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InconclusoPor: Follen Kat |
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Otro día llegaba a su fin, nuevamente la sensación, aquel sentimiento, un vacío que pensaba acabaría con todo aquello que era ella, y sin darse cuenta, la noche entraba por la ventana con una brisa suave, de esas que levemente desarreglan el cabello y que refrescan el alma. Sintió un profundo alivio al distraerse en la noche, y no en lo que le entristecía, “Si” - pensó - “mañana será otro día”, sin imaginar que traicionada por su pensamiento, la esperaba otra noche de vela.
Aquellas imágenes volvían con angustiosa continuidad, como en un ciclo sin fin. Imágenes que le hacían ver lo equivocada que estaba al pensar en la vanidad del hubiera, “él hubiera no existe” pensó “tengo que aclarar las cosas con Yulia, si tan solo no fuera yo tan cobarde” tirándose de espaldas sobre la cama, clavando la mirada en el techo, sin observar.
Eran ya quince días los que habían pasado desde habían discutido, ahora el motivo no era importante, lo único que realmente sentía era lo próximo que estaba de perderla, el no poder acercarse, el vivir su ausencia y eso era lo que más dolía, vivir en el mismo apartamento, como dos extrañas que coinciden en un mismo lugar y que a fuerza de ello se ven obligadas a soportarse.
“Como fue que nos distanciamos así - pensó - fue mi falta de carácter, y la rabia qque sentí cuando me lo hizo ver, tiene razón…” dejándose así llevar por el sueño, y arrullada por el suspiro del viento apagó sus sentidos para dormir.
Al otro lado del muro se encontraba otro ser que se debatía en pensamientos similares, Yulia que pensaba en la brecha abierta entre ellas y le pareció en el momento, que este hueco estaba creciendo de manera descomunal, cosa que le aterro; que detrás de esa fachada de independencia y carácter, en verdad le tenia mucho miedo a la separación de aquel ser que la complementaba, que le llenaba con sus risas y su contacto, con esa dulzura que secretamente le proveía de seguridad, seguridad que aparentaba tener y que a solas le faltaba.
Transcurrieron así minutos interminables para ella, cayendo en la cuenta de que no podría conciliar el sueño; pues la cama era muy grande o que ella era pequeña; se incorporó y pensó que comiendo algo quizás llenara la sensación de vacío que sentía.
Deslizándose por el pasillo que la conducía a la cocina, se sorprendió al verse ante la puerta de la habitación de Lena, el inconsciente le había llevado ahí, su mano se posó en la manilla pero no contó con el valor de entrar, solo podía pretender que contenía la respiración y esperar a no producir ningún sonido, temerosa de hacerlo porque sabía que despertaría a Lena, y ésta la encontraría ahí parada y sin saber que decir. Así estuvo por un tiempo indeterminado, largo y pausado, como en una fotografía fija, en ese momento logró escuchar algo, un lamento de los que se tienen con un mal sueño, y una sensación de frío helado recorrió su cuerpo al caer en la conciencia, de que en parte era su culpa. No quería causarle sufrimientos a su amiga y decidió por fin regresar a su cuarto, con una maraña de sentimientos que le confundían aun más.
Al despuntar el alba seguía en vela, fue entonces, que finalmente el cansancio la venció, desplomándose en un sueño profundo, no supo cuanto tiempo había dormido, pero alcanzó a oír unos tímidos golpes a su puerta y una voz suave que preguntaba: “¿Yulia estas despierta? Recuerda que tenemos reunión con Iván”, oír una oración completa de aquella voz le hizo sobresaltarse, - “hacía tantos días que sólo escuchaba monosílabos” - pensó y añadiendo - Por favor pasa.
Lena lo pensó un momento, no sabía como reaccionar ante aquella invitación a pasar; quizás Yulia estaba enfriando su enojo hacia ella, quizás era el momento de hablar; se introdujo en la habitación y la imagen la sorprendió, la encontró arropada hasta la nariz, por lo que imaginó que se sentiría mal, por que no era normal que a media mañana en época de trabajo estuviera así, en esas condiciones, metida en la cama, por lo que preguntó - ¿te sientes enferma? - No… sólo cansada - respondiéndole Yulia y agregando - por favor le puedes decir a Iván que después hablo con él, que estoy agotada y quisiera descansar un poco este día - girando hacia su costado, con lo que Lena intuyó que la conversación se daba por terminada, plática que ambas anhelaban continuar, pero no sabiendo cómo, musitó - “esta bien yo le digo, nos vemos después”” - y abandono la habitación desilusionada, no se dio como ella había pensado.
Tomó las llaves del carro y salió del apartamento no muy dispuesta a encontrarse con su productor, últimamente las había estado presionando de tal manera que ambas se encontraban sumidas en un estrés constante, sobresaltadas de los timbres de los teléfonos y las puertas, eso era gran parte la causa del distanciamiento entre ellas. Abordó su automóvil, giro la llave de manera mecánica, el sonido del motor la sacó del sopor de sus cavilaciones y dando una última mirada por el retrovisor a la ventana de la habitación de Yulia inicio la marcha.
Tenía que recorrer el largo trayecto que sabía de memoria y que al hacerlo no necesitaba concentrarse mucho en ello, por lo que durante el mismo observó que las calles la gente parecía ajena a todo, hombres y mujeres de todas las edades inmersos en sus propios problemas, moviéndose hacia sus destinos en un ritmo descontrolado, pero a la vez armónico, pensó que quizás tal vez ellos tendrían una vida más simple y reflexionando en esto arribó al lugar en donde debía encontrarse con Iván.
Era donde se ubicaba la firma, un edificio al claro estilo deconstructivista ruso, masivo e imponente con paredes desnudas de ladrillos monocromáticos que a todos gritos expresaban imposición, fuerza y frialdad, que provocaba una sensación de sometimiento al ingresar. En su interior se encontraban las oficinas y estudios de la disquera, en la que la actividad era como una maquina de repetición donde las personas trabajaban como autómatas que crean relaciones impersonales en una sinfonía sin fin, en ese momento descubrió que deseaba vehementemente estar en su hogar, donde se sentía segura por que era pequeño y cálido, y más aún porque estaría con ella.
Recorrió el lugar hasta llegar a la sala de reunión, aún no era la hora de la asamblea a la que estaban citadas con el propósito de planificar los puntos relevantes del desarrollo del nuevo proyecto de gira en desarrollo para Europa Occidental, sólo habían llegado unos pocos que intervendrían directamente en el mismo, por lo que saludando tomó su lugar para esperar a los demás.
Sin pensar en nada escucho al fondo una discusión que se escapaba a través de la puerta que conectaba la sala con la oficina del productor, eran gritos agudos que fueron inundando el recinto con una sensación de muda intranquilidad que dejaba a todos en un estado de alerta en espera de una tragedia de proporciones descomunales. Lena identificó al dueño de la voz que se destacaba por entre las demás por potente y autoritaria, era una voz que conocía muy bien, sabía que la intimidaba y por el tono distinguía que las cosas no estaban bien, por lo que pensó en prepararse para resistir la peor parte.
Así entro Iván en un torbellino de gritos rompiendo la incomodidad del silencio que se había producido en los presentes. Impaciente al ver que las ventas estaban creciendo, pero no con la suficiente rapidez que su mente maquinaba, descargo en el momento todo su malestar en los asistentes; otra persona habría dicho que los objetivos se estaban cumpliendo con eficiencia y normalidad pero él no, pues era un hombre ambicioso que perseguía su plan usando cualquier medio, y peor aún, pisando por encima de cualquier persona sin tener remordimiento alguno, incluso de ellas que eran el instrumento y fuente de su éxito.
- Pospusieron las fechas de las presentaciones en España y Francia - gritó dando una rápida mirada al salón y acto seguido - ¿Dónde está Yulia? - clavando la miradda en Lena, que sumiéndose en su asiento deseaba desaparecer en ese instante
- Creo que está enferma - contestó - me pidió que te dijera que después habla contigo- diciendo esto adivinó el estallido.
- ¿Después habla conmigo?…Eso era lo que me faltaba, ahora resulta que ustedes son todas unas divas - diciendo esto con un tono cargado de sátira - Ustedes son un producto que yo prefabriqué, si digo que se unten porquería y den una conferencia de prensa lo hacen, entonces, si las cito tienen que venir, me lo deben. Se cancela la reunión y tú… en este momento a mi oficina -
Quería llorar con aquellas palabras que le ofendían, no porque sabía que eran verdad, sino por haber sido pronunciadas frente a los presentes, que mudos espectaban la gala de autoritarismo del productor. Se sentía de sobremanera humillada, Iván gozaba de hacer esos desplantes y necesitaba siempre tener público presente, esa era su manera de demostrar que tenía el control absoluto sobre las vidas de ellas. La orden la había dejado inmóvil, con una rabia impotente que se manifestaba con el color de su rostro, en su interior se recriminaba el no haber respondido nada ante esa situación, ésa era la falta de carácter que Yulia siempre le censuraba
-¿Qué esperas?- bufó Iván, instantáneamente como accionada por un resorte se levanto de su asiento para entrar en la oficina.
Yulia se despertó debido a que el sol ya inundaba por completo la habitación, era medio día y se dio cuenta de que aunque había dormido profundamente no descansó, había algo que le incomodaba, era el conocimiento del trato de su productor hacia Lena que tanto enojo le producía a ella. Sabía que Iván aprovechaba cualquier ocasión para atacarla sabiendo que ésta le temía, alimentando con esto al ego del productor de una sensación de dominación que le provocaba tantísimo placer. Con ella era diferente, desde el principio no se había dejado impresionar por sus gritos y malos tratos, es decir, que no se dejaba manejar al antojo de Iván porque había comprendido que ellas eran los personajes principales en su plan y por lo tanto sin ellas a estas fechas todo se vendría abajo.
- “Espero que Lena pueda manejar bien la situación” - pensó al levantarse de la cama para ir al baño. Se miro al espejo, hacía tanto que no contaba con el tiempo suficiente para observar su rostro con detenimiento, se veía pálida y notó que sus ojos no tenían la chispa de hacía unos meses, comprendía que esto era producto de la falta de sueño, las preocupaciones y la sobrecarga de trabajo. Dejó correr el agua de la ducha mientras se desnudaba, el sonido de la regadera vertiendo el agua le confortaba haciendo que su mente se transportara a otro lugar en algún sitio de su memoria donde su amiga le acompañaba y se sentía feliz. Tomó un baño largo, para después empezar a arreglarse, quería salir un rato para distraerse ya que estando en casa volvía a su memoria una y otra vez la distancia que las estaba separando.
Decidió visitar un centro comercial que le comentaban era de nuevo concepto, sucedía que desde entró a la agrupación su tiempo libre se había reducido considerablemente y por el momento quería hacer algo diferente a ensayar, presentarse y viajar de un sitio a otro; quería ser una joven normal aunque fuera sólo por ese día. Al llegar al centro se dio a la tarea de recorrer todos los pasillos observando con detenimiento los escaparates de las tiendas que ofertaban una variedad de productos y servicios, haciendo esto se dio cuenta de que recorrer la plaza no le satisfacía, quería a su compañera con ella, la necesitaba como al aire para respirar.
Pensando en esto comenzó a notar la reacción de la gente al verla ahí, era un hecho inesperado que una persona con su fama visitara el lugar con aquella aparente tranquilidad y sola, debía reconocer que las actitudes eran variadas, los jóvenes sentían excitación de verla y algunos tímidamente trataban de acercarse tan sólo un poco para poder decir después “la ví en persona”, no así algunos adultos que se mostraban recelosos de aquella aparición y otros tantos pasaban de largo ajenos al suceso sin notar su presencia.
Era obvio que la situación se estaba descontrolando cuando el primer resplandor de una cámara la sorprendió, bien sabía que siempre eran observadas por el lente de algún fotógrafo que no respetaba su privacidad con el objeto de lucrar con la fugaz imagen que obtenían, por lo que decidió retirarse de manera discreta, cosa que no logró hacer debido al coro de personas que se había formado a su alrededor obligándola a tratar de pasar por entre ellas iniciando una rápida marcha para alejarse. Los flashes de las cámaras a cada momento la enceguecían más aumentando la tensión y el apuro por salir de ahí, nunca le había pasado esto antes, junto a Lena se sentía segura y enfrentaba con su mejor sonrisa a la prensa, pero ahora sin ella se sentía desvalida.
Se trasladó al estacionamiento y abordó su vehículo para manejar sin rumbo fijo por entre las calles de la ciudad, dentro del auto se sintió más segura al ver que no le seguían y continuo su camino hasta detenerse al costado de una placita en el centro de la ciudad, en donde había un café que frecuentaban con regularidad. Era un lugar con música suave donde ya la conocían y su presencia no causaba conmoción alguna, se sentó en su lugar habitual y una cara conocida le pregunto -¿lo de siempre? -, afirmo con la cabeza, nno tenía ganas de hablar, el episodio con las cámaras le había alterado y sólo necesitaba relajarse - “que tonta haberme asustado así” - sonrió en su interior, disponiendo de lo que le habían servido, con la tranquilidad de no sentirse observada.
Lena ingreso con recelo a la oficina, ocupó una de las dos sillas de corte marcial ubicadas frente al área de trabajo, recorrió con la vista el lugar que encontraba demasiado ostentoso para su gusto, le parecía que todo era grande. Al centro se encontraba un escritorio de proporciones enormes que cumplía con la función de impresionar a quienes se sentasen ante él, detrás de éste un ventanal le brindaba una vista a la explanada que rodeaba al edificio y que le brindaba cierto de alivio ante la situación. Iván siguiéndola cerro la puerta tras de sí, como preparándose para una magistral actuación donde interpretaría el rol que más le gustaba, el villano.
Dirigiéndose a su sitio observaba a la joven mientras ésta tomaba asiento; con ojos penetrantes trataba de escudriñar en lo que debía estar sintiendo ella en ese momento, mentalmente se figuro la imagen de un reo en espera de su ejecución, lo que le daba una sensación morbosa de gozo. Desplazándose con lentitud rodeo el lugar que ocupaba Lena, sabiendo que de este modo aumentaba gradualmente la tensión de la adolescente, situación controlada que le otorgaba la ventaja. Sentándose en el sillón, en silencio giro sobre su eje ofreciendo la espalda para mirar a través de la ventana, creando así una atmósfera de suspensión temporal donde él tenía el poder de efectuar el primer movimiento; su experiencia le indicaba que el manejo de su turno era un factor de extrema importancia si en verdad quería tener en control el ambiente; sintiéndose confiado ante el conocimiento del temor que ejercía sobre ella que le brindaba tanto placer al él.
Entretanto Lena deseaba que esto acabara pronto, pero conociéndolo sabía que le haría sufrir hasta satisfacerse ya que era un secreto a voces que Iván era un sádico que se enorgullecía de reconocerlo, porque se sabía que durante su colaboración para el estado como psicólogo infantil, se daba gusto creando situaciones que angustiaban mas a sus pacientes, faltando al juramento de siempre ayudar al desesperado, razón por la que el régimen había prescindido de sus servicios.
- Pues bien, que tienes que decir - rompiendo el molesto silencio con premura extrema sorprendiendo a Lena que balbuceante trataba de articular palabra, dando motivo a Iván para aprovecharse de ello, agregando, - Despierta niñita que te estoy hablando o acaso crees que dispongo de tiempo suficiente como para perderlo en esperar a que me respondas - de igual manera pensaba ella, sólo quería estar muy lejos, en cualquier lugar menos ahí.
- Yulia se sentía mal y me pidió que te lo dijera - contestó.
- Eso ya lo escuche - interrumpiéndola en tono amenazante - dime algo nuevo que no sepa, porque últimamente ustedes dos se han venido comportando de manera muy extraña y no quiero que por ningún motivo se venga abajo todo lo que he invertido en este proyecto por culpa de un par de adolescentes hormonales y erráticas, así que como te gusta jugar al “mensajero”, ve y dile a tu haragana amiguita que cuando Yo las cito para una reunión, no si quieren, Tienen que venir - enfatizando la frase - aunque se estén torciendo de un dolor o a punto de morir ponen su mejor carita y vienen, porque te recuerdo que Yo las hice y así también puedo deshacerlas, en pocas palabras soy quien mueve las cuerdas y ustedes responden, por lo que espero que este episodio no se repetirá jamás. ¿Entendiste?
Lena afirmó con la cabeza, había estado escuchando todo con la mirada fija en el suelo; sentía hacia sí una inmensa rabia; la timidez le impedía levantarse para detener la prepotencia de las palabras del productor que le herían grandemente, estaba harta de él, que arrancándola de sus pensamientos, nuevamente se dirigió hacia ella diciendo:
- ¿Sigues aquí?. Vete ya y mejor aprovecha que pospusieron las fechas de las presentaciones, tendrán la suerte de tener dos días de vacaciones que no les corresponden, al término de los cuales nos reuniremos. Entiendes que no las estoy invitando a asistir - dando por terminada la represión se dispuso a continuar con otros asuntos.
La joven abandonó la oficina sintiéndose por demás mal, estaba furiosa de no haberse defendido en contra de aquella reprimenda que no le correspondía, pero apoyaba totalmente a Yulia, era muy cierto que las dos estaban agotadas por las exigencias del medio donde se desarrollaban y aunado a eso, el que Iván las considerara unas máquinas de entretenimiento masivo operadas por él a su antojo ejecutando sin vacilar las funciones para las que han sido programadas, todo esto en la ignorancia de que también tenían limitaciones como cualquier ser humano, ello era la gota que derramaba el de por sí cargado vaso. Rápidamente abandono el edificio, sentía que iba a romper en llanto en cualquier momento y no quería que la vieran así miradas imprudentes que se regocijaban con su sentir, deseaba refugiarse en casa donde se sentiría segura y quizá estuviera Yulia ahí para consolarla.
Las lágrimas que rodaban sobre sus mejillas le quemaban el rostro, quería contenerse pero no podía hacerlo, era demasiado grande el sentimiento de humillación que experimentaba, el llanto nublaba su vista por lo que detuvo su auto ya que le era imposible continuar con su marcha, debía calmarse antes de continuar. Al detenerse percibió el sitio, era el parquecito que siempre observaba en su camino al estudio y que nunca antes se había detenido para recorrer. Movida por el inconsciente descendió de su vehículo, necesitaba respirar.
