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Biografía:
Teólogo y filósofo italiano. Hijo de una de las familias aristócratas
más influyentes de la Italia meridional, Santo Tomás de Aquino estudió en
Montecassino, en cuyo monasterio benedictino sus padres quisieron que
siguiera la carrera eclesiástica. Posteriormente se trasladó a Nápoles,
donde cursó estudios de artes y teología y entró en contacto con la Orden
de los Hermanos Predicadores.
En 1243 Tomás de Aquino manifestó su deseo de ingresar en dicha Orden,
pero su familia se opuso firmemente, e incluso su madre consiguió el
permiso de Federico II para que sus dos hermanos, miembros del ejército
imperial, detuvieran a Tomás. Ello ocurrió en Acquapendente en mayo de
1244 y Santo Tomás de Aquino permaneció retenido en el castillo de Santo
Giovanni durante un año.
Tras una queja de Juan el Teutónico, general de los dominicos, a
Federico II, éste accedió a que Tomás de Aquino fuera puesto en libertad.
Luego, se le permitió trasladarse a París, donde permaneció desde 1245
hasta 1256, fecha en que obtuvo el título de maestro en teología.
Durante estos años estuvo al cuidado de Alberto Magno, con quien
entabló una duradera amistad. Les unía –además del hecho de pertenecer
ambos a la Orden dominica– una visión abierta y tolerante, aunque no
exenta de crítica, del nuevo saber grecoárabe, que por aquellas fechas
llegaba masivamente a las universidades y centros de cultura occidentales.
Tras doctorarse, Tomás de Aquino ocupó una de las cátedras reservadas a
los dominicos, tarea que compatibilizó con la redacción de sus primeras
obras, en las cuales empezó a alejarse de la corriente teológica
mayoritaria, derivada de las enseñanzas de san Agustín.
En 1259 regresó a Italia, donde permaneció hasta 1268 al servicio de la
corte pontificia en calidad de instructor y consultor del Papa, a quien
acompañaba en sus viajes. Durante estos años Tomás de Aquino redactó
varios comentarios al Pseudo-Dionisio y a Aristóteles, finalizó la Suma
contra los gentiles, obra en la cual repasaba críticamente las filosofías
y teologías presentes a lo largo de la historia, e inició la redacción de
su obra capital, la Suma Teológica, en la que estuvo ocupado entre 1267 y
1274 y que representa el compendio último de todo su pensamiento.
Tomás de Aquino supo resolver la crisis producida en el pensamiento
cristiano por el averroísmo, interpretación del pensamiento aristotélico
que resaltaba la independencia del entendimiento guiado por los sentidos y
planteaba el problema de la doble verdad, es decir, la contradicción de
las verdades del entendimiento y las de la revelación.
En oposición a esta tesis, defendida en la Universidad de París por
Siger de Brabante, Tomás de Aquino afirmó la necesidad de que ambas fueran
compatibles, pues, procediendo de Dios, no podrían entrar en
contradicción; ambas verdades debían ser, además, complementarias, de modo
que las de orden sobrenatural debían ser conocidas por revelación,
mientras que las de orden natural serían accesibles por el entendimiento;
filosofía y teología son, por tanto, distintas y complementarias, siendo
ambas racionales, pues la teología deduce racionalmente a partir de las
premisas reveladas.
A medio camino entre el espiritualismo agustiniano y el naturalismo
emergente del averroísmo, Tomás de Aquino defendió un realismo moderado,
para el cual los universales (los conceptos abstractos) existen
fundamentalmente in re (en las cosas) y sólo formalmente post rem (en el
entendimiento).
En último término, Tomás de Aquino encontró una vía para conciliar la
revalorización del mundo material que se vivía en Occidente con los dogmas
del cristianismo, a través de una inteligente y bien trabada
interpretación de Aristóteles.
Obras de Santo Tomás de Aquino El ente y la esencia (De ente et
essentia, h. 1254) De los principios de la naturaleza (De principiis
naturae) Suma contra los gentiles (Summa contra gentiles,
1255-1264) In Aristotelis libros expositio (1265-1273) Suma
teológica (Summa Theologica, 1266-1274) De regimine principum De
unitate intellectus contra averroistas (1269) De unitate aeternitate
mundi contra murmurantes Quaestiones disputatae de veritate (1271)
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