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EquinoccioPor: RainKnight |
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Capitulo VIII - Nunca más
“Chto ne hvatayet tebe
Chto ty prilipla k stene?
Yesli by za oknom
Bylo chut'-chut' temneye”
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“Isn't this enough for you
Are you stuck to the wall
As if outside the window
It could be a little darker”
Chto ne hvatayet - This isn't enough
Outside the window
- ¡Esto tiene que terminar! – estallo Sergey Katin, su padre, siempre la apoyo en todo, jamás replico, jamás cuestiono, su confianza era plena, como pleno era su amor. Era su padre, pero también era un hombre y su paciencia tuvo un limite. Simplemente estallo.
Descargo su puño sobre los papeles de autorización para que su hija volviera a viajar a otro país en otro concierto. No habría una firma más, no cuando por encima de todos los argumentos Sergey descubrió una razón para negarse a continuar con los ojos cerrados y los oídos sordos. Lena no era feliz.
Su amada niña había perdido el brillo en sus ojos, la alegría de su sonrisa, todo en ella delataba el pesar, pesar de continuar en esa farsa llamada t.A.T.u. que lentamente envuelta en sus propias falacias se arrinconaba en un callejón sin salida...por que él sabía la verdad, la supo hacia mucho tiempo, había algo entre su hija y la otra chiquilla, algo que superaba la barrera de la amistad y no era bueno, era algo sucio y nocivo que envenenaba a su hija poco a poco como una droga de la cual no quería desprenderse pese a que cada día, hora a hora le consumía la vida.
-..¿esas son tus razones Papá? –espetó Lena cuando Sergey hubo desahogado su pecho.-...¡estas mal!, ¿por qué no me dices la verdad Papá?...
Sergey miro a su hija desconcertado, nunca antes Lena le había hablado en ese tono. Lena escucho todo cuanto su padre se atrevió a decirle, todo fue como Iván se lo había anticipado, casi palabra por palabra. Y también le había dicho lo que tras esas palabras había. Lena se había resistido a creerle hasta ahora.
- ¿A que verdad te refieres? –pregunto Sergey con impaciencia.
- Me tienes envidia –dijo Lena apenas sin gritar. No pudo descifrar el gesto de su padre, ¿perplejidad o sorpresa?. No importaba, había dicho dos cosas que dispararon su ira: separarse de t.A.T.u. y nunca más volver a ver a Yulia. No podía distinguir cual era más dolorosa, si no es que ambas eran lo mismo.
- ¿Quién eres tu para decirme esto?, ¿Quién es Sergey Katin fuera de Rusia?...¡No eres nadie!, nadie sabia quien eras hasta que yo estuve ahí, todos saben quien soy yo, todos saben quien es Elena Katina, hasta en América saben quien soy yo...y no puedes cambiar eso...no puedes cambiar lo que soy...
Sergey se derrumbo sobre su sillón totalmente desconcertado, las palabras de hija habían sido hirientes pero no carentes de sentido, sus sentimientos y pensamientos ya no tenían forma ni dirección.
- ¿y que eres, hija mía? –pregunto con hilo de voz.
Lena miraba por el ventanal al amplio jardín donde en otra época jugara con su padre y sus hermanos en las tibias tardes veraniegas. Giro sobre sus talones para encarar a su padre por ultima vez.
- ¡ ¡Yo soy t.A.T.u. ! !
“Nikogda nichego,
Nichego ne nachat'.
Nikogda nikogo,
Umirat' i molchat'.
Ne iskat', ne lyubit',
Ne zhalet' i ne spat'.”
--------------------------
“Never ever,
Start anything.
Never anyone,
Just dying and keeping quiet.
No searching. No loving,
No denying and no sleeping.”
Stars
Loves me not
La carátula verde del reloj sobre buró parecía iluminar toda la recamara como si fuera la luz neón de aquel nefasto antro cuyo nombre no podía recordar, los ojos verdes de Lena devolvían el reflejo en la penumbra casi sin parpadear. Las horas se arrastraban penosamente, la primera lluvia del año golpeaba los cristales de su balcón. Sus ojos se movían del bacón al teléfono celular.
