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Domingo 12 de Diciembre de 1999. Año 2 No. 89

Encuentro Pastoral
BUSCAD PRIMERO EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA
Por Pbro. Marco Antonio García Angeles

La parroquia de Ntra. Sra. de Guadalupe Hidalgo, que se encuentra en la parte sur de la ciudad de Puebla, nos ocupa en esta ocasión por dos razones: 1) por la celebración de su fiesta patronal, el 12 de diciembre; 2) por la presencia de sólo seis meses de los Padres Teatinos en esta comunidad parroquial. Para tal motivo Koinonía entrevistó al P. Salvador Cano, superior de la comunidad religiosa. Sus valiosas aportaciones nos permiten presentar el siguiente reportaje.

La parroquia de Guadalupe Hidalgo pertenece al decanato de San José Mayorazgo y hasta hace unos meses estuvo atendida pastoralmente por dos sacerdotes diocesanos. El 27 de junio de 1999 tomaron posesión los Padres Teatinos: P. Ricardo Ledezma, P. Ramón García y P. Salvador Cano. La parroquia está integrada por 28 comunidades, de las cuales ninguna cuenta con un templo terminado que les permita alabar a Dios. En la mayoría de las colonias la gente vendió sus terrenos y nunca se preocupó por destinar espacios para áreas verdes o para una iglesia. Algunos templos se están construyendo en espacios muy pequeños, otros sólo tienen los cimientos, algunos más las bardas o techo de láminas. En algunos lugares aún se está luchando por tener un espacio para construir.

Desde que llegaron a la parroquia, los Padres Teatinos han buscado integrar la totalidad de documentos de las capillas que manifieste la auténtica vida eclesial de la parroquia. El primer espacio que han remodelado es el templo parroquial, pues la vida litúrgica necesita contar con la adecuada distribución de los diferentes elementos que forman parte del presbiterio. Se le ha otrogado el lugar adecuado al altar, la sede, el ambón y el sagarario; siempre en consonancia con el Magisterio de la Iglesia y con la viva tradición reformista de los Padres Teatinos. El haber remodelado el templo parroquial ha sido un ejemplo para las otras comunidades.

La parroquia, comenta el Padre Salvador, es una comunidad muy pobre, pero Dios proveerá. Lo que estamos encontrando es una fe que tratan de arrebatarnos los hermanos separados. Esta es una de las zonas más pobladas de la ciudad, hay personas que vienen de muchos estados como Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Guerrero, Veracruz, o de la misma sierra norte de Puebla, son personas que necesitan donde vivir y se quedan donde les venden barato, tienen muchos arraigos de sus pueblos, de sus costumbres y necesitamos reconocer los valores de cada una de las personas y orientarlas hacia la creación de una comunidad más humana, tomando sus valores y orientando la diversidad de formas de pensamiento hasta dar a cada uno su lugar. Es gente buena, accesible, llena de paz, amor y colaboradora. No tienen grandes recursos, pero dan lo que tienen, y eso vale oro. Tienen deseos de levantar sus templos, deseos de orar, de que se les escuche; es una comunidad de fe y con una enorme devoción por la Santísima Virgen de Guadalupe, quien sigue siendo la primera evangelizadora y la que nos pone la muestra.

En el área pastoral, comenta el P. Salvador, estamos trabajando con ellos, haciéndonos presentes, educándolos para que sean gente pensante, gente que acepta su fe, que la vive con integridad y que no sean pasto de otras formas de pensamiento que han surgido en la Iglesia y que son negativos. Para esto contamos con la catequesis, grupos de evangelización, evangelizadores de tiempo completo, Cáritas, un nuevo curso de evangelización en grupos pequeños para formar agentes de evangelización en cada una de las capillas. Nuestra labor es formar gente. Tenemos una catequesis fuerte, más o menos con 500 niños para la primera comunión, la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, la Vela Perpetua, la Asociación Guadalupana, la Asociación a San Cayetano, la devoción a la Virgen de Juquila, Legión de María, en formación la Adoración Nocturna, Catequesis Familiar, la devoción a San Judas Tadeo. Tenemos la inquietud de crecer en la liturgia, hasta llegar al punto de San Cayetano: "no descansaré hasta no ver que no queda uno que corra día a día a recibir la presencia de Jesús Eucaristía". Este lema lo hacemos nuestro.

Las necesidades están a la vuelta de la esquina, sean alimentos, no falta aquella mujer que tiene cinco hijos y que tiene sólo para darles de comer su cuerpo que trabaja por las noches, no nos faltan los bares, los vicios, la delincuencia. Para todo ello se necesita evangelizar, de la noche a la mañana no podemos cambiar. Ahora tenemos unos 80 jóvenes y los coros, pero hay muchos muchachos de bandas, es una labor difícil pero debemos hacer algo.

