FANARTS
+ FANFICS
+ DOUJINSHIS
+ TRASLADORES
+ LA MADRIGUERA
ADVERTENCIA
Este fic
contiene gran cantidad de spoilers, es decir que si lo lees y no has
leído los libros te echará a perder la emoción. Te recomiendo primero leer los
libros escritos por Rowling y después leer los fics, pero si no te importa
saber lo que sucedió en anteriores libros sigue, pero yo te lo advertí
primero.
De visita con un mago-psicólogo
por Angélica Cota
Notas de Angélica:
Todos los personajes,
aparezcan o sólo sean nombrados, y la mayoría de los objetos que aparecen en
este fanfiction son propiedad de J.K.Rowling, Warner Bros., y demás personajes
o compañías que aparecen en la sección de copyright de los libros de la serie
Harry Potter, con excepción del buen doctor Sigmund Nietzche, que es de mi
cosecha (y el Discovery Channel, pero ese no sé de quién es).
Notas de Nie:
Si deseas utilizar a el
doctor Sigmund Nietzche para otros fics puedes hacerlo, pero por favor avísale
a Angélica primero.
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El mago suspiró, mirando a través del gran
ventanal que daba al patio de su enorme mansión gótica, luego miró su reloj de
pared. Era el equivalente de un psicólogo muggle y había hecho la mayor parte
de su fortuna desde la aparición de Quién-ustedes-saben a la fecha, debido a
los traumas causados por él y su cohorte con tantas torturas y muertes. Quizá
por eso mismo era el único mago no-mortífago que lo echaba de menos.
Dos minutos pasaron. El paciente al que
estaba esperando era un mortífago arrepentido, pero la razón por la que iba a
ver al doctor Sigmund Nietzche no era por eso. No, en ningún momento. Era por
un incidente terrible que le ocurrió algunos años antes de convertirse en
mortífago. El doctor creía que ya lo había superado, pero dos días antes le
mandó una lechuza, diciéndole que hacía casi cinco años que se enfrentaba a
algo que le recordaba aquello y que había hecho todo lo posible por ignorarlo,
pero que ya no podía más. Acordaron en una cita en... treinta segundos. El
doctor los contó en regresiva.
- ...dos, uno, cero.
La chimenea frente a él chisporroteó y
de entre las llamas apareció su cliente. El doctor lo condujo del brazo al
divan y lo hizo recostarse en el mismo, mientras que tomaba del escritorio el
expediente, una pluma de águila y un trozo de pergamino. Se sentó en una silla
al lado del diván, puso un hechizo en la pluma para que escribiera sola y
comenzó con la sesión.
- Bien, Severus, ¿qué es lo que te
sucede?
- Pues verá... - comenzó Severus Snape
(ya que efectivamente de él se trataba ^_^)-, ¿recuerda aquella cuestión de la
que hablamos la última vez?
- Mmm... Sí, cuando uno de tus
compañeros de Hogwarts, al que considerabas uno de tus peores enemigos, estuvo
a punto de lanzarte de cabeza a las fauces de un hombre lobo, mientras que otro
de los que considerabas tus enemigos te salvó justo a tiempo...
- Exactamente.
- Y si mal no recuerdo, el segundo está
muerto desde hace más de diez años y el primero en Azkaban, ¿no?
- Prófugo de Azkaban - corrigió Snape.
- ¿Prófugo? ¡Oh, vaya! - el doctor se
puso de pie, con la caraa gris y desencajada - ¡No me digas que se trata de
Black!
- Sí, así es. Pero Dumbledore insiste
en que es inocente, así que no lo va a entregar - gruñó, haciendo un gesto de
impaciencia con la mano.
- Entonces, ¿eso es lo que te preocupa?
¿Qué vaya a terminar lo que comenzó con esa broma? No, espera, dijiste que tu
problema regresó hace cinco años, y Black se fugó hace dos... De modo que no es
él...
- No, si sólo se tratara de eso, no
estaría yo aquí. El muerto...
