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Biografía:
Su reinado representó la ascensión de Babilonia y de los nómadas
amorreos, que se habían instalado en la región, a una posición
preponderante entre las ciudades de Mesopotamia. Hammurabi se dedicó a
asegurar sus posesiones frente a las apetencias territoriales de la ciudad
de Larsa y de su rey Rim-Sin, por lo que sus primeras campañas militares
se orientaron hacia el sur.
El séptimo año de su reinado, Hammurabi ya le había arrebatado a su
rival dos de sus más importantes posesiones: Isin y Uruk. Una vez
consolidadas sus posesiones en el sur, Hammurabi volvió su atención en
otras direcciones, y así, cuatro años más tarde se apoderó de las ciudades
de Rapiqum y Shabili y realizó expediciones contra el país de Emutbal, al
este de Babilonia.
El poder de Babilonia se había incrementado de tal forma con la
concentración de ciudades en su bando, que rápidamente se formó una
coalición de ciudades del Tigris, para hacerle frente. En la subsiguiente
guerra de los Dos Ríos, la coalición del Tigris fue derrotada y en el año
trigesimoprimero de su reinado Hammurabi se autoproclamó rey de Sumer y
Akkad, título que simbolizaba el dominio sobre Mesopotamia.
Esto no detuvo sus campañas expansionistas, en las que Hammurabi
derrotó a las ciudades de Mari, Malgium y Subartu (Asiria). Su obra
legislativa culminó con el código que lleva su nombre, el código de
Hammurabi, una compilación de leyes y jurisprudencia ya vigente, en
algunos casos puesta al día, que sirvió como modelo para muchos otros
códigos posteriores. A pesar de su falta de originalidad, es un documento
valiosísimo para el estudio de la sociedad mesopotámica de la primera
mitad del segundo milenio antes de nuestra era.
A la muerte de Hammurabi sobrevino un período de anarquía en el que
varios personajes, que aparecen mencionados en las fuentes como «hijos de
nadie» –haciendo quizá referencia a su nula vinculación familiar con el
rey–, se disputaron el trono.
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