Mañana saldrían de gira, una vez más ella y Yulia ocuparían el mismo espacio, se estremeció al pensarlo, solo un instante y antes de definir la naturaleza de su estremecimiento borro a Yulia de sus pensamientos. El rostro desecho de Leonard, su ex -novio, le martilleaba en su memoria, esa noche habían cenado, él se encontraba feliz pues sabía que Sergey no aprobaba la nueva gira y había hecho planes. Se encontraban a mitad del postre cuando deslizo una cajita de terciopelo rojo frente a los ojos de la pelirroja. Lena sabía lo que era, Leonard era un buen muchacho, abogado de prometedora carrera y su familia era amiga de la suya por varios años, cuando empezaron a salir todos supieron que era cuestión de tiempo para que su relación se formalizara y Lena sentara cabeza y olvidara sus locas ideas...ahora su carrera musical era considerada como una locura pasajera.
Lena jugo con el anillo de compromiso entre sus dedos, este era el momento que toda su infancia había soñado, docenas de veces había comentado con Yulia como sería, tenían planes e ideas tan diferentes al respecto. Por un momento Lena sonrió divertida al recordar las locuras de Yulia. Devolvió al anillo a su cajita y lo coloco sobre la mesa.
-..me voy de gira por unos meses, lo sabes...no puedo comprometerme ahora...necesito tiempo.
- pues no lo hay-dijo Leonard. Lena lo miro sorprendida-...no hay más tiempo Lenita, no puedo vivir un minuto más sin ti, ya no quiero compartirte con...nadie, te quiero en mis amaneceres y en mis atardeceres, quiero que tu cuerpo sea lo ultimo que mis brazos sientan al dormir, quiero que tu rostro sea lo primero que mis ojos vean al despertar...te amo Lena.
Lena bajo la mirada mientras nerviosamente jugaba con la cajita de terciopelo, ¿por qué era tan difícil decir que si cuando todo en ella ya lo gritaba?. ¿Por qué dudaba?.
- …No puedo aceptar...no ahora –dijo al fin-..déjame volver de la gira, dame tiempo para arreglar algunas cosas...
-...¿arreglar las cosas con Yulia? –pregunto Leonard con un dejo de ansiedad en su voz.
- Tengo que hablar con ella, si. Pero hay algo más...
- No hay nada más, Yulia, Yulia, Yulia...siempre es Yulia, todo tu mundo gira alrededor de Yulia. Sigues en esa tontería de t.A.T.u. tan solo por que ella sigue ahí...¡estudias sicología por ella!.
- ¡Es mi amiga y quiero ayudarla!, no sabía que eras tan egoísta, no pensé que tu también creyeras todas las patrañas que se dicen de nosotras...entre Yulia y Yo solo hay amistad...
Leonard guardo silencio controlándose, había hablado de más y ahora lo lamentaba. Tomo la cajita de terciopelo y observo por un instante su contenido, decidiendo sus próximas palabras, era abogado, era su costumbre. Ya había dicho demasiado, ¿qué más daba un poco más y dejar claro todo?.
- ¿qué clase de amistad es esa que te separa de tus amigos, que te confronta con tu familia, que te toma de la mano y te arrastra por caminos que no quieres seguir..?, ¿qué clase de amistad te separa de alguien que amas?.
Leonard tomo la mano de Lena, estaba fría, acaricio sus dedos brindando su calor.
