EL JORNALERO
por Jovenes de la iglesia puerta de salvacion

"¡Hazme como a uno
de tus jornaleros!"…

Así clamó el hijo
cuando hubo llegado
al hogar paterno,
sin nada en las manos,
frustrado y maltrecho.

…………………………

Al principio todo,
todo fue muy bueno.
Sobraba el dinero,
¿Amigos? ¡Sobraban!
Para diversiones
escaseaba el tiempo.
Y en el espejismo
de tantos y tantos revuelos
una idea fija se adueñó tirana
de sus pensamientos:
¡Pasarla muy bien,
divertirse a pleno!
Y durante meses
de las diversiones
fue el único centro.

Pero llegó el día cuando,
tanteando el bolsillo,
vio que le quedaba
muy poco dinero.
"Pero no es problema"
-se dijo en silencio-
"busco a mis amigos".
Y llamó a Roberto,
que… no estaba en casa,
y buscó a Carlitos,
y fue por los muchos
que tantos momentos
disfrutaron juntos.
Pero en cada caso
vio que el argumento
de "no está… ya viene…
se encuentra ocupado…"
volvía a repetirse
en fatídico eco.

Vendió sus alhajas,
vació su ropero,
y cuando de nada pudo desprenderse,
y cuando el hambre comenzó a morderle
buscó en un porquero
la más sucia y pobre
manera que un hombre
tenía de hallar el sustento.
"Señor, si me da
algo de comida
cuidaré sus cerdos".
Y allí se quedó
pasando el invierno,
viendo como, a veces,
tenían los puercos
mejor alimento
que el que su patrón
ponía en el plato de éste, su peón,
deshecho y mugriento.

……………………..

Hasta que una noche,
alzando los ojos hacia el firmamento,
volvió en sí,
y casi con su último aliento
se dijo:
"Volveré a mi casa…
Vivir ya no quiero
en tanta inmundicia,
en tal desconsuelo.
Y al ver a mi padre
le diré:
"No vengo
a ocupar de nuevo
mi lugar de hijo.
Pequé contra ti,
pequé contra el cielo,
y nada merezco.
¡Hazme como a uno
de tus jornaleros!"".

Se puso de pié
y emprendió el regreso
tropezando,
lento,
con las pocas fuerzas
que aún le quedaban
en sus flacos miembros.

Anduvo y anduvo…
y un atardecer
divisó a lo lejos
la antigua casona del padre,
y al padre, que, atento,
miraba
con ojos cansados pero bien abiertos,
el mismo camino,
el mismo horizonte
por ver si, por fin,
regresaba el hijo,
y se hacían reales
sus febriles sueños.


Se detuvo el joven…
y el viejo, anhelante,
corrió hacia su encuentro,
abrazó su cuello,
mientras el muchacho,
postrado en el suelo,
con débil acento
comenzó a decirle:
"Padre,
yo no vengo
a ocupar de nuevo
mi lugar de hijo.
Pequé contra ti,
pequé contra el cielo,
y nada merezco.
¡Hazme como a uno
de tus jornaleros!"".

Y el padre, sabiendo
que el muchacho hablaba
con un corazón abierto y sincero,
le tapó la boca,
le llevó a la casa,
preparó una fiesta,
y con todo el mundo
celebró el encuentro
con éste, su hijo,
que había estado muerto.

……………………………..

Un día, yo también volví,
casi sin quererlo,
al portal bendito
del Hogar Paterno.
Y le dije a Dios,
"Hazme como a uno
de tus jornaleros"…
Y Él me recibió
con brazos abiertos.

…………………….

Y sabe el Señor
que es éste mi anhelo
después de los años
que tengo en su reino:
Servirle,
solamente eso:
servirle
como uno más del grupo
de sus jornaleros…
 

JOVENES
PAZION RADICAL


Iglesia puerta de salvación-cd Victoria Tamaulipas, México
actualidad del mundo cristiano - Edición 1 - (03/03/2004) - -

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