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Nuestra HistoriaPor: Volk Kotenok |
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A veces, algunos hechos que nos parecen pesadillas, dan paso a los sucesos más felices de nuestra vida, ir a la cárcel no es precisamente una lotería, sin embargo, para mi, el haber pasado unos de días en la cárcel si lo fue... bueno, el resultado de todo eso...
Debido a un accidente en un vehículo y algunas copas bebidas, terminé tres días en la cárcel, era entonces el 23 de febrero cuando por primera vez crucé palabras con quien es y será siempre el amor de mi vida.
No les puedo mentir diciéndoles que desde el primer momento supe que así sería, nunca he creído en el amor a primera vista y aún no lo creo, creo que uno se enamora poco a poco, de los detalles, de las particularidades de la persona con quien se comparte...sus gestos, sus gustos y hasta sus manías.
Luego de tres días de encierro, pavorosa experiencia eso de las jaulas, volví a la universidad... había perdido ya la nota en un par de clases, ninguno de los maestros creyó la historia, supusieron que era otra más de mis famosas escapadas. Con una de las compañeras decidí que no pasaría el resto de la tarde dentro de cuatro paredes, el encierro previo me provocó una claustrofobia que duró alrededor de una semana.
Estando a pocos días de celebrar el día de la mujer trabajadora, un grupo de estudiantes decidió agregar algunas actividades a los festejos oficiales, quién de nuestro salón tenía tiempo para organizar algo?... hay que ir ahora afuera? Pregunté... si, dijo el maestro, tienen mi permiso quienes formen parte de la organización... naturalmente me ofrecí de voluntaria, qué mejor oportunidad para salir de allí sin perder los créditos, incluso quizá ganar algunos.
En el salón que ocupaba la asociación de estudiantes tendría lugar la reunión... allí estaba ella, de la facultad de psicología, en un principio no le noté, mi amiga y yo estábamos charlando de nada en particular, perdiendo el tiempo... cuando la plática comenzó di mi opinión en cuanto a algunas actividades, se me ocurrieron algunas cosas... como generalmente pasa, nadie había objetado ninguna de mis ideas... es que es cierto, por lo general no encuentro oposición a ellas, parece que tiene algo con mi carácter... hay personas que se intimidan...bueno, dejando de lado ese tema, que sin duda sería otra discusión y volviendo al asunto, cuando propuse otra idea, ella... la pelirroja bella se opuso...no creo que esté bien, dijo sonando muy segura, he de decir que me molesté un poco, le vi directamente a los ojos para hacerle bajar la mirada, en lugar de hacerlo me correspondió con una sonrisa... señoras y señores... ¡qué sonrisa!... podrías iluminar una ciudad con esa sonrisa... hasta ahora la única que ha podido sostener mi mirar ha sido ella, es más... hizo que yo bajara la mía.
Al final llegamos a lo definitivo, resultó que por cuestiones de domicilio lo mejor fue que ella, mi amiga y yo trabajáramos en ciertas asignaciones, tendríamos que conseguir a la oradora del acto conmemorativo y además invitar a aquella científica que tanto había logrado con sus investigaciones acerca del desarrollo embrionario y las enfermedades genéticas...
Me le acerqué porque no me quedó más remedio, me presenté... Yulia Volkova, dije... Ana Dimitreevna... dijo mi amiga; ella extendió su mano... blanca y pecosa... Elena Katina... respondió... y allí estaba otra vez esa sonrisa... por si no se han dado cuenta, me mata su sonrisa, además, noté sus bellos ojos de color entre gris y verde, nos pusimos de acuerdo, el día siguiente iríamos a buscar a la científica... yo voy a tu casa dijo, le di mi dirección y puntualmente estaba a las once de la mañana... la impuntual de Ana llamó casi a las once con treinta... no podré ir, dijo al teléfono... bueno, iremos tú y yo, le dije, claro, que Ana haga los contactos con la oradora por teléfono... saqué las llaves del auto... el de mi padre, pues el del accidente, el mío, aún estaba en custodia policial, y nos dirigimos hasta las oficinas del proyecto de investigación genética...logramos hablar con la Doctora Domichenko, accedió con gusto... quizá porque Lena, así me gusta llamarla o Lenita (mi gatita), fue totalmente convincente y amable, jamás pensé que lo lográramos, nos habían contado acerca de lo ácida, si así se le puede llamar, que era la doctora.