Agobiada comenzó a caminar por entre las veredas bordeadas de árboles, aún era el medio día y el lugar se encontraba solitario, la tranquilidad del sitio la contagiaba, evadiéndola del amargo momento ocurrido minutos antes. Así empezó a distinguir algo que en algún otro momento quizás no hubiera notado, era la luz que formaba claroscuros de caprichosa forma como un caleidoscopio vital que iluminaba y obscurecía simultáneamente las hojas de los árboles, que tenían como música de fondo el silencio interrumpido por el canto de las aves, que al unísono formaba un todo que la envolvía inundándole los sentidos de una paz que no recordaba cuanto tiempo hacia que no tenía. Llamó a su atención un sonido que se destacaba por entre los demás, se trataba del eco suave del agua derramándose continuamente que la condujo al centro del lugar donde se ubicaba una fuente de la que provenía aquel rumor.
Ese sonido le traía recuerdos de una infancia despreocupada y feliz, en la que los días pasaban con instintiva inocencia en la que se permitía preocuparse de cosas sin importancia, como el color de los lazos en su cabello o los guisos que preparaba su madre, en fin cosas de niños que poseen la seguridad de estar al cuidado de unos padres cariñosos que los protegen. Ahora todo era distinto pues el paso de la niñez hacia a la juventud había sido muy duro, las cosas cambiaban constantemente y no le gustaba. Estos cambios eran repentinos, dejándola sin el tiempo suficiente para ajustarse a ellos, cada vez que estos ocurrían creía perder el terreno que la sustentaba sintiéndose más insegura ante las vueltas que le daba el destino, prefería los cambios sutiles que transcurrían casi de manera imperceptible. No era como Yulia que adoraba los saltos bruscos de la vida y que lograba moldearlos para fortalecer su carácter, admiraba la capacidad de adaptación de ésta ante situaciones difíciles, siempre con el fin de sacar el mejor partido al peor momento. Lena podía afirmar esto con toda seguridad, por que la continua convivencia por dos años le habían permitido conocerla muy bien.
El tiempo transcurrió sin detenerse como el flujo del agua, que con sus notas habían logrado poner un poco en paz a su mente, por lo que recapacitó en que era el momento de volver a casa, se había calmado para continuar con su camino agradeciendo haber tenido ese momento para sí, abordó su auto partiendo con un rumbo fijo…
El sol agonizante teñía de tonos rojizos la tarde para ceder el paso al crepúsculo que avanzaba con perezosa lentitud sobre la ciudad, cuando el pensamiento de regresar a casa atravesó la mente de Yulia; se daba cuenta que el tiempo se había escurrido sin notarlo y decidió volver.
Estaciono su vehículo frente al edificio de apartamentos y cruzando la acera con pasos ligeros se aproximo a la escalinata del pórtico de acceso, inconsciente realizó la rutina de todos los días, revisar el buzón en busca de correspondencia, aunque a esa hora sabía que no la había; palmear los bolsillos de su chaqueta hasta encontrar las llaves que había guardado automáticamente antes de buscar en el buzón; tomar la llave del aro e introducirla en el cerrojo, entonces girar hasta escuchar el familiar sonido de la puerta abriéndose y por último murmurar al tiempo de entrar un -“ya llegue”- sin esperar respuesta.
“No habrá llegado Lena aun” se dijo al percibir que el departamento estaba a obscuras, en ese instante recibió respuesta a la frase pronunciada al aire momentos antes -Que bueno que ya estas aquí - sobresaltadaa por las palabras, reconocía a la voz pero no lograba identificar el lugar de donde provenía, sus ojos aun no lograban ajustarse a la penumbra que invadía el espacio cuando forzándolos a ver ubico los rizos, que lánguidos se deslizaban por el respaldo del sofá denotando la presencia de su dueña que permanecía silenciosa e inmóvil.
Inmediatamente al observar la escena Yulia percibió que algo malo había ocurrido, -“seguramente Iván hizo de las suyas otra vez”- pensó inclinándose sobre la mesita para encender la lámpara, creando así la oportunidad de acercarse para consolar a su amiga. La luz le brindó el cuadro completo que al mirar sobrecogería a cualquier observador, era el bello rostro ajado por una tarde entera de llanto expresando a todos gritos el mal rato sufrido y las angustiosas horas subsecuentes. Sin pronunciar palabra se sentó a su lado y pasando el brazo sobre el hombro de Lena le ofreció un cálido abrazo, el gesto hizo que ésta rompiera en sollozos.
- Otra vez te hizo llorar - pronunció Yulia acariciando la rizada cabellera que reposaba sobre su pecho. Lena afirmó con la cabeza, no podía hablar, el recuerdo hacia que el llanto se agolpara en su garganta impidiéndole articular alguna frase. La irritación de Yulia crecía con cada intento de Lena por contener el lamento; se sentía culpable de la situación -¿ahora con qué salió ese patán? Es seguro que la tomo en tu contra por mi culpa - dijo en tono tranquilo intuyendo el motivo.
Lena lo negó, no quería volver a discutir con Yulia por lo mismo otra vez, y comenzó a relatar el episodio con Iván, obviando algunos detalles que le eran muy humillantes y sabía que a su amiga le dolerían más; al estar narrándole lo sucedido comenzó a notar que la respiración de Yulia se agitaba y el rostro se endurecía, eso era un claro signo de que su enojo estaba rebasando los límites, interrumpiéndola del relato Yulia dejó que su garganta dejara escapar un sonoro -¡¡Pendejo!! ¡¿Qué no se da cuenta el imbecil?! Gracias a su “producto” come, ¡¡Carajo, esto no se puede quedar así!! - descargando toda la rabia con esta frase.
Ya antes Lena había presenciado un ataque de ira en Yulia, pero nunca antes la había visto así, se notaba que le dolía mucho el que Iván la hubiera agredido a de ese modo, se sentía muy confundida, porque consideraba que su compañera era de las personas que no se inmiscuían en los problemas ajenos, pero ahora ante este desplante se dio cuenta lo mucho que ella importaba en la vida de Yulia. El asombro que provocó esta noción detuvo de golpe todo el sentimiento de Lena para dar paso a un estremecimiento, Yulia se preocupaba por ella y en ese momento era lo importante, lo demás era intrascendente por lo que acallo sus suspiros permaneciendo en el abrazo que le daba tanta seguridad.
Yulia se sentía culpable e impotente, no sabía porque le lastimaba tantísimo ver a su amiga así, sólo quería protegerla para ver así aquella sonrisa iluminando su rostro y que le llenaba tanto, no soportaba ver dolida a Lena, esto le inquietaba por que en otra situación podría decir que no era su problema y sin más evadirse, pero ahora un sentimiento mas grande le arrebataba el alma y no podía negarse ante ello, aquella niña de llorosos ojos verdes le importaba sobre todo en el mundo.
Queriendo compensar la situación expresó en tono irónico - Bueno querida, ya que este asno nos ha regalado por su venia y gracia dos días de “asueto” cínicamente vamos a gozarlos - e incorporándose como iluminada por una gran idea agregó - Que te parece si preparamos algo de ropa y los pasamos en la finca de Petersburgo - la propuesta impactó a Lena pues no la esperaba, comprendió que su amiga hacía el desesperado intento de animarla, convenciéndose de que era una buena idea escaparse un rato aceptó, después de todo tenían meses de trabajar tan duro y sin descanso.
Sin más se encontró siguiendo a Yulia que eufórica en la excitación del momento, hablaba sin parar del lugar que iban a visitar, al tiempo que se dirigían su habitación, aquella tomó un bolso poniéndolo en sus manos y ésta sin saber realmente como reaccionar lo miró cuestionándose si debía o no ir, cuando alcanzó a oír que Yulia con tono comprensivo le decía - Anda, rellénalo mujer que son sólo doss días y no necesitas cargar hasta con la plancha - la frase le pareció graciosa, ella siempre salía con algo así en cualquier momento arrancándole la risa, y entre sonrisas comenzó a preparar su ropa escuchando divertida las ocurrencias de Yulia.
Mientras Lena se preparaba Yulia empezó a observarla en silencio, en su interior pensaba si en verdad era correcto llevar a cabo este plan, pues no lo habían hecho antes, es decir, siempre que salían de viaje era en plan de trabajo y ahora tendrían 48 horas para ellas solas, cosa que le agradaba mucho y dibujando una ligera sonrisa en su cara pensó -“Y sí yo en verdad fuera…” - pero se soorprendió al notar que Lena la miraba fijamente, entretenida con su expresión. -¿De qué te ríes?- pregunto divertida - De nada, es sólo que estoy muy emocionada - incorporándose de la cama con el rostro encendido por el pudor de haber sido descubierta mirándola y con esos pensamientos, salió de la habitación para arreglar sus cosas.
Ambas acordaron que antes de salir debían comprar algunos víveres, pues hacía algún tiempo que nadie visitaba la finca y por consiguiente no debía haber nada ahí, así pasaron al establecimiento que no cerraba durante la noche para abastecerse partiendo después hacía la carretera que las conduciría al lugar, calculando que llegarían en 2 horas aproximadamente.
La oscuridad de la noche brindaba a la carretera un carácter solitario que era interrumpido por el brillo ocasional de luces de vehículos que transitaban en sentido opuesto, mismas que por fugaces instantes iluminaban sus rostros. Ambas estaban en silencio, Yulia conducía el auto concentrada, no le agradaba manejar de noche, mientras Lena que fingía dormir, esporádicamente la observaba tratando de descifrar los pensamientos de la otra; lo cierto es que no podía dejar de verla, era impresionante ver su semblante ahora tan sereno y que momentos antes era transformado por la ira en los rasgos endurecidos de una persona distinta, pero ahora se le veía en una expresión relajada que revelaba en las facciones de ésta, una delicada combinación de dulzura y fortaleza.
Hacia algún tiempo que había descubierto sentirse atraída por ella, no sólo por el aspecto físico ni por el hecho de que debían cumplir según el contrato con una fórmula preconcebida, sino porque en la convivencia continua había aprendido tanto, le fascinaba la pasión que Yulia le imprimía a todos sus actos, hasta en los más mínimos demostraba una tenacidad impresionante que admiraba, no sabía si esta simpatía hacia ella escondía algo más, estos pensamientos la sumían en un estado de confusión, una idea cruzó por su mente, quizás era amor lo que experimentaba.
La certeza de esta sentencia la dejo helada, en ese instante comprendió que lo que sentía por ella estaba más allá de lo que jamás había sentido por alguien alguna vez, la amaba profundamente, pero simultáneamente despertó el miedo, no sabía como reaccionaria Yulia ante este sentir si en algún momento llegaba a comunicárselo, quizá la rechazaría o simplemente no le daría importancia al asunto rompiendo de ese modo sus ilusiones, así que convino mantener oculta esta emoción. Su mente sobrecargada le exigía parar esto, por lo que guardo para otra ocasión estas ideas dejándose llevar por el cansancio y el rítmico sonido que producían las ruedas al rozar la superficie hacia un sueño ligero que repararía en parte su afligido estado.
Pasaban más de las doce cuando llegaron a su destino, la cabaña en la costa de Petersburgo que pertenecía a la familia Volkov, Yulia sentía que el camino se había hecho más largo, había pasado algún tiempo desde su última visita y no recordaba que éste se encontrase tan lejano, detuvo el auto debajo del viejo roble que la recibía como siempre, en espera de que una vez más como cuando era niña, se meciera en sus ramas y alborotara a los pájaros que en él vivían. Yulia sonrió ante el recuerdo, estiro el cuello y la espalda aliviando la tensión del viaje que la había dejado agotada, miro a su lado a Lena que dormía en su asiento, colocando la mano sobre el hombro de ésta para despertarla. -¿Llegamos?- preguntó entreabriendo los ojos que enrojecidos por el breve lapso, se negaban a despertar, - Sí aquí estamos - respondió Yulia descendiendo del automóvil para dirigirse al portaequipaje del mismo y transportar entre las dos las cosas al interior del lugar. Encendió la lámpara que había sacado del auto pues sabía que no habría luz, tenía que conectar los interruptores por la mañana y así ingresaron al sitio.
El reducido haz de luz le permitía a Lena vislumbrar algo del espacio, podía ver que era un lugar pequeño que se componía por una estancia central que conectaba por un lado con un menudo espacio que hacía las veces de comedor y área de preparación de alimentos y por otro con un baño. Este recinto estaba coronado por un entrepiso que contenía la única habitación de la cabaña que no era un lugar grande, pero sí funcional, la sencillez del espacio le agregaba un agradable toque acogedor.
Yulia arrastrando la maleta a través del umbral dirigió sus pasos hacia la escalera, estaba cansadísima y la imagen de la cama invitándola a reposar era lo que la impulsaba a seguir, Lena que venía detrás comprendía la situación, por lo que tomando por un asa el bolso de aquella lo cargo hasta el aposento depositándolo en el suelo junto al suyo. Notó que sólo había una cama turbándose ante la idea, no era la primera vez que compartía el mismo lecho con ella, lo había hecho muchas veces antes, la diferencia era que esta vez ella estaba segura de sentir algo más por Yulia, quien por su parte se dejaba caer pesadamente sobre le colchón emitiendo una fuerte exhalación, ignorante de los reparos de su compañera que sin saber que hacer preguntó - ¿no te vas a poner la pijama? - respondiéndole Yulia con un gruñido indescifrable durmiéndose de inmediato.
Esto le dio la oportunidad a Lena de observarla sin inhibiciones, se descubrió mirándola con tanto amor como nunca antes lo había hecho, le provocó ternura verla roncar con los zapatos aún puestos y sentándose a sus pies comenzó a desatar las cintas de las botas descubriendo los menudos piececillos que le parecían en ese momento muy pequeños, dándose cuenta de que apenas se había percatado de este detalle. Después se quito la ropa para vestir el camisón, la suavidad de la tela le recordaba que todo el día se había sentido atada por la ropa y a esta hora la piel le exigía un descanso, se introdujo bajo las sabanas acomodándose de lado para tener una mejor vista de Yulia que ahora dormía profundamente en ausencia de sueños, quería que esa imagen quedara grabada para disfrutarla en sus sueños, quería continuar pensándola aun estando dormida.
Yulia al despertar sintió como si hubiera dormido por siglos, agradeció a Dios haberle permitido dormir tanto ya que los periodos de insomnio en esta ocasión se habían prolongado demasiado; desde la cama miro a su alrededor, estaba sola en la alcoba sobresaltándose ante la ausencia de Lena pero pronto el sonido de movimiento que provenía del nivel inferior la tranquilizó, - ¿A dónde andas? - preguntó al tiempo que se estiraba para despabilarse un poco, aquella respondió el saludo desde abajo, se había levantado más temprano para conocer el lugar y ordenar las cosas que habían traído consigo; para el momento que su acompañante se levantó, ella ya preparaba algo ligero para desayunar.
Le dolía un poco el cuerpo, la incomodidad de no haberse quitado la ropa ahora cobraba un precio, se sentó sobre la cama frotando un poco los ojos, recorriendo con la vista el lugar en busca de su calzado para bajar, al no encontrarlo preguntó asomándose a través del barandal - Lena ¿mis botas dónde quedaron? -, - A un lado de la cama, caíste como tronco anoche y te las tuve que quitar, ahí las puse - respondiéndole desde abajo. Ubicadas éstas las calzó para descender por la escalera encontrándose con su amiga que ya desayunaba.
Los rayos del sol que se filtraban por el ventanal iluminaban la figura de su amiga, encontrándola bellísima en ese resplandor, podía ver la silueta que proyectaba su cuerpo a través del camisón, la imagen la había encantado forzándola a continuar observándola en mudo estupor, - ¿Dormiste bien? - la frase la saco del estado contemplativo - Si muy bien -, - ¿Quieres que te prepare algo de comer?- pregunto nuevamente - Ahorita no, prefiero darme un baño primero - dirigiéndose hacia el cuarto de baño; giro las llaves de la regadera dejando correr al agua mientras se desvestía, las primeras gotas de agua que cayeron sobre su piel terminaron la labor de espantar al sueño que se negaba a abandonarla.
Con el cuerpo ya empapado se dio cuenta de que le faltaba jabón, en su modorra no lo había metido, maldiciendo su descuido le gritó a Lena que le alcanzara uno, inconscientemente había propiciado una situación que podía volverse incomoda, aunque no le preocupaba, no era la primera vez que solicitaba algo desde el baño. En ese momento Lena bebía una tasa de café, meneó la cabeza riendo al escuchar los gritos de Yulia - No sé como haces para caminar dormida - dijo al levantarse para buscar una barra entre las provisiones que habían traído, que al encontrarla tomó para llevarla hacia su amiga, - ¿Qué harías sin mí?, seguro que salir en pelotas escurriendo por todo el lugar- no bien había terminado la frase cuando Yulia se asomaba por entre la puerta del cancel de la ducha.
El panorama la tomo por sorpresa parándola en seco, había alcanzado a ver el agua escurriendo por los senos descubiertos de Yulia, visión que la dejó estática por un momento, - El jabón, por favor - dijo ésta al verla inmóvil, en ese momento Lena sintió un golpe de calor en el cuerpo, el rubor que coloreaba su rostro la estaba delatando, -¿Lena? ¿Qué pasa? - dijo la otra al notar el estado de perturbación de su compañera, - Nada, ten - entregando la barra para tratar de sacudirse la imagen de la mente que aún continuaba grabada y dando la media vuelta sin decir más salió rápidamente.
¿Qué era lo que le estaba pasando? ¿Porqué actuaba así? estaba impactada, nunca había visto a Yulia totalmente desnuda, ella era siempre muy pudorosa y aún después de dos años de convivencia continua no se había dejado ver de ese modo, quizás era que había querido permitirle verla así, la imaginación de Lena corría a velocidades vertiginosas en donde era posible que Yulia también sintiera algo por ella.
Yulia estaba sorprendida por la extraña actitud de su amiga, le había divertido la expresión en el rostro de aquella, pero había algo que le intranquilizaba, una vez más reconstruyó la escena en su mente, los pequeños detalles que habían quedado al aire ahora encajaban y entonces empezaba a comprender muchas cosas que habían sucedido antes. Se sentía complacida al pensar que quizá Lena estaba experimentando algo por ella, porque aquella mirada le revelaba un interés oculto por parte de ésta. La simpatía que sentía por ella se había transformado, le gustaba pero no sabía si debía o no expresárselo pues no alcanzaba a distinguir que pasaba por el corazón de la joven, que siempre reservada ante esas emociones tendía a ocultarlas plantando la duda en Yulia que deseaba saber si ésta le correspondía o no. Cerrando las llaves del agua este último pensamiento encendía una idea en su mente, tenia que tomar la iniciativa en este asunto, así pensaba mientras se envolvía en una toalla para salir del baño.