Los Padres Teatinos llegamos a la ciudad de Puebla con el firme deseo de trabajar, sabemos que las cosas no se dan fácilmente, sabemos que para todo necesitamos trabajar, entregarnos, darnos. Nuestra intención es tener la posibilidad y la fuerza necesarias para donarnos a la comunidad, a Puebla. Ese darnos implica aceptar el trabajo, acompañar a los hermanos, convivir con los sacerdotes, vivir von la comunidad. Venimos aquí para evangelizar, dar testimonio, para entregarnos en el seguimiento a Dios, enseñando lo que es vivir, compartir, trabajar, y poner en juego nuestras capacidades, tal vez pobres, pero para el servicio de la comunidad y de la diócesis de Puebla.

Hemos encontrado una fuente de trabajo casi inagotable, donde se pueden hacer muchísimas cosas, a traves de los cursos de evangelización, con la presencia de la Virgen de Guadalupe y en un ambiente de oración que es propio de nosotros. El mundo de trabajo es inmenso, las posibilidades están a flor de tierra, los deseos de servir los llevamos en el corazón, esperamos que Dios nos de esa fuerza de servicio y de amor a El.

¿Quiénes son los Teatinos?
Teatino es sinónimo de reformado. Reformado para los teatinos quiere decir, preocupado y ocupado por los problemas, dolores y alegrías que corren por los tiempos que le toquen a uno vivir. En ello se especifica su labor social y pastoral, en ser sacerdotes reformados en todos los aspectos: litúrgico, apostólico, doctrinal, bajo la guía del magisterio de la Iglesia y del Santo Padre. Precisamente la originalidad de San Cayetano, contraria a la de Martín Lutero, fue la reforma de la Iglesia desde el interior de la misma, es decir, desde sus ministros. San Cayetano prefiere la reforma de la Iglesia, en silencio y con mucha fe en Dios Padre Providente. Es por eso que decide fundar una compañía de sacerdotes que, además de realizar las actividades propias de los clérigos, se dediquen al rezo y oraciones en comunidad; teniendo todo en común a ejemplo de los primeros cristianos como se lee en los Hechos de los Apóstoles (Hech 2,42-47). A partir de la nueva fórmula de Clérigos Regulares muchas serán las congregaciones que seguirán ese modelo de vida concretizando más su apostolado en tareas sociales específicas, por ejemplo, los Jesuitas, los Escolapios, los Carmelitas, los Salesianos, etc. Por eso para el teatino los campos de trabajo están abiertos a cualquier actividad clerical manteniendo el ideal de San Cayetano busquemos primero de todo el Reino de Dios y su justicia, pues lo demás se nos dará por añadidura.

Nuestra comunidad es la primera comunidad de sacerdotes religiosos en la historia de la Iglesia, por eso a San Cayetano se le considera el Patriarca de los clérigos regulares. Cuando viene la reforma de la Iglesia, San Cayetano quiere intentarla pero no se encuentra la forma. Empiezan a surgir casas como el Oratorio del amor divino en Roma de donde surgen varias comunidades, surgen los oratorianos, los teatinos, los jesuitas. Se empiezan a formar nuevas comunidades, surge una reducción de todo lo que venía siendo la vida monástica y la vida conventual y todo lo reducen a cuatro grandes reglas que serían los dominicos, los benedictinos, los franciscanos y los agustinos. A estas cuatro grandes reglas se va uniendo todo. Los teatinos surgen como una forma de acentuar ese estilo tomando como base el segmento el derecho de la Iglesia.

La primera comunidad en América se funda en Estados Unidos, en Colorado. Viendo la necesidad de establecerse en México vienen hasta 1945, año en que se funda la primera comunidad de teatinos. Hay toda una historia que se va conjuntando, somos pocos teatinos mexicanos, apenas empieza a florecer la comunidad pues es una comunidad muy exigente, que viene de parte del carisma de San Cayetano quien quería sacerdotes buenos y trabajadores.

Hace unos 10 años se empezó con la inquietud de salir de la ciudad de México, pidiéndose a Roma la posibilidad de fundar otras casas. Hubo muchos obstáculos y problemas, la comunidad no estaba todavía preparada, tuvimos que esperar y seguir con nuestro proyecto. Nuestras casas son pocas en México, tenemos sólo cuatro en México, el seminario de Atizapán y la de Guadalupe Hidalgo, que sería la sexta. Se fueron conjuntando las cosas poco a poco, no de la noche a la mañana, hasta que llegó el momento de fundar. Fuimos a ver varias comunidades, el P. Félix González nos abrió las puertas de Puebla y por fin llegamos a la Arquidiócesis de Puebla.

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