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EquinoccioPor: RainKnight |
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Capitulo X - Sin...
“Games we don’t want to play
Same winner everyday
Kill for the second best
Feel no more, feel no less”
Cosmos (Outer Space)
Sin retorno…
…Ambas pistolas apoyadas en el pecho, ambos gatillos martilleando en un palpitar de acero, un solo destello esmeralda y celeste… silencio y oscuridad envolvieron el mundo… un instante congelado en el tiempo como un insecto atrapado en ámbar, el momento de duda, de indecisión ya había pasado y no había vuelta atrás…
Lo último que Yulia tuvo en sus ojos fue la mirada de Lena, esos ojos que había amado tanto, que tanto odiaba, pero su pensamiento final fue a ese distante fragmento de sí misma, el receptáculo de todas sus ilusiones y esperanzas, Victoria. Dejó escapar la pistola, demasiado pesada para una mano tan pequeña, para un espíritu tan diáfano, sintió la humedad de sus lágrimas sobre el rostro, la delgada mano de Lena sosteniendo la suya, sus dedos entrelazados, sus brazos y una frazada cruzando entre los barrotes del aula de castigos, hacía frío pero el calor de esa mano la reconfortaba como un cálido viento que envolvía toda su piel. Yulia había cerrado los ojos mientras el eco de sus últimas risas se extinguía en la bóveda del techo, esos rizos de fuego que ceñían el rostro de muñeca de porcelana, tan blanco y redondo como la luna, tapizado de divertidas pecas y una sonrisa que parecía no extinguirse nunca, se sorprendió al darse cuenta que no necesitaba abrir los ojos para verla, sentía su mano unida a la suya y deseó que ese momento no terminaría jamás, que esa noche duraría por siempre… por primera vez no se sintió sola, por primera vez sintió que había alguien allí, a su lado…
Pero ese instante terminó, esa noche se extinguió, esa mano entrelazada con la suya perdió la inocencia, su gracia. Nunca hubo un verdadero engaño, siempre supo que jamás se pertenecerían… que jamás serían… ¿Entonces por qué la odiaba tanto?
…La amó y la odió con la misma intensidad, por todo lo que sentía a su lado, por todo lo que sufría al tenerla y no poseerla, la amó por toda la calidez con que abrigaba su alma cuando era suya y la odió por todo el gélido vacío que dejaba su ausencia. No, en realidad nunca odió a Lena realmente, nunca fue ella el blanco de su rencor, siempre fue a ella misma, siempre fue a la imagen cobarde que le devolvía el espejo sin importar cuánto cambiara su aspecto o su rostro, siempre se odió a sí misma por su incapacidad de aceptar la realidad, de aceptar que Lena tan solo podía ser su amiga. Se odió a sí misma por creerse ese juego en que Ivan las había metido, por creerse esa fantasía, creer que esa ilusión sobre el escenario podría durar para siempre… solo una era culpable de todo ese dolor, solo una debía pagar por él para que ambas fueran libres, lo sabía desde antes de llegar, desde que concertaron la cita y volvía a saberlo ahora que la oscuridad la había devorado por completo y la noche eterna extendía su manto en el clamor de mil voces de llanto. Fue entonces cuando la negrura y el frío le golpearon el rostro dándole claridad a sus pensamientos… todo tuvo sentido, los instantes de su vida saltaron de su corazón a su mente como giros de un carrusel, cada instancia, cada momento, cada sentimiento cobró una nueva dimensión y significado. Tuvo que llegar a ese punto en que el dolor ya no tiene eco, en que la risa ya no tiene forma, ese punto final en que el tiempo desaparece y el pasado se disuelve en al frontera donde el futuro ya no existe.
Yulia deseó con todo su corazón volver atrás, volver a escuchar la risa de Victoria, el abrazo de su madre, la voz de su padre… los labios de Lena… volver en el tiempo tan solo un segundo antes de que la pelirroja jalara el gatillo y decirle…
Lena soltó el arma sintiéndola inmensamente pesada, sus ojos abiertos o cerrados no significaban diferencia en esa oscuridad, solo el frío, como si una puñalada de hielo se hubiera hincado en su corazón congelando su sangre… el frío que se colaba de la profundidad de sus recuerdos… ese rostro tan pequeño y perfecto, esa mirada de tintes celestes y destellos de ansiedad y preocupación que no opacaban la viveza de un fuego interior tan cálido que inmediatamente la cautivó, sentirse abrigada en sus brazos, cuidada y protegida, tenía que ser un ángel… ese fue su primer pensamiento. Esa niña de ojos azules y dorados solo podía ser un ángel, entonces surgió la imperiosa necesidad de tenerla cerca, de sentir su presencia en todo momento y lugar, se obsesionó con ella… a pesar de siempre saber que jamás sería… que jamás se pertenecerían.
Siempre se supo culpable de todo, culpable de todo cuanto Yulia se hizo a sí misma, de los sentimientos impuros que entre ellas se desataron, de permitir la mentira que la confundía, del peso de sus pecados; solo ella y nadie más, demasiada carga para unos hombros tan pequeños, y entonces… ¿De donde nació ese rencor? ¿De donde vino el odio que la había arrastrado hasta ese lugar y sostener esa pistola contra su pecho?
No, no era Yulia a quien odiaba, nunca fue a ella, todo su rencor solo tenía una fuente y un cause, era a ella misma y tanto resentimiento había envenenado el corazón de Yulia de tal forma que solo había un modo de devolverle su libertad, de liberarse ambas… cuando la oscuridad cayó sobre ella tuvo una tenue sensación de alivio, de paz, sintió que sus pecados se redimían, pero fue solo una ilusión, la verdad se estrellaba contra su rostro, no había redención en este acto, ni solución en esta falsa puerta…
Ahora era conciente de que solo conocía la paz cuando estaba en los brazos de la morena, cuando ambas reían, cuando ambas eran una en el escenario, la verdadera felicidad estaba cuando lograban el momento mágico en que el mundo desaparecía y tan solo cantaban para ellas, cuando lo que había entre ellas superaba toda clasificación, amigas, hermanas, amantes, etiquetas que perdían su significado en ese instante en que la palabra amor parecía demasiado estrecha para definir lo que entre ellas había… tan solo dos personas que compartían un lazo tan inmenso, que asemejaban un corazón dividido en dos pechos… condenado a permanecer separado porque la intimidad fue invadida por el morbo, viciada por retorcida y obligada a crecer de una forma que no le era natural, corrompida al disfrazarla de engaños y máscaras. El dolor nació de esa violencia con que el mundo las alentaba y las oprimía al mismo tiempo, todo fue un triste accidente, nadie fue el culpable de ese dolor, ese rencor era tan solo una ilusión que camuflaba la desesperación por escapar de la prisión, nadie debía pagar por él… todo era un terrible y desgarrante error… y entonces deseó volver en el tiempo tan solo un segundo antes de que la morena jalara el gatillo y decirle…
El sonido estridente de un millar de voces las envolvió, era un llanto procedente de una oscuridad más profunda, diminutas luces multicolores brotaron de la nada, cada una iluminando un rostro de muecas incomprensibles, rostros que saltaban en las sombras riendo y llorando por igual. ¿Esta era la antesala del infierno? ¿Era este el desfile de las almas sin rumbo?