Entretanto Lena trataba de apurar el café que había interrumpido momentos antes, pero no podía pues la imagen no quería abandonarla, se sentía ridícula por haber actuado de ese modo, siendo tan obvia sabía que Yulia perfectamente se habría dado cuenta de todo y ahora las cosas se estaban saliendo del precario equilibrio que tan difícilmente habían logrado; apartando la tasa pensó que de haber actuado de otro modo o con naturalidad no estaría en la espera por la reacción de Yulia, que saldría del baño en cualquier momento.
Al escuchar la puerta abriéndose, inmediatamente tomo la tasa para fingir que bebía despreocupadamente su contenido, mientras Yulia secándose el cabello, la observaba percibiendo que esa escena era preparada, como si en realidad no hubiera pasado algo; se aproximo sin decir nada dejando sobre una silla el paño con el que frotaba su cabeza, Lena se levanto de su asiento pensando que Yulia empezaría a bromear por su actitud, quería evitar el momento al distraer la atención depositando en el fregadero los platos que habían quedado sobre la mesa.
Yulia no le dio oportunidad de hacerlo, ya que aprovechando la situación acertó dando el primer ataque, asaltándola por las caderas la empujo hasta un muro que le impedía a ésta retroceder. Mirándola a los ojos noto sorpresa en ellos, en silencio recorrió con la vista el rostro de la pelirroja hasta posar la mirada en los labios, que en un leve temblor parecían enrojecerse tornándose aun más invitantes, entonces acerco los suyos uniéndolos en un beso apasionado al tiempo que apartaba de sus hombros las manos de Lena, que en un débil intento trataban separarla de aquella desconocida Yulia que aprisionaba su cuerpo contra con el suyo, disminuyendo el corto espacio entre ellas, con la intención de evitar cualquier vía de escape, pero Lena no deseaba escapar, ahora se dejaba llevar correspondiendo con una pasión que había estado contenida por tanto tiempo y que al momento se incrementaba hasta desbordar en un flujo incontrolable de calor que las consumía.
El beso fue seguido de ávidas caricias que volaban hasta encontrarse, reconociéndose una a la otra en la piel de su contraria, recorriendo con el tacto lugares que sólo la imaginación les permitía entrever. La toalla que envolvía el cuerpo de Yulia se había deslizado mostrando en totalidad su desnudez, los senos se elevaban ante las caricias erizándose con vida propia al tiempo que Lena se despojaba de la prenda que la cubría para estar en igualdad de condiciones con su par, mientras los labios de Yulia se deslizaban sobre el cuello de ésta, que entrecerraba los ojos liberando profundos suspiros que cargaban el aire de creciente sensualidad, - te quiero en mí - pronuncio la pelirroja en un gemido.
Ante la súplica Yulia se detuvo, y tomándola de la mano la condujo hacia la alcoba, deseaba vehemente gozar a Lena, respirar su aliento, la tenía metida bajo la piel, extender el tiempo lo suficiente para hacer de este momento un instante sin fin, inconcluso, en el que ambas se fundieran en un éxtasis de placer ahora sin ataduras. La sentó al borde de la cama, sin dejar de besarla recorría desde el cuello el camino hacia el sur deteniéndose para besar las aureolas de los redondeados senos, que ahora se movían al compás de las respiraciones, continuando el trayecto localizó el pequeño ombligo que centraba el blanco vientre indicándole el camino correcto; arrodillándose frente a ella separo gentilmente sus rodillas sin encontrar oposición dándole vía libre para continuar con la búsqueda del punto especifico, que al ser hallado hacía que Lena arqueara la espalda dejando caer la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados para liberar un largo suspiro seguido de una honda inspiración. Haciendo con ello, que Yulia dirigiera la mirada a sus facciones perdiéndose en los ojos de Lena, que tomándola del rostro con las manos unió sus labios en un beso húmedo y largo para levantarla después, era su turno ahora de corresponder a aquella satisfacción.
Abrazándola la recostó en la cama para envolverla en caricias conocidas por ella, rozaba con los labios la piel para absorber las pequeñas gotas de sudor que se acumulaban como perlas diminutas sobre su cuerpo, el suave roce hacia que la dermis se erizara proyectando los botones de los pechos, invitando a Lena a morderlos suavemente mientras que Yulia experimentaba un placer casi doloroso cuando aquella lo hacía al tiempo de colocar la mano entre sus piernas para manipular en lentos movimientos concéntricos el lugar donde se centraba todo su placer, empujándola al punto máximo donde el goce la hacía estallar en sollozos entrecortados - Lena te amo…siempre te amé - pronunció en un susurro tratando de recobrar el aliento, - lo se, eres mi vida también - contesto estrechándola contra su cuerpo, quedando engarzadas en un abrazo sobre el lecho.
- Por que no me lo habías dicho- rompió el silencio Yulia apoyando la cabeza sobre el brazo,
- Porque tenia miedo… temor de que me rechazaras - contesto Lena escondiendo el rostro a la mirada - No sabía…- dos pequeños dedos interrumpieron sus palabras,
- Yo también sentía temor, aun lo siento, pero tenía que demostrarte cuanto te amo para no perderte, quería mostrarte cuanto significas en mi vida, me complementas, llenas el vació que siempre había sentido, eres mi equilibrio - confesó Yulia derramando una lagrima que Lena se apresuro a secar con tiernos besos,
- A mí me pasa lo mismo, eres mi fuerza, me siento incompleta si no estas - abrazándola fuertemente - de no ser por ti hace mucho tiempo que hubiera abandonado todo, mi familia, el grupo, la vida. Pero ahora estas conmigo, te amo Yulia Volkova, siempre lo hice.
Permanecieron abrazadas por largo tiempo hasta que el sueño venció a Yulia, estando con Lena podía bajar la guardia y dormir relajada en sueños tranquilos velados por Lena que contemplaba a su amada con infinita devoción, la emoción era tan grande que la limitaba a permanecer admirándola en absoluta abstracción. La observaba dormir en un ovillo, así le parecía un animalito desvalido que buscaba desesperadamente cariño, situación que tanta ternura le provocaba, era algo muy diferente cuando estaba despierta, entonces era la Yulia fuerte y ferozmente independiente que tanto le gustaba. El tiempo que duró la siesta lo ocupó para memorizar todos los detalles de su amor, los pequeños lunares marcas de nacimiento que matizaban su piel, en ese momento algo llamó su atención, era una cicatriz en forma de media luna invertida casi imperceptible en su costado, tenía la impresión de haber visto esa marca en otro lado pero no ubicaba en dónde, haciendo un esfuerzo por recordar percibió que Yulia despertaba. No había comido nada y ahora una sensación de vació en el estomago la despertaba.
- Mmmm ¿Qué haces? - preguntó mientras hacía estiramientos al modo felino,
- Nada…, mirar como duermes - regalándole una sonrisa,
- Ah que productiva - dijo en tono burlón, logrando sacarle la risa a Lena - ¿No tienes hambre? Es que yo tengo un poco…- siendo interrumpida por un sonido proveniente de su estomago,
- ¿Un poco…? - estallando Lena en una carcajada - Pero si parece que tienes una fiera encerrada ahí -
- Bueno, que quieres así soy - en un tono un poco apenado agregó - Que te parece si salimos a comer por ahí-
- Me parece bien, pero antes un baño ¿no? - mirándola con picaros ojos,
- ¿Un baño juntas? Mmm - siguiéndola juguetona - ¡Unas carreras! - gritó saltando de la cama seguida de Lena hasta el baño.
El agua corría entre gritos y risas mientras se enjabonaban una a la otra, cuando Lena volvió a ver la marca en la espalda de su compañera, la curiosidad por saber el origen de aquella cicatriz le hizo preguntar: - ¿Qué es esa marca en tu espalda? - , - Cuál marca -, - Ésta - tocando el punto con un dedo, - No es nada - rápidamente cubriendo con el brazo la señal en un brusco gesto, Lena no esperaba la seca reacción que había apagado la risa de Yulia, comprendía que no debía haber preguntado, pero ¿por qué?, Que había detrás de ello, no pregunto más, no quería incomodarla con explicaciones forzadas por lo que trató de contentarla jugando con la esponja logrando así verla sonreír de nuevo. Sabía que con el tiempo, quizá Yulia le dijera el motivo de su actitud.
Ya listas salieron de la cabaña para recorrer los alrededores, pues era un día precioso y valía la pena salir a disfrutarlo, en el poblado próximo encontraron un pequeño merendero donde comieron tranquilas, era extraño, pero ahí no causaban la conmoción usual en la gente, pasaban desapercibidas, sensación que les gusto, hacía tiempo que eran figuras conocidas y salir se había vuelto un problema, satisfechas decidieron dar un paseo a lo largo de la costera, disfrutando de su día como dos personas normales, pues sabían que el momento era efímero y por lo tanto había que aprovecharlo de la mejor manera. Las olas del mar mansamente lamían sus pies, mientras el atardecer se aproximaba bañando al cielo en tonos que iban desde el rojo hasta un violeta intenso indicando el preludio del anochecer. Observando el espectáculo sentadas en la arena Lena exclamó en un suspiro - Yulia te amo - respondiéndole ésta con un beso en la boca. Ahora la noche las cubría con su manto estrellado mientras los colores terminaban de fundirse en el horizonte, decidieron regresar a la cabaña, había sido un día estupendo y no había mejor manera de acabarlo que estando juntas, sumidas en caricias y besos ansiosas, pues la certeza del regreso al siguiente día las apesadumbraba.
Se levantaron tarde pues no querían hacerlo, sabían que la reunión con Iván estaba pactada para las 4 de la tarde, sin ganas ordenaron sus cosas y cerrando las puertas de la cabaña que tanta felicidad les había dado, salieron con rumbo a Moscú, para continuar con su vida cotidiana. El viaje de regreso transcurrió con tono melancólico, Yulia conducía en un silencio mientras tomaba la mano de Lena, que miraba a través de la ventanilla recordando ese día tan especial, cuando una idea se planto en su mente, - ¿Qué vamos a hacer? - dijo mirando asustada Yulia, - ¿Con qué? - respondió ésta sin inmutarse,, - Con lo nuestro, con Iván, no se lo espera -, - No te asustes, ese imbecil puede decirr misa si quiere, además te aseguro que nunca pensó que esto pudiera suceder y es probable que se encabrone cuando se entere, pero te prometo que mientras yo esté contigo no voy a permitir que te moleste - regalándole una sonrisa para reconfortarla, el tono de seguridad de Yulia la tranquilizaba, apartando de momento los temores que la asaltaban.
Esta vez llegaron juntas a la reunión, el equipo de trabajo estaba completo, sólo faltaba Iván que como de costumbre se hacía esperar para que su entrada fuera notada por todos los presentes, en esta asamblea se debían afinar los detalles que en la junta de hacía dos días no se habían logrado, se venían días de arduo trabajo y todos lo sabían. Al ingresar al salón Iván noto que las jóvenes estaban sentadas una al lado de la otra, cosa que le pareció poco usual, generalmente cada cual tomaba por su lado, desechando una leve sospecha empezó con un agrio saludo a Yulia quién lo miraba indiferente, - ¿Se ha dignado su majestad a acompañarnos? - , no obtuvo respuesta alguna, sólo una miirada desafiante, - Pues bien ya que estamos todos aquí, deben saber que gracias a mí se arregló el asunto de las fechas pospuestas, por lo que mañana salimos a Paris, hay que cubrir una serie de entrevistas después habrá una rueda de prensa, para terminar con una presentación en vivo, iniciando así la gira en Europa Occidental, ya saben que la agenda es apretada, por lo que espero señoritas, que hayan descansado bien estos últimos días para no tener que soportar sus caprichitos de última hora - lanzando a las chicas una mirada ferozz, que Yulia sostuvo, Lena por su parte desvió la propia para evitar llamar su atención, no quería ser agredida nuevamente, mientras hacía esto noto que la mano de Iván portaba un anillo ostentoso con un signo familiar a ella, una media luna invertida, similar a la que había visto en la espalda de su compañera, intrigada por el hallazgo trataba de relacionar aquellos factores con el recuerdo de la reacción de su amada ante su duda sobre el origen de aquella marca, cuando Iván vociferó - ¡Bueno que esperan! ¡No tenemos todo el día!
Terminada su alocución finalizó la reunión mandando repartir los itinerarios, nadie había dicho nada. En verdad la gira iba a ser muy pesada, iniciaba en Francia con una serie de presentaciones y conciertos para continuar en Inglaterra, España, Portugal e Italia terminando en los Países Bajos. Las jóvenes salieron sintiendo cierta excitación, pues esta vez iba a ser diferente, disfrutarían de estar juntas expresando verdaderamente por primera vez su amor ante miles de personas, esta vez no fingirían cumplir con las cláusulas de un truco publicitario, esta vez era real, se amaban y lo demostrarían.
La gira se desarrollaba como estaba estipulado, sin contratiempos, las jóvenes eran un éxito donde se presentaban, llenos totales en los conciertos, entrevistas controversiales, presentaciones en vivo, todo marchando correctamente, pero al final, el constante ajetreo, las pocas horas de sueño y las exigencias de Iván por sobreexponerlas a los medios, estaban minando la salud de Lena, quien ya se había estado sintiendo mal para cuando llegaron a Ámsterdam, ultima ciudad incluida en la gira.
Al llegar al hotel se le veía pálida y lo único que quería hacer era tirarse en la cama de la habitación, hecho que preocupaba de sobremanera a Yulia, sospechando que algo malo estaba ocurriendo constantemente preguntaba: - ¿Qué tienes mi vida?, ¿Te duele algo? - , - No, nada, sólo me siento un poco molesta del estómago - contestaba aquélla con una vocecilla que denotaba que en realidad estaba muy dolorida, situación que angustiaba más aun a Yulia, - Esta bien, lo único bueno es que hoy en la noche es el último concierto y podremos volver a casa para descansar - replicaba ésta sin saber más que decir.
Acababan de llegar cuando el teléfono de la habitación ya timbraba sin parar, esa mañana tenían que asistir a una entrevista para la televisión holandesa e Iván fastidiaba impaciente hasta sacarlas del cuarto. Ya estando en el vehículo, que las esperaba para transportarlas a la televisora, Iván dio una rápida mirada a las jóvenes dirigiéndose a Lena: - Mira nada más que cara. espero que no me salgas con alguna tarugada- el comentario encendió la rabia en Yulia - se siente mal, ¿qué no ves?- , - Contigo no estoy hablando - parando de golpe la explicación y en tono fastidiado preguntó - ¿Qué tienes? - , - Me duele el estómago -, - No tienes nada, seguramente estas en tu periodo, o estas histérica -, - ¡¡Vete al Carajo!! - grito Yulia interrrumpiéndolo, - Contigo no estoy hablando niñita y te callas, no es mi problema si ésta se siente mal o no, ustedes deben cumplir con lo que está estipulado y ya, así que se componen o se componen y ni una palabra más - puntualizó tajantemente, acentuando aun más la incomodidad del ambiente.
Cuando arribaron al lugar, las esperaba un tropel de admiradores contenidos detrás de una valla que era resguardada por un equipo de seguridad, descendieron del vehículo, emoción, gritos y aplausos de la concurrencia, ninguno percibió el conflicto dentro del grupo, a las jóvenes no se les permitió el contacto con el público, era conocido que las cantantes siempre se detenían aunque fuera un sólo instante pero en esta ocasión pasaron de largo. Los técnicos y maquilladores aguardaban por ellas, mientras se dirigían al set de filmación el productor daba en voces agudas instrucciones de última hora, se ubicaron en un sillón al centro del foro, colocados los micrófonos, les aplicaban los últimos toques de maquillaje mientras rápidamente les indicaban la ubicación de las cámaras principales, grabando, cuatro, tres, dos…
“Buenas noches amable público, en esta ocasión tenemos para ustedes unas invitadas muy especiales, son dos jóvenes rusas que han revolucionando al mundo de la música con un atrevido concepto que hoy en día causa tanta controversia, lo que si puedo afirmar es que son culpables de enamorarnos de su música y letras, con ustedes… ¡¡Yulia Volkova y Lena Katina!!”, así daba comienzo el presentador a la entrevista que se transmitiría en horario estelar, la toma de encuadre de las cámaras proyectaba a las jóvenes sentadas cómodamente en un sillón, Lena se apoyaba sobre Yulia, la molestia que sentía iba en aumento, pero aparentaba estar feliz, tenía que ser así aunque deseaba que pronto terminara esto para descansar.
Fácilmente seguían la rutina, era la fórmula de siempre, preguntas habituales sobre el grupo, el disco, sus nuevos proyectos y metas, los comentarios de rigor sobre la relación entre ellas, a todo ello respondía Yulia hábilmente por medio de un traductor, mientras Lena guardaba silencio, ocasionalmente respondía con frases sencillas a las preguntas directas que le hacía el presentador. Se sintió muy aliviada al escuchar las palabras de despedida del anfitrión, significaba que la entrevista llegaba a su fin. Al apagarse los reflectores se incorporaron, mientras los técnicos les retiraban los micrófonos, Iván reprobaba la actuación con la mirada, siguiéndolas para salir del lugar.
El productor rompió el tenso silencio que se había formado en el vehículo que las transportaba al auditorio donde se harían las pruebas de iluminación y sonido para el concierto de la noche - Estuviste fatal Lena ¿Qué no podías hacer un esfuerzo? -, indiferente ante la crítica no dijo nada, no tenía energías para contestar, cerro los ojos para evadirse, acurrucándose en Yulia que la abrazaba, ésta actuaba de similar manera, preocupada por su niña, estaba ausente, por lo que no alcanzó a mirar la cara de sorpresa de Iván ante el gesto de Lena hacia ella y su instintiva reacción, las sospechas de Iván eran ciertas, había algo más entre este par, eso era un problema pues estando separadas era más fácil manejarlas, súbitamente se sintió desprotegido ahora tendría que buscar una forma de ganar nuevamente el control. Él mismo había propiciado esto al obligarlas a fingir una relación ficticia pactada en una cláusula, que se servía del morbo para vender, la certeza de este pensamiento fue un duro golpe a su ego, cómo no se había dado cuenta antes, estaba demasiado ocupado tratando de enriquecerse como para notar que entre ellas se generaba una verdadera unión, siempre las había subestimado, no eran mas que peones en el juego que había creado y ahora estaban un paso delante de él. Se tranquilizo, tenía en sus manos los medios para controlar nuevamente la situación.