- Todo este tiempo he estado celoso de Yulia, no como todos piensan, he sentido celos del tiempo que compartes con ella, he tenido celos de tus aventuras con ella, he tenido celos del brillo en tus ojos cuando me hablas de ella, he tenido celos de todo cuanto haces con ella, por que luces magnifica, te hace feliz y quisiera haber sido yo la causa de esa alegría en ti..pero fue Yulia quien te hacia lucir así...hoy siento ira, por que la alegría se fue tus ojos, por que el nombre de Yulia ya te causa fastidio, por que hay lagrimas en tus ojos cuando me hablas de ella...y sin embargo no puedes dejarla ir, no puedes soltar su mano...ella te lastima y yo te amo y sin embargo es a mi quien dejas...no sé lo que hay entre ustedes, sé que alguna vez fue hermoso y muy bueno, ahora no sé lo que sea, pero se que no es amistad..y tampoco es amor...ella te ha contagiado, tienes un miedo terrible a quedarte sola, la costumbre se ha vuelto una necesidad, tienes miedo de ser libre, tienes miedo de enamorarte otra vez...
Leonard rió un poco, quedamente para disimular el gesto de dolor y romper la tensión del momento.
- …ve a donde tengas que ir, has lo que tengas que hacer. Pero Lena, yo si puedo detener una relación cuando empieza a hacerme daño, cuando empieza a perder sentido. Lena, por ultima vez...¡quédate conmigo!
Lena se puso de pie y sin mas palabras beso suavemente al muchacho en los labios, por un instante revivió todos los buenos momentos pasados con él. Era bueno que las cosas terminarán así, sin rencores, solo lo mejor en los recuerdos de cada quien. Salió del restaurante sin decir palabra, a pesar de todo no se sentía mal, solo unas horas más y volvería a estar con Yulia en el único lugar donde su intimidad podía estar completa. Comenzaba a llover.
“Please stop making me stop
I won't do what you tell me
Can't be something I'm not
Can't be where I don't wanna be”
I know you
I won't do what you tell me
Iván fue para en seco por el brazo de un guardia de seguridad, muchacho muy moreno, corpulento y macizo como una roca, muy joven, la música ahogaba sus gritos, Iván vio el rostro de este joven, era un gesto triste, con habilidad sus brazos como aspas de un molino de viento empujaban a los pocos jóvenes se encontraban en el pasillo hacia atrás, no había nada más que hacer, solo minimizar los daños de una bala perdida, no había poder humano que detuviera lo que iba a suceder en el recinto.
* * * *
Al fin había sucedido, Lena llego a la oficina con los papeles que Sergey se había negado a firmar. Solo un par de palabras e Iván supo que al fin había sucedido, Lena había pasado por encima de su padre de una vez y para siempre. Al fin Lena estaba libre de su yugo y totalmente desamparada, a su merced, esta era su ultima carta. Era su ultima oportunidad para recuperar a Yulia.
Sin embargo las cosas no salieron como esperaba, las cosas empezaron mal desde el aeropuerto, equipaje perdido, riñas terribles entre ellas, costos que se disparaban y por increíble que pareciera los boletos de los conciertos programados no se estaban vendiendo como antes.
Lo comentó con Yulia tratando de acercarse a la chica.
- ¿Y que esperabas? –le replico ella- Ya no somos una novedad, ya no hay nada nuevo en nuestro show...¿qué quieres que hagamos ahora?, masturbarme ya no es suficiente, besarnos tampoco...tal vez quieras que demos un show lesbico completo, ¿te gustaría?, tal vez si nos desnudamos de verdad y subimos a alguien al escenario y lo encadenamos..¿podrás conseguirnos ropas de charol negro y látigos?, tal vez entonces volveremos a vender como antes, ¿te gustaría?.
Yulia estallo en risas sarcásticas ante el gesto de estupor de Iván quien por primera vez no sabía como reaccionar.
- ¡No digas estupideces! –replico al fin el productor, busco apoyo en Lena, ella fingía escuchar sus CD-Player sin prestarles atención.
- Pues no se me ocurre otra cosa por que ¿qué nueva canción tenemos?, ¿algún nuevo mensaje?, ¿algún ritmo nuevo?....no tenemos nada, todo lo que teníamos para vender era el morbo y lujuria, no nos dejaste nada más que ofrecer.
-No, no, estas mal, teníamos un mensaje....