“Zamykai i lezhi
Stanovis' nikakoi
I ruka ne drozhit
Vse v poryadke s rukoi
Mozhno mstit'
Dvazhdy dva”
------------------
“Close yourself off and lie there alone
Become no one
And my hand won't shake.
Everything's ok with my hand.
It's time to avenge.
As easy as two times two.”
Stars
Sin redención…
Elena Kipper trató de alcanzar a Ivan por el pasillo, pero la multitud era demasiada, de pronto todos empezaron a correr, un alocado galope acompañado de gritos y confusión la arrojaron contra el muro como si se tratara de una muñeca de trapo: “¡Un arma! ¡Un arma!” alcanzó a escuchar entre las voces. Trató de moverse pero le era casi imposible por la ofuscación de la gente corriendo en todas direcciones, el cuadro junto a ella cayó al piso dejando al descubierto una caja metálica empotrada al muro, la observó por un instante, dos hileras de interruptores estaban sobre su superficie y un gran interruptor le coronaba, era un centro de carga, la caja de control del suministro eléctrico del lugar o al menos de esa sección. Sin una idea clara de lo que pretendía estiró el brazo hasta alcanzarlo y accionó el interruptor principal, todas las luces se apagaron, las bocinas fueron silenciadas y por un instante toda esa locura encontró el silencio… se pegó aún más al muro esperando que el mutismo no fuera roto por el estruendo de un cañón… sin embargo, lo hizo con el llanto de una multitud asustada.
Su corazón retumbaba con tal fuerza que podía escucharlo por encima de la cacofonía de las exclamaciones de pánico, sus fuerzas habían llegado al límite, la ansiedad literalmente la estaba matando, cerró los ojos y aguardó, oró por que Ivan las hubiera alcanzado y hubiera tenido un as bajo la manga como casi siempre. Apretó con más fuerza los párpados y aguardó incapaz de hacer algo más, sin fuerzas ni esperanzas, había sido arrastrada hasta ese lugar por algo más que amistad, por mucho más que desconfianza hacia Ivan… estaba ahí porque ella como todos tenía parte de culpa de lo que estaba sucediendo.
-¡¡¡Solo tenían 14 años!!! Una pasión demasiado intensa para unos corazones tan pequeños, era un equilibrio tan delicado, tan diáfano. Debimos abrigarlo, protegerlo, cuidarlo…- Le había espetado en el rostro al productor –Cuánto daño hemos hecho…-
Kipper caminaba rumbo al dentista, más impulsada por la molestia de un molar que por la convicción de una pieza que debía repararse, y como cualquier persona caminaba asustada, su mente divagaba en cualquier detalle de la calle que absorbiera su atención y la hiciera olvidar por un instante la ordalía que la esperaba, entonces fue cuando las vios, dos jovencitas, apenas adolescentes, cabellos revueltos y libres al viento, ropas de mezclilla rasgas y roídas a la moda, disfrutaban de una tarde de libertad de expresión y pensamiento que todavía sorprendía a las generaciones anteriores, ellas no conocieron la represión del antiguo régimen, ellas no conocieron el arduo camino de transición que ahora disfrutaban y lucían tan frescas y hermosas… pero no era la lozanía de sus sonrisas lo que llamó su atención, eran sus gestos, sus expresiones, la forma en que sus manos jugueteaban tan solo con la punta de sus dedos, un diálogo oculto, tan solo para ellas dos. Había algo en ese par de amigas, algo que pretendía mantenerse a la sombra y que sin embargo era tan grande que a todas luces se notaba, pero no podía identificar su misterio…
Se detuvo un instante fingiendo buscar algo en el interior de su bolso para poder observarlas un poco más, aguardaban al otro lado de la acera el momento propicio para cruzar la calle, reían dulcemente mientras algunos secretos se intercambiaban hablándose al oído… la mano de una se hundió entre los cabellos de la nuca de la otra para atraerla hacia sí, sus labios secretearon en su oído, demasiado cerca, rozándola, acariciándola, el instante se extendía en demasía y el contacto de esos labios se arrastró más allá de la oreja adornada de excesivos pendientes, esos labios se deslizaron con sigilosa cautela sobre el cuello tan solo por un segundo… más risas por partes ambas. Se quedó congelada al descubrir la causa del aura de magia que las rodeaba, cruzaron finalmente la calle tomadas de la mano en un aparente gesto de amistad, pero sus manos entrelazadas de una forma especial, distinta, no se acompañaban, se sentían, se acariciaban en cada roce… no eran amigas, eran pareja.
Sentada en la silla del dentista con la fresa retumbante en la boca y con todo ese dolor que el anestésico no lograba eliminar, su mente se forzó a recordar cada instante en que esas dos niñas ocuparon su atención… la homosexualidad era cada vez más notoria, los chicos declaraban más abiertamente sus preferencias disfrutando tímidamente la libertad del nuevo régimen aunque la sociedad todavía los condenaba y obligaba a callar. Era uno de los males de la nueva liberación decían las generaciones pasadas, cuánta hipocresía había en esas palabras, la homosexualidad siempre había existido, aunque en otros tiempos los textos fueran quemados, los sentimientos reprimidos y las exhibiciones castigadas. La palabra “Gay” se había vuelto habitual, relativamente nueva en el lenguaje moscovita, chicos que declaraban su amor a otros chicos, empezaban a volverse familia y sin embargo tan castigado, tan sentenciado. Empero ¿quién se había fijado que las chicas también podían amarse entre ellas? No, la homosexualidad femenina no estaba presente en la mente de casi nadie, como si ese “padecimiento” fuera exclusivo de los varones ¿La homosexualidad también era machista?