Llegaron al lugar que en esos momentos ya albergaba al equipo técnico que se afanaba por detallar todos los aspectos de la presentación, es decir, sonido, luces, escenario, bailarines, todo. Los coreógrafos supervisaban las rutinas de baile de las jóvenes, tenían que salir perfectas pues no había espacio para errores. Para Lena cada paso representaba un gran esfuerzo, la molestia se había convertido en un agudo dolor que le punzaba el vientre obligándola a perder el ritmo, mientras que sus movimientos eran observados desde la primera fila por el productor, este gritaba exigiendo - ¡¡Qué pasa!! No puedes hacerlo mejor, eres una inútil - Con el rostro enrojecido se detuvo Lena a respirar - No puedo - exclamó - me siento muy mal Iván - tratando de exponer sus razones - ¿¿Cómo que no puedes?? ¡¡Por ti no vamos a detener esto y lo sabes!! - Yulia se había detenido para sostener a Lena, entonces seriamente dirigió una frase al productor - Vamos a descansar aunque te encabrones -la respuesta había dejado a Shapovalov mudo de rabia sólo para después verlas abandonar juntas el escenario hacia los vestidores.
- Lena, estoy angustiada por ti. Debemos ver a un médico -
- No, no…, ya estoy mejor, sólo necesitaba parar un rato - negándose ante la insistente preocupación de su pareja - además sólo faltan algunas horas para largarnos de aquí a descansar - era cierto esa noche era la última presentación de la gira y después tendrían un largo periodo para reponerse,
- Esta bien, como quieras - dijo Yulia sin convencerse - Pero si sigues así, mandamos todo al carajo - agregó, besándola en la frente.
Por la noche el público se daba cita en largas filas a las puertas del auditorio, como se esperaba habría un lleno total, la emoción era intensa pues la gente sabía que iba a ser testigo de un evento espectacular, mientras se acomodaban conforme al boletaje crecía la expectación en la audiencia, la primera llamada se dejó escuchar, todo estaba sincronizado para crear el ambiente adecuado. Un golpe a la puerta del camerino “…segunda llamada…” escuchó la pareja que ya estaba lista a salir. El último aviso fue anunciado por las luces del lugar disminuyéndose, éste fue recibido en silencio por la concurrencia. Los primeros acordes hicieron retumbar el lugar, al tiempo que se desarrollaba un increíble juego de luces diseñadas para dejar sin habla al espectador conduciéndolo con la música a un grado superlativo de exaltación. Las luces de dos grandes reflectores enfocaron las dos figuras en el escenario que fueron recibidas por el grito unísono de cinco mil personas reunidas, aquello era enorme, la aceptación y el gusto del público eran evidentes. La canción “Fly Dream” indicaba el inicio del concierto, mientras Yulia en excitados saltos gritaba: - ¡¡¡Ámsterdam… ¿¿Estas Lista??!!! - enardeciendo al público que respondía con un rugido. Lena por su parte seguía el ritmo hasta dónde su cuerpo lo permitía, había llegado al punto en que ya no podía sentir más dolor. Yulia consciente de la situación imprimía un mayor énfasis en su ejecución, de este modo aligerar la carga de su amada, demostrándole que contaba con ella para apoyarla.
La presentación no podía ser mejor, ya que todo se conjuntaba para crear algo que permanecería mucho tiempo fijo en la memoria del espectador, ambas cantantes se veían bellísimas, lucían sus voces al transmitir en su lengua materna las letras de las canciones que fluían por el lugar con un aire exótico y sensual como el antiguo recuerdo del canto de las sirenas que embriagaba los sentidos de los marineros al escucharlas, impulsándolos desesperadamente hacia ellas, el mismo efecto se producía en los presentes que participaban uniendo en coro sus voces para complementar la exaltación del momento. Pero nada podría prepararlos para lo que vendría a continuación, sería algo que no querrían observar, que rompería con la imagen de semidioses inalterados ante las debilidades humanas, que invariablemente se imprime en los famosos.
Se interpretaba “Zachem ja” a la mitad del concierto cuando Lena sentía que no podía más, fallándole las fuerzas se dejo caer sobre el piso del escenario, la doblaba el dolor. Yulia ubicada al otro lado del foro al verla caer corrió rápidamente para auxiliarla, sabía que algo así pasaría, para cuando llegó noto que ésta se había desvanecido, de rodillas la tomo en sus brazos, ardía en fiebre - ¡¡¡LENA…, LENA…!!! ¡¡¡ALGUIEN ME AYUDE!!! - gritaba hasta destrozar su garganta en completa desesperación. Se interrumpió la música ante la mirada atónita de miles de personas, Yulia sentía transcurrir los segundos como si fueran horas - ¡¡Por favor, RESPONDE!! - gritaba en desconsolado llanto, mientras a su alrededor se desarrollaba un frenesí de confusión. Lena fue sacada del escenario en brazos por un miembro el equipo de seguridad, mientras era conducida hacia la ambulancia que estaba dispuesta para algún percance, eran acompañados por Yulia que se aferraba fuertemente a su mano, -…Yulia…no te vayas….- deliraba la pelirroja en un dejo de voz - No mi vida, aquí estoy, no te voy a dejar -
El sonido de la sirena anunciaba el paso del vehículo que se desplazaba velozmente por entre las calles de la ciudad con destino a la sala de urgencias de un hospital privado, adentro se transportaba una frágil carga que se consumía a cada momento, por lo tanto el tiempo apremiaba, tenían que acelerar aun más, para ganar una carrera que por el momento se estaba perdiendo. En su interior la actividad se desarrollaba en frenético movimiento, la paciente había caído en paro a consecuencia de la alta fiebre, los paramédicos empleaban todas sus energías para reanimarla logrando estabilizándola por el momento.
La ambulancia era seguida por una camioneta que transportaba a Yulia y al productor, no le habían permitido a ésta viajar en el vehículo que llevaba a su alma, entonces apuraba al conductor en fuertes voces para que no perdiera de vista al objeto que cargaba con su vida, en momentos quería arrancarle de las manos el volante, como si con esto pudiese apresurar la marcha del vehículo para que pudiera éste emparejarse con el ritmo violento que le estallaba en el pecho, en tanto los teléfonos celulares repicaban furiosos, Iván no tardaba en colgar una llamada cuando ya estaba atendiendo otra, en momentos su voz se tornaba aguda mostrando el ataque de ansiedad que estaba sufriendo, la situación se le había ido de las manos pues sabía que él era el principal culpable de este evento al ignorar las llamadas de advertencia que se le habían dado, - ¡¡Basta Volkova!! - gritó histéricamente al escuchar las demandas de Yulia al conductor, respondiéndole ésta con un “¡¡CALLATE!!” que lo dejó frío.
Los transportes arribaron al hospital, el equipo médico les esperaba, las puertas de la ambulancia se abrieron para deslizar la camilla que cargaba a Lena inconsciente, rápidamente fue conducida a una de las salas, los médicos revisaban los signos vitales mientras las enfermeras cortaban sus ropas para agilizar los exámenes que revelaban lo que los doctores temían, sepsis por ruptura de apéndice; estaba en paro otra vez, descargas para normalizar el ritmo cardiaco, estable, premura para llevarla al quirófano.
Afuera esperaban Yulia e Iván que proporcionaba los datos en la admisión “Elena Katina Sergeevna…18 años…rusa… esta mañana se quejaba de dolor de estomago”, esta última frase levantó la mirada de la empleada que apuntaba la información “¿Desde esta mañana…? ¿Por qué esperaron tanto?…” Cuestionó con tono reprobatorio, “así es” absorto contestó mirando al piso sin saber que más decir. Mientras tanto, Yulia se alteraba cada vez que entraba o salía personal de la sala donde se desarrollaba la delicada situación, el movimiento indicaba que adentro las cosas iban mal, entonces preguntaba al que pasaba cerca que sucedía, esforzándose en su corto ingles, pero no entendía las respuestas que recibía sumiéndola en total desesperación… Sobresalto..., las puertas de la sala abriéndose para dar paso a una camilla hacia el elevador, la visión quebró su alma, el cuerpo de Lena atravesado por tubos yacía inconsciente sobre esta, la conducían de urgencia a la sala de operaciones.
Finalmente un médico que participó en la atención de la joven se acercó para dirigirles unas palabras a través del intérprete, no necesitaba decir nada, la expresión en su rostro revelaba la gravedad del asunto “…la paciente se encuentra en estado delicado, sufrió dos paros cardiorrespiratorios producto de la complicación del apéndice, uno durante el trayecto y el segundo durante la oscultación, la estabilizamos para que se le practicara cirugía, estén seguros que estamos haciendo lo humanamente posible para sacarla adelante…”, la angustia había cerrado el entendimiento de Yulia, pero las palabras “estado delicado”, “paro cardiorrespiratorio”, “…humanamente posible”, se grababan con fuego en su mente estremeciéndola hasta lo más profundo de su ser, existía la posibilidad de que su pareja muriera, estaba conmocionada ante aquella idea, mientras el galeno continuaba hablando en términos médicos que ella no quería escuchar, sólo alcanzando a distinguir las últimas palabras de éste “…pueden subir a la sala de espera del quirófano”, no esperó a que terminara, lanzándose escaleras arriba con la esperanza en un hilo.
La noticia no se hizo esperar, ésta corría como una llamarada furiosa a través de los medios de comunicación, incendiando a su paso los titulares amarillistas pues el suceso avivaba inmediatamente el fuego con una voracidad enfermiza. Se empezaron a correr rumores absurdos acerca del hecho, …una sobredosis, un truco montado como parte del espectáculo, un colapso nervioso, un aborto… entre otras cosas igual de ilógicas. Fueron éstos los rumores que obligaron a Shapavalov a ofrecer una improvisada rueda de prensa para satisfacer a los hambrientos medios, que se despedazaban como hienas por obtener un pedazo de aquella nota. Para llevar a cabo esta se dispuso de un salón de conferencias del hospital. El aspecto de Iván era impenetrable, no demostraba a los presentes el caos interior en el que se estaba derrumbando, mientras una lluvia de destellos enceguecedores le bañaban el rostro al tiempo que pronunciaba un parco discurso, “ Lena ha sido internada de urgencia en este hospital debido a una apendicitis aguda, en este momento la están interviniendo en quirófano, estamos en espera por lo que agradecemos su comprensión. Gracias” dio por terminada la declaración accionando inmediatamente una avalancha de accidentadas preguntas por parte de los periodistas que se atropellaban unos a otros en total anarquía, en tanto que el productor respondía secamente “no más preguntas” mientras atravesaba aquella maraña humana para abandonar el lugar.
Seis horas habían pasado desde el evento y aún no se sabía nada, la conmoción inicial ahora daba paso a la incertidumbre mientras Yulia esperaba sentada en ansiosa soledad con la cabeza entre las manos, hacía mucho rato que Iván la había dejado, debía prepararse contra las posibles demandas por parte de los holandeses a causa del suceso. El estado de expectación que ella experimentaba la estaba destrozando, se levanto para dirigirse a una terraza contigua, sentía los miembros entumecidos por la tensión, el aire frió de la madrugada la recibió, sacó de entre sus ropas un paquete arrugado de cigarrillos que algún piadoso extraño le había dado, extrajo el último cigarro, lo encendió inhalando una bocanada para liberar en una exhalación, una bruma que la envolvió al tiempo que su mirada se perdía la en las figuras que el humo formaba; súbitamente una funesta idea cruzo por su mente “… ¿y sí está muerta?…”, sacudiéndose ante el pensamiento se corrigió, “No…Estas loca”, el cansancio y la angustia la estaban haciendo desvariar, con coraje arrojo al suelo el cigarro sin terminar, apagando la braza con la suela del zapato se arropo, sentía que el frío lentamente se introducía en su ser, conocía aquella sensación ya la había sentido.
El sonido del altavoz se hizo escuchar, “… familiares de la paciente Elena Katina, presentarse en admisión…”, una voz le anunciaba que debía entrar de nuevo, se apresuró con la esperanza recargada nuevamente; en el módulo de informes ya se encontraba el intérprete que traducía las palabras del cirujano, que declaraban que todo había salido bien, ahora Lena estaba en el área de terapia intensiva recuperándose de la intervención, aquellas palabras eran un bálsamo para Yulia que nuevamente podía respirar. Entonces se abandono al llanto que tanto había querido contener, necesitaba llorar pues la certeza de lo que pudo haber sido la tenía horrorizada, así de grande era el temor de perder a su amada.
Tiempo después Lena despertaba de la anestesia, bajo la mirada atenta de los médicos de guardia, se encontraba en un recinto pequeño donde las luces eran difuminadas, mirando a su alrededor observó una serie de aparatos y monitores que se dejaban escuchar en constantes zumbidos incomodando su cabeza, le dolía todo el cuerpo, de momento sintió una sensación irritante en la garganta, quiso hablar pero algo lo impedía, el tubo que la ayudaba a respirar se encontraba aun introducido en su faringe, Yulia se encontraba sentada a su lado, dormitaba apoyando la cabeza en la cama, cuando la blanca mano lastimada por las agujas se apoyo sobre el rebelde pelo de ésta, despertándola al instante de aquel sueño ligero - ¿Lena…? Señorita, Lena ha despertado - dijo ésta dirigiéndose a una enfermera que lo comunico a los doctores, mismos que procedieron a liberarla del aditamento que la tenía amordazada.
- ¿En dónde estoy? - pregunto casi sin aliento a Yulia,
- En el hospital, estabas muy grave… casi te mueres - haciendo un gran esfuerzo por controlar la voz que indomable pugnaba por romper en lágrimas,
- ¿El concierto?
- Olvida ahora eso, nos diste a todos un susto de muerte- dijo con los ojos enrojecidos, - no sabes el miedo que tenía,
- ja, la Gran Volkova en pánico? - intentaba bromear débilmente para disminuir la angustia de Yulia,
- no me digas eso - contestó seriamente - es verdad, tenia pavor de perderte, quería morir si te pasaba algo - transformando la expresión de su rostro en un gesto de infinita tristeza - No insistí que vieras a un medico lo suficiente.
- no es tu culpa - dijo tomándola por el mentón al percibir el sentimiento en Yulia
- Claro que sí, debí oponerme a que nos presentáramos, bien sabía que estabas mal - expreso en tono terminante cerrando el puño fuertemente como si con esto pudiera detener la caída de una lagrima que se enrazaba en sus ojos, - claro que fue mi culpa, no entiendes que muero de miedo de perderte - expresó con tono vehemente
- No me perderás - dijo Lena entrecerrado los ojos, la debilidad la vencía.
Observando el rostro de Yulia se podía ver que las facciones infantiles habían desaparecido por completo, el duro golpe había transformado su expresión en un rasgo sombrío que denotaba culpabilidad en aquella niña que siempre demostraba en el exterior un carácter exuberante y despreocupado, sólo ahora se revelaba veladamente aquel lado oscuro en la personalidad de Yulia, aquel lado que tanto se esforzaba por ocultar para que no la invadiese con temores y recuerdos enterrados. Lena entonces se daba cuenta por su actitud, del grado de compenetración que había alcanzado con su pareja, la amaba intensamente como sólo se puede amar a la persona indicada, ella viviría para Yulia, amándola sin condición ni límites.
Golpes a la puerta indicaban la presencia de alguna persona que quería entrar a la habitación, el sonido interrumpía aquel momento de intima profundidad entre las dos, obligando a Yulia a ponerse de pie para atender el llamado encontrándose con los rostros familiares de los padres de Lena que recién llegaban. Horas antes habían sido arrancados en el medio de la noche de su hogar por una inquietante noticia, los había llamado el personal de la disquera informándoles que su hija había sufrido un percance durante la presentación por lo que ya se había preparado todo para que ellos se transportaran al hospital en donde estaba internada. Viajaron con el alma en un hilo, situación provocada por la incertidumbre de la poca información que les dieron, se había destrozado la serenidad que sentía el matrimonio al saber que su hija cumplía sus sueños, pero ahora el mundo se desmoronaba, todo estaba de cabeza, su tesoro se encontraba internada en un hospital de un país extraño a cientos de kilómetros de ellos, que impotentes se limitaban a rezar durante el vuelo que los llevaría hacia ella.
La madre ingresó como un huracán indetenible, con la vista fija en un punto sin notar la presencia de nadie, la visión de su hija en una cama de hospital se clavaba profundamente su pecho, “¿por qué ha pasado esto?” gritaba, negándose a entender lo que había sucedido, sólo quería culpar a alguien pues el dolor en su alma le ofuscaba la mente a las razones que le daban, mientras el padre se afanaba por consolarla consciente de que en ese momento, nada de lo que dijera él compensaría la angustia que sentía su esposa. Yulia en la puerta observaba la escena, sentía que estaba de más, creía que debería retirarse para dejarlos a solas, iniciando así su partida en silencio, deseando que los presentes no notasen su salida. Lena en brazos de su madre observó que su amante la dejaba -¡Yulia! …No te vayas - exclamó extendiendoo su mano en una súplica, acción que dejaba desconcertados a los padres en ese momento, entonces aquella se acercó para tomar sin palabras, la mano en el aire, - Yulia no se ha separado de mí, y no quiero que lo haga ahora - explico Lena ante el asombro de los padres, estaban ajenos de la relación de su hija con la joven que suponían sólo era su amiga y compañera de grupo, también estaban enterados desde que el dúo inicio, que se debía cumplir con una imagen en que ninguna de las dos encajaba, pero ahora la actitud de su hija indicaba que las cosas estaban en otro punto. No preguntaron, respetaban las decisiones que ella tomaba, tratando de apoyarla siempre. Yulia agradeció el gesto, sabia que éste demostraba que Lena la amaba y no estaba dispuesta a negarla, aun frente a sus padres, por lo que agrego en tono cariñoso - Lena me tengo que ir, pero regreso pronto, voy al hotel a bañarme, además te dejo con tus papás no ves lo preocupados que están - mientras el padre agregó - mi amor, deja que se vaya y que descanse un poco, comprende que la angustia también desgasta - mirando a Yulia con infinito agradecimiento, correspondiéndole ella del mismo modo al tiempo que la madre tomaba su rostro para darle un beso tierno en la mejilla dándole las gracias por estar con su hija. El gesto la conmovió, hacía mucho tiempo que no recibía un beso por parte de su madre, y este contacto la confortaba con un sentimiento de agradable calidez, - bueno, me voy, regreso al rato - se despidió acercando los labios a la frente de su niña, - con permiso, señores - agregó para dar la vuelta hacia la puerta, seguida por la mirada de Lena.