- ¡Teníamos!, Iván... lo tuvimos alguna vez. Hoy no sé que nos queda...¿en que nos convertiste?, alguna vez creímos en tu proyecto, creímos en tu ideal...ahora somos una farsa, el espectáculo de dos lesbianitas besándose, ¿quién escucha nuestras canciones ahora?, ¿a quien le interesa lo que teníamos que decir?...No me preguntes que tenemos que hacer para vender otra vez, ¡a mi no me importaba vender!, ¡todo lo que quería era ser escuchada!, nuestras canciones decían algo importante, decían lo que sentíamos, pero hoy, Iván, ya no se que cantar, esas letras que tanto significaron alguna vez, hoy....hoy las siento tan vacías, tan gastadas...
Yulia se puso de pie aburrida de esa conversación, dirigió una mirada a Lena, ella no levanto la vista de la caja del CD que escuchaba fingiendo leer. No hacia falta, como siempre, el dialogo entre ellas era intimo.
-....ya no tiene caso todo esto...-dijo finalmente al salir.
Lena por fin se digno a mirar a Iván a la cara, le sostuvo la mirada mientras fingía cantar en silencio siguiendo la letra de melodía que escuchaba.
- ¿qué esperas para ir tras ella? –murmuro quedamente Iván.
- Nunca más –dijo Lena.
- ¿Qué?.
- No volveremos a cantar “Ya Soshla s Uma” o “All the things she said” nunca mas.
- No entiendo…
- Yulia tiene razón, por respeto a nuestros fans no podemos volver a cantar esas canciones…no podemos cantar una canción que ya no significa nada para nosotras. Si quieres que volvamos a vender como antes...¡piensa en otra cosa!, piensa en música...piensa en arte...
Lena volvió su atención a su CD-Player e ignoro por completo al productor.
“Za nochnymi oknami
Zakrichit, slomayetsya
Eto ne schitayetsya
Eto ne schitayetsay
Vernaya, nevernaya
Tihaya, pechal'naya
Ya tvoya ne pervaya
Ty moya sluchainaya”
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“Behind night windows
Scream and break
It doesn't count
It doesn't count
Faithful, unfaithful
Silence, grief,
I'm not your first love
I'm insignificant to you”
Ya Tvoya Ne Pervaya - I'm not your first
Anatoly - Behind night windows
Iván lucho en vano contra ese brazo tan grueso como un tronco, el personal de seguridad ya había localizado a sus niñas y evidentemente se declaraban incapaces de detener lo estaba sucediendo. Iván cerro los ojos y escucho el estruendo de mil rayos, ese era el sonido de la muerte, debió escucharse igual cuando su padre...las pesadillas lo persiguieron tanto tiempo, había un arma en su mano, el cañón estaba cubierto de sangre, de la suya, su ineludible destino era seguir sus pasos, terminar igual. Hasta el día de hoy pensó que no existía nada peor, pero hoy descubría que si existía, lo peor no era su sangre en ese cañón, lo peor era la sangre de ellas en sus manos...una vez más...
* * *
Anatoly era su nombre, era el nombre de un ángel, pero dejo pasar demasiado tiempo antes de ir por él, el tiempo suficiente para dejar las pesadillas convertirse en un ocasional e inoportuno huésped, tiempo para buscar su hombría extraviada entre las piernas de cada chica que inocentemente cruzaba en su camino. Mentiras entre sabanas perfumadas, bellos y delicados cuerpos, hermosos y sutiles rostros, ojos casi tan azules como aquellos pero ningún rostro era el de él, ninguna caricia era como la suya. Una mañana despertó entrelazado entre los brazos de alguien cuyo rostro parecía ser pero no era, nunca seria...Decidió rendirse y terminar con la farsa, salió en su busca armado únicamente con su nombre, él era Anatoly.
La búsqueda se convirtió en su cruzada personal, franqueo muros imposibles, se enfrento a las barreras homo fóbicas impuestas por la religión dominante y tan arraigadas en los poderes ejecutivos y gubernamentales, el pequeño infierno que todo gay tenia que sufrir en este "moderno" país.