Y sin embargo allí estaba, existía y dos niñas se regocijaban en secreto por la pasión adolescente de sus corazones… ¿cómo sería? Esconder sus sentimientos a los ojos de unos padres, de los amigos… ¿Quiénes compartirían el secreto? ¿Quiénes las verían por siempre como dos amigas locas aunque supieran la verdad? ¿Cómo se sentirían ellas cuando ese sentimiento fuera lo bastante grande para mantenerlo en silencio? Talvez fue por el dolor, talvez la anestesia, talvez el estrés… se imaginó a sí misma viviendo esa situación, ese momento, algo similar como cuando encaró a sus padres y les anunció que deseaba continuar sus estudios porque no quería ser una esposa más, una ama de casa mas entre el montón, otra madre… ella quería ser especial… lo que vivió en el seno machista de su hogar, los planes preconcebidos para su futuro, los planes de su padre… esa guerra no se compararía si de sus labios hubiera salido: “Amo a una chica…”, esa pequeña ensoñación se volvió canción, una melodía que más tarde el mundo entonaría como himno.
Cuando Ivan desenterró esa canción del fondo de su escritorio tuvo miedo, el recuerdo de esas dos niñas pesaba demasiado en su memoria y no quería profanarlo en un experimento publicitario, no se sentía muy segura a pesar de la forma en que Yulia y Lena los habían convencido de seguir adelante, al igual que aquella vez a mitad de calle, volvió a encontrarse con esa magia que la había inspirado. Estaban improvisando estudio en la sala de ensayos y todos discutían el “look” de las niñas para las fotografías. Ahí volvió a ver esa aura.
Lena estaba sentada en la única silla de la sala, cansadas por las prácticas, Yulia se había sentado a horcadas sobre ella, comentaba sobre cómo ajustar el peinado de la pelirroja, sus manos se hundían en los rebeldes rizos dorados y rojizos, sus dedos corrían ágiles y traviesos por su geografía… la tocaban, la acariciaban en instantes fugaces y ocultos, la morena disertaba con seriedad de las mil formas en que el cabello de la pelirroja podía expresarse, Lena tan solo sonreía mientras sus propias manos alzaban por la cintura a la pequeña rubia como cuidando que no se resbalara y cayera, pero sus ojos mostraban la chispa de una travesura, buscaban los azules ojos de Yulia que rehuían del contacto; Kipper quedó atrapada una vez más en ese instante, en ese invisible juego que tenían, se quedó expectante, sintió el nerviosismo de la morena, sabía que si ambas miradas coincidían no podría resistirse a besarla, besarla como hacían en los ensayos, como solo ocurría en el escenario.
Finalmente cedió, se dejó atrapar por ese mar esmeralda que la devoraba y sus ojos como despejado cielo pendieron sobre él, Lena sonreía triunfante, victoriosa y la morena reía derrotada, la sensualidad del momento era tan intensa que todos podían palparla en el aire aunque fingieran no ver… ellas eran perfectas, ya no dudó más, la magia que inspiró esa canción estaba ahí, era tangible y real, no importaba cuán improvisado resultara todo, cuán inexpertos eran cada uno, cuán inexpertas eran ellas… todas la deficiencias de esa producción serían suplidas por el encanto, esa magnificencia rompería fronteras… y lo hizo… y como toda fantasía cobró su precio:
“…Era un equilibrio tan delicado, tan diáfano. Debimos abrigarlo, protegerlo, cuidarlo… lo etiquetamos, lo metimos en una caja y lo vendimos. Lo corrompimos y lo arruinamos…”.
Y ahora ellas estaban ahí ¿Cómo se habían deformado tanto sus sentimientos que esas miradas de amor ahora contenían un odio tan salvaje? Había sido tan fácil culpar a Ivan de todo, habían estado tan ocupados lanzando una canción al mundo, creando una imagen, un concepto que se olvidaron de ellas, olvidaron que tan solo eran unas niñas de espíritus y corazones tan moldeables, tan deformables. Se olvidaron de sus sentimientos y la forma en que toda esa parafernalia las afectaría, la locura que produce el monstruo de las mil cabezas, un escenario, 30 mil almas reunidas, la histeria y locura que producen tantas emociones y sentimientos desatados, nadie que no haya estado parado ahí puede comprender la sensación de ser tragado por ese mar de emociones, por el monstruo de las mil cabezas. La misma insensatez que arrastró al desastre a tantos otros, tantos nombres de personas que la locura del escenario alienó en sus vidas, trastornándolas y destruyéndolas… nunca consideraron que esa desesperación las alanzaría a ellas, fue ingenuo creer que el monstruo de las mil cabezas las respetaría.
Era muy fácil culpar a Iván, pero todo lo que había sucedido había nacido con una canción… su canción, una melodía de amor. También era su responsabilidad y por eso estaba ahí, persiguiendo su oportunidad de redención.
“You traded in your wings
For everything freedom brings
You never left me
You never let me
See what this feeling means”
We Shout.
Sin retorno
Las notas del piano resonaban vacías en el eco del abovedado techo, Yulia hizo un esfuerzo por levantar su voz pero el dolor una vez más congeló sus labios, los acerados ojos de la Srta. Milliznka, profesora de canto, la apuñalaron piadosamente, se dejó caer sobre la silla de caoba que había visto en tiempos mejores, miró hacia la ventana abierta y respiró el otoño que ya agonizaba; no tenía caso continuar, la magia que alguna vez poseyó se había esfumado, su voz se había quebrado como un cristal y como tal podía ser reparada pero nunca sería igual. No había razón para seguir la farsa, los árboles perdían sus hojas, los ciclos llegaban a su fin y ella… su única forma de vida se había extinguido, las cicatrices de su garganta jamás sanarían, las de su corazón jamás se borrarían, era un animal mal herido que se acercaba al final junto con el otoño… no le quedaba más en el alma, todo lo había entregado sobre el escenario, se lo había entregado a ella y no le quedaba más… Fue ahí donde tomó la decisión, todo debía terminar…
Para Lena todas las letras habían perdido significado, toda canción carecía de rima, toda nota de ritmo, el cristianismo ortodoxo abrió sus puertas gustoso a la hija pródiga que regresaba, cantó algunas melodías para ellos pues siempre consideró que cantar era lo más cercano a hacer oración, era su particular modo de dar las gracias al señor por sus bondades… pero sus canciones se volvieron vacías al igual que sus plegarias, en su corazón todo ese rencor le gritaba que no tenía nada qué agradecer y continuar con esa farsa era una hipocresía que desconocía su carácter. Ese rincón de donde buscó la paz también la traicionó, el dedo de fuego la señaló con el disfraz de la piedad, el morbo se vistió de indulgencia cuando la hipocresía la abrazó en el seno fraternal rescatándola de su pecaminoso pasado, poniéndola de ejemplo a otras niñas “extraviadas”. Finalmente tuvo que reconocer que había perdido aquello que era su vida, que verdaderamente amaba, todo en su existencia era un vacío de tales proporciones que se sintió de más, caminaba por el parque viendo las hojas de los árboles caer y supo que todo había terminado, su presencia, su espacio estaba de más… sobraba; también fue allí donde tomó la determinación de que todo debía llegar a su fin.
