact of crisis and adjustement,
UNRISD, Dharam Ghai, editor, 1991, pág. 21.
(13) PNUD, Informe sobre el desarrollo humano 1992, págs. 86
y sigs.
(14) Cifras y proyecciones establecidas en la segunda Conferencia regional
gubernamental de América Latina sobre la pobreza, celebrada en
Quito, Ecuador, 1990.
(15) Banco Mundial, Informe sobre el desarrollo mundial, 1991, pág.
11.
(16) Bertrand La Grange, La crise financière et économique
a entraîné l'appauvrissement des mexicains, diario Le Monde,
5 de julio de 1995, pág. 3.
(17) Anne Trebilcock, Los procesos de ajuste estructural y la consulta
tripartita, en: RELASUR, Revista de relaciones laborales en América
Latina-Cono Sur/OIT, NE 4, Montevideo 1994.
(18) OIT, World Labor Report 1994, pág. 108.
(19) FMI, Annual Report 1995, setiembre de 1995, pág. 58.
(20) UNCTAD, Informe sobre el Comercio y el Desarrollo, Panorama General
y Trade and Development Report, 1995, Cap. III, setiembre 1995.
(21) UNICEF, "La situation des enfants dans le monde 1989".
(22) Banque mondiale: Rapport sur le développement dans le monde.
Investir dans la santé. Washington, 1993.
(23) OMS, "The World Health Report 1995, Bridging the gaps",
págs. 1 y 40.
(24) UNESCO, "Informe mundial sobre la educación 1991".v
(25) Ali Hamadache, "Alfabetización, derechos del hombre
y paz", Serie: Cuestiones sobre alfabetización, UNESCO-OIE,
1990, pág.5.
(26) Jodi Jacobson, Desigualdad entre los sexos, pobreza y trampa demográfica,
en Populi, revista del Fondo de Población de las Naciones Unidas,
Vol. 19, NE 4, octubre de 1992, pág. 12.
(27) Jandhyala B.G. Tilak, "Education et ajustement structurel",
en: Perspectives, Revue Trimestrielle de l'Educación, editada
por la UNESCO, NE 84, 1992.
(28) OIT, documento GB.254/CE/1/4, 254a. reunión, noviembre de
1992.
(29) G.A. Mackenzie, jefe de la División de operaciones de finanzas
públicas II del Departamento de finanzas públicas del
FMI: "La réforme des régimes de pension en Amérique
Latine", en: Finances et Développement, publication trimestrielle
du FMI et de la Banque mondiale, mars 1995.
(30) FMI Bulletin, Volumen 23, número 6 del 28 de marzo de 1994,
pág. 93.
(31) Un monde pour tous, Le modéle mondial Latino-Américain,
Presses Universitaires de France, 1977.
(32) Peter Utting, The Social Origins and Impact of Deforestation in
Central America, UNRISD, Discussion paper NE 24, 1991.
(33) Solon Barraclough y Krishna Ghimire, The Social Dynamics of Deforestation
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(34) Vandana Shiva, The World Bank's Assault on the Environment, Multinational
Monitor, abril 1990.
(35) Leopoldo Mármora, La ecología en las relaciones Norte-Sur:
el debate sobre el desarrollo sustentable, , en Comercio Exterior, vol.
42, núm.3, México, marzo de 1992, pág. 213.
(36) Parthasarati Shome, Jefe de la División de Política
Fiscal del FMI, "Réformes fiscales en Amérique latine"
en: Finances et Développement, publication trimestrielle du FMI
et de la Banque mondiale, mars 1995.
(37) PNUD: Prefacio del "Informe mundial sobre el desarrollo humano
1995".
(38) Thandika Mkandawire, "Crisis and adjustement in Subsaharan
Africa" en: The IFM and the South, The Social Impact of Crisis
and Adjustment, Dharam Ghai, editor, UNRISD, 1991.
(39) Naciones Unidas, Estudio Económico Mundial 1993, cuadros
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(40) UNICEF, "L'Afrique vers la reprise économique",
resumen publicado en 1992, pág. 32.
(41) OIT, Consejo de Administración, documento GB 259/4/7, marzo
1994, pág. 25.
(42) Jean Clément, ayudante del Director del Departamento de
Africa del FMI, Bilan après la dévaluation du franc CFA,
en: Finances et Développement, publicación trimestral
del Banco Mundial y del FMI, junio de 1995.
(43) Africa Relance, Naciones Unidas, Vol. 7, NE 1, junio de 1993, pág.
3.
(44) The Economist, 15/21 de febrero de 1992.
(45) Le Monde Diplomatique, julio de 1993.
(46) Solon Barraclough y Krishna Guimire, The social dinamics of deforestation
in developping countries, UNRISD, Discussion paper Nº 16, 1990.
(*) Alejandro Teitelbaum, abogado y representante permanente
en Ginebra de la Asociación Americana de Juristas.