Bueno, dijo Lena, (mi Lena), perdón que insista en esto de la pertenencia, pero se los hago ver claramente, es mía...creo que nuestra tarea ha terminado, claro, no pensé que fuera tan rápido, comenté... quieres comer?... dije, por no haber desayunado, pues me había levantado muy tarde por estar viendo una película de terror, ya al filo de la una del día mi estómago rugía del hambre... como qué se te antoja?.. preguntó, cualquier cosa vendría bien, me muero del hambre... mencionó el nombre de un lugar, ya le conocía... mmm, comida francesa... dije, y mira que no vengo con mis mejores galas, es informal, respondió, y que bien que lo fuera, mis vaqueros desgastados y la cazadora a juego no eran precisamente las mejores prendas para ningún sitio, pero pues... esa soy yo... a medio camino íbamos, cuando un retén policial hizo que detuviera el auto intempestivamente, qué pasa?... dijo en tono calmo, como siempre, conté rápidamente lo del accidente ocurrido unos días atrás, mmm y? Preguntó, pues que no tengo la licencia de conducir, está retenida por la policía hasta que se termine el proceso, ahora estoy fuera con una medida sustitutiva, vamos, bajo fianza, así que estoy conduciendo y no debería hacerlo... conducirías por mí?... pregunté, si supiera con mucho gusto, pero no sé conducir...su respuesta me sorprendió mucho, no sabes conducir?... dije con gesto incrédulo... si, no te burles, no me burlo, pero pensé que ya sabrías... cuántos años tienes?... veinte... pues yo conduzco desde que tengo trece, le dije, se nota, aún conduces como a los trece, sino no hubieses tenido el accidente...sonrió... vaya, pensé, vamos bien chica, te estás burlando de mi; primero me contradices, luego no bajas la mirada y ahora te burlas... sí que vamos bien...
Sigue conduciendo, verás que no pasa nada y quita esa cara de fugitiva que entonces nos pararán porque pensarán que te llevo secuestrada... ajá!... riéndote a costa mía, pensé, pero bueno, no había más remedio, era conducir y rogar porque no me hicieran alto... lo que no quería pasó... justo como todo, lo que menos deseas que pase... eso precisamente pasa. Y ahora qué hago, dije en voz alta hablando conmigo misma, sígueme el juego, dijo muy segura... sacudió sus cabellos y mojó sus labios con la lengua... eso me descontroló... mmm, sexy, fueron las palabras que bailaron en mi cabeza... grandes letras rojas iluminadas podría ser más exacto.
Sus documentos... dijo el policía buscando la palabra a seguir... muchas veces me han confundido con un chico... quizá se deba a los corto de mis cabellos, mi extrema delgadez y la gorra que cubría mi cabeza...por Dios... dijo Lena con carita de susto, señor, puedo hablar con usted?...el hombre no pudo resistirse a su encanto y belleza... maldito... lo siento, pero odio que vean de esa manera a Lena, a todo esto no había dicho yo ni una palabra, fue mejor, Lena le dijo al hombre que yo era su... ¡hermanito!, que me había obligado a salir para llevarle a un sitio, pero que ella no sabía conducir y que yo era... ¡menor de edad!... ja!... el hombre me vio, puse mi cara más seria y masculina que pude... sé que no me salió bien, pero el poder de persuasión de Lena traducido en una sonrisa y su sexy parpadeo puede con todo.
Ves... no tenías nada de que preocuparte, gracias... dije, había ganado, sin duda ya había acaparado toda mi atención... sabes Lena, creo que nuestra amistad llegará lejos... dije al entrar al restaurante... cómo lo sabes? Preguntó... qué acaso no soy tu hermanito?... rió, claro flaca, o mejor dicho flaco... eres mi hermanito.
Unos cuántos días más tarde estábamos conmemorando la fecha, sonrió al verme... tú con faldas?... dijo, wow, que guapa!... no te burles, dije, bien sabes que las faldas no son precisamente lo más común en mi guardarropa, pero pues... la ocasión... el día pasó sin mayores contratiempos... no lo noté pasar, toda mi atención se la llevó esa bella pelirroja que había vestido una falda muy corta que dejaba ver la belleza de sus piernas... tan blancas... sé que en varias ocasiones me sorprendió mirándola, pero ya qué.... no podía ocultar que me gustaba.
