ORDEN DEL CRISTO DE PORTUGAL
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Después de la abolición de la Orden del Temple, el rey de Portugal Diniz I obtiene, en 1319, del papa Juan XXII la autorización de crear la "Milicia de Cristo" (en portugués: Ordem Militar de Christo). Fue, en un principio, una simple continuación, bajo un nuevo nombre, de la del Temple y numerosos templarios encontraron refugio en ella. Los Caballeros de Cristo, como los del Temple, estaban destinados a combatir a los moros; conservaron el hábito blanco y la cruz roja del Temple. Aunque era exclusivamente portuguesa, la Orden de Cristo permaneció, sin embargo, asociada a la de Calatrava. La casa matriz de la orden estaba en Castro-Marino; más tarde, fue trasladada a Thomar.
Esta orden estaba sometida a la regla de San Benito y los caballeros gozaban de todos los privilegios, derechos, exenciones y jurisdicciones que habían beneficiado a los caballeros del Temple. Poco a poco fueron descargados de los tres votos de pobreza, castidad y obediencia. Alejandro VI (papa de 1492 a 1503) les permitió casarse y los reyes de Portugal les colmaron de riquezas. Jôao I (rey de 1385 a 1433) les cede todas las posesiones coloniales de África, reservándose sólo el derecho de soberanía. Pero la orden llega a ser tan poderosa que fue decidido que sus nuevas conquistas serían propiedad de la corona y el papa Julio III unió, en 1550, la Gran Maestría de la orden a la corona de Portugal. Los reyes, a partir de esa fecha, se hicieron con la administración de la orden.
Al final de la Edad Media, la Orden de Cristo es la única orden ibérica que continúa en llevar una misión original inspirada del ideal de las cruzadas. Es el elemento motor de todas las expediciones de los portugueses a los largo de las costas de África (Vasco da Gama era caballero de Cristo).
En 1789, la Orden de Cristo, como la de Aviz, fue reorganizada por la reina María que la dota de nuevos estatutos, en vigor hasta 1918. Llegó a ser puramente honorífica. Los estatutos actuales datan del 24 de noviembre de 1.963 y la orden toma sitio después de la de Aviz. Actualmente está conservada por la república, en tanto que recompensa eminentes servicios civiles, y, puede ser concedida a altas personalidades extranjeras.
Es comúnmente admitido que en la autorización original de la creación de la Orden de Cristo, en 1319, que el papado se reservaba el derecho de admitir caballeros; pero ya no existe ningún vestigio de esta práctica en esta época. En el transcurso del siglo XVII, Roma nombra algunos Caballeros de Cristo. Sin embargo, los reyes de Portugal, se opusieron enérgicamente a esta práctica. De todas formas, en 1905, el papa Pío X crea la Orden Suprema de Nuestro Señor Jesucristo, siendo la más importante orden pontificia. Despúes de Pablo VI, sólo ha sido concedida a jefes de Estado por razones excepcionales.