Globalizacion Vs. Lo Local

 

            La globalizacion es un concepto de moda y de uso común, y que se utiliza a veces sin conocer su significación e implicaciones en nuestras vida diarias. Es en las ultimas décadas hemos sido testigos de profundas transformaciones en el sistema económico global, las que también han alentado un modo de vida global o “estandarización cultural”[1].

            El Banco Mundial, un agente globalizante, define en general la  globalización como “...un cambio general que está transformando a la  economía mundial . . . que se refleja en vinculaciones internacionales  cada vez más amplias e intensas del comercio y las finanzas y el impulso  universal hacia la liberación del comercio y los mercados de capital por la creciente internacionalización, y por un cambio tecnológico que está erosionado con rapidez las barreras que obstaculizan la comercialidad internacional de bienes y servicios y la movilidad del capital"[2] .

            La agenda de la globalización representa, en el sentido común de la mayoría,  los intereses de las grandes corporaciones y esos intereses no son precisamente sociales si no exclusivamente de la ganancia salvaje. El crecimiento del capital se ha ido realizando sobre el debilitamiento de la participación de los trabajadores en el producto mundial[3] .

            Por Globalización se entiende, generalmente, el avance hacia la instauración de un único sistema mundial en lo económico, lo político, lo cultural y lo comunicacional.  La Globalización  sería la última fase y culminación del proceso de modernidad comenzado hace varios siglos, en la época de los grandes descubrimientos geográficos y del inicio del colonialismo europeo, e intensificado con la consolidación del modo de producción capitalista[4] .

            Desde casi todos los foros e instancias se afirma que la única dinámica explicativa de nuestro mundo contemporáneo es la Globalización; que sólo este proceso, que se intensifica y expande a todas las dimensiones de la existencia personal y colectiva, es real, positivo, y en todo caso, inevitable; y que cuanto todo se opone a él no tiene otra significación que la de ser revivals  históricos, folcklorismos irrelevantes, estériles nostalgias, irracionales integrismos o peligrosos reaccionarismos[5] .

            Es que es conveniente tener presente que la globalización no es de todo global: hay un 70% de la población mundial que continua moviéndose fuera del mercado[6]. Es así que muchos desconocen a fondo los tratados o convenios a nivel global de sus propios paises, o cual es el sentido de un libre mercado mundial o regional. Muchos trabajadores agrícolas, por ejemplo, desconocen como el cosechar duraznos en el valle central chileno, entra en un proceso para terminar enlatado y en un mercado en Moscú.

            Pero la mundialización no ha provocado solamente una dinámica  de Globalización, sino que, por su naturaleza desigualitaria y opresora ha generado también la dinámica contraria, de resistencia de los colectivos identitarios, en especial de los pueblos o etnonaciones, que cada vez mas dependientes en lo económico, lo político y lo cultural, han activado su potencialidad étnica, es decir, han reafirmado crecientemente su propia identidad, cargando simbólicamente aspectos diferenciados de su cultura que han sido convertidos en referentes de identidad[7] .

            Asistimos a un fenómeno globalizador a nivel mundial que tiene como una de sus características el ser un proceso homogeneizante y aleatorio al sistema de valores y a la sobrevivencia cultural de grupos, pueblos y naciones[8] .

            El proceso de mundialización, tal y como se está dando en la realidad, y no en las teorías o en la ideología , no genera una sola dinámica  sino dos dinámicas complementarias y opuestas:  la dinámica de la Globalización y la dinámica de la reafirmación identitaria (la que algunos llaman dinámica de la localización )[9] .

            El auge de los nacionalismos “periféricos” o  “etnonacionalismos” -así denominados por  sus características  y para distinguirlos de los estatalismos o “nacionalismos de estado”- suponen una realidad nueva, que define nuestra contemporaneidad de la misma manera que ésta se halla también definida  por la emergencia de instituciones supraestatales.  Este auge  de los etnonacionalismos es consecuencia tanto de la toma de conciencia identitaria de los pueblos secularmente colonizados, o negados como tales desde estados supuestamente uninacionales, como de procesos de etnogénesis que están teniendo lugar ante nuestros ojos.  Y se explica  no por voluntarismos ideológicos de minorías intelectuales, o por intereses reaccionarios, como los apóstoles de la ideología de la Globalización pretenden, sino por la combinación de cambiantes factores económicos y políticos que a su vez activan la potencialidad étnica,  es decir, la conciencia de identidad cultural, de dichos  pueblos, haciendo que estos reivindiquen su derecho a hacerse oir con voz propia y a tomar el protagonismo en las decisiones que les afectan[10] .