Se prometió mil veces que cuando lo encontrara lo protegería de este obtuso mundo, no le volvería a fallar como cuando su padre lo tundió a golpes frente a si. Ya no era el Iván de antes, ahora era un hombre poderoso, no con dinero, si no con la voluntad y la entereza de lograr cualquier cosa. Y lo logro.
Logro encontrar la tumba de Anatoly en un viejo panteón protestante, el único lugar donde las trabas burocráticas impuestas por la administración de la iglesia le permitió descansar, dos causas hubo: era gay, un pervertido que ofendía a la comunidad y había cometido suicidio.
Le sobrevivió su madre, la única persona que le amo de tal forma que lucho incansable para evitarle la fosa común, su hijo tan solo era diferente, pero no un criminal.
Iván derramo lagrimas de sangre en esa tumba, la historia era tan simple, tan cruda, Anatoly huyo una y mil veces del rencor de sus congeneres hasta que este lo alcanzo y le desfiguro el rostro. La soledad lo aprisionó tras la mascara de cicatrices de un rostro que lo convirtió en una carga, un lastre y estigma para su madre, así que un triste día puso fin a su historia convirtiéndose en una leyenda urbana mas.
* * *
- ¿Por qué me miras así? –pregunto Yulia sin abrir los ojos.
Iván se sintió atrapado, la creía dormida, sentado en el borde de la cama la contemplaba con detenimiento evocando sueños que nunca podrían ser, sus manos temblaban en la incertidumbre de tocarla, recorrer su espalda, redibujar con sus dedos esos tatuajes de formas tan sensuales. ¿Cuánto tiempo llevaba ella fingiendo dormir dejándolo hacer?, ya era un acto de sarcasmo por parte de ella jugar al títere y permitirle hacer todo cuanto quisiera. Ella sabía como lastimarlo, como castigarlo.
- Eres muy hermosa –contesto al fin.
- ¿A quien te recuerdo?, ¿de quien es la imagen que me diste?, ¿en quien trataste de convertirme...?
- En alguien que alguna vez ame –contestó haciendo a un lado los juegos y las mascaras. ¿Qué más daba?. Lena no estaba con ellos esa noche, en algún otro lugar de esa ciudad, tal vez en otra habitación de ese mismo hotel, ella estaba con su novio...haciendo el amor. Iván contemplaba en silencio el dolor de Yulia, ella lucia como un animal herido, tumbada sobre su cama, alcoholizada.
- ¿De verdad has amado a alguien alguna vez?, ¿a alguien que no seas tu?.
- No siempre fui el miserable que conoces – trato de bromear.
- ¿por qué lo hiciste?... ¿por qué me violaste?.
- No fue así, Yulia, no comencemos otra vez...
Yulia abrió los ojos al fin y encaro la mirada del productor quien la desvió incapaz de sostenerse frente a la ventisca azul mas fría que los glaciales de Siberia. Una noche como esa, un par de años atrás, Lena se fue con su novio en turno dejando a Yulia ardiendo de rabia y celos. Bebió hasta casi perder el sentido, Iván también, él la llevo a su habitación en brazos, entre risas que disimulaban lagrimas. Cuando la coloco sobre la cama sucedió lo inesperado para ambos, Iván aparto los cabellos de los ojos de esa niña de mirada tan azul como el cielo, la soledad en ellos era tan profunda, su rostro tan perfecto, no era Yulia, la niña rubia que había conocido la que estaba en sus brazos, era Anatoly resurgiendo de entre sus sueños. Yulia sintió esos labios empezar a recorrer su rostro, esas manos temblorosas acariciarla cada vez con más intensidad. Se dejo hacer, tal vez por el alcohol en su sangre o por que sin Lena todo le daba igual.
