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Biografía:
Fundador del islam. Nacido en el seno de los qurays, tribu
especializada en el comercio de caravanas, Mahoma pronto quedó huérfano.
No llegó a conocer a su padre, Abd Allah, y su madre murió cuando él
contaba seis años de edad, tras lo cual fue confiado a su abuelo y,
posteriormente, a su tío.
La tradición, única fuente de información acerca de su vida, afirma que
Mahoma sobrevivió gracias a los cuidados de una beduina. A los veinticinco
años de edad Mahoma contrajo matrimonio con Jadiya, una rica viuda, con
quien tuvo tres hijos y cuatro hijas. Así mismo, el matrimonio le permitió
introducirse en el mundo de los negocios, pues se hizo cargo del comercio
de caravanas de su esposa.
A la muerte de ésta, ocurrida en 619, Mahoma casó con Sauda bint Zama’a
y, más adelante, con ‘A’isa. Según relata la tradición, su vocación
profética se inició hacia 610, tras aparecérsele, en un monte al que
Mahoma acudía para meditar, el arcángel Gabriel, que le comunicó
directamente un mensaje divino referente a la sumisión (islam) al Dios
único como objetivo principal de la vida terrena de los hombres.
Ésta fue la primera de varias apariciones, en las cuales Dios le
transmitía lo que posteriormente debería enseñar a los hombres. Del
conjunto de dichas revelaciones surgió, más adelante, el Corán.
Las primeras indicaciones divinas iban dirigidas a los ricos
comerciantes de La Meca, a quienes se instaba a someterse a Dios, puesto
que de lo contrario no actuaría a su favor el día del Juicio Final. El
concepto de Juicio Final, desconocido en la Arabia preislámica, fue uno de
los pilares sobre los que se asentó la nueva religión.
De acuerdo con sus propias enseñanzas, Mahoma, el profeta, era el
encargado por Dios de agrupar a los árabes en la comunidad (umma)
islámica. En este sentido, cabe destacar el esfuerzo realizado por Mahoma
para diferenciar sus afirmaciones y opiniones de los enunciados divinos
que le eran revelados por Dios para conocimiento y práctica de los
miembros de la comunidad.
En el año 614 se produjo un salto adelante en cuanto a la difusión del
primer islam merced a la conversión de varios miembros de la familia
Majzum, perteneciente a la élite comerciante de La Meca. Ello supuso para
Mahoma disponer de ayuda financiera y de un primer respaldo político, que
le permitió seguir adelante con la política de adhesiones entre la clase
dirigente.
También significó, sin embargo, el nacimiento de un grupo de oposición,
los hachemíes, integrado por comerciantes que se consideraban amenazados y
que obligaron a Mahoma y a sus seguidores a buscar refugio en Medina. Los
dirigentes de la ciudad, tradicionalmente enfrentada a La Meca, les dieron
cobijo con la condición, firmada en el juramento de guerra (Bay’at
al-Harb), de que les brindaran su ayuda para atacar a La Meca.
Progresivamente, Mahoma se hizo con el control de Medina, para lo cual
tuvo que expulsar a los qayunqa y reducir a los judíos, los dos clanes
locales de mayor importancia, y se convirtió en jefe político y religioso.
Luego, tras varios intentos frustrados y tras sobreponerse al asedio de
Medina (627), Mahoma conquistó La Meca (630), a cuyos ciudadanos obligó a
huir o convertirse.
Tras la posterior pacificación, Mahoma se erigió como único soberano
del Estado, promulgó los ritos del hayy de los musulmanes e inició una
política de difusión del islam fuera de las fronteras territoriales de
Arabia, si bien dicha expansión no se desarrolló en toda su magnitud hasta
después del fallecimiento de Mahoma, ocurrido tras la peregrinación del
año 632, durante la cual enfermó de muerte.
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