- ¿Regresó de la tumba? - preguntó
ansioso el doctor Nietzche, inclinando el torso hacia adelante - ¿Su fantasma
te atormenta por las noches aullando y haciendo sonar las cadenas que lo atan a
este mundo?
- ¿Qué clase de psicólogo es usted? Se
supone que debería estar dándome consuelo y en lugar de eso me da material para
pesadillas - bisbea Snape, viendo al doctor con la misma mirada que le dedica a
Harry.
- Lo siento - carraspeó el doctor -. Es
que yo tengo un problema similar con el espíritu de mi bisabuelo. Vive en el
desván, ¿sabes? No hay manera de hacerlo ir... Pero, por favor, continúa,
Severus.
- Bien. Como iba diciendo, antes de
morir, James Potter dejó un heredero que ingresó a Howgarts hace cuatro años...
- ¿Potter? Debes referirte sin duda a
Harry Potter. Si no te molesta, ¿podrías pedirle un autógrafo? Mis nietas... -
el doctor se detuvo en seco al ver los ojos de Snape. Volvió a carraspear.
- Prosigo. El muchacho llegó a Hogwarts
hace casi cinco años. Se parece tanto a su padre que hubiera jurado que se
había levantado de la tumba y rejuvenecido hasta los once años...
- ¿O como si fuera un clon?
- ¿Un qué?
- Un clon... ¿que no ves el Discovery
Channel?
- ¿Discovery qué?
- ¿Ni tampoco lees revistas de ciencia
muggle? Son de lo más diverti...
- Doctor Nietzche - gruñó Snape por lo
bajo - creo que ya habíamos puesto en claro mis sentimientos por los muggles...
- Ya recuerdo; los detestas, ¿no?
Discúlpame...
- El punto es que, por más
auto-Obliviate's que me hago, todavía tenía el recuerdo de Potter padre
salvándome la vida, así que me sentí... obligado... a tratar al hijo mejor de
lo que hubiera querido desde un principio... y tampoco hice tanto alboroto como
hubiera debido cuando me enteré de que McGonagall le había dado una escoba,
¡siendo que está prohibido por el reglamento que los de primer año tengan una!
Y no conformes con eso, lo hicieron Buscador del equipo de Griffyndor.
- ¿Y es buen jugador? - quiso saber
Nietzche, comiendo de un bote de palomitas que había conjurado.
Snape abrió y cerró la boca un par de
veces, pasmado tanto por la pregunta como por la despreocupada actitud de
Nietzche, pero finalmente habló, y cuando lo hizo el tono de voz fue amargo.
- Si de verdad le interesa saberlo, en
cuatro años el niñito sólo ha perdido un partido de los que ha jugado - luego
sonríe malignamente -. Mi único consuelo es que fue contra esos inútiles de
Hufflepuff. Bueno, en el primer partido en el que jugó, alguien del público le
estaba haciendo una maldición para tirarlo de la escoba; como no tuve tiempo
para buscar al culpable, me puse a hacer una contramaldición para que no se
cayera. Una amiguita de él, la señorita Hermione "Sabelotodo"
Granger, creyó que era YO quien le estaba haciendo la maldición, así que fue a
detenerme, causándome quemaduras de tercer grado.
- ¿Y Potter cayó? - preguntó el doctor,
intrigadísimo, a la vez que daba un sorbo a una botella de cerveza de
mantequilla antes de volver a dedicarse a sus palomitas.
- No. En su camino, Granger tropezó con
el verdadero causante de la maldición y lo hizo perder el contacto visual con
Potter. Como esto sucedió al mismo tiempo que me quemó, reafirmó su estúpida
suposición de que había sido culpa mía.
- ¡Qué mala suerte! - dijo Nietzche,
por decir algo.
- Así fue... Bien, durante ese año,
Dumbledore tenía guardado algo muy importante, de lo que Quien-usted-sabe
quería apoderarse, valiéndose de un vasallo. Los muy (censurado) de Potter,
Wesley y Granger basándose en mi aspecto...