Ambas se encontraron en la oficina de Iván, el silencio entre ellas congeló el lugar, no necesitaron palabras para decirse lo que ya sabían, lo que habían decidido; abordaron al productor en su despacho y fueron tajantes, era hora de terminar, casi fue cómico ver a Shapovalov deshacerse de aspavientos y recurrir a todas sus formas de persuasión para hacerlas cambiar de parecer… ¡Qué pequeño era al final! Resultaba ridículo ver cómo ese hombre las había influenciado tanto, llevado tan lejos, controlado… finalmente lo veían tal cual era, al fin libres de su yugo, de su autoritarismo y esa sensación de libertad era tan abrumadora, tan refrescante. Pero necesitaban liberarse de todo, romper con la última cadena que las ataba al mundo, esa que se había forjado una noche de lluvia en que un beso encadenó sus almas. Así debía terminar, y solo así, un instante de intimidad entre ellas las unió, un momento de intimidad les daría la libertad, así lo entendieron cuando se despidieron en el estacionamiento ese mismo día, cuando concertaron la cita que habían cumplido…
Y todo lo que fue en sus vidas desde ese momento… eso también fue una ilusión, ninguna cadena se rompió esa noche, ninguna bala rompería esos eslabones… porque el odio también era una ensoñación.
Cuando Lena miró su rostro en el tocador aquella noche, trató de verse hermosa, de ocultar todas las marcas que la soledad le había hecho en el espíritu, sería la última vez que ella la vería y quería recordarla así. ¡Cuán lógico! ¡Cuán incongruente! Tomó la pistola de duelo de su estuche y abrió la recámara de los cartuchos, vacía, como siempre lo había estado… apunto al espejo y apretó el gatillo, la pistola palpitó en sus dedos, solo se escuchó el metal crujiente… sonrió al imaginar el momento, Yulia colocaría la suya en su pecho y ambas jalarían el gatillo al unisón, pero solo una estaría cargada, solo una pagaría por esos pecados, solo una era culpable por haber destrozado la vida de ambas… en ese instante el odio de Yulia la liberaría de su amor.
Las balas cayeron al piso y silenciosamente rebotaron sobre la alfombra, Yulia sacudió el arma para asegurarse que estuviera completamente vacía, después la examinó con la maestría adquirida de un centenar de prácticas, en algún momento había aprendido a usar armas de fuego y no era mala tiradora, si en verdad lo deseara Lena no tendría oportunidad, pero no era así, ambas llegarían a la cita, se mirarían a los ojos por última vez y jalarían del gatillo… así tenía que ser, otra situación no cabía entre ellas, no sería por la espalda, no sería a los lejos, tenía que ser tan cerca que pudieran tocarse, una última caricia de acero, un beso con el estruendo de un trueno y el otoño dejaría caer su última hoja sobre ella… solo habría un arma cargada esa noche, solo una pagaría por todo ese rencor que las carcomió por tanto tiempo.
Fue ella la que corrió bajo la lluvia y escaló ese balcón, la que robó ese beso, la que forjó la cadena que las aprisionó, todo su odio era a sí misma y ese rencor seguía creciendo día a día envenenándola cada vez más… todo debía terminar así, con un último instante de intimidad y ambas serían libres… en ese instante el odio de Lena la liberaría de su amor…
Las pistolas y sus estériles cañones golpeaban el piso, aquellos rostros danzando bajo su propia luz semejando un extracto del infierno, Yulia y Lena abrieron los ojos al mismo tiempo para contemplarse en esa penumbra, por primera vez en mucho tiempo había claridad en sus pensamientos, sus corazones al fin libres de tanto rencor se reconocieron, volvieron a verse tal cual como eran, la penumbra aniquiló el brillo del glamour, robó el lustre artificial de sus rostros y despojó de su gracia simulada a sus figuras, la chica frente a la cual estaban era otra persona, que temblaba de frío y miedo en esa lobreguez, que se mantenía de pie y con la frente en alto asumiendo la responsabilidad de sus actos sin importar cuán erróneos fueron… era tan vulnerable, tan frágil y a la vez tan fuerte.
Lena extendió su mano y sus dedos tocaron con suavidad ese rostro que tanto amó alguna vez, no era una ilusión, ella estaba allí, sus lágrimas mojaron su mano y el temblor tibio de su piel cantó la vida que aún palpitaba en ella, la morena también extendió su mano a ese rostro y perdió sus dedos entre aquellos rizos de fuego. La misma claridad invadió el ambiente, los rostros fantasmales cobraron forma, una multitud que se atropellaba en una histeria colectiva que comenzaba a menguar convirtiéndose en un juego más de esa noche sin freno, chicos y chicas que se iluminaban mutuamente con las luces de sus teléfonos móviles o los mecheros para cigarrillos. Yulia empezó a reír, primero suavemente y después estalló en esa dulce carcajada embutida en lágrimas tan propia de ella, no supo realmente si había saltado a sus brazos o Lena fue quien se lanzó a los suyos pero en un instante, ambos corazones volvían a latir uno al lado del otro y la tibieza de esos brazos, la envolvían mientras ella misma se aferraba a la pelirroja como si en ello se le fuera la vida… Lena también reía a carcajadas sobre su hombro.
La vida como un carrusel dio un giro inesperado y un terrible desastre terminó convertido en una absurda broma…
“We have our minutes cut
We lose our feelings but
That’s what the movies show
This is where stories go”
Cosmos (Outer Space)
Sin fe…
Elena Kipper se derrumbó literalmente sobre la barra del “The full”, la música empezaba a sonar estridente una vez más mientras los jóvenes iniciaban la fiesta, solo un apagón momentáneo, un poco de ajetreo del personal de seguridad y todo volvía a la normalidad; pidió una copa que desapareció en sus labios tan rápidamente como todo había terminado… aparentemente.
-¡No puedo creerlo!- Exclamó –Estuvo a punto de haber una balacera y todos están tan tranquilos como si nada hubiera pasado…
* El cantinero lazó una sonora carcajada mientras servía una copa más
-¡Aquí pasa todos los días!- Le gritó para hacerse escuchar -¡Chica, estás en The Full!