            En el ámbito cognitivo y de las expresiones culturales, es totalmente cierto, como ya  señalábamos al principio, que los mass-media , las nuevas tecnologías, los programas informáticos. la música rock, la coca-cola, los jeans,  las tiendas macdonald o la hegemonía de la lengua inglesa, representan, en su extensión por todo el planeta, ejemplos incuestionables de la mundialización--algunos consideran, no sin razón, que consecuencia directa de la acentuación del imperialismo cultural y de la imposición del american way of life--.  Sin embargo, y constituyendo una insoluble paradoja para aquellos que confunden las identidades colectivas con el contenido  cultural de dichas identidades en cada época y contexto concretos, en lugar de que todos estos fenómenos apunten hacia la dirección de una única “cultura mundial” y una única  “identidad planetaria”, lo que esta sucediendo es que, crecientemente, aumenta la conciencia de las identidades culturales diferenciadas[11] . 

            Esta reafirmación identitaria, que se traduce en la recarga simbólica de elementos culturales específicos o considerados específicos, no está reñida con la asunción y uso, sobre todo  instrumental, de elementos  culturales que sí podemos considera que están ya hoy “globalizados”, los cuales están siendo  crecientemente asumidos y utilizados desde lo “local” no sólo sin que ello signifique rehusar a la identidad propia, sino, crecientemente, como medio para reafirmación y defensa de lo “local”[12] .

            Las telecomunicaciones aun experimentan los cambios que en estos últimos años han impulsado enormemente las conexiones entre los distintos puntos de la tierra. Un ejemplo concreto de esto es lo incuestionable hoy en día la influencia de los medios de comunicación y el acercamiento  de las realidades a nivel mundial. No es de sorprenderse que nadie escape hoy en día a comentar algo sobre el escándalo sexual en la Casa Blanca, así como saber los resultados y estadísticas del mundial de futbol. Estos adelantos en la tecnología de las comunicaciones alientan a un modo de vida global que se expresa en la moda, la música o la gastronomía, por ejemplo hoy en día en Japón se celebra Navidad, aunque menos del 1% de la población sea cristiana[13] .

            A la vez hay que destacar ejemplos de la apropiación del fenómeno global de las comunicaciones de parte de lo local, es así como por ejemplo que en todos los rincones se ve el fenómeno del movimiento zapatista, en Chiapas, el EZLN movimiento local ha sabido explotar los medios globalizados que han estado a su alcance, desde la prensa, hasta el internet, para dar a conocer los problemas de este sureño estado mexicano.

            Parece que el movimiento mundial globalizante presenta una dinámica que tiende a atentar contra lo local, las personas se sientan cada vez mas parte del mundo, disminuyen las identidades locales, desvaloran las culturas propias y se debilitan las redes sociales cotidianas. Por esto hay que integrar la dimensión local y la global en una totalidad[14].

            Las formas de inserción, no de anulación, de lo local  en lo global , y los modos de asimilación, e incluso de instrumentalización, de lo  global  en lo local  deberían ser objeto central de nuestra atención y estudio[15] .

            La clave de la naturaleza que lleva hacia la dimensión local, es que cada situación local es un microcosmos, un apartado que tiene sus rasgos propios especiales y puede seguir los caminos específicos del desarrollo. El propósito de las iniciativas locales es precisamente el de empujar la capacidad de una área específica, hallarle el camino de su desarrollo propio. De que se construya, en sí, un entorno que sea conducente a un alto desarrollo  alrededor de características especiales y recursos de cada área[16] .

            En la actual orientación que valora la especificidad de lo local han intervenido, de manera fundamental, algunas dinámicas que han emergido en América Latina fundamentalmente. Un primer aspecto que interviene es con relación a la descentralización, regionalización y reforma del Estado.  Estos procesos, si bien es cierto son importantes para replantear la función del Estado y configurar una nueva relación entre este y la sociedad civil, por si solos no son suficientes para construir lo nuevo desde las particularidades de las comunidades locales, debido a que las lógicas y los asuntos que preocupan a los impulsores de la reforma del Estado son diferentes a los del desarrollo local[17].