-...siempre creí que lo habías hecho por que sentías algo por mi, como lo que yo sentía por Lena, podía perdonarte por que creí que sentías algo por mi...pero nunca fui yo, ni siquiera para eso fui yo...tan solo me usaste, usaste mi cuerpo...Como siempre, desde que esto inicio deje de ser yo...
- Es verdad, ¿eso quieres escuchar?, lo siento, de verdad que sí, nada puedo hacer para arreglarlo, nada puedo hacer salvo decir que lo siento.
- no tienes por que, siempre lo supe, nunca quise aceptarlo, pero siempre lo supe...cuando te vi forzando a ese chico en el estacionamiento, otro niño de ojos azules y cabello negro, la imagen de alguien que no te puedes quitar de la cabeza, la verdad que no quería ver se restregó en mi rostro...tan solo quería creer que alguien sentía algo por mi, que alguien me amara...alguien...aun que fueras tu....
- ¿es por eso que siempre estas de cacería?, ¿cualquiera esta bien para ti, chicos y chicas sin distinción?. ¿Es por eso que estas con Pasha?, para castigarme o para castigar a Lena..
- Dímelo tu, tu eres el loquero...yo solo sé que la persona que fui se perdió hace mucho tiempo, como si jamás hubiera existido, y que el rostro que miro día a día en el espejo es el rostro de alguien cuyo nombre no conozco, pero que se que no soy yo...
- ¿Y crees que haciéndote daño recuperaras eso que perdiste?, ¿por qué no tratas de ser más simple y aceptas las cosas como son?, Necesitas tanto a Lena que si no puede amarte haces que te odie, por que al menos así ella sentirá algo por ti, prefieres su rencor a su olvido.
- No solo fue una imagen Iván, te metiste con nuestra personalidad, nos metiste ideas, nos hiciste creer en situaciones...tu y tus trucos baratos de psiquiatría. Ya no estoy segura de lo que siento...ya no estoy segura de si alguna vez ame a Lena o tan solo me deje engañar por la ilusión de tantas fantasías que tu creaste...Éramos muy jóvenes para darnos cuenta, pero ¿que crees?. Hemos crecido...ya no soy la niña que embaucaste...ya no soy tu juguete, soy Yulia Volkova, ¡soy t.A.T.u.!, las reglas del juego van a cambiar, sé lo que hiciste con Jacob, el niño que violaste en el estacionamiento, sé que no fue el único, sé la clase de monstruo que en realidad eres...¡No vuelvas a intentar jugar conmigo!
- ¿Y que vas a hacer, Yulia?, ¿denunciarme?, ¿acusarme?. Destruirías todo lo que hemos logrado, todo lo que hemos construido...¿renunciarías a todo esto?, ¿renunciarías a la fama y el éxito?...destruirías también los sueños de Lena, sus padres y los tuyos nunca más permitirían que volvieran a estar juntas...¡nunca más!.
Yulia volvió a hundir el rostro en la almohada.
- Estoy cansada. Déjame en paz, esta es una platica que no nos llevara a ningún lado.
Iván se sintió aliviado y midiendo sus pasos para no verse apresurado salió de la habitación. Yulia lo asesino con la mirada mientras le daba la espalda. El tenía razón, toda esa amargura era muy simple.
Lena ya no la amaba.
Estaba cansada, muy cansada, se puso de pie sin fuerzas y arrastrando los pies llego hasta el pequeño balcón de la habitación, el aire fresco agito sus cabellos sin despejar su mente. Las luces de una ciudad dormida danzaban a sus pies. Yulia se recargo sobre la bardilla y cerro los ojos sintiendo como el sueño volvía a acometerla casi doblando sus piernas. Lena estaba por ahí, en alguna de esas luces, tan lejana como si estuviera en una estrella. Yulia sintió deseos de convertirse en eso, una fugas estrella que se precipitara al vació y culminara con todo. Estaba muy cansada, la vida se había convertido en un fardo muy difícil de cargar. Estuvo a punto de abandonarse al sueño y dejar su cuerpo inerte caer por el balcón sin mayor excusa.