* Y Elena brindó por eso, nada más cercano al cielo y al infierno, un lugar mágico donde toda regla puede ser torcida, todo error perdonado, toda deuda puede ser saldada, era hora de pagar por las suyas también. Iván apareció a su lado y pidió una copa.
-¿Cómo lo hiciste? ¿Cómo arreglaste este lío tan pronto?- Preguntó Kipper
-Muy fácil, unos rublos para pagar los daños y todo queda olvidado, este es el tipo de establecimiento donde conviene no llamar a la policía o hacer demasiado escándalo…- Iván apuró su bebida y pagó la cuenta.
* Acompañados por un guardia salieron por la puerta trasera.
-¿Dónde están esas locas?- Exclamó quedamente el productor, fuera del antro había unas cuantas parejas y alguno que otro chico o chica usando sus teléfonos celulares, de Yulia y Lena no había rastro.
-Están bien Iván, no te preocupes, sé que estarán bien… mucho mejor sin ti…
“Can you tell me, softly
How you’ll always haunt me
Can you help me
Hold me
Come to me now, slowly”
Sacrifice
Sin rencores…
Yulia se dejó caer sobre la banqueta, estaba fría pero su cansancio era mayor, con un leve tirón invitó a Lena a sentarse junto a ella, la pelirroja accedió de buena gana y volvieron a abrazarse para protegerse del frío; a una prudente distancia un gorila de seguridad las observaba distraídamente, todo había sucedido muy rápido y ahora parecía tan solo un sueño en un parpadeo, los guardias cayeron sobre ellas y las sujetaron por los brazos sin lastimarlas, era evidente la experiencia, Iván apareció de quién sabe donde al mismo tiempo que las luces se encendieron, con cierta forzada amabilidad las “escoltaron” fuera del antro mientras el productor negociaba y con un delicado puntapié se encontraron en la calle.
Se rieron de esa aventura agradeciéndole al cielo que todas las cosas tomaran un cause tan hilarante, o talvez la tensión liberada les provocaba risa de cualquier situación, como fuera, era agradable volver a ver todo con ojos frescos, una vez más todo era parte de una aventura adolescente. Ahora permanecían silencio contemplando la agonía de la noche, de las tinieblas, el cielo se pintaba de carmesí sobre el horizonte y prometía un día soleado.
Yulia sacudió de su alma los últimos restos de la amargura que la había asfixiado, nunca más callaría lo que sentía ni lo que pensaba, nunca más volvería a encerrarse en sí misma para lamer sus heridas, ni se escondería de ella; la contempló por un instante mientras le obsequiaba una sonrisa, el verde neón que se reflejaba en su cabello se extinguía dejando su lugar al fulgor carmesí que los primeros rayos del amanecer producían al filtrarse entre sus rizos, sus ojos esmeralda estaban claros a pesar de las profundas marcas que la ansiedad había dibujado en ellos. Sus divertidas pecas manchaban la inmaculada palidez de su piel despojándola de esa aura de perfección inhumana, la delgada morena contempló a su mejor amiga como si fuera la primera vez, una nueva Elena estaba sentada a su lado, sin todas aquellas sombras que nublaban su visión, sin aquellas luces artificiales ahí estaba otra vez, como era realmente, tan solo una chica como ella, con todas las imperfecciones de cualquier ser humano, con todas sus pasiones, al fin y al cabo solo una muchacha con la misma necesidad de ser amada y de amar, su compañera, su cómplice, su hermana, su amante, su mejor amiga. “Quiero volver a casa…” le susurró. Lena le obsequió la sonrisa más radiante que recordaba en mucho tiempo, se puso de pié y le ofreció su mano.
Sus ojos azules reflejaban la magnitud del cielo por fin despejado de nubes y tormentas, su sonrisa al fin se veía fresca, purificada, su belleza ya no reflejaba la terrible imagen de un ángel caído, la claridad de las primeras luces del horizonte bañaban ese rostro de un aura renovada traspasando toda máscara o disfraz, no importaban las mil formas de sus cabellos revueltos, ni el maquillaje y los atuendos excéntricos, sus gestos habían dejado de ser histriónicos para renacer espontáneos y reverdecidos, su personalidad ya no se deslizaba como una serpiente bajo el bosque glamoroso en que buscó refugio, ahora se abría paso entre la maleza como una flor en busca de la luz. La auténtica Yulia tomó su mano, poniéndose de pie con un grácil brinquito a pesar de la fatiga que su mirada no disimulaba, solo una joven con sus angustias e ilusiones, pasiones y temores, no un ángel caído, no una diosa derrocada, tan solo una muchacha con demasiados sueños a cuestas y un hambre por la vida que la atragantaba, su mejor amiga, su cómplice, su hermana, su amante, su compañera.
Sus dedos se entrelazaron en silencio y juntas caminaron hacia el nacimiento del día en el horizonte.
I eto slozhno ponyat'
I nevozmozhno pomoch'
I nastupayet opyat'
Obyknovennaya noch'
I ya konechno ne vru
I ty konchno ne vresh'
Ya nikodga ne umru
Ty nikodda ne umresh'
-------------------------------->
“ And it's hard to understand
And it's impossible to help
And it begins again
An ordinary night
And I certainly don't tell lies
And you certainly don't tell lies
I'll never die
You'll never die”
Sin conclusión…
El invierno empezaba a arañar los cristales, era necesario colocar las gruesas cortinas como barrera al frío que traspasaba los vidrios de las ventanas, había que ser muy cuidadoso sobretodo si había bebés en la habitación; Yulia acomodaba las cortinas cuando distinguió esa pequeña figurilla al otro lado de la calle, en el parquecito frente al apartamento que ahora compartía con sus padres, le hizo un saludo rápido y ágilmente tomó su abrigo lanzándose escaleras abajo para alcanzarla, para variar, el elevador no funcionaba.
Lena se detuvo frente al edificio de apartamentos de Yulia, contó las ventanas para localizar la de ella, de último momento se había decidido a visitarla y no estaba segura que se encontrara en casa, para variar había olvidado su teléfono móvil, sin embargo, tenía la certeza de encontrarla, y así era, pues Yulia le saludó desde lo alto y sin más desapareció seguramente viniendo hacia ella. “Parece que todavía me sientes…” susurró quedamente con una sonrisa, “¡Como todavía puedo sentirte yo!”. Un apretado abrazo, un rápido beso apenas rozando sus labios y tomadas de la mano caminaron por el parque disfrutando de la primera nevada de invierno; charlaron de temas sin importancia, la familia, el clima, etc. Después quedaron en silencio, tan solo regocijándose cada una en la presencia de la otra.