Salió con el espíritu aligerado, sentía que había pasado por uno de los peores sustos de su vida, y ahora la actitud de los padres de Lena confirmaba su aceptación hacia a su relación, eso la aliviaba de la carga de mantener oculto a sus seres queridos lo que en realidad pasaba entre ellas. Pensando así se dirigió al patio del estacionamiento privado, donde la esperaba un vehículo que había sido dispuesto por la empresa para su transporte, - Pyetrr llévame al hotel por favor - se dirigió al chofer que la esperaba para abrirle la puerta de la camioneta, - como usted mande, señorita - contesto aquél que cerraba la puerta tras de si, ya en el interior se arrebujo en el asiento trasero, estaba muy cansada y sabía que la prensa estaría esperando a las puertas del estacionamiento - Pyetrr…-, -¿Si señorita?- , - Por favor, no te detengas - agregó en un suspiro. No bien había llegado a la suite del hotel, cuando el teléfono empezaba a sonar, corrió a contestarlo pensando que algo habría sucedido en el hospital, -…Miss Yulia Volkova? - escuchó a través de la línea, - Si soyy yo, que pasa - dijo apurando al interlocutor, -…le hablo de la agencia United Press, queremos una declara…- no lo dejo terminar azotando el auricular para cortar la comunicación, “…Idiotas…” pensó al descolgar nuevamente el teléfono, si había de suceder algo le avisarían, además necesitaba librarse de la tensión acumulada en la noche anterior, sabia que un baño con agua muy caliente haría el milagro, preparo la tina para después deslizarse en su interior, le dolía todo el cuerpo mientras que el agua que la envolvía la relajaba en vapores aromáticos su espíritu, espero hasta que casi se enfriara ésta para salir envolviéndose en una bata de baño, ahora se sentía mejor, mientras se secaba el cabello, se sentó en la cama para encender el televisor, recorría los canales con el control sin detenerse más de 20 segundos entre uno y otro, en la mayoría se daba la noticia en forma sensacionalista por lo que inmediatamente apago la televisión, aunque estaba conciente de que sus vidas eran observadas con microscopio, le fastidiaba el modo en que los medios distorsionaban las cosas. Durmió por largo rato para despertar con un leve sentido de desorientación pues no sabía cuanto tiempo había pasado, miro el reloj, 03:00PM indicaban los números en la pantalla, se levantó sobresaltada, ya habían pasado muchas horas desde que salió del hospital y había prometido regresar pronto, rápidamente se ajusto unos jeans, camiseta y chaqueta para salir lo más pronto de ahí, sentía urgencia de ver a su niña.
Antes de llegar al hospital pidió al chofer que se detuviera un momento en una florería para comprar un ramo, narcisos y lirios, las flores que tanto le gustaban a Lena, para continuar así con su marcha. Al llegar al lugar emplearon la rutina de siempre, utilizar la entrada trasera para evitar a los fotógrafos que esperaban por algún descuido para tomar una rápida imagen. Después se dirigió a sala donde estaba su amor, pero no la encontró, una enfermera le indico que la habían trasladado a otra habitación mostrándole el lugar. Esta habitación era más espaciosa, tenía un recibidor donde se ubicaba una pequeña sala para visitas, en dónde por el momento se encontraba sola la madre de Lena que leía un libro mientras ésta dormía, el padre había ido a comer algo aprovechando el descanso de su hija, - Pasa hija, Lena está dormida - se dirigió la mujer a Yulia, quién dudaba en quedarse o regresar después, le incomodaba un poco la situación, pues no sabía como actuar enfrente de la mamá de Lena. La mujer comprendió la situación, - Ven, siéntate - la invito tomándola de la mano para sentarla a su lado.
“Yulia, quiero decirte que estamos enterados de tu relación con mi hija,” - dijo comenzando la conversación, haciendo que el corazón de ésta se desbocara en loca carrera - “ es importante que sepas que nosotros apoyamos todas las decisiones de Lena, también que entiendas que la felicidad de mi hija es lo único que me importa en esta vida, así que no tengo palabras para agradecerte las atenciones que tienes para con ella, eso me tranquiliza enormemente por que te habrás dado cuenta que Lena es una persona sensible, por lo tanto su padre y yo tendemos a sobreprotegerla. Lo que ella me ha dicho sobre ustedes me indica que te ama realmente, por lo que lo único que te pido es que correspondas a ese amor y la hagas muy feliz, porque presiento que se vienen tiempos difíciles para ustedes, así que las dos tienen que apoyarse mucho para salir adelante” - concluyendo - “No me queda mas que decirte, que si lo deseas, eres mi hija también”-, el emotivo sentido de las palabras de la madre conmovieron a Yulia al extremo, no esperaba aquel recibimiento por su parte, pues en otras ocasiones ésta se mostraba distante hacia ella y ahora abría su corazón para pedirle que cuidara de su hija; sin saber como responder, la abrazó en un sollozo colocando la cabeza sobre su pecho, como tantas veces lo había hecho con su hija, pero ahora la sensación era diferente, por primera vez en mucho tiempo sentía que una cálida seguridad la envolvía con sus brazos, esta vez no era ella la que debía proteger sino ser la protegida.
En ese abrazo las encontró el padre de Lena que volvía de comer, al verlas no quiso interrumpir el momento, por lo que en tono suave expreso - Ya regresé, mi vida…¿Despertó Lena?-, - No lo sé mi amor, es que estábamos platicando Yulia y yo- contestó la madre mirando a ésta con complicidad, lo único que le quedo a Yulia fue asentir con la cabeza, para después verla levantarse de su asiento con dirección al privado donde se encontraba Lena.
- Mira quién vino a verte, mi amor - dijo presentando a Yulia que portaba aun en las manos el ramo de flores
- Yulia…¡Lirios!, ¿Cómo te acordaste? Gracias - dijo regalándole una gran sonrisa, - Ven siéntate conmigo- haciéndole un poco de espacio en la cama para que se sentara, mientras Yulia lo hacía con gran cuidado de no lastimar a su amada, -¿Cómo te sientes?- preguntó esta./span>
- Un poco mejor, siento como si me hubieran abierto en canal para sacarme las tripas para después volvérmelas a poner - bromeando ante algo que en realidad era cierto, el comentario provocó las risas entre los presentes que se fueron apagando ante la veracidad del comentario, - Bueno otra cosa, cuéntame qué ha pasado Yulia - deseaba que ésta le dijera que estaba sucediendo después de todo aquello.
- Ahhh mi querida niña, pues déjame decirte que lograste tu objetivo- dijo en tono cómico- ahora estamos en todo espacio publicitario que se pueda imaginar, es más, estoy casi segura que Iván el Terrible está que salta de alegría por los altos rattings - finalizó su comentario irónicamente
- No Yulia, en serio que ha pasado- dijo Lena mortificada
- Bueno no mucho, ya sabes, los medios andan vueltos locos tras Iván y la disquera, además se están corriendo chismes absurdos sobre el grupo, en fin cosas que no te deben preocupar - dijo esto para calmar a su pareja, pero en el fondo ella misma estaba muy preocupada por que no sabía que iba a pasar después.
- Iván ...¿qué dice? -
- Que ha de decir, no lo he visto desde anoche.
- Nosotros tampoco lo hemos podido localizar - dijo el padre enojado - Ha apagado su celular y en la disquera no saben de él, además tiene muchas cosas que explicar, seguro se esta escondiendo el muy cabrón - el tono de indignación con el que acenntuaba sus palabras denotaban todo el coraje que sentía ante la negligencia del manejador - Ojalá que lo tuviera aquí en este momento, para partirle la cara.
- No te alteres mi vida, que no vale la pena - intervino su esposa para calmarlo - recuerda que a todos nos llega el momento de rendir cuentas.
- Si amor, pero que esperas que haga, ¿cruzarme de brazos? Por culpa de este tipo casi se muere nuestra hija, él sabia que Lena estaba mal y aun así la obligó a presentarse. Esto no se puede quedar así.
- Tiene razón, señor. Pienso que debemos demandarlo por poner en riesgo la salud de Lena- afirmo Yulia en tono airoso - Esta vez no se puede salir con la suya.
- ¿ Esta vez Yulia? ¿ Qué ha hecho antes? - interrogó Lena mientras el rostro de Volkova se enrojecía, la indignación había hecho que se descuidara, liberando aquel comentario que deseaba no saliera por su boca.
- Nada…, sólo digo que esto no puede quedar así, ¿o no?… ¿Vino ya el médico? - preguntó para desviar el curso de la conversación que al momento se estaba volviendo comprometedora, para Lena esta actitud en su compañera le indicaba que algo había detrás, algo que Yulia no quería decir, por lo que no preguntó más para no hacer más incómoda la situación.
Los días pasaron sin sobresaltos en el hospital, Lena evolucionaba con normalidad al punto de que al séptimo día estaba por ser dada de alta, los médicos comentaban que la juventud de la paciente había colaborado en su pronta recuperación considerando el grave estado en el que se había encontrado, Yulia por su parte no se había separado de ella ni un momento, la halagaba con mil atenciones y siempre estaba al pendiente cuando necesitaba algo, pero la semilla de la duda se había plantado en la mente de Lena, al recordar una y otra vez la actitud de Yulia en aquella conversación con sus padres, quería saber cual era la razón de su pareja para reaccionar de aquella manera tan evasiva, también sabía que si presionaba más podría hacer que Yulia se alejara por lo que decidió darle tiempo y dejar que las cosas cayeran por su propio peso. Ahora se sentía bien pues abandonarían el hospital para por fin regresar a su casa.
El tiempo transcurría curando las heridas y como siempre el medio del espectáculo pendiente de la desgracia ajena, se desvivía por el mal paso de algún otro famoso situación que a las jóvenes mujeres les proporcionaba un respiro del intenso ataque recibido en los últimos días. Ahora salir de la institución hospitalaria representaba el regreso a casa, esta vez para quedarse algún tiempo, la empresa había prometido un largo periodo de inactividad que compensaría los agitados meses anteriores. Se realizaron los arreglos necesarios para aprontar su partida, en casa eran esperadas por familiares y amigos cercanos deseosos de ver nuevamente a la pareja, tras la larga ausencia.
Yulia no podía esperar, la invadía una emoción que no podía disimular, deseaba con vehemencia estar en un lugar conocido, por primera vez sentía apuro por estar en su propio terreno, necesitaba recargar sus desgastadas energías para enfrentar lo venidero, pues se daba cuenta que su adorada niña se encontraba deprimida, y lo único que ella deseaba era que su amor recobrara el entusiasmo por la vida, suponía que el estado contradictorio de Lena se debía en parte a la lejanía del hogar, entonces pensaba que estando en casa y con su amor incondicional, Lena podría salir de este estado que le angustiaba tanto.
Arribaron al aeropuerto de Moscú por la noche, la vista de la ciudad con las luces encendidas indicaba el inminente aterrizaje, sobreexcitando a una ya de por sí emocionada a Yulia, que daba pequeños gritos a su amada para invitarla a mirar por la ventanilla del avión. Por su parte Lena se encontraba ajena al entusiasmo de su amor, se evadía dentro de las páginas de una revista, pues en ese momento sentía que no era ella, en los últimos días una sensación de apatía se había venido apoderando de su voluntad, desdibujando el color de las cosas para teñirlas de un color gris que reflejaba el tono de su ánimo. Una rápida mirada de Yulia hacia ella enfrió su entusiasmo, ajustó su cinturón y tomo, como siempre lo había hecho la mano de su compañera, que no correspondió el gesto dejando la propia en lánguido reposo, con la mirada perdida en el espacio. Así pues el avión descendió en ángulo para proceder con el aterrizaje, una leve sacudida les indicó que el aparato había tocado tierra, y ahora se deslizaba por la pista hasta un hangar privado donde las esperaba personal de la disquera que ya tenia dispuesto un vehículo para transportarlas a su hogar.
El trayecto a su morada se desarrollaba en silencio, ocasionalmente Yulia cuestionaba sobre el estado de las cosas desde su partida, mientras que Lena permanecía callada observando a través de la ventana, el reflejo del auto en las vidrieras a su paso por las desiertas calles, no sentía deseos de hablar, tan sólo quería llegar. El ambiente al interior del vehículo se percibía tenso, era claro para sus ocupantes que las cosas iban mal, pues en otras ocasiones el sonido embriagador de risas y pláticas entre las jóvenes contagiaban al medio de vitalidad, ahora el momento transcurría en total indiferencia. Una vuelta a la esquina, por fin la meta, habían llegado.
Las cosas en apariencia estaban iguales, pero ambas sabían que esto no habría de ser lo mismo, mientras Yulia introducía la llave en el cerrojo para abrir la puerta del departamento, a un lado del umbral se apilaban ordenadamente filas de correspondencia que había sido recibida por la disquera, eran misivas de apoyo y cariño por parte de los seguidores del grupo que apenados por el suceso en Ámsterdam intentaban con sus letras de sustento animar a la pareja. Lena no desvió la mirada a esta muestra de respeto y admiración, se limito a ingresar al lugar como un ente sin vida para después deambular por el sitio como un ánima en busca de algo perdido. Esta actitud en la pelirroja angustiaba a Yulia que por el momento se sentía incapaz de hacer reaccionar a su amada, sólo podía acompañarla para hacerle sentir con su presencia que no estaba sola.
Así la seguía en su deambular constante, como una sombra inseparable del objeto de su amor, habitación tras habitación la escena se planteaba igual, una Lena que buscaba desesperadamente algo indefinido que pudiera sujetarla a la realidad, algo que le transmitiera que la experiencia vivida sólo habría sido un mal sueño del que anhelaba despertar, pero la cercanía con la muerte había hecho una honda mella en su mente, haciéndola en particular vulnerable y por lo tanto susceptible a la tragedia. El sentimiento de intangibilidad se veía destrozado por este hecho, ahora sabía que era objeto de los juegos de un destino que con anterioridad la había hecho sentir falsamente inmune ante los accidentes de la vida, pues antes de estar en esa condición habría pensado que esas cosas sólo le pasaban a otra gente, a ella no, ahora el conocimiento de su obvia humanidad le restregaba en el rostro cuan equivocada estaba. La impresión de ser invencible había sido cultivada en ella por sus padres apoyados por el antiguo instinto protector de todos los seres vivientes, la prevalencia de sus crías; con amorosa inconsciencia habían evitado el contacto de su hija con factores sin control, negándole la oportunidad de aprender a manejar por ella misma los cambios que la aterraban tanto y que al momento la sumergían en una profunda depresión.
Yulia por su parte siempre había sido consciente del estado real de las cosas, era fuerte pues sabía como enfrentar tenazmente las pruebas que el destino le imponía luchando muchas veces contra sus propios temores que esperaban agazapados, el momento oportuno para saltar a su mente atormentándola. Esta condición había logrado que la joven mujer moldeara su carácter para formar una fortaleza salpicada por toques de sarcasmo en donde se albergaba su espíritu en estado de autodefensa. Pero ahora la movía el deseo de proteger a su ser más querido, la débil niña de los cabellos enrulados que con su dulzura tanto la había cambiado; ella había descubierto la fórmula correcta para alcanzar su corazón, desarmándola por completo para revelar su verdadera naturaleza, una Yulia tímida que deseaba ser amada y sobre todas las cosas protegida. En verdad era triste observar aquellos dos seres atormentados, uno en una búsqueda interior y otro en anhelante desespero.
El deambular por el departamento terminó por llevarlas hasta la habitación que compartían, ahora Lena entraba al cuarto sin detenerse para situar su cuerpo sobre el lecho, una sensación de desgaste la embargaba, los últimos días habían sido muy difíciles y quería evadirse de pensar que le esperaría en los venideros, pero ahora estaba en casa e increíblemente se sentía fuera de lugar, era como estar presente sin estar ahí, todo lo conocido le parecía extraño, solo la presencia constante de Yulia le recordaba el fuerte vínculo que la unía a ella pero en esos momentos mas que en ningunos otros necesitaba su compañía para sentirse segura pero no figuraba como transmitírselo. Yulia por su parte adivinaba el descontrol de su amante, desatando en ella un sentido de impotencia, presenciar aquello y no poder hacer nada significativo le entristecía de sobremanera, entendiendo que sólo podía estar ahí con ella. Automáticamente Yulia se acurruco a su lado para permanecer inmóviles por largo tiempo, no había nada que decir, sólo observar las figuras de las luces proyectadas en el techo de la habitación pasando a través de la ventana, para conservarse ambas en silencio, inmersas en sus propios pensamientos hasta sentir la pesadez del sueño venciéndolas.
