La
Cultura y el Vino
Por
Francisco X. Ramirez V.
Cuando se pretende hablar de la cultura del vino, es inevitable la desviación de la conversación o el caer en frases
clichés rebuscadas y reinventadas; ¿qué es entonces la cultura del vino? No busquen en estas cortas líneas una respuesta
a la polémica, aunque se haga el intento de aprender algo de ello.
Cultura es de los
conceptos mayormente definidos, desde asumirla como la belleza de las expresiones artísticas, como representaciones de una
identidad, hasta llegar al enfoque más antiguo y todavía más común, que consiste en suponer que las creencias y prácticas
que adopta uno mismo son expresiones normales de la verdad o la forma
mas adecuada de vivir.
Para no caer en
un debate teórico, que no es el sentido en este momento hacerlo, podemos tratar de redondear que las culturas son
representativas de las sociedades, sin intentar dar una definición acabada ni que sea tomado como ciencia exacta trataremos
de enfocarlo así, ya que debemos de estar conscientes de seria una tarea de nunca acabar, y que el concepto de cultura será
tan variable como ella misma. Es decir habrá tantas definiciones para la
cultura, como culturas existan.
¿Pero
que tiene que ver esto con el vino? ¿Ya fue desviado el tema nuevamente? Sin tomar en cuenta que entre los primeros
pensadores que trataron de definir el termino de cultura, el vino se encontraba en su mesa o que los artistas que se adueñaban
de las expresiones culturales, se encontraban muchas veces inspirados por el vino; si se puede construir paralelos entre
ambos.
Entre
los términos y comparaciones que pueden ser debatibles en cada mesa, podemos sostener desde el mas absurdo y básico como
que el vino es la esencia de un fruto y la cultura es la esencia de la sociedad.
En
nuestro viejo planeta existen diversos tipos de cultura, así como existen diversos tipos de vino. Hay vinos con mas cuerpo,
con mas aroma o con mas tonos. Hay vinos tintos, blancos o rose. Hay producción de vino en casi todos los continentes
(porque hasta ahora no se ha producido en el continente antártico), se diferencian por las regiones de producción e incluso
cada valle vinícola tiene sus propias características.
Hoy en día,
hasta el somelier mas destacado, no podría afirmar el reconocer y cuantificar los vinos existentes, que queda para los neófitos
que intentamos conocer algo de vino, que con un poco de interés logramos diferenciar un tinto de un blanco o que con lo poco
que hemos catado podemos realizar una discriminación de las características y preferencias en el vino que presentaríamos
en nuestra propia mesa. Por lo menos es fácil suponer que aquel que gusta de un vino con cuerpo y con una fuerte presencia
de taninos, no pueda a disfrutar de la suavidad de un Pinot Noir; o quien logra disfrutar las frutas del Carmenere, aprecie
los vegetales un Malbec.
Suele
pasarnos que quedamos con un solo tipo de vino, o en aquel que se adecué mas con nuestros sentidos y nuestros espacios y a
conocidos. Así la selección del vino que nos acompañara en una agradable velada, será como el punto de identidad de
nuestra cultura, ya que el mejor de los vinos será siempre el apreciado por nuestra propia cultura.
Es así que la cultura del vino es en gran parte la forma en como cada uno de nosotros vamos apreciando los vinos que se nos van atravesando en la vida y nos vamos apropiando de lo que nos impresiona de ellos, tal como de las diversas culturas del mundo que hemos ido aprendiendo una de otras en la historia de la humanidad. Esta es la simple historia de la vida cultural del ser humano, el ir apropiándose de lo nuevos e impresionante de los nuevos mundos que se nos van abriendo.
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