El tiempo pasó, cada vez que podíamos nos encontrábamos en la cafetería de la universidad, siempre reía de mis ocurrencias... un buen día llegué con una camiseta que tenía una inscripción en el pecho...DE NUEVO LICENCIADA... qué es eso?... dijo al verme llegar, qué crees?... ya me devolvieron la licencia, al fin dejaré de esperar autobuses... me alegro por ti, dijo después del saludo, nuestra cercanía se fue haciendo evidente para todos en la universidad, siempre ocupábamos la mesa que se encontraba más alejada de todos, nos veían reír... mientras me fumaba algunos cigarrillos nuestra amistad fue creciendo, también las confidencias que nos hacíamos.
Un sábado de julio, mientras estábamos de vacaciones, me pidió le acompañara a la boda de una amiga del colegio... accedí con la condición de que después de la boda fuéramos a algún bar a beber algunas copas... aceptó, en mi auto fuimos hasta la boda, todo como de costumbre... la chica de blanco y con tres meses de embarazo, él... con cara de funeral y los padres enojados por pagar una boda y una luna de miel que ya se había dado por adelantado... y sin precauciones.
Mi Lenita cumplió con su amiga y al filo de las 10 nos marchamos... Cepplin, dije... ese lugar estará bien, era un sitio de moda, con muy buena música y ambiente agradable, ya hacía varios meses que no bebía ni salía de fiesta... era un buen momento... hasta había enseñado a conducir un poco a Lena, si había necesidad llegaríamos aunque fuera en cuatro horas hasta casa. Bebí, pero no de más... un encuentro con una chica con quien había salido antes... oh, lo siento, olvidé decir que me gustan las chicas...no importa, seguro ya lo saben, Ivana estaba allí, andaba con un tipo de mal aspecto... parecía un ladrón o algo así... como sacado de un bote de basura... en fin, mientras Lena y yo conversábamos en una de las mesas de la esquina... Ivana se tropezó y cayó a mis piernas... mira, que suerte... dijo al acariciar mi rostro... su aliento me indicó que además de algunas copas andaba probando cosas más fuertes...su espantapájaros se acercó... bueno, su chico, tiró de ella por un brazo y con un gesto de asesino en serie me mató con la mirada... jo!, como si yo tuviera la culpa!...cualquier día Yulia, dijo con una voz casi líquida, cuando quieras... llámame... yo traté de olvidar el asunto, pero Lena vio todo... no dijo nada... decidimos salir de allí a las dos, tenía que llevarle a casa y luego ir hasta la mía.
El camino de regreso fue silencioso, yo ya sabía por qué, por qué mejor no preguntas?... dije haciendo sonar la pregunta como algo sin importancia... no tengo nada que preguntar... será mejor que te lo diga de una vez... qué?... tienes razón en lo que estás pensando... cómo sabes lo que estoy pensando?... Lena, sé lo que estás pensando... dije haciendo el auto a un lado de la calle... estacioné y apagué el motor...Lena a mi me gustan las chicas... así, sin fanfarrias ni introducciones le dije la verdad... si era mi amiga comprendería, si no... pues hasta allí llegaría aquella amistad.
Yulia, lo sé... desde que te vi lo sé... es que no te había querido decir nada porque.... cómo que lo sabes?... ay Yulia, eres evidentísima... y mira que yo hecha un lío con esto... dije riendo... no pasa nada con la amistad?... por qué... no es problema... tú y yo seguimos siendo amigas... claro... puse de nuevo al auto en marcha... sabes... se me secó la garganta con eso de la confesión... vamos por una botella de algo?... excusas, dijo...vamos, aunque algo ligero por favor..
Estos vinitos que parecen refrescos vinieron bien... los bebimos en la cocina de su casa... no hagas ruido, dijo callándome cuando reía... luego hablamos solamente en susurros...te quiero mucho Yulia, te quiero de verdad... yo sabía que lo decía en plan de amigas... pero no pude evitar hacer una broma... a pues si a querer vamos... yo también te quiero... dije acentuando de modo especial esta última palabra.... me miro y sonrió... no sé si fue mi imaginación, pero ella me coqueteó...me marcho, dije acercándome para despedirme con un beso en su mejilla... pero, con mi codo empujé una de las botellas vacías de vino, con un movimiento rápido Lena detuvo la botella para evitar que se rompiera contra el suelo... para mi suerte, ese movimiento hizo que mis labios en lugar de besar su mejilla besaran la comisura de su boca... un poco nerviosa dijo... hasta mañana... salí de su casa y con una sonrisa en mis labios conduje hasta la mía... te estás enamorando Yulia, dije para mí mientras veía el techo de la habitación.