Por la mañana el suave rumor del movimiento en las calles despertó a Yulia, aun se encontraba acurrucada junto a Lena, los vapores del sueño se negaban a abandonarla librando una guerra para ser derrotados por el consciente, con la vista despejada observó que la persona que yacía a su lado perecía haber despertado hacía algún tiempo, pues tenia la expresión fija, perdida en algún rincón de las texturas del cielo raso de la habitación. “¿Despertaste, amor?” Pronunció en un placentero estiramiento, le encantaba amanecer así junto a su adoración, sólo con ella podía dormir sin sobresaltos; entonces dándole un beso en la mejilla preguntó como había pasado la noche, recibiendo un “bien” sin entusiasmo que le indicaba que el estado de ánimo de su amada continuaba en la misma posición. Restregándose los ojos notó que la luz inundaba la habitación a través de la ventana, invitándola a levantarse para abrir de par en par el medio transparente permitiendo el acceso a una brisa ligera, ahora los rayos del sol le daban los buenos días acariciando su rostro en cálido gesto, “El día es precioso…” se dirigió a su amante inhalando una profunda bocanada de aire, hasta sentir que este llenaba por completo sus pulmones al punto de casi deshacerse en un fuerte acceso de tos, ésta acción era un acto habitual en la vida de Yulia, había sido diseñado para llenarla de energías al despertar, “Si ya sabes que te hace daño hacer eso, porque continuas haciéndolo” escuchó, el tono ácido del comentario la descontrolo; pues Lena siempre reía a carcajadas con su ahogamiento matutino; disparando en Yulia el mecanismo del sarcasmo como autodefensa para contestar “Bueno…Sabes que soy adicta al monóxido de carbono” expresando así su deseo de iniciar el día con alguna risa, no con una discusión, pero en esta ocasión no fue de ese modo, pues Lena no seguía la broma. “…Lena, un día así invita a salir, sería realmente un crimen rechazar esta oferta” dijo al tiempo que saltaba juguetonamente a la cama, el movimiento contrajo de dolor el rostro de Lena, aun era reciente su herida, “Lena lo siento mucho… perdóname… me olvide…” se disculpo por su brusca acción en evidente angustia, “¿estas bien?” preguntó al notar que finalmente el rictus doloroso en su cara iba disminuyendo permitiéndole hablar “…también quisiera olvidarme, pero no te preocupes, supongo que debe ser así” dijo tomando la mano de Yulia para tranquilizarla. “Perdóname…” expresó nuevamente con sinceridad “…lo menos que quiero es lastimarte, por eso para compensarte pídeme lo que quieras, es más salgamos a dar una vuelta, te llevo a donde tu mandes, sólo dilo”. Su contraparte respondió que estaba agotada por el viaje, que aun se sentía adolorida y deseaba descansar algo más, “… sal tú si quieres, yo te espero aquí” dijo regalándole una desganada sonrisa, “además honestamente no tengo ganas de hacer nada”, a esto respondió Yulia en un tono más animado, “¡Bueno, entonces nada esta bien!… me quedo contigo para hacer nada” acunando su cabeza entre el brazo y el costado de Lena, quien formaba un rulo con la punta de los dedos en el negro cabello, “…pero me habías dicho que tenías que resolver algunos asuntos de importancia al llegar” estas palabras hicieron recordar a Yulia que debía hacer algo que por mucho tiempo había pospuesto..., visitar a sus padres, “ay… es cierto” expreso más en tono de puchero que de convicción “ pero hagamos esto, en lo que voy, te arreglas y regreso por ti” concluyo mirándola desde la suave cuna, Lena accedió sonriéndole para después deshacerse del abrazo al girar sobre su costado.
Para Yulia esa era la señal para levantarse pero en realidad no quería hacerlo y así como niña regañada se incorporó lanzando una mirada suplicante a su adoración, en espera de que ésta la detuviera con algún gesto o palabra, al no obtener respuesta su expresión cambio a una de resignación ante la inminente obligación, el hecho era que no llevaba buena relación con sus padres y hacía un poco más de un año que ésta había tocado un punto, que Yulia creía sin retorno, pero necesitaba recoger del lugar que en otrora fuera su hogar, algunas cosas de su pertenencia, entre ellas documentos personales que necesitaba y que no podía posponer por más tiempo el recogerlos, así que opto por alistarse con rapidez para terminar de una vez con el castigo auto impuesto, antes de salir realizó una llamada que Lena no pudo distinguir a quien estaba dirigida, pues Yulia hablaba con demasiada velocidad para que ésta pudiera entender. Colgando el auricular gritó casi desde la puerta “¿Vas a estar bien?..” para oír un murmullo por respuesta que supuso era algo afirmativo entonces salió del apartamento, sólo para detenerse a mitad de las escaleras recordando que no se despidió de su niña y entonces regresar a grandes saltos por éstas, dejó abierta la puerta y fue directo a la habitación para notar que Lena había vuelto a dormir, “ya regreso, amor” dijo plantando sobre la blanca frente un beso cálido.
Al separar sus labios se detuvo un instante para observar a la durmiente, con tristeza se percató que la enfermedad había dejado su rastro en su adorada, se veía pequeña, a pesar de que en realidad Lena era más alta que ella, el rostro que antes rebosaba de color se mostraba pálido, aun las pecas que tachonaban su rostro de infantil frescura ahora parecían sólo una mancha difuminada en su semblante, aquella cabellera encendida que competía con el mismo fuego yacía desamparada, con la misma apariencia de su poseedora, sin vida, descuidada, en fin era todo un cuadro patético que a la joven Yulia angustiaba, entonces antes de salir se propuso firmemente sacar a Lena de aquel penoso estado. Tendría que lograrlo, así fuera por pura fuerza de voluntad levantaría a su amor que tanto daño se estaba haciendo a sí misma.
Alguien llamando a la puerta separo de sus tareas habituales a la señora Volkov, que al mirar a través de la mirilla de la puerta distinguió una figura que permanecía de espaldas a ésta, la persona miraba con nerviosismo a su reloj, no reconoció al sujeto sólo hasta que éste dio un giro sobre sí mismo, entonces reconoció en aquella desconocida a su hija, pero dudó un momento pues la llamada que había recibido hacía sólo una hora por parte de ésta, la había sobresaltado al mismo tiempo que le habría parecido una especie de broma cruel de su parte, ya que hacía mas de un año que no recibía noticias directas de ella, ahora esa repentina llamada removía los remordimientos en su mente, entonces observo que su hija giraba nuevamente sobre sí para emprender la retirada, haciendo reaccionar inmediatamente a la madre para abrir la puerta y detenerla. “Yulia, hija…” exclamó al tiempo de cerrar sus brazos sobre el pequeño cuerpo en un espontáneo abrazo “…no te vayas, pasa”dijo, jalándola por la mano para cerrar tras de si la puerta. Yulia se dejó conducir por su madre al interior sin pronunciar palabra, pues un mar de emociones encontradas la ahogaban, por un lado deseaba de algún modo un acercamiento y por otro sentía que ésta no lo merecía, el recuerdo de los malos tratos y la total falta de apoyo en ese momento cuando ella más lo necesitaba enfurecían a su espíritu, desequilibrando la balanza de sentimientos de Yulia para dejarla en mudo rencor observando a su alrededor.
Se dio cuenta con asombro que nada de lo que en el lugar se encontraba pertenecía al sitio que ella recordaba de la última vez que había posado su pie en aquella casa, ésta le parecía ser un lugar diferente al que se guardaba en su memoria, era increíble que las cosas hubieran cambiado tanto en sólo un año. “Sí, ha cambiado un poco…” escuchó a su madre, que iniciaba la conversación al intuir su estado de asombro”…ahora las cosas van muy bien para nosotros, gracia a ti” aquellas palabras sonaban para Yulia con un tono de falso orgullo que la ofendía, pues sabía que ella sólo representaba para sus padres un medio económico que les proveía de comodidad como resultado de las ganancias derramadas por la fama espectacular de su hija, “ Sí madre, ha cambiado…” expresó con los ojos encendidos de ira “…solo vengo a recoger mis cosas” concluyó para recorrer el camino seguida por su madre a la que era su habitación, al llegar descubrió que ahora ésta era un estudio, la desilusión al no encontrar su cuarto como lo había dejado se reflejo en su rostro, pues inocentemente esperaba que aquel no hubiese cambiado y fuera igual “…comprende hija, necesitábamos el espacio” explico la madre “…pero tus cosas están ordenadas en cajas en el ático”. Yulia le envió una mirada con los ojos enrojecidos, mirada que expresaba todo el desacuerdo que sentía para después dirigirse sin decir nada al lugar que le indicaban, siendo seguida por su madre que trataba inútilmente de justificarse ante ella.
En el sitio encontró solo una caja de mediano tamaño que enunciaba en caracteres negros “Yulia”, la tomó del suelo para dar la media vuelta y enfilar sus pasos para salir de aquella casa. “Espera Yulia no te vayas, hija tenemos que hablar, es importante…” exclamó la madre al ver a su vástago tratar de abandonar el lugar “ha pasado mucho tiempo y me siento culpable, no te apoye cuando me lo pediste, pero sabes que siempre estoy al pendiente de ti…” “¿¿Al pendiente de mí?? “ la interrumpió Yulia con furia “Entonces porque no he recibido ni una sola llamada de tu parte desde la ultima vez que estuve aquí…Recuerdas que entonces vine completamente desesperada a contarte lo que me había sucedido y te negaste a entender o apoyarme, claramente me dijiste que no podía abandonar el grupo por aquello, que tenía una obligación que cumplir con ustedes, y que además yo me lo había buscado, así que no vengas ahora con falsos arrepentimientos de tu parte” dejando a la madre en mudo estupor, aquellas palabras de Yulia estaban cargadas con tanto dolor que herían profundamente a su conciencia de madre, todo era cierto, en aquella ocasión al oír la confesión del ataque sufrido por su hija, la invadió el miedo de perder su medio de vida por lo que negó rotundamente el hecho y obligo a ésta a continuar manteniéndolos aún a costa de dañarla más. Yulia conteniendo la voz por el recuerdo, expresó con tono seco “ El cheque llegará a final de mes como siempre” para salir con la firme convicción de estar cerrando un capítulo en su vida y no volver, dejando a su madre en total culpa.
El camino de regreso a casa estuvo plagado de recuerdos enterrados, que volvían en hordas furiosas luchando en su cerebro con inusitada fuerza, la visita a su madre revolvió por entero sus sentimientos que al momento rallaban dentro del paroxismo de la rabia impulsando su pie a fondo en el acelerador, haciendo rugir el motor del automóvil, con el fin de llegar lo más pronto posible a su refugio con su amada, que le esperaba y ofrecería su suave hombro en consuelo para su atribulado espíritu, quizá era tiempo de revelarle a Lena su secreto, pensaba al bajarse del coche para luego arrepentirse al entrar al departamento.
Al llegar soltó la caja que transportaba los pocos recuerdos felices de su infancia, no percibió ningún cambio en el lugar ni recibió el saludo usual de Lena, entonces busco hasta encontrarla en la sala de televisión como la había dejado por la mañana, en pijama aún a las dos de la tarde, recostada sobre un sofá siendo rodeada por envolturas de algún tipo alimento no identificado y a medio consumir, Lena estaba lejana en la transmisión de una película exhibida muchas veces, “…qué paso amor, pensé que ya estarías lista para salir” dijo sentándose en el sillón del frente, “ es que recién me acabo de despertar…” le respondió sin siquiera dirigirle una mirada, “…además nunca dijiste a que hora volverías”, “¿entonces no quieres salir?” preguntó Yulia desde su sitio, “sólo si tu quieres” musito Lena en total indiferencia.
Esta actitud termino por derramar el vaso, sin decir ni media palabra Yulia se levantó con un semblante por demás molesto para encerrarse en su cuarto por un rato ante la dudosa mirada de Lena, que no atinaba a ver la razón del enojo de Yulia, que había decidido hacer esto para calmarse pues sabía que si permanecía un minuto mas, iba a terminar por agredir a su apática amada y no quería hacerlo.
Le molestaba verla así, no alcanzaba a comprender porque Lena se encontraba en ese estado, aceptaba que la había visto de cerca pero parecía que aquella no se percataba que el feo accidente ya había pasado, ahora sólo se dejaba caer en la más absurda depresión, arrastrándola a ella en preocupación. Se daba cuenta que el día iba transcurriendo de mal en peor, primero la visita a casa de sus padres, que lejos de calmar su conciencia, había abierto la antigua llaga, y ahora llegar para encontrar a su niña deprimida, era como recibir una puntilla en la nuca, mientras se desnudaba para cambiar su atuendo por uno más cómodo, murmuraba entre dientes incomprensibles maledicencias que liberaban en algo la presión interna que sufría; completamente desnuda saco de la gaveta inferior de un mueble unos pantalones deportivos que vistió, después se puso una camiseta muy holgada que manifestaba a todas voces la pequeñez de su usuaria. Una rápida mirada al espejo de pie frente a su cama le devolvió el reflejo de una joven extremadamente delgada, se dio cuenta que había perdido peso con la gira y las angustias. A ese punto el enojo inicial había ido desapareciendo en un falso conformismo “...qué bueno que no salimos” pensó en un suspiro tratando de engañar a su mente para no iniciar una riña que no podía pelear, pues no tenia las energías ni las ganas para hacerlo.
Más calmada salió de su habitación para unirse en la tarde de televisión de Lena, que le hizo un espacio en el sofá al verla venir, Yulia se acomodo recostándose como gatito en su regazo, mientras Lena acariciaba su cabeza y entonces se atrevió a preguntar “¿Ya no estas molesta?” recibiendo una repuesta negativa, “¿Qué paso chiquita, que te puso así?”, “Nada…es que fui a ver a mi madre”, la frase sorprendo a Lena pues sabía que hacía muchísimo tiempo que Yulia no visitaba a sus padres, entonces en aquel tiempo ella había dejado de preguntar la razón de este hecho, conciente ante los silencios constantes de Yulia, pero ahora ella misma daba pie a que Lena le cuestionase, “¿Y qué paso, peleaste con ella?”, “No, sólo me dejo un poco descontrolada” contestó Yulia disimulando la rajadura en su voz, entonces Lena comprendió que no debía preguntar más, pues entendió el tono dolorido en su compañera. “Ven” la levanto para darle un beso en los labios, era la primera vez que Lena tomaba la iniciativa desde la gira, Yulia le respondió con ansiedad, necesitaba el contacto, su piel pedía a gritos el toque de su amada, buscaba sus labios con zozobra como el sediento al agua y el hambriento al pan, mientras sus manos se sucedían en caricias largas a través de su cuerpo, Lena estaba sorprendida ante la fogosa respuesta de su amante para dejarse llevar a un punto en el que de improviso se detuvo.
Fue cuando las manos de Yulia trataban de deslizarse por debajo de la camisa de la pijama para recorrer su vientre, en ese momento Lena delicadamente se separo de del abrazo, “No Yulia… me da pena que me veas”, cubriendo con pudor el abdomen, pues no quería mostrarle a Yulia la larga cicatriz que lo surcaba, marca que ella misma se rehusaba a ver, “Lena, no seas tontita”, dijo ésta regalándole una mirada rebosada de amor… tenme confianza, no me voy a sorprender por eso, ni te voy a rechazar”, las palabras de Yulia disolvieron el recato, renovando la confianza en Lena para dejarse despojar por completo de la prenda que la cubría, entonces Yulia por fin pudo ver la causa del complejo, sobre el vientre plano por el lado derecho se extendía una línea enrojecida que partía desde el inicio del pubis hasta alcanzar una altura por sobre el ombligo, línea que a Yulia le pareció una belleza pues ésta rompía de cierto modo la monotonía del níveo lienzo, imprimiéndole un carácter especial que gritaba a toda voz “soy sobreviviente”, pero al momento Yulia recorría con la yema de los dedos la superficie, para memorizar todos los pliegues mientras besaba apasionadamente a su amante, que cerraba los ojos en anhelante éxtasis recordando la primera vez que se habían entregado por completo, aquel episodio era superado ampliamente esta vez fundiéndolas en un solo ser compenetrado sin limitaciones al amor. El ritmo de las respiraciones era descontrolado hasta que ambas al mismo tiempo alcanzaron el clímax, “Gracias”, exclamo Yulia en un gemido casi doloroso, para desplomarse sobre el pecho de su amada “gracias a ti amor” respondió Lena con el aliento entrecortado y la cara aun descompuesta por el placer, quedando así en un abrazo apretado del que ambas desesperadamente se aferraban.
- ¿Lena…?
- Dime - respondió la pelirroja con la más radiante expresión que Yulia había visto
- He estado pensando en lo que paso en Ámsterdam
-¿Si...? ¿Sobre qué?- pregunto Lena dudosa
- Que aquello no debió pasar, pienso que fue culpa de Iván que casi murieras
- ¿Eso crees?…Yo pienso lo mismo, pero no tiene caso buscar algún culpable
- No Lena, en serio, este cabrón tiene que pagar todo lo que nos debe, a ti té tiene en angustia constante y a mí ya me tiene harta, y lo de Ámsterdam realmente fue una porquería.
- ¿Y qué propones? ¿Qué lo demandemos?
- Si por negligente
- No lo creo Yul, Iván se safaria muy fácil… es muy hábil el infeliz y además que ganaríamos
- De ganar nada corazón, sólo demostrarle que no vamos a quedarnos con los brazos cruzados, es tiempo de que ese tipo pague todo…
La ultima frase de Yulia llamó la atención de Lena pues nunca antes se había expresado de Iván con tanto resentimiento; a parte no era la primera vez que oía que Yulia expresaba su deseo de hacer pagar al productor “algo” del que ella no estaba enterada, entonces Lena se sintió con el derecho a preguntarle sus razones para proceder con una acción que probablemente se volvería contra ellas por rebote. La respuesta que recibió fue un “porque así debe ser”, seguido del característico silencio de Yulia que expresaba no estar dispuesta a revelar mas de lo ya dicho. Lena vio frustrado su intento de presionar más cuando Yulia cambió el tema para decir que al día siguiente empezaría a buscar un buen bufete de abogados para plantearles su caso.
Dentro del sector que envolvía a la plaza roja, se ubicaban en un edificio antiguo las oficinas de un corporativo especializado en demandas laborales, dejando en claro que los tiempos de modernidad occidental habían llegado al otrora país comunista, Pavlovsk, Iurmenn & Nástenka era la firma de abogados que las jóvenes escogieron, se los habían recomendado por su amplio historial de triunfos en litigios de esta índole y por que se sabia que no se opacarían con la fama del dúo. Así concertaron una cita en la que se reunirían con los socios ejecutivos de la firma para plantearles su problema y con ello buscar la mejor solución al mismo.
El día del encuentro aparecieron por la puerta del amplio salón de juntas un par de jovencitas, una pelirroja que no aparentaba tener mas de 20 años con una expresión que rallaba al borde del terror y una menudita joven no mayor que la otra, de cabello negro y ojos fieros en el más increíble tono de azul, dotando a esta de una fuerza que reflejaba por todo lo alto la voluntad que poseía. Por su parte los ejecutivos que las esperaban eran tres adultos jóvenes elegantemente vestidos en trajes de diseñador, que las observaron entrar desde sus lugares; dos hombres y una mujer; Irina Nástenka, Yuri Pavlovsk y Nicolai Iurmenn, se presentaron a las jóvenes, extendiendo sus manos para después invitarlas a sentarse, “Estamos al tanto de sus intenciones…” inicio Pavlovsk, que parecía ser el de mayor de los tres, “…pero necesitamos estudiar el caso con detenimiento, por lo que Iurmenn y Nástenka hablaran con ustedes para definir los puntos esenciales a tratar en este asunto, por otro lado también deben saber que esta acción es una apuesta muy alta, debido a que su representante es un hombre poderoso, pero si las cosas son como estoy enterado, realmente veo posibilidades de un buen resultado para este caso” terminó así llenando de esperanza a las mujeres que permanecían sentadas tomadas de la mano, apoyándose, entonces se pusieron de acuerdo para concertar un nuevo encuentro, no sin antes preguntarles si les quedaba alguna duda que fue resuelta en el momento. Entonces la pareja salió del bufete, con la sensación de haber destapado un avispero, pues sabían que las cosas se pondrían feas a partir de este momento.