-¿Ya decidiste entre ser abogada o psicóloga?- Preguntó Yulia
-Por Leonar quise ser abogada, el derecho sonaba tan apasionante cuando él me platicaba… No, realmente las leyes no son lo mío, la psicología me interesa más, entender la razón de mis locuras, las locuras de los demás… entenderte a ti…
-¡Todo un caso!- Rió Yulia.
-No. Te entiendo Yulia, al fin sé quién eres, quien soy y lo que somos…
- ¡Todo un caso! –Volvió a reír Yulia - Entonces ayúdeme doctora, me siento perdida- Dijo, en su rostro había una sonrisa, no angustias ni sombras de aquel viejo dolor, no obstante, su súplica era real, como la suya, la razón por la que había venido.
-¿Quieres volver a casa? Conoces el camino…- Sonrió coqueta
* Los ojos de Yulia ardieron en el fuego contenido de su pecho.
-Quiero recorrer ese camino contigo, llévame a casa…
“Ehto tvoya luna
Ehto tvoya zvesda
Ehto tvoya noch'
Ehto tvoya vsegda
Ehto moya igra
Tuchi po pravilam
Nebo na popolam
Solntse tebe otdam
Ya budu, ya budu
Zaschischat'sya ochkami”
------------------------------------>
“ It's your moon
It's your star
It's your night
It's yours forever
It's my game
The clouds follow the rules
The sky in halves
I give you the sun
I will, I will
Protect myself with glasses”
Zaschischat'sya ochkami [Ya budu]
- Protect myself with glasses [i will]
Sin derrota…
La profesora Milliznka abrió la puerta del aula de canto sorprendida, los acordes nacidos del piano retumbaban por todo el edificio con gracia y energía, algunas diferencias de técnica eran notorias pero cada nota estaba cargada de pasión. Yulia abrió los ojos al terminar el compás que sus dedos ágilmente dibujaban sobre las teclas, ese pequeño ejercicio simbólicamente recargaba sus baterías, como si pudiera absorber las notas por su piel; su mirada se encontró con los ojos de la profesora y olvidó cualquier discurso que tuviera preparado, cualquier explicación, solo había un argumento que dejaría muy en claro sus intenciones. Cantó, repasó con cuidado y precisión todas las notas, toda la escala, suavizó sus diferencias y puso énfasis en sus mejores registros. Milliznka guardó silencio un instante, digiriendo lo que había escuchado, se sentó a su lado sobre la banca del piano.
-La primera vez que escuché tu voz sabía que serías un problema…- Le dijo mientras sus manos manchadas por la edad, pero no menos ágiles, comenzaron a repasar las notas -…una voz muy hermosa, muy potente y tan arrrogante. Si hubiera podido educar esa voz cantarías como el prodigio que eras… pero una voz así también es traicionera, sin esfuerzo podías superar los registros de tus compañeros, pero eso no te hizo mejor que ellos, sino vulnerable al error que te lastimó… ¿Qué quieres hacer con lo que te queda? No serás ni la sombra de lo que pudiste ser…
-No me importa…- Respondió -…haré todo lo que pueda con lo que tengo, llegaré hasta donde pueda llegar, pero no voy a detenerme, no me dejaré vencer, puedo hacerlo, puedo volver a cantar…
* La profesora sonrió, ya no era una niña la que estaba sentada junto a ella, a pesar de haberla conocido por tantos años había perdido el instante en que dejó de ser una niña y se había convertido en una jovencita, ahora celebraba que esa jovencita se revelaba como mujer.
-Pocos son los artistas verdaderos, el talento natural para algunas cosas es un buen motor, pero no el único, el verdadero artista nace sin dones, los adquiere con la práctica, con el amor de hacer lo que ama ¿Haber perdido tu voz será una bendición o una maldición? Volveremos a empezar, desde el principio y veremos qué pasa, porque lo que salga de tus labios ya no será producido por la maravilla que tenías en la garganta, sino por la voluntad y honestidad que tengas en tu corazón.
“They don't know
They can't see
Who we are
Fear is the enemy
Hold on tight
Hold on to me
'Cause tonight”
All about us
Sin cadenas
Lena suspiró resignada y entró a la oficina de su padre, se sintió bien, excitada, estaba en movimiento una vez más, pero ésta era diferente, ahora era dueña de todos sus actos y así le gustaba que fuera.
-Papá…- Dijo al fin después de un preámbulo de charla intrascendente, buscó en su mente las palabras adecuadas, las encontró -…necesito tu consejo.
-¿Mi consejo?- Repitió Sergey Katin mientras entornaba las cejas, Lena era muy literal en sus expresiones, sabía que esa reunión en su oficinal tenía algo “oficial” pues de otra manera hubieran charlado en casa, en un ambiente más relajado. No, Lena eligió el lugar de trabajo a propósito.
-Si, solo necesito tu consejo, no quiero tu dinero, ni tus contactos, no quiero otra cosa de ti que no sea tu consejo, no quiero saber si estamos haciendo lo correcto, eso no está en discusión, quiero saber si lo estamos haciendo de la forma correcta…
-¿Te refieres a tu relación con Yulia…?
-No papá, me refiero a mi sociedad con ella…- Le interrumpió con firmeza –Nunca entendiste mi relación con Yulia, nadie la entendió…
-Ayúdame a entender…- Suspiró el hombre
Lena apartó la cortina de la ventana que daba a la calle, la luz del sol sobre su rostro era muy refrescante aunque fría, era el sol de invierno, amaba Moscú entrañablemente pero también extrañaba las playas de California, la ciudad de Los Ángeles con su cosmopolita y superficial ir y venir, pronto estaría de regreso por esos cálidos lugares de los que Yulia se había enamorado, sonrió al sentir la ausencia del pequeño demonio y sin embargo, toda carencia de dolor al respecto, ya no la necesitaba, no le era imprescindible su fortaleza para encarar este momento con su padre, ya no dependía de ella, pues la cadena estaba rota.