El tiempo pasó y nuestras bromas fueron pasando de las de amigas a bromas en doble sentido... nuestra cercanía fue tal que aún sin serlo parecíamos pareja... con decir que en una de las actividades aburridas de la universidad, mientras todos se sentaron en el suelo del gimnasio, yo me recosté entre sus piernas... todos notaron, menos ella, que se pasó las tres horas que duró ese calvario, acariciando mis cabellos. Para todos en la universidad ella y yo estábamos juntas...
Una noche, al volver de la universidad, pues como acostumbrábamos ya, yo le llevaba hasta su casa, decidí pasar por una tienda de conveniencia, cigarrillos, dije antes de estacionar, ambas entramos... pedí al muchacho de cabello rizado y fierritos en los dientes, un paquete de cigarrillos... el chico no le sacaba la vista de encima a mi Lena, aclaré mi garganta... nada, el pobre andaba en otro mundo... Lena ya lo había notado... tomé su mano y pregunté en un tono meloso, quieres algo amor...me sonrió y también le sonrió al chico... tomó una paleta de caramelo y dijo... esto... pagué y halé de la mano a Lena, qué mala eres!... dijo, el pobre estaba tan absorto... ja, entonces te gustó... no, me dio ternura... como eres... dijo como reclamando pero sonriendo...ya en el auto quitó la envoltura del dulce, quieres... dijo cuando lo sacaba de su boca...pero no así, respondí... entonces cómo? preguntó... otra vez estábamos empezando a jugar con fuego... como tú quieras... respondí... extendió su mano y metió el dulce en mi boca... durante el trayecto el dulce hizo repetidas estaciones en nuestras bocas... íbamos en silencio... la tensión iba en aumento... puedes pasar donde Natalia? Preguntó... tengo que recoger unos libros...seguro, dije desviando el camino hasta donde Nat... de vuelta en el auto... a punto de partir de aquel barrio un poco oscuro, me preguntó de nuevo... quieres?... así no, dije otra vez... entonces cómo?... como tú quieras... esta vez no sacó el dulce de su boca, ya era un pequeño trozo y había perdido el palito con el que se sostenía, Lena se acercó hasta mí y besó mi boca con deseo... lo supe, queríamos bebernos la una a la otra...cuando finalizamos el beso.. je je, yo tenía el dulce en mi boca...
Conduje hasta su casa, estacioné un poco antes, allí donde no daba la luz del alumbrado público... no dije nada, me acerqué para volver a besarle... pasamos bastante tiempo allí, quizá tratábamos de recuperar todo el tiempo perdido... intenté llevar mis manos por debajo de su falda... me detuvo... disculpa... más adelante... dijo en mi oído antes de besar mi mejilla y bajar del auto. Por un momento pensé en que había echado todo a perder, vi como entró a su casa y me marché a la mía...
En cuanto llegué le llamé... no quería que pensara que lo único que yo veían en ella era sexo, aunque perfectamente sé que di esa impresión... Lena... disculpa, me dejé llevar por el momento... me gustas y te quiero... por favor no te molestes... me dejó decir todo eso y sólo escuché... no ha pasado nada, si me bajé del auto fue porque yo misma no iba a poder parar... te veo mañana... un beso...
Nuestra relación empezó así... una amistad que se convirtió en amor, las cosas se fueron dando a su tiempo, de eso ya hace cuatro años... y ahora vivo con ella...
El hombre con el que había estado hablando en la barra de aquel bar se quedó viendo fijamente la fotografía que le había dado de Lena... nah, no te creo, dijo, es demasiado bella para andar con mujeres... no importa que no me creas... dije, en ese momento mi preciosa pelirroja entró al bar, al fin, dijo cuando se acercó a la barra, apenas he podido dejar el consultorio... cómo estás amor?... preguntó antes de besarme dulcemente frente a mi atónito incrédulo... bien, muy bien, respondí... haciendo memorias...
- Fin. -
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