- Disculpa, ya habías mencionado a la
señorita Granger, pero ¿a qué Wesley te refieres?
- Al menor de los hijos varones de
Arthur Wesley.
- ¡Ah! Ya me acordé... sí... Ron. Buen
muchacho, muy agradable. Sigue, por favor.
- Esos tres, basándose sólo en mi
aspecto físico y a que soy un poco estricto en clases concluyeron que yo era el
vasallo de Quién-usted-sabe, siendo que mi verdadero objetivo era detener al
verdadero servidor de Quién-usted-sabe, pero de eso no se convencieron hasta
que no lo vieron con sus propios ojos y estuvo a punto de matar al torpe de
Potter, pero Dumbledore llegó justo a tiempo para detenerlo.
- ¡Qué alivio! - exclamó el doctor,
conjurando un segundo bote de palomitas.
- En el segundo año... bueno, no pasó
gran cosa que me involucrara directamente... pero - los ojos de Snape miraron
con profunddo desprecio a la nada - ¡tenía que llegar ese odioso de Lockhart a
dar clases a Hogwarts! ¡Y precisamente la asignatura que yo quiero impartir!
- ¿Lockhart? ¿Ese presumido de sonrisa
fingida?
- Precisamente. ¿Ya lo conoce?
- Mi esposa y mi hija eran fanáticas de
él, hasta que me llegó con un Obliviate hecho con una varita rota, y con un
coeficiente intelectual que lo hacía capaz sólo de ser ayudante de un elfo
doméstico. Al ver la ruina en que se había convertido, su club de fans se
deshizo.
- Pues eso también fue obra de Potter y
Wesley.
- Deberían darles una medalla de honor.
- ¿Usted cree? - preguntó Snape en un
tono en el que hubiera podido decir "¿Está usted loco?" - Al
siguiente año fue cuando se escapó Black de Azkaban. Todos creyeron que iba en
pos de Potter.
- Pobrecito...
- Ni tanto, porque resultó que no era
cierto. Black era el mejor amigo de Potter padre, y padrino del hijo.
- Entonces, sí era inocente...
- Eso es lo que él alega y Dumbledore
lo defiende... al igual que a mi... - añadió a regañadientes -. Pero ese año no
sólo pasó eso, sino que también regresó el otro miembro de la triada que tanto
me odiaba, el que era hombre lobo.
- ¡Remus Lupin! - exclamó el doctor,
como si se tratara de un viejo amigo.
- Algo me dice que también lo conoce
personalmente.
- Así es. Estuve tratándolo por algún
tiempo para convencerlo de que el hecho de que se transformara en hombre lobo
no disminuía su valor como persona el resto del mes y que con las precauciones
necesarias encajaría bien en Hogwarts...
- ¡Con que fue usted! - reclamó Snape.
Nietzche tragó saliva y, como quien no quiere la cosa, le pidió que continuara
su historia - Bien, él también regresó ese año, y para colmo de males ¡como
maestro de Defensa Contra las Artes Oscuras! No es necesario aclarar que ese
año también estuve tragándome mi propio hígado...
- ¿Se puede hacer eso?
- ¡Estoy hablando en sentido figurado!
- gritó Snape, escupiendo las palabras..<
- Sí, por supuesto, disculpa.
- Como era de esperarse, Lupin de
inmediato se puso de parte del fastidioso Potter, dándole un pergamino mágico con
el que me podía insultar fingiendo que no lo hacía él... ¡ese pequeño
(censurado)...! Y no conforme con eso, en una de sus clases, Lupin se atrevió a
ridiculizarme...
- ¿Cómo es eso? - el doctor estaba
impactado; jamás hubiera creído eso del buen Remus.
- Estaba enseñando una lección sobre
boggarts...
- ¡Ah! ¡Tú eres el mayor temor de uno
de sus alumnos! ¡Con razón! - la reputación de Remus estaba limpia de nuevo,
por lo menos en lo que a Nietzche se refería.
- ¿Disculpe?