-La amo papá…- Dijo disfrutando el instante, disfrutando de cómo el eco de su voz se esparcía por la habitación, dejó transcurrir un instante para que Sergey asimilara sus palabras antes de continuar -…la gente tiene un equivocado sentido del significado del amor, siempre vinculan el amor con el sexo, con caricias, con la lujuria. No es malo porque somos criaturas carnales, sensibles, nuestra piel necesita el contacto de otra piel, la caricia de alguien, alcanzar el clímax que solo una relación sexual puede dar, pero eso no es amor… amor es mucho más que caricias y besos, mucho más que sexo. Cuando confundimos esto terminamos dependiendo de alguien y creemos amarlo solo porque es capaz de hacernos alcanzar ese clímax, porque es capaz de satisfacernos en la intimidad y no nos importa que fuera de ella destruyera nuestras vidas y robe nuestra dignidad. La gente no sabe amar y por eso critica lo que ve, castiga lo que siente, se mutilan a sí mismos robándose la oportunidad de ser.
Creí amar a Yulia porque me hacia sentir necesitada e importante, junto a ella me sentía capaz de hacer cosas inimaginables, estar con ella me ha hecho ser más fuerte, y también la odié porque me hizo sentirme dependiente de ella, me hizo necesitarla siempre, todas las cosas que lograba dejaban de tener sentido si no estaba con ella. Y eso estaba mal, perdimos nuestra individualidad, nuestra dependencia era enfermiza y nos hacía daño, entre nosotras surgieron rencores que no tenían sentido y que arruinaba lo mejor de nosotras, así que empezamos a alejarnos pero no importaba cuánto nos alejáramos siempre estuvimos juntas, y juntas también aprendimos a romper esa dependencia; fue muy doloroso como lo viste, pero fue bueno, hemos renacido en muchos sentidos, ya no la necesito, ella no me necesita, tenemos sueños, tenemos planes, y podemos lograrlos juntas o separadas. Sin ella, soy.
Ahora volvimos a estar juntas no porque nos necesitáramos, no por esa dependencia enfermiza que alguna vez tuvimos, volvemos a estar juntas solo porque queremos estarlo, porque lo que sentimos la una por la otra es bueno, nos ha hecho crecer, nos inspira pero no nos ata, ya no hay chantajes, ya no hay engaños, ya no hay una necesidad de por medio. Ahora amo a Yulia porque junto con ella me he convertido en una persona mejor… ¡Me siento tan bien y tan libre!
Papá, esto no tiene nada que ver con lo que todos piensan sobre nosotras, no tiene que ver con nuestra orientación sexual o nuestras preferencias, ni siquiera tiene que ver con lo que decidamos hacer de nuestra vida personal en el futuro… mi relación con Yulia está más allá de los limitados conceptos de la sociedad ¿Qué es Yulia para mí? Es mi otra mitad, mi alma gemela, mi otro yo.
“Can you feel me, solely
Deeper still and wholly
With your understanding
And your arms around me”
Sacrifice
Sin mentiras
París, Francia… era de madrugada todavía, el sol tardaría mucho en salir y sin embargo como hacía mucho tiempo que no sucedía, Sergey Galoyan ya se encontraba sentado en la consola de su sofisticado equipo de ingeniería de sonido; su nombre se perdía en el anonimato del millar de nombres que se escribían al reverso de los cd’s musicales, no obstante, muchas caras famosas tocaban las puertas de su oficinal solicitando sus servicios, sus acordes y su poesía rítmica, siendo parte ya de muchos éxitos musicales. Mientras sus dedos danzaban sobre el teclado de la consola, no pudo evitar evocar aquellos tiempos en que al igual que hoy, no podía esperar el amanecer y el anochecer llegaba demasiado pronto, cuando todo su equipo era una PC obsoleta, un ecualizador y una mezcladora, ambos modificados y ajustados para operar con el software pirata de aquella computadora, su laboratorio era un hueco vacío del closet de su cuarto en Moscú. Había una vieja fotografía de aquel pasado sobre el cristal para nunca perder la humildad, nunca olvidar sus orígenes.
La tarde del día anterior recibió una llamada telefónica, una vieja amiga que lo buscaba desde un distante lugar, le pidió un favor en el recuerdo de los viejos tiempos:
-Dinero no tengo…- Rió Galoyan en son de broma
-Pero sí talento…- Replicó la voz al otro lado
-Mmmm… antes de que continúes ¿Qué hay de Iván? Quiero la verdad ¿Es otro de sus trucos publicitarios o de verdad ya no es parte del equipo?
-Es un nuevo equipo, una nueva aventura… como al principio, pero Iván ya no es parte de él…
* Galoyan respiró hondo, meditó un instante, la voz al otro lado tuvo paciencia
-¿¿¿Qué es???- Preguntó finalmente
-Una promesa que debe cumplirse, no podemos volver a cantar esa canción, no cuando ya no significa lo mismo que en aquel entonces, no podemos cantar algo en lo que ya no creemos
-Creí que habían arreglado las cosas entre ustedes
-No es tan simple, hay demasiados rencores y hubo demasiadas heridas, necesitamos tiempo para sanar del todo, talvez nunca volvamos a ser lo que fuimos, pero definitivamente seremos mejores; pero esa canción, es nuestro emblema, nuestro escudo, todos opinan que no podemos dejarla atrás, es nuestra carta de presentación, la necesitamos para nuestro regreso, solo que no podemos cantarla, no hasta que vuelva a significar algo para nosotras.
-La opinión de “todos” ¡Vaya! Ahora sí siento la ausencia de Iván, ya entendí lo que quieres, se puede hacer, la puedo volver a su forma original, algo solo instrumental, pero debe sonar diferente, como el regreso de un sueño, debe ser algo magno, algo épico…- Galoyan se interrumpió, en su cabeza las notas de una vieja melodía tomaban nuevas dimensiones, sintió su sangre correr excitada.
-¡Sabía que lo entenderías!- Rió esa voz al otro lado del mundo.
“They say
They don't Trust
You…Me...We…Us
So we'll Fall
If we Must 'cause it's you.. Me..
And it's all about
It's all about
It's all about us”
All about us
Sin fronteras…
El verdadero motor para esta reunión fue la curiosidad, ni nuevas esperanzas, ni nuevos sueños, fue llanamente la curiosidad de escuchar lo que Yulia y Lena tenían qué decir; la misma vieja oficina improvisada, los mismos muebles, algunos nuevos y otros más antiguos y desgastados que antes. Las mismas personas, algunos rostros nuevos, otros más avejentados, algunos trajes más lustrosos y otros de aspecto definitivamente más bohemio. Por un instante la nostalgia los contagió a todos, hasta la pizza de siempre en el centro de la mesa; sólo una cosa era totalmente diferente, las niñas ya no eran unas niñas, sus diminutas estaturas y sus inocentes rostros contrastaban con el fulgor de sus ojos, en verdad estaban disfrutando ese momento y lo dominaban. Definitivamente a pesar de no notar gran cambio en sus estaturas, habían crecido.