No lo hizo, regreso a la calidez de la cama, a la soledad de esa habitación. Morir era tan difícil, no le temía a la oscuridad eterna, temía a perderla a ella. Solo había un lazo que la mantenía en el mundo...mañana el sol nacería de nuevo, pero seria opaco y sin brillo, la comida sería insípida y hasta los gritos de sus fans carecería de sustancia. Pero ella estaría ahí, sus ojos verdes la mirarían como si fuera de cristal y la traspasarían, el toque de su mano sería etéreo y no habría una sola palabra de cariño para ella, pero Lena estaría ahí.
Solo eso le bastaba.
“Soskol'znut golosa
I slomayetsya lyod
I nich'ya bez klyucha
I mogila postel'
I pora vyklyuchat'
I oni na hvoste”
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“Voices will crack,
And the ice will break.
And I'm lost with out the key
And my bed is my grave
And it's time to switch off
And they've almost caught us”.
Stars
The ice will break
La oración se esfumo en sus labios al tiempo que sus rodillas empezaron a doler por el frió y duro contacto con el suelo. Sus manos también dolían, aflojo la presión con que sus dedos se entrelazaban y sintió el palpitar del correr de la sangre por ellos. ¿Cuánto tiempo llevaba orando en esa vieja y perdida iglesia de esta ciudad extraña?. Su rostro estaba bañado en lagrimas, agradeció que la mascada que tenía sobre su cabello también ocultara su vergüenza.
Lena todavía temblaba de ira, la oración no le brindo el refugio ni la paz que buscaba. Había llegado a su límite. La verdad le había explotado en la cara de una forma cruel. No había más culpables a todo lo que había sucedido, solo ella...nadie más que ella.
Don't you hide your eyes from me
Open them and see me now
Can you see me now?
La voz de Yulia retumbaba en su mente, sus ojos enrojecidos por el alcohol y el dolor. Sus manos demasiado frías por la intemperie y sus labios de un sabor venenoso. Yulia no cantaba esa melodía con amor, había demasiado rencor en su voz, demasiado dolor. Lena tuvo miedo esa noche, cuando Yulia salto sobre la cama, sobre ella.
-.... Can you see me now? – le espeto en el rostro con un susurro que semejo el siseo de una serpiente.
Lena trato de quitársela de encima, pero esa noche Yulia era más fuerte que nunca. Sus labios helados ahogaron su protesta. Lena intento nuevamente incorporarse, sacársela de encima mientras sus delgadas manos hacían jirones su camisón. Las fuerzas le fallaron, Yulia estaba irreconocible. Su pequeño diablillo de ojos azules estaba convertido en un verdadero demonio que imponía su fuerza con una brutalidad irreconocible.
Lena se dejo hundir en la cama dándose cuenta de que todo era inútil, sus ojos se anegaron en lagrimas al reconocer lo que estaba sucediendo. Sintió los labios de Yulia sobre su rostro limpiando sus lagrima en una leve pausa de ternura.
- ... Don't you hide your eyes from me…-continuaba cantando entre siseos.
Lena la abrazó con fuerza oprimiendo su rostro contra su pecho, Yulia dejo de cantar cuando sus labios empezaron a explorar la geografía de Lena.
- ¿Qué te he hecho, Yul?...¿en que te he convertido?..- lloró Lena abandonándose a la pasión de su niña.
* * *
- ¡Mi culpa!, ¡todo fue mi culpa!....-exclamo entre sollozos la pelirroja.- ¡es mi pecado!, tan solo mío...no el de ella...no de ella.
Que lejanos se veían los días en que tan solo eran un par de niñas incursionando en juegos peligrosos, aun no podía definir si fue miedo o sorpresa cuando se descubrió mirando a Yulia de una forma diferente, poco a poco algo se iba cimentando en su pecho de núbil adolescente, pero lo que realmente la asusto fue que los ojos de Yulia ya no la veían como antes, podía sentir el fuego en sus ojos, podía sentirlo recorriendo su piel. Cuando la pequeña Yulia bailaba con esa sensualidad tan propia de ella, felina y seductora, Lena la miraba con deseo y de pronto Yulia empezó a devolver esas miradas también, el toque de sus manos ya no era accidental, eran caricias sutiles como las suyas.
