Los jóvenes del nuevo milenio: Rompiendo esquemas
Por
Francisco X. Ramírez V.
10 de la mañana de un
día de semana en el centro de la Ciudad de Santiago, jóvenes estudiantes
secundarios se desbordan por las calles protestando por el subsidio al
transporte escolar. Los jóvenes enojados se manifiestan de diferentes formas,
unos de manera pacifica y otros pocos lo hacen de manera violenta. Algunos con
razón, otros sin la razón. Unos se acogen a la organización formal y
reconocida por el Estado y otros buscan la solución a través de organizaciones
“no formales” o mencionadas
como interlocutores no válidas. Pero en definitiva el país se asombra y
observa que pasa con los jóvenes que se expresan como hace mucho no lo hacían.
Y es que en el “mundo de los adultos”, existe todavía la visión de pasividad e inactividad de la juventud actual, esto por que en general la comparamos con décadas pasadas; es así que los jóvenes de los sesenta representaron un ímpetu, el levantamiento estudiantil, el surgimiento de los movimientos revolucionarios, de la adaptación del marxismo latinoamericanizado, en fin la creación por parte de los jóvenes de los movimientos y frentes nacionalistas.
Los jóvenes de los 70, proclamaban las mismas ideas revolucionarias, pero desde las catacumbas, ya que ellos vivieron en la represión, y a la vez pasaron por procesos de acumulación de fuerzas y de ideologías. El joven de los 80 sin embargo, representa la represión y la lucha contra la dictadura y construcción de la democracia. Los jóvenes de los ochenta estaban invadidos por un espíritu de cambio.
La caída de modelos, de ideales, o el no resultado de estos, hicieron de
la juventud de la década de los 90, pareciera dormida, decepcionada, pero a la
vez es reflexiva hacia los nuevos sucesos. A los jóvenes,
según una cierta visión, no les interesa ejercer su ciudadanía, entendida
esta como lo relacionado con los derechos y deberes de los ciudadanos con una
estructura estatal y los deberes con la participación, mas de carácter político
en procesos eleccionarios y de toma de decisiones en estructuras
predeterminadas. Se podría decir que los jóvenes no perciben un espacio dentro
del Estado, en los cambios, reformas y modernización de este, y esto los lleva
a una aparente apatía y al "noestoyniahismo" – del modismo asignado
al joven chileno de decir “no estoy ahí” con lo que me digan o lo que pase-
pero sin embargo eso es referente al sistema político y este no es el único ítem
de construcción de ciudadanía de los jóvenes. No será que esta frase
asignada a los jóvenes, será en realidad un no estoy ni ahí con los
demás, sino que estoy allí con lo mío, con mis intereses como joven.
Los jóvenes tienen su propia visión de ciudadanía, sus propias formas
de participación e inserción en su localidad y en la sociedad. Los conceptos y
categorías difieren de lo “común” o de lo tradicional, ya que se basa en
su propia construcción de la realidad y los proyectos de vida que tengan.
La ciudadanía juvenil es expresada en el deber con su entorno inmediato
y los derechos a desarrollarse en él. Se da una participación en lo local,
solo que topan al no ser considerados por los poderes locales territoriales, sin
tomar en cuenta que los jóvenes son partícipes dentro de sus comunidades
mientras se les de un espacio. Es así que los jóvenes buscan sus propias
formas de participar, fuera del cuestionado concepto de participación juvenil
como la cantidad de votantes en una elección, lo que baja cuantitativamente su
nivel de participación entendida así. La participación de los jóvenes va mas
allá de un voto, comprende el involucramiento de las políticas que le atañen,
que le son de su interés.
Las diversas formas de participación llevan a una identidad heterogénea
de los jóvenes. La diversidad de las formas de participación, está entendida
como la búsqueda de objetivos y satisfacción de necesidades, ya no sociales si
no de cada joven. Estas propias formas de participación social, son
muchas veces expresadas en las barras de fútbol, los grupos de graffitis,
en si el grupo de la esquina, el de la cuadra que se identifica con sus
necesidades. Los jóvenes, en especial los de sectores populares, se encuentran
fuera de los marcos conceptuales de ciudadanía o del ideal que buscan las políticas
sociales. Los jóvenes son actores de su propia realidad, dueños de su propia
ciudadanía, e insertos en su problemática local. La juventud, como actor
social, cobra fuerza hoy en día en la intervención social de espacios locales,
por ellos definidos y por nosotros respetados.
Es así que los jóvenes del milenio se perfilan como líderes, intelectuales e innovadores. Los jóvenes están mas preparados para asumir su identidad global, ya que crecen con esta serie de cambios. Los jóvenes se adecuan a las realidades mas fácilmente que los adultos. La modernización es mejor asimilada, o la reacción hacia el cambio cultural se da mejor en los jóvenes, que en personas mayores.
Las expectativas de los jóvenes de este nuevo milenio están volcadas
mas hacia las necesidades sentidas, mas que a metas globales socioeconómicas,
de una ideología determinada; y cuando hablamos de necesidades sentidas me
refiero a lo inmediato, a lo que le afecta a su propia realidad.
Los jóvenes de hoy nos pueden dejar un mensaje claro, la lucha por los
problemas puntuales y locales, es en realidad una manera de fortalecer lo local
frente al mundo globalizado. Y lo globalizado no sólo considerando que lo
macroeconomico es globalización, si no que los medios de comunicación y los
fenómenos sociales que son comunes globalmente.
La juventud del nuevo
milenio es capaz de incorporar elementos adquiridos, a través de la globalización,
a sus propias realidades y adaptarlas a sus necesidades. Al igual que sus
propias manifestaciones socioculturales de participación las pueden incorporar
a los sistemas globales. Así por ejemplo una barra de fútbol en argentina, México
o Inglaterra tendrá mas o menos características y actitudes similares, que se
van copiando entre ellos, siendo un fenómeno social global, pero a sus forma de
organizarse y sus relaciones existentes en su interior son muy locales,
dirigidas a las necesidades propias de cada grupo de miembros. De igual forma
los jóvenes agrupados en torno de los graffitis, ellos bajan modelos y se
contactan con organizaciones de todo el mundo para realizar sus murales, al
igual que hacen conocer sus obras como forma de manifestarse al resto del mundo,
en una suerte de red de comunicación global.
Y es esto los que nos enseñan los jóvenes que realizan un paro de
estudios en Santiago de Chile hoy, y la protesta de jóvenes pobladores de Lima
mañana, o de los jóvenes de zonas rurales de Chiapas, y es que lo importante
hoy en día para los jóvenes es la solución de sus problemas inmediatos, para
así poder estar bien para enfrentar los problemas de una globalización cada
vez mas lejana de lo local.
En definitiva los jóvenes crecen en una sociedad local que se desarrolla
en mundo globalizado, donde han hecho una suerte de aprovechamiento de lo que
pueda darle esta globalización y el provecho que se pueda sacar de ella y vale
destacar que ellos “crecen” en ese mundo, no como la sociedad civil que
tiene que ir aprendiendo poco a poco a insertarse en esta realidad que se nos va
globalizando.