            El movimiento de  descentralización tiende a emplear una lógica descendiente, desde los niveles centrales y lejanos del Estado hacia las localidades, a través de procesos político-institucionales en que priman las estrategias de poder y de control de los territorios locales que son importantes desde el punto de vista económico o político.  En cambio, el desarrollo local utiliza una lógica ascendente, apoyada en iniciativas de múltiple naturaleza proveniente desde las organizaciones y prácticas sociales locales; desde el entramado de actores locales que se van constituyendo  como tales mediante el aporte de ideas para solucionar los problemas presentados o a través del adelanto de proyectos originales e innovadores.  En esta lógica prima la diversidad y fuerza de la sociedad civil, representada por actores sociales que son autónomos del Estado y al sistema de partidos políticos[18].  En último término, el desarrollo local se sustenta en los niveles de real participación que se logren en un determinado espacio territorial o sociedad local.

            La globalización ha hecho que Latinoamérica se incorpore a la política descentralizadora, para bien o para mal. La descentralización ha venido a rescatar y fortalecer lo local, ha creado una suerte de identidad local, aspecto a considerar al aplicar una intervención social, la identidad local basada en una cultura local.

            La Descentralización nos define un territorio o división política, como lo local, referido a municipios o provincias. La identidad local son las fronteras imaginarias de lo que la colectividad define como local. En la V y VII Regiones, están los pueblos de Bucalemu y Boyeruca, ellos dependen de una Intendencia, gobernaciones y municipios diferentes, pero para los pescadores que la habitan es un solo pueblo, que comparten el mar y su frontera llega hasta el puente que los separa de la carretera principal, qe a la vez es lo que los separa del resto del mundo[19] .

            Paulatinamente, los espacios locales se han ido asumiendo como fundamentales y decisivos para el éxito de los procesos de transformación económica vinculados al mejoramiento de la calidad de vida de la población.  Este último término es una “idea fuerza” en los procesos  de desarrollo local, que resalta los puntos débiles de crecimiento macroeconómico, experimentado en algunos países, y cuestiona el empleo de indicadores que no toman en cuenta variables comprensivas del conjunto de la sociedad y su perspectiva de futuro.  La calidad de vida depende de la satisfacción de las necesidades humanas , desde las de subsistencia hasta las que tienen que ver con la participación, la libertad, la identidad y el acceso a bienes culturales y espirituales[20].

            Es de esta manera que se puede considerar que para el inminente proceso de globalización, que cada vez mas se adentra en todos los sectores, el desarrollo local es un proceso válido para el fortalecimiento y la cohesión de la comunidad, para enfrentar, adentrarse o aprovecharse de los fenómenos globalizantes.

 

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[1] Arenas, Nelly. Globalizacion e identidad Latinoamericana. En: Nueva Sociedad #147. 1997. Venezuela.

[2] Banco Mundial: "Las perspectivas económicas mundiales y los países en desarrollo". Full-Text Lib. 1996.

[3] García Morales, Federico.Identidad y Globalizacion. Las Alternativas en un Mundo en Crisis. Ponencia presentada ante el X Congreso de la AMEI. Oaxtepec, Mexico. 1996.

[4] Moreno, Isidoro. Globalización y Localización como dinámicas centrales, opuestas y complementarias, de la fase contemporánea de la mundialización. En Jose Alcina: Hacia una ideología para el siglo XXI. Ante la crisis civilizatoria de nuestro tiempo. Ed. Akal, Madrid, 1998.

[5] Moreno, I.  Op. Cit.

[6] Garcia Morales. Op. Cit

[7] Moreno, I. Op.Cit.

[8] Foo, Herminia. La dimensión latinoamericana en el contexto de la globalizacion. 1997.

[9] Foo, H. Ibid.

[10] Moreno, I. Op. Cit

[11] Moreno, I. Ibid.

[12] Moreno, I. Ibid.

[13] Arenas, Nelly. Op. Cit.

[14] Manuel Bastías. Educacion y Desarrollo Local. Documento de Trabajo. CIDE.1996

[15] Moreno. Op. Cit.

[16] Comunidad Económica Europea. Iniciativas de desarrollo local y política regional. 1996.

[17] Manuel Bastías. op. cit.

[18] Raúl Gonzalez. Espacio local, sociedad y desarrollo. Citado por M. Bastías. op. cit.

[19] Recasens, Andres. Pueblos de Mar. Ed. Spitze. Universidad de Chile. 1992.

[20] Max-Neff, Manfred: “Desarrollo a Escala Humana”. Citado por M. Bastías. op. cit.

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