-Un nuevo disco, un nuevo espectáculo…- Dijo Lena
-Pero no con estas canciones…- Agregó Yulia mientras arrojaba sobre la mesa el legajo de papeles que por mucho tiempo se habían barajado para el nuevo material –No más canciones insulsas, no más amor y desamor con las mismas ideas y diferentes frases. El nuevo material debe ser fresco, diferente al anterior.
-¿Y sobre qué piensan cantar ahora?- Preguntó con escepticismo Kipper.
-Ha habido un lapso de tiempo muy grande desde nuestra última producción…- Respondió Lena -…nuestros seguidores se preguntan qué ha pasado con nosotras, al igual que en el primer disco contaremos nuestra historia con cada canción, cantaremos sobre todas nuestras experiencias en ese lapso y lo que mantuvimos callado, cantaremos sobre cómo pueden confundirse los sentimientos cuando otra persona entre en nuestro círculo, cómo puedes sacrificar y perderlo todo por alguien, cómo una confusión puede convertir a quien más te quiere en tu perfecto enemigo o como pedir perdón puede ser algo tan difícil. Hay muchos temas sobre los que podemos desarrollar melodías, muchos temas auténticos porque los hemos vividos. Eso hizo un éxito de nuestro primer disco, fue genuino. Este disco dirá todo sobre nosotras.
-¿Y qué hay con el nombre del grupo?- Inquirió Kipper nuevamente
-Eso es algo que aún tenemos que resolver…- Dijo Yulia –Estamos negociando con Ivan que nos seda los derechos…
-No hay nada qué negociar…- Dijo Iván desde la puerta de la oficina –Ya tomé mi decisión al respecto, yo también tengo planes para el futuro, también tengo otros proyectos. La realidad es que t.A.T.u. son ustedes, poner otros rostros, otras voces ahora no funcionaría, sería absurdo quedarme con ese nombre en el cajón cuando todavía tienen mucho qué decir y qué cantar, iba a llamarlas pero creí que lo más apropiado era venir y decírselos a todos ustedes en persona, t.A.T.u. fue mi proyecto, mi idea, mi sueño… pero no fue del todo mío, todos pusimos algo, mucho o poco para crearlo, hacerlo crecer… lo hicieron propio y se convirtieron en él, ya no me pertenece... ustedes son t.A.T.u.
Iván le entregó a Yulia un legajo de documentos, no pudo evitar tambalearse en el momento en que soltó los papeles, sentimientos encontrados chocaron en el pecho del productor, dijo adiós a sus enfermizas fantasías y también agradeció que el precio pagado por sus errores en verdad no fuera tan alto. Un enorme peso desapareció de sus hombros cuando sonrisas auténticas se dibujaron en el rostro de las niñas, no pudo reprimir unas lágrimas.
“Everything that you feel
Is everything that I feel
So when we dream
We shout...”
We shout
Muz Tv Awards 2005…sin final
Un millar de voces rasgaban la oscuridad, las paredes retumbaban con tan solo el sonido de tantos corazones reunidos en un espacio tan pequeño, en las penumbras a donde quiera que alcanzara la vista solo se distinguían rostros, un océano de rostros que aclamaban sus nombre. Yulia temblaba y sentía temblar la mano de Lena firmemente sujeta a la suya, los nervios de la primera vez otra vez la hostigaban. Pero de pronto el malestar se terminó cuando al mismo tiempo estalló la música y las llamaradas de antorchas rompieron el silencio y las sombras. El océano de rostros se agitó como un mar en la tormenta, las emociones de aquella multitud las golpeó como el viento de un huracán y se coló hasta sus corazones… una vez más estaban ahí…
Apegándose a la rutina ensayada se mantuvieron inmóviles, con los ojos cerrados, ubicadas sobre una columna iluminada por antorchas que semejaban dos diosas primigenias adoradas por al multitud de sus seguidores, ambas eran un manojo de nervios, sus manos entrelazadas como siempre, brindándose confort y fortaleza la una a la otra, había pasado mucho tiempo; las notas de “All the things she said” retumbaban en una sinfonía épica, tal como Galoyan lo había prometido.
Levantaron el rostro lentamente contemplando el espectáculo de una multitud cantando por ellas, la música se elevaba al mismo ritmo que sus corazones empezaban a latir, el océano de rostros se agitaba en un verdadero maremagno al compás que ellas marcaban agitando sus manos al aire como dirigiendo una orquesta de voces que superaban la potencia de la música, Lena se dejó seducir por la caricia de esas voces, sintió esa vibra corriendo por todo su cuerpo y agitar su cabello, se sintió transportada, galopar sobre las crines de un corcel salvaje que nuevamente se dejaba someter a su voluntad, Yulia fue más allá, incapaz de contener lo que estallaba en su pecho, y con su brazo libre empezó a exaltar aún más al público, el miedo, los nervios, todo se había ido… una vez más eran dueñas del mundo, pero ahora también eran completamente dueñas de su destino y futuro. El calor del momento las abrigaba con la añorada sensación de estar nuevamente en… “¡En casa! ¡Otra vez en casa!”
V profil' i anfas,
Zhivimi voz'mut ne nas.
Mi otvernyosh'sya
Mi ved' vernyomsya
Mi ne posledniy raz
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“ At profile and full face
They will not take us alive
We will turn away,
We will return,
This isn't the last of us.”
Amor y odio... ¿qué son verdaderamente? Etiquetas para describir el mismo sentimiento, la misma pasión vivida desde diferentes ángulos, la misma fuerza moviéndose en direcciones opuestas. Es tan sólo el ingenuo intento de la humanidad para figurar aquello que le da la capacidad de hacer cosas maravillosas o terribles, la esencia misma de su existencia, su razón de ser…
Un amalgama que se forma de sentimientos lúcidos y oscuros, luces y sombras, una noche cuya lobreguez no compite sino que se funde con la brillantez de un amanecer, un ocaso que no se extingue en tinieblas sino que se disuelve en el brillo de las estrellas, luz y sombra en un perfecto equilibrio.
Ellas… lo que existe entre ellas, no tiene etiqueta, no tiene definición, tan solo es un momento mágico, tal como es un equinoccio.
<<- Fin
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DE FANS PARA FANS Esta obra ha sido publicada bajo consentimiento de su autor y sin fines de lucro. Es una obra de ficción donde se protagoniza con personajes reales en situaciones ficticias. Toda semejanza con la realidad es pura coincidencia. Para cualquier aclaración ó duda: [email protected] |
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