- Bueno, ya sabes, los boggarts, el
mayor miedo, Riddikulo...
- Sí, sí... - murmuró Snape, impaciente
- En fin, los dementores capturaron a BBllack y le iban a dar su beso, cuando,
de alguna manera que todavía no logro averiguar, Potter y sus amigos lo
ayudaron a huir.
- Deben ser muy valientes, para
enfrentarse a los dementores y todo... - aventuró el doctor, asombrado.
- Lo más extraño de todo era que los
tres estaban en la enfermería.
- Entonces no debíeron haberlo hecho
ellos. Yo conozco a Poppy y sé que es muy estricta en cuanto al reposo de sus
pacientes.
- Sí, ella es estricta. Lo que pasa es
que usted no los conoce a ellos. Al ayudar a escapar a Black ¡arruinaron mi
nombramiento a la Orden de Merlín!
- ¡No! - exclamó Nietzche empujándose
un puñado de palomitas dentro de la boca.
- Sí... segunda clase... ofrecida por
Fudge en persona - suspiró Snape y le tomó un minuto calmarse. Como no sabía
que decir, el doctor le ofreció un trago de cerveza de mantequilla, que fue
completamente ignorado. Al reponerse, Snape continuó: - Lo peor fue que al
final de aquel año, Colagusano, un vasallo de Quién-usted-sabe logró escapar a
buscar a su amo y ayudarlo a recuperar el poder.
El doctor tembló con sólo pensar en
eso, pero me temo que nunca sabremos si fue por terror o porque anticipaba otra
temporada de grandes ganancias.
- Pero hubo algo bueno, dentro de
todo... - murmuró Snape, moviendo la mano como si arrojara todo lo malo de
enfrente de él.
- ¿Algo bueno? No me imagino qué pudo
haber sido.
- Los padres de familia descubrieron
que Lupin era un hombre lobo y pidieron que lo retiraran del cargo - dijo Snape
con una gran sonrisa bailándole en el rostro. Ningún alumno de Hogwarts lo
hubiera reconocido -. ¡Je! ¡Lo corrieron!
- Ah, ya - murmuró el doctor con voz
átona -. Entonces, me imagino que por fin te dieron el cargo de profesor de
Defensa Contra las Artes Oscuras.
- No - masculló con ira el paciente -.
Se lo dieron a un viejo, loco y paranóico auror: Alastor "Ojoloco"
Moody. Me imagino que también lo conoce.
- Sólo de oídas. Jamás accedió a ser
atendido de manera profesional.
- El problema era que no se trataba
realmente de Moody, sino de un impostor que había tomado la poción multijugos:
un mortífago que seguía siendo fiel a Quien-usted-sabe.
- ¡Válgame! - el doctor dio un par de
grandes tragos a su cerveza de mantequilla, como esperando que lo ayudara a
pasarse la impresión.
- Y no lo descubrieron hasta que no
estuvo a punto de matar a Potter.
- ¡Ay, pobre muchacho!
- Y ese mismo día ocurrió lo que me
hizo venir con usted a retomar mi tratamiento.
- ¿La gota que derramó el vaso? ¿Qué
fue lo que sucedió? - Nietzche inmediatamente pensó que se trataba de la muerte
de Cedric Diggory, de la que estaba al tanto porque atendía a los señores
Diggory.
- ¡Justo cuando pensaba en aliviar mi
soledad comprándome un cachorrito, descubro que el maldito de Black es un
animago que se puede convertir en perro! - gritó Snape, mesándose los
grasientos cabellos.
La razón de Snape casi hace que el
doctor se caiga de la silla de la impresión, haciendo regadero de palomitas.
Cuando Nietzche se repuso, casi cinco minutos despues, le recomendó a Snape que
se comprara un gato.
- ¡McGonagall se transforma en gato!
¡No quiero encontrar un día que, por fastidiarme, se ha quedado dormida en mi
regazo! Y lechuzas ni pensarlo, son demasiado comunes.
- Entonces, considera otra cosa... un
animal exótico... ¿qué te parece un ciervo?