Perversión, la pequeña Yulia correspondía a sus oscuros deseos sin recato, sin miedo...casi exigiendo ir más lejos cada vez.
Lena se sentía horrorizada cada vez que en sus juegos de niñas terminaban fundidas en un abrazo y sus rostros tan juntos...Yulia cerraba los ojos y sus labios se volvían invitantes, anhelantes, la pasión de una adolescencia incipiente erraba su rumbo, Lena se descubría deseando a Yulia cada vez más y el miedo y horror lleno su corazón al descubrir que ella también...la deseaba. No estaba bien, la pequeña Yulia había sido pervertida por sus propios deseos, ella tan pequeña y vulnerable, tan solo se dejaba llevar por la guía de su mejor amiga, la hermana que nunca tuvo...la amante que la deseaba.
Pecado en su forma más cruda. Había pervertido a su mejor amiga, había manchado su alma y corrompido su corazón. Tenía que terminar todo, tenía que alejarse de ella...alguien ardería en el infierno por esos pecados y no sería la pequeña Yulia.
Pero fallo, fallo todas y cada una de las veces que trato de negar y huir de sus sentimientos. Y la pequeña Yulia resintió todos y cada uno de esos fracasos, por cada vez que trataba de terminar esa relación Yulia terminaba con el corazón roto, desconcertada, incapaz de entender la actitud de Lena, en su inocencia incapaz de entender el pecado. Sus noviazgos con los chicos tan solo se convirtieron en juegos absurdos que siempre concluían entrelazadas labio a labio y sus corazones latiendo desenfrenados sin mas barrera que la piel, saciando la sed de la ausencia.
El remordimiento se volvió una constante para Lena, remordimiento cada vez que sus sonrisas se volvían una, cada vez que sus caricias cubrían sus cuerpos como un campo de flores, remordimiento cada vez que tocaba el cielo de la mano de ese ángel-diablillo de ojos azules. Remordimiento al saber a Yulia tan sucia y pecadora como ella, toda inocencia perdida, corrompida.
Ante sus ojos Yulia empezó a transformarse en alguien distinto, una criatura despreciable llena de lujuria y lascivia, un oscuro fantasma que buscaba incansable noche a noche quien mitigara el fuego corrompido de su pasión insana. Poco a poco Yulia empezó a hundirse en un círculo vicioso de autodestrucción. Solo era cuestión de tiempo para que sucediera lo que había pasado, para que Yulia la tomara por la fuerza cuando una vez más Lena intentara dejarla.
La contemplo dormir fatigada por el esfuerzo y el alcohol, satisfecha su lujuria. Su rostro calmo volvía a tener la serenidad de un ángel. Esta vez no acaricio su cabello con ternura, esta vez no velo su sueño abrigándola con sus brazos. Esta vez no hubo un “te amo” dibujado en sus labios incapaz de pronunciarlo en voz alta bajo el escenario.
Una rabia sorda e incontenible ascendió por su garganta cegando sus ojos y golpeando su estomago en una nausea incontenible. Lena se aferró al lavabo del baño mientras su cuerpo se sacudía violentamente expulsando el contenido de su estomago dejando en sus labios el mismo sabor de la boca de Yulia.
-...¡te odio, maldita! –chillo a la imagen que le devolvía el espejo.
“No more confession
Not sentimental
I am now something
Experimental
You don’t turn me off
I will never fail
Things I loved before,
Are not for sale.”
Perfect Enemy.
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DE FANS PARA FANS Esta obra ha sido publicada bajo consentimiento de su autor y sin fines de lucro. Es una obra de ficción donde se protagoniza con personajes reales en situaciones ficticias. Toda semejanza con la realidad es pura coincidencia. Para cualquier aclaración ó duda: [email protected] |
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