El tiempo de recabar toda la información posible se cumplió, entonces el bufete de abogados ya tenia preparada la demanda en contra del manejador de las jóvenes, Iurmenn el mas joven de los tres se encargó de llevar a los juzgados la demanda para que empezara el litigio, también debía encargarse de llevarle a Shapavalov la notificación de los alegatos en su contra entablados por sus representadas. Una sensación de triunfo inminente invadió a Yulia, sentía que tenían a Iván agarrado por todos lados, entonces tuvo la idea de entregar en persona la notificación, quería ver al hombre rabiar con aquella acción entablada en su contra, entonces le comento a Iurmenn su intención mientras este la miraba incrédulo ante lo que estaba escuchando, -Anda Iurmenn, permíteme entregar la notificación a Iván, no sabes como ansío verle la cara-, suplicaba Yulia al joven abogado, -Yulia, no creo que sea conveniente que hagas eso, puedes echar a perder nuestro trabajo...-, "Por favor" concluyo Yulia con esta ultima frase, mirando al muchacho con la expresión de un cachorro perdido, Iurmenn accedió, no podía negarse, su afición a ellas lo estaba traicionando y sabía que en ese momento estaba siendo manipulado por Yulia, pero nada podía hacer, solo esperar que las cosas no se complicaran aun más.
En el automóvil Lena reconoció el camino que tomaba Yulia, iban hacia las oficinas de la disquera, "... entonces sí tiene intención de entregarle ella misma la notificación" pensó, -¿Yulia?-, -Mmm...-, -¿De verdad sabes lo que estass haciendo?- le pregunto mirándola con los ojos bañados de duda, - No te preocupes, esto es algo que he estado esperando hace mucho tiempo- respondió, por su voz se notaba un dejo de venganza en aquellas palabras, entonces en esta ocasión Lena no se quedó callada, alzo su voz para preguntarle el porque de estar esperando algo como aquello, Yulia nuevamente la evadió, un giro del volante las llevaba al estacionamiento donde apago el motor y miro largamente a los ojos de su amada, finalmente Yulia rompió el silencio que se había formado entre ellas:
- Espérame aquí, no tardo
- Como crees que me voy a quedar aquí, de ninguna manera te dejo sola- replico Lena ante la premisa
- Espera aquí, por favor
- ¿Yulia...?
Sin esperar otra palabra Yulia descendió del automóvil dejando a su compañera en el interior de este, en la mano llevaba un sobre que contenía el detonante en su relación laboral, y la satisfacción de hacerle un desplante al hombre que odiaba tanto, aceleraba su decidida marcha. Lena la siguió todo el tiempo con la mirada, hasta que ésta se perdió por entre las puertas de cristal del edificio "Dios te bendiga, mi amor" dijo a su interior.
Estando en el lugar Yulia se hizo enunciar a la secretaria de Iván, la mujer levanto el auricular y pulso una tecla del teléfono, unas breves palabras indicaban la presencia de la joven, para segundos después colgar el aparato. "Señorita Volkova, lo siento mucho pero el Sr. Shapavalov no la puede atender en estos momentos" dijo la mujer que se veía sinceramente apenada, - No me puede atender... Muy bien- dijo Yulia solo para avanzar haciendo caso omiso de lo que la empleada le decía, entonces se encamino hacia la oficina para entrar sin mas preámbulos solo para ver, como ella lo había sospechado, que Iván nuevamente había mentido, el productor se encontraba ante su escritorio en realidad sin hacer nada que le ocupase como para no atenderla.
-Yulia... que agradable sorpresa verte-un tono irónico la saludo - realmente me dejas asombrado, cuando se te cita no vienes y ahora que no..., pues aquí estas, a que debo tal honor.
-Hola Iván, solo vengo a dejarte esto- le dijo mientras le tendía el sobre con las puntas de los dedos- ¿me puedo sentar?, es que espero respuesta.
El hombre tomo aquel sobre, después un cortaplumas para abrirlo, saco los documentos que contenía y se sentó en el sillón para empezar a leer. Yulia desde su sitio lo observaba atentamente, ansiaba ver el momento en que el rostro de Iván empezaría a descomponerse del coraje. Rápidamente Iván leyó las primeras líneas de la misiva, cuando sintió que un escalofrío recorría su cuerpo, las chicas lo demandaban por negligencia, abuso de autoridad, abuso de confianza e incumplimiento de contrato al haber puesto en riesgo la vida de una de las jóvenes durante una presentación. No daba crédito a lo que estaba leyendo, en que momento estas chiquillas habían logrado saltar la cerca del dominio que él ejercía sobre ellas. Se contuvo y puso en marcha a toda velocidad a su mente para tratar de recuperar el control que veía perdido. Empezó a moverse, lentamente se desplazo por el lugar hasta quedar inmediatamente detrás de la silla que ocupaba Yulia, que desconcertada aun esperaba la reacción de Shapavalov.
Inesperadamente la joven sintió que una fría garra se prendía a su nuca como en aquella otra ocasión, súbitamente su cuerpo empezó a temblar incontrolable cuando el aliento de aquel hombre rozaba su oreja, de momento el recuerdo que ella había enterrado con tanto esfuerzo, volvía con inusitada magnitud, inundando su boca con un sabor amargo; había calculado mal y su pequeña venganza ahora se había vuelto hacia ella.
-Yulia... ¿Recuerdas como nos conocimos tan bien tu y yo ?... ¡Ah! por cierto, como esta Lena, ¿creo que ella no sabe nada sobre lo nuestro o si?, Además no es conveniente que se altere mucho después de lo que paso en Ámsterdam, ¿no crees?. Así que... tu veras como le haces, pero retiran esta infantil demanda, que la que mas tiene que perder en este asunto eres tú, porque si algo se llegara a filtrar ... Yo... Pues tu sabes... lo niego.
Yulia yacía paralizada, mientras su mente registraba aquellas terribles palabras, Iván la estaba amenazando, habría querido gritar, pero como en la otra ocasión el terror sellaba su garganta. Entonces sintió como Iván la jalaba por los cabellos de la nuca, para tocar con su belfo el anverso de la oreja, incorporándola de un disparo de su asiento para mirarlo impotente con los ojos enrojecidos y los puños fuertemente apretados. “Ahora lárgate niñita” fue lo último que Yulia escucho, pues los latidos acelerados del corazón ensordecían sus oídos.
Lena esperaba de pie afuera del coche cuando la vio venir e inmediatamente percibió el estado alterado de su amante, que caminaba hacía ella con el rostro lívido, -¿Yulia que pasó?- no recibió respuesta, en vez de ello la vio introducirse rápidamente en el vehículo, las gafas para el sol que portaba Yulia le impedían a Lena mirarla directamente, de haber podido hacerlo habría notado que sus ojos estaban a punto de estallar en lágrimas. Un giro de la llave hizo rugir con fuerza el motor y la pelirroja casi tuvo que saltar al interior del auto para no ser abandonada en el sitio. Las constantes preguntas de Lena hacían que la atormentada joven aplicara mayor fuerza al acelerador para incrementar la velocidad del coche, como si el hecho de llegar mas rápido a destino la pudiera evadir del interrogatorio al que estaba siendo sometida. Finalmente el edificio de apartamentos. Bajar del carro, atravesar la puerta y subir velozmente las escaleras seguida por Lena, que angustiada pedía alguna explicación. El umbral de la puerta, las manos sobresaltadas no atinaban a la cerradura, el sonido familiar de apertura y un ligero alivio, había llegado a su refugio.
-¡Yulia detente!- exigió Lena, en un grito que la paro en seco -¡En este momento me vas a decir que es lo que pasa!¡Mírame!.
Yulia miraba fijamente al suelo, un sentimiento mezclado de temor, rabia e impotencia le impedía levantar la vista hacia su amante, que esperaba sus palabras, ahora claramente alterada.
-Lena, yo... no..., no pasa nada- logro articular, para volver a su estado silencioso de autodefensa que pondría la puntilla en el ánimo de Lena que desesperada la tomo por los hombros para sacudirla.
-Claro que algo pasa y me lo vas a decir, no es posible que no haya pasado nada si hace un rato eras otra...
- Le entregue la demanda a Iván- intervino Yulia para romper su silencio
-¿¿Y??... ¿Qué pasó?
-...Creo que es mejor que la retiremos- sus propias palabras le parecían ajenas, era como si otra persona las hubiera pronunciado
- ¿Como? No te entiendo, si tú fuiste la que estaba mas animada en este asunto, y ahora quieres que nos echemos para atrás, no te entiendo, tienes que explicarme por que
- No hay nada que explicar
- ¡Claro que sí Volkova! ¡Me lo debes!- gritó Lena desgarrando su garganta.
- Me amenazó
- Amenazarte..., ¿con... que?- el temor iba disipando el coraje que sentía Lena en ese momento, pues aquellas dos palabras pronunciadas por sus amados labios de modo tan sombrío, ponían sobre aviso a su corazón.
- Con... no, no puedo... tengo miedo contártelo
- Basta Yulia, me estas asustando, ¿Qué es lo que tienes miedo de contarme?
- Lena me rechazaras por esto...- pronuncio, mientras estallaba en un llanto incontrolable
Lena que nunca la había visto llorar de ese modo se acerco para abrazarla, entonces Yulia se aferró a ella, como un naufrago se aferra a una tabla en el mar, con desesperación. Sentía que no podía seguir ocultándole por mas tiempo a Lena, lo que le estaba perturbando y sólo entonces con la cabeza escondida entre su pecho pronuncio unas palabras con poca claridad, seguidas de sollozos descontrolados. Lena no entendió la frase, entonces con ambas manos tomo el rostro de Yulia para separarlo de su seno, para así mirarla directamente a los ojos, que empezaban a inflamarse por la irritación de tantas lágrimas contenidas en tanto tiempo. “¿Qué fue lo que dijiste?” le decía al tiempo de besar delicadamente cada uno de los adorados orbes, entonces sintió que Yulia comprimía mas su cuerpo en el abrazo, como queriendo amarrarse de algo para no caer derrumbada en el suelo.
- Iván me violó
Yulia miró que la pupila de los verdes ojos se dilataba de manera extraordinaria. El sonido de aquellas tres palabras quemaban los oídos de Lena, que de momento se negaba a entender lo que estaba escuchando, ahora entonces se rasgaba la cortina que cubría todo lo que Yulia escondía tras sus silencios, ahora podía entender tantas actitudes sin sentido que su amante tenía, ahora relacionaba hechos y palabras, su manera de expresarse cuando se refería a Iván, su modo de tratarlo y la condescendiente actitud que éste tomaba con los desplantes de su pareja, ahora recordaba aquel episodio en el baño juntas por primera vez, cuando le había preguntado por aquella marca en su espalda y ella se había negado a decirle el origen, ahora recordaba haber visto en la mano del productor un anillo con una marca igual y entonces se hacía claro, Shapovalov había dejado impreso el signo con fuerte golpe al momento de violentarla, y el hecho de que ella se había alejado de sus padres hacia mas de un año, probablemente coincidiría con aquel evento. Ahora Lena era la que se aferraba al frágil cuerpecito que permanecía debatido entre sus brazos; derramaba al unísono grandes lagrimas que se mezclaban con las de Yulia en un solo flujo, mientras le suspiraba infinitamente al oído que no la iba a dejar, que la amaba, que no la rechazaba, que siempre estaría a su lado y que juntas lucharían contra ese desgraciado, aunque todo se diera a conocer.
Entonces cayeron de rodillas al suelo, aun estaban abrazadas llorando, Lena sin soltar a Yulia, la mecía en un movimiento suave, instintivo, maternal, susurrándole al oído palabras de amor y consuelo, mientras imaginaba la terrible escena que había pasado su amante y como Yulia había podido ocultar aquel hecho bajo una falsa fachada, que hasta a ella había podido despistar. Ahora Lena se sentía culpable, no debía hacerlo pero así lo sentía, porque de haber sabido esto antes no habrían pasado tantas cosas después y hubieran podido tomar una resolución que les habría evitado tantos pesares. Yulia por su parte sentía que se había liberado de un gran peso que le oprimía, por la actitud de Lena sabía que las amenazas del productor no habían resultado en lo que él esperaba, sino por el contrario, ahora podía verse que la total indignación de Lena incendiaba su deseo de "hacer pagar" como alguna vez lo había dicho Yulia, a Shapavalov.
- ¡Yulia me importa un carajo lo que pase! ¡Vamos a continuar!
Las partes fueron citadas a los tribunales de primera instancia de la mesa civil del Poder Legislativo de la Republica Rusa, y atendieron al lugar acompañados por sus respectivos abogados, entonces ante el juez de instancia fueron leídos los alegatos en contra de Iván Shapavalov, formulados por las demandantes Elena Katina Sergeevna y Yulia Volkova Olegnovna, en ellos se relataba la relación laboral que existía entre estas personas y los hechos en los que se fundamentaba aquella demanda. Afuera de la corte se arremolinaba una multitud confusa de reporteros y fanáticos de grupo. Los primeros se regodeaban en la jugosa nota que escribirían, pues este nuevo escándalo se proyectaba a dimensiones desproporcionadas, mucho mas aun que el no tan olvidado episodio "Ámsterdam" y los segundos apoyaban incondicionalmente a sus ídolos.
El salón estaba abarrotado por lo medios de comunicación cuando arribaron las jóvenes, Pavlovsk las había prevenido sobre esto, así mismo las había aleccionado para que se concentraran en llegar sin emitir ninguna declaración a nadie, a Yulia le temblaban las piernas y una sensación de urgencia en su estomago estaba a punto de hacerla huir del lugar, pero Lena la tomo de la mano fuertemente para transmitirle confianza "no temas..., pronto acabara esto" fueron sus palabras al oído de una aterrorizada Yulia, que parpadeaba intimidada por los flashes de las cámaras, las que lavaron en parte el temor que esta sentía.
Por su parte Iván arribó al lugar en el más fatuo ánimo histriónico, estaba preparado para hacer la actuación de su vida, haciendo declaraciones plagadas de veneno en contra de la pareja a cuanto reportero se le acercaba, con la plena convicción de tener ganado el caso se mostraba confiado cuando se ubico en el sitio de los demandados, entonces lanzo una malévola mirada a las jóvenes ubicadas en el sitio opuesto, mirada que ambas sostuvieron con extremo valor.
Se solicito orden en la sala y se procedió con el largo desahogo de pruebas, que ambas partes escucharon en silencio, el fin de la audiencia era que demandantes y demandado llegaran a un acuerdo que evitaría un posterior juicio, pero desafortunadamente no se llego a éste, pues la parte demandada clamaba furiosa que era una injusticia tales alegatos y pedía que se sostuviera un juicio donde se pudiera defender de aquella querella sin fundamento. Entonces el juez acordó que el juicio tendría lugar una semana después, considerando este lapso tiempo suficiente para que los abogados defensores pudieran organizar la defensa del productor.
Yulia y Lena se miraron con la convicción de que esto era sólo el comienzo de una larga tensión, por lo que debían ser fuertes y permanecer unidas, aunque la prensa las destrozara por las declaraciones hechas por el productor. Entonces Pavlovsk dio unas rápidas indicaciones vía telefónica, y los tres ejecutivos rodearon a la pareja para tratar de hacerles paso por entre la multitud que se agolpaba a su alrededor. El estruendo de las voces se mezclaba en un aquelarre discordante de gritos, peticiones y preguntas que fueron evadidas por el equipo con “no hay nada que declarar, no hay declaraciones”, mientras avanzaban a empellones por entre la sala. Afuera de los juzgados ya las esperaba un vehículo para sacarlas del lugar, que abordaron con dificultad, porque si en el interior había una multitud de gente, afuera había lo que parecía una turba furiosa, una mezcla confusa de seguidores y detractores del grupo, que se aprestaba a ver salir a aquellas figuras.
Ya en el interior del vehículo con la adrenalina al borde Yulia preguntó - ¿Pavlovsk, como crees que nos fue?- mientras este le respondía confiado que no había de que preocuparse, que era normal que estas cosas fueran así, mas aun considerando la fama del dúo, y que ahora debían prepararse muy bien para el juicio que se celebraría la próxima semana. El tiempo restante se utilizo para fundamentar las bases de los alegatos en contra de Shapavalov, una y otra vez se invito a las jóvenes a aportar toda la información necesaria para esto, haciendo los abogados preguntas hasta de índole personal, con el fin de no recibir durante el juicio ninguna sorpresa desagradable; a estas preguntas la pareja no sabía si responder o no pues era peligroso que se llegara a filtrar información sobre el delicado el tema, entonces juntas acordaron que revelarían a sus abogados el penoso episodio de Yulia. “¿Porque no lo dijeron antes?” clamaba Nástenka preocupada, “Esto cambia las cosas, ya no es mas una demanda civil, sino una demanda penal, tendremos que cambiar toda nuestra estrategia”, pronunciaba la abogada mientras se dirigía a Yulia con airoso ánimo “te vamos a apoyar, ahora si este tipo no se salva de esta”. Pero todos en la firma sabían que en este momento ya era muy precipitado entablar otra demanda por ataque sexual, por lo que decidieron anexar a los cargos anteriores este perturbador elemento, para comenzar de nuevo a fundamentar los hechos sucedidos, mismos que fueron relatados por Yulia una y otra vez hasta que se convencieron de que en efecto había sido una violación y no una relación por consentimiento.
El día del juicio llego y la escena se presentaba como en la ocasión anterior, la prensa y televisión se agolpaban a la entrada del juzgado, resplandores de cámaras, empujones y gritos, luces de reflectores que apuntaban directamente al rostro, fue lo que las recibió al bajar de la camioneta que las transportaba entonces se tuvo que hacer uso del personal de seguridad para salvaguardar el acceso de la pareja a las instalaciones donde ya las esperaban para el juicio. En esta ocasión el productor no hizo ninguna declaración, debido a que su equipo de abogados le habían recomendado no hacerlo, pues el escándalo ya había llegado a oídos de la disquera, que puesta sobre aviso ya iniciaba su propia investigación sobre los manejos financieros de Shapavalov a nombre de la compañía, por tanto Iván cruzo silencioso por entre la multitud evadiendo las preguntas que le gritaban a su paso.
El procedimiento se inicio delante de un jurado compuesto por un heterogéneo conjunto de personas, las cuales escucharían los alegatos con el fin de proporcionar un veredicto al final del juicio. Los hechos fueron relatados y las pruebas expuestas por la parte acusatoria, mientras la defensa hablaba con el acusado en voz baja, pues seria llamado a declarar inmediatamente después que finalizara la declaración introductoria de los demandantes. Entonces Iván fue llamado al estrado para que ofreciera su declaración, en esta primera fase no seria interrogado por ninguna de las partes, pues era su derecho manifestar desde su punto de vista como habían sido las cosas. Empezó por contar como había empezado la relación laboral con las jóvenes a partir del desarrollo de una idea para la formación de un dúo que contuviera ciertas características, después manifestó el tipo de relación que llevaba con cada una de las chicas, y entonces soltó la bomba, "Yulia y yo tuvimos un affaire, pero como no lo quise continuar, ella urdió este circo para perjudicarme", cuando hubo pronunciado estas frases se alboroto la sala en expresiones de asombros, gritos, y el sonido de múltiples cámaras disparándose a la vez, el productor miraba triunfal gozando de la caótica situación que había causado, para después lanzar una mirada a Yulia, no podía esperar ver el rostro de la joven, que al momento había tomado una tonalidad cadavérica.
Ante el comentario, la parte acusadora decidió esperar a después de las declaraciones de las jóvenes para responder al ataque verbal lanzado, ahora era el turno de Lena para subir al estrado, posteriormente subiría Yulia quien cerraría la ronda de declaraciones, para iniciar la sesión de interrogatorios por ambas partes. Tal y como se le había indicado, Lena rindió su declaración de los hechos que las habían forzado a iniciar este proceso y se encontraba en total control de sus emociones, concentrada en los ojos de Yulia, que la miraban nerviosos desde su lugar, termino su parte y bajo del banquillo con la cabeza muy erguida mirando desafiante al productor. Ahora era el turno de Yulia, que al ser llamada al estrado sentía que las piernas le fallaban, de un momento a otro éstas se habían vuelto de lana y no podían sostener su peso, entonces un cariñoso apretón en la mano y la verde mirada le transmitió la fuerza que necesitaba; se levanto de su asiento e inmediatamente innumerables disparos de cámaras y murmullos en la sala se elevaron siguiéndola hasta el banquillo, el rumor llego a tal punto que nuevamente se tuvo que llamar a orden para que la joven pudiera empezar con su relato, donde describía en breves palabras el trato del manejador y su relación con ellas. Yulia no se dio cuenta cuando terminó, pero cuando lo hizo se dirigió con inseguros pasos hacia donde estaba su confianza; se sentía mal pues no podía seguir aparentando la fortaleza que la caracterizaba en otras ocasiones, y ahora era guiada por la mirada de Lena, como se guía con los brazos a lo niños que dan sus primeros pasos. Entonces la voz del Juez llamo a un receso para continuar después con el juicio.
- Muchachas, estuvieron muy bien - prenunció Pavlovsk cuando estuvieron en una sala privada - pudieron mantener la calma y no siguieron el juego de Shapavalov.
- Pero Nicola, ahora que va a pasar, no miraste al jurado cuando Iván hablo sobre mi, los predispuso a creer en el y no en nosotras - gemía Yulia en total angustia.
- Eso no lo sabemos, ni tu ni yo, ahora será el tiempo de defendernos y demostrar que lo que declaro es falso, ten confianza, este es un caso que vamos a ganar, es su derecho - decía Pavlovsk completamente seguro.
- Si amor, hay que tener confianza - le decía Lena mientras le plantaba en la mejilla un beso
- ¿Así lo crees?- pronuncio Yulia un tanto insegura
- Claro, el jurado sabrá que nosotras tenemos la razón, y ese desgraciado va a pagar todas las que nos debe.
- Entonces niñas, ahora deben estar completamente concentradas en lo que van a decir, y por mas que las presione o intimide la defensa, no pierdan la calma, porque si lo hacen, estarán jugando su juego y la balanza se nos puede dar vuelta... ¿Esta bien?- intervino nuevamente el abogado, para prevenirlas de las tácticas conocidas entre el circulo de la abogacía ...
Mientras tanto Iván hablaba con sus abogados, sentía que tenía ganado el juicio, pero quería ver acabada a la pareja. Su fastidioso orgullo se había vulnerado con la acción de las jóvenes, y la humillación pública a la que las estaba sometiendo era su venganza. Encarnizado podría decirse que estaba, no escuchaba las razones que le daban los defensores al decirle que serenara su animo, pues las cosas no estaban como él las creía; la inflamada declaración de su relación con Yulia, había dado pie a que se investigara más sobre el asunto y ya le habían advertido que la empresa disquera ya iniciaba las pesquisas sobre el manejo financiero del grupo. -¡¡Pues a ver como le hacen, pero de estta me sacan!!- gritó tajante, dejando helados a los licenciados. Estaba demasiado confiado como para escuchar las recomendaciones que le hacían, al final de cuentas, era su palabra contra la de ellas. Él las había creado y él las destruiría, era lo único que por su torcida mente transitaba, reflejándose en su rostro estos pensamientos, en una quebrada mueca a manera de sonrisa. No podía perder, estaba seguro, tenía al mejor equipo de defensores, a los medios de su parte y todo el poder económico que se pudiera desear.
El receso termino y las partes fueron llamadas nuevamente a la sala. En el interior la expectativa de los presentes se proyectaba a niveles inesperados, en tanto que la joven pareja ya se preparaba junto a sus abogados para echar por tierra la declaración hecha por el productor, entonces Pavlovsk fue el encargado d hacer la acusación directa por violación, que al ser lanzada al aire, de inmediato provocó que la defensa objetara la misma con desesperante vehemencia. El juez declaró nula la objeción dando pie a que continuasen los alegatos referentes a esta acusación. Pavlovsk termino su exposición aduciendo que Shapavalov y Volkova no habían tenido un affaire, tal como el productor lo había llamado, sino que el mismo, aprovechando su posición había abusado de la joven sin su consentimiento.
Se notaba nerviosismo en las caras de los abogados defensores, el alegato los tomaba por sorpresa, Iván no les había contado las cosas así, entonces tratando de reponerse del sorpresivo ataque, exigieron pruebas que sustentaran lo que el abogado acusador acababa de manifestar.
Los medios de comunicación que permanecían apostados en la sala de audiencias, armaron un revuelo con la acusación, aquella nota no podía ser más jugosa, “Yulia Volkova, violada....”, “Iván Shapavalov, violador...” serían los encabezados de los periódicos por la tarde y días siguientes, mientras que las televisoras que transmitían en vivo desde el sitio, hacían tomas de encuadre y acercamientos a los rostros de la pareja y del productor. Los medios una vez mas, explotaban el morbo de la gente , en una situación extremadamente delicada; hasta se llegó a decir que este juicio seria más memorable que el aquel jugador de fútbol, ese O.J. Simpson, acusado de asesinato y ahora olvidado. También se especulaba sobre los intereses involucrados, de las ganancias generadas con este teatro y los millones de dólares que estaban en juego dentro de esta apuesta.
Pero nadie, ni un solo periodista hablo de la verdad, que esto era un acto traumático que afectaba a dos jovencitas, que si bien tenían una fama contradictoria eran casi unas niñas que estaban aterradas y que habían perseguido un sueño a un muy alto precio, ahora ellas solas seguían este camino para alcanzar a la justicia en este asunto.
Las primeras transmisiones fueron vistas por el público que se había congregado en el exterior del Tribunal Superior, entonces las reacciones de los fieles seguidores no se hicieron esperar, pues se desataron empujones, gritos e insultos. En toda la historia de esta corte, y desde los tiempos de la revolución, no se había presentado tal reacción entre un grupo de personas que simpatizaban con una figura publica, ahora clamaban enardecidos por justicia para sus ídolos, incluso se temía que la situación se fuera transformando en actos vandálicos que amenazasen esparcirse por los alrededores en violencia descontrolada, situación que movió a las autoridades del lugar a llamar a un cuerpo de seguridad para que salvaguardase el orden público durante esos momentos y así poder evitar un disturbio que amenazaba por estallar. Al presentarse los uniformados los ánimos caldeados de los manifestantes se fueron enfriando, para después permanecer en un tenso orden, en espera por nuevas desde el interior de los tribunales.
Simultáneamente en el interior del edificio, la parte acusadora presentaba las pruebas requeridas por la defensa. Una a una, éstas desenmascaraban el nefasto carácter de Shapavalov, los abusos y manejos obscuros del grupo. El trabajo de investigación por parte de los acusadores había sido exhaustivo, sin dejar ni un solo cabo suelto que le diera la oportunidad al acusado de salirse de la situación, esta labor inquisitiva de su parte, acorralaba a Iván con la verdad que le golpeaba el rostro.
Este escuchaba con los ojos desorbitados cómo el mundo que había creado con abusos se rompía en pedazos a cada verdad expuesta a la audiencia; en su frente pulsaba con rabia una vena, que a momentos parecía estallar furiosamente mientras que sus manos se cerraban en apretados puños que apoyaba temblorosamente sobre el escritorio. No se pudo contener, entonces con el rostro enrojecido por la ira palmeo con furor la mesa en un arrebato completo de furor, mientras que de su garganta salían en un agudo grito las siguientes palabras: “¡Malditas, no tienen cómo comprobarme nada de lo que dicen!...!¡Yo no violé a nadie no tienen como probarlo!”. Sus abogados defensores trataron de controlarlo haciéndolo callar, mientras entre dos de ellos lo obligaron a tomar asiento de nuevo. Así la parte acusadora llamó de nuevo a Yulia a testificar de nuevo, pues ella en sí era la prueba decisiva, entonces estando nuevamente en el estrado, la joven empezó a relatar lo sucedido un año atrás, les dijo que Iván la había citado sólo a ella, con el pretexto de mostrarle unas partituras para un nuevo arreglo, fue entonces que estando a solas con él la forzó, para después amenazarla con hundirla si decía algo, pues el era Iván Shapavalov el productor de estrellas, genio de los negocios y hombre poderoso. Un sabor amargo se instalaba en la boca de la joven con cada palabra pronunciada, ahora el recuerdo era mas doloroso, pues le estaba contando al mundo algo que pensaba jamás tendría que repetir otra vez, y ahora que lo hacía el recuerdo se volvía angustiosamente doloroso, sólo la mirada de Lena la podía confortar en ese momento.
Iván escuchaba atento el relato de Yulia, sabía que cada oración dicha por ella era cierta y que a cada momento la balanza se inclinaba peligrosamente hacia la verdad y su nombre sería asociado siempre con el de un criminal, un animal sediento de sexo que había abusado de una niña por la fuerza, entonces enloquecido por la ira gritó a todo pulmón "¡¡Eso es falso!!, ¡¡Tú lo quisiste, no mientas maldita perra!!"; nuevamente se armó revuelo en la sala con los gritos del productor, haciendo que el juez llamara al orden bajo la amenaza de desalojar la sala en caso contrario.
Lena no podía soportar más, las revelaciones que hacía su amante estrujaban su alma y con cada una de ellas su indignación hacia aquél hombre crecía, pues no habría podido imaginar que su amor hubiese pasado por tan amargo trance sin manifestar más que ocasionales silencios de los que nadie la podía sacar. Con angustia escuchaba cada frase pronunciada por aquellos labios que adoraba y en su corazón se encendía un nuevo odio por Iván, uno que no se terminaría nunca, pues se sentía enormemente herida al escuchar las infames réplicas que este enfermo hacía a la declaración de Yulia, entonces tal y cómo había sucedido con Shapavalov momentos antes, una airada Lena que no se podía contener gritaba a su vez a la audiencia "¡¡Pidan a Yulia que muestre su espalda...!!". Era una petición extraña por parte de la pelirroja, entonces el juez pidió a la parte acusadora que se explicase aquello que al parecer no contenía relación con los acontecimientos narrados, así intervino Pavlovsk manifestando que durante la trasgresión se había utilizado además la violencia física con la entonces menor y ahora demandante, entonces se ordenó a la joven que mostrase la espalda descubierta a la audiencia... Allí estaba difuminada por el tiempo, pero aún bien definida la marca acusadora, una media luna invertida justo cómo la que ostentaba el anillo usado por el productor.
Al ser revelada la cicatriz, el rostro de Shapavalov se tornó instantáneamente de un tono cadavérico con la imagen, había olvidado por completo ese detalle, tampoco sabía que los golpes que había propinado a Yulia, hubiesen dejado alguna huella; ya no había hacia dónde huir, era culpable y el rostro de sus defensores lo demostraba, no hubo más preguntas a tan arrolladora declaración, pues no había más que decir. Entonces se procedió a dar inicio a los cierres tanto de la parte acusadora como de la defendida para así concluir el juicio y dar oportunidad a la deliberación del jurado.
Cuando Yulia descendió del estrado, la expresión de triunfo de sus abogados a recibió, Lena por su parte la esperaba con los brazos abiertos, que se cerraron en un abrazo apretado mientras le susurraba al oído lo orgullosa que estaba de ella “...Eres muy valiente, mi amor”. Aquellas palabras del ser amado hicieron respirar aliviada a Yulia, que ahora podía cerrar sus ojos, estrechándose un poco más a la mujer que adoraba, entonces cálidas lagrimas empezaron a deslizarse por sus mejillas, esta vez la desesperación no la hacía llorar, lo hacia por satisfacción de haber obrado bien y con valor para desenmascarar a este terrible personaje ante los ojos del mundo, el tiempo de callar por fin había terminado.
A no más de dos horas después de tan emotivo momento regreso el jurado, su decisión no se hizo esperar aun estando en contra de las apuestas hechas por los medios de comunicación que auguraban una larga deliberación. De momento se formo un silencio sepulcral en la sala, en el ambiente se podía percibir una total ansiedad por la incertidumbre de lo que sería este fallo. En ese lapso, el sonido producido por un alfiler al caer al suelo hubiese sido un estruendo ensordecedor. Las jóvenes mujeres permanecían de pie con sus manos fuertemente estrechadas apoyándose contra cualquier cosa que pudiera pasar. Entonces el juez invitó al jurado a manifestar su veredicto... Culpable de todos los cargos... se escucho tajante la frase por toda la sala, de inmediato cientos de destellos brillantes de las cámaras empezaron a llover sobre la pareja y sobre un estupefacto Iván, que en su mente aún esperaba por algún milagro que lo librara de esta pesadilla que él mismo había sembrado. El jurado procedió a leer la sentencia; se debía pagar por todos los daños ejercidos en la pareja, además de la cifra estipulada en la demanda, cifra que pudiera ser innombrable para cualquier mortal, pero que en este caso no cubría en nada todo el mal hecho por este hombre. Por otro lado el delito de ataque sexual a un menores castigaba con cárcel, así que Iván fue puesto en custodia para su posterior traslado a una institución penitenciaria.
Humillado e incrédulo sintió que el mundo se le venía encima, doce años de cárcel, escuchó cuando le colocaban una cinta plástica en las muñecas por detrás de su espalda. No lo podía creer, Él era Iván Shapavalov y no era posible que esto estuviese sucediendo, Él que se sentía un ser omnipresente, intocable, ahora estaba siendo reducido a su verdadera condición, un canalla vencido por la verdad. El miedo se iba apoderando rápidamente de él, desatándose en todo su cuerpo sensaciones de pavor que lo recorrían sin parar, pues sabía que habiéndose enterado la disquera, saldrían a flote todas las malversaciones y fechorías cometidas en contra de la empresa, también se sabrían “esos” asuntos que él había querido enterrar muy profundo cuando colaboraba para el estado. Ahora todo se descubriría y en su mente más valdría estar muerto en este momento.
Mientras tanto la pareja celebraba jubilosa el veredicto, abrazos y besos no se hicieron esperar, después pudieron ver como conducían a Iván hacia fuera de la sala, en donde lo esperaría un transporte penitenciario para llevarlo provisionalmente a los separos de la policía, para esperar su traslado definitivo a un reclusorio aun no definido. En su rostro pudieron ver que el pánico se había instalado en su ser, sabía lo que le esperaba. Yulia y Elena observaron indiferentes al hombre que tanto daño les había hecho cuando éste en un último momento de desesperación suplicaba con la mirada por compasión que no merecía. Ellas no se regocijaron con la idea de lo que le esperaba al productor, pero tampoco lo perdonaron, su presencia había sido demasiado maligna en sus vidas, ahora todo eso había terminado.
Para cuando salieron del lugar, las esperaban ya cientos de personas congregadas en la calle, mismas que gritaban en una sola voz frases de apoyo y aceptación, pues la resolución del juicio había sido transmitida en vivo y ya se sabia del fallo favorable para la pareja. En cuanto al detenido tuvo que ser sacado de las instalaciones con la mayor discreción posible, debido en parte al temor de que los simpatizantes del dúo quisieran actuar de manera violenta para impartir “justicia por su mano” en contra de Shapavalov. Aun con todas esas precauciones se presento un ligero altercado pues la multitud se negaba a dejar pasar el vehículo donde viajaba el productor, pero las cosas no pasaron a mayores pues la gente se distrajo con la salida de las jóvenes, quienes desde las ventanillas de la camioneta que las sacaría del lugar, saludaban al publico con sus más espectaculares sonrisas.
Al interior del vehículo la pareja se prodigaba cariños y risas, incluso el personal encargado de acompañarlas, se veía contagiado por el entusiasmo de aquellas chiquillas que tanto merecían relajarse y reanimarse; la batalla que habían luchado era por demás difícil, sólo ahora se daban cuenta de que podían ya respirar con tranquilidad, pensar en un futuro sin manejos abusivos y sobre todo pensar en que estarían juntas por las buenas y malas que la vida les presentase, así como lo habían hecho ya, pero ahora no había secretos dolorosos que ocultar. Sólo vida que vivir, en un amor sin fin. Inconcluso...